Revelaciones Angelicales - el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

 

Volumen II

Capítulo 9

 

La encarnación del alma.

 

 

Mensajes incluidos en este capítulo:

Jesús da consejos al Sr. Padgett; está ansioso de que él llegue a condiciones adecuadas de alma, para que Jesús pueda continuar sus mensajes a la humanidad.

Alma encarnada, por Jesús.

Samuel — La encarnación del alma.

Juan — Por qué los hombres deben aprender, que no serán abandonados en su concepción, de lo que significa la vida, y cuál es su importancia en los designios de la creación y del destino del hombre.

Comentarios por Jesús sobre un discurso de un predicador, que conoce sólo el camino conduciendo al hombre natural perfecto. La existencia principal del hombre en la carne sirve el propósito de individualizar el alma. Todos los demás objetivos son solamente secundarios. Explica la encarnación del alma.

Comentarios por un ministro.

 

 


 

 

9.

 

La encarnación del alma.

 

 

Jesús da consejos al Sr. Padgett; está ansioso de que él llegue a condiciones adecuadas de alma, para que Jesús pueda continuar sus mensajes a la humanidad.

 

Yo estoy aquí, Jesús.

Bien, mi discípulo, me doy cuenta, de que deseas que te entregue un mensaje esta noche, y estoy ansioso de hacerlo, sin embargo, veo que no estás en condiciones, de que yo pueda tomar posesión de tu cerebro, lo que es necesario para escribir satisfactoriamente. Lo siento que esto sea así, pero es un hecho, y tenemos que esperar más tiempo, no mucho por cierto, porque ya estás mucho mejor, y si continúas rezando, pronto llegarás a esta condición de alma, que te permitirá entrar en conexión. Existen todavía muchos mensajes que escribir, y estoy ansioso de que los recibas, para que sean transmitidos al mundo, porque el mundo ahora se está despertando a una mayor comprensión del hecho, de que el hombre es espiritual, y necesita alimento espiritual. La guerra lleva a muchas personas a pensar en el después y en el destino del alma; y el conocimiento, que el mundo ahora posee de la vida venidera, es muy magro y poco satisfactorio, no más que un conocimiento de que el espíritu sobrevive la muerte y experiencia más o menos de felicidad en la vida como espiritual.

Como sabes, esto no es lo vital en el destino del hombre, ya que el conocimiento de la supervivencia del hombre de la muerte física, puede brindar bastante consuelo, y lo hace realmente, para los seres queridos y cercanos, que quedan atrás en la tierra, pero este hecho no determina en lo más mínimo la condición o el destino del alma, que salió de su hogar en la carne; y no existen medios, ahora conocidos a la humanidad, para mostrar este destino, excepto unas pocas cosas escritas en la Biblia, las que son el sujeto de mucha especulación, controversia y falta de fe. El consuelo de los que tienen fe en la Biblia, se basa en aquella fe, o mejor dicho, en la mayoría de los casos, en la creencia; pero existe un número de creyentes en las verdades de la Biblia, con una percepción de alma consciente de su real significado, que tienen aquella fe, que convierte los hechos del destino en certeza, y la posesión del Amor en sus almas.

Vendré pronto, y trataré de escribir un mensaje formal; mientras tanto, deja que tus oraciones asciendan con más seriedad y ansias al Padre.

Como conoces, te amo como mi hermano y discípulo, y estoy contigo cuando rezas cada noche, uniéndome a tus oraciones, y tienes que permitir que incremente tu fe, y creer que tus oraciones serán escuchadas, y serán contestadas en su plenitud.

No escribiré más ahora.

Así, mi hermano, buenas noches, y que el Padre te bendiga con Sus mayores bendiciones.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

Alma encarnada, por Jesús.

 

Yo estoy aquí, Jesús.

Yo estoy aquí como te lo prometí anoche, y escribiré sobre el tema del alma encarnada.

Tal vez observaste en tus estudios de las diferentes teorías de la creación del hombre, que siempre surgió la pregunta acerca de la relación entre lo espiritual y lo físico — es decir, entre el alma y el cuerpo material. Sé que muchas teorías fueron expuestas, en cuanto a cómo y cuándo el alma llegó a formar parte del cuerpo físico, y cuáles fueron las medidas adoptadas por las leyes de la naturaleza, como se las llama, para el alojamiento del alma dentro de aquel cuerpo, y la relación entre los dos. Por supuesto, esto tiene validez solamente para aquellos mortales, que creen en una alma con una existencia y una función aparte del cuerpo físico; los que no creen en el alma distintiva, no trato de iluminarlos, sino les dejo para que se den cuenta del hecho, cuando hayan llegado al mundo de los espíritus, y hayan encontrado, que siguen existiendo sin este cuerpo, pero existiendo de verdad, con la consciencia de que son almas.

Cuando se crea el cuerpo físico, este no tiene consciencia de haber sido creado, porque es solamente parte de las creaciones inconscientes, que son como las otras criaturas materiales de la naturaleza, y ni siente ni percibe de ninguna manera el hecho, de que es un ser viviente dependiente en su nutrición adecuada de su madre para su crecimiento y vida continua de acuerdo con las leyes de la naturaleza, y de los objetos de su propia creación. Su padre y madre, siendo necesarios para la creación o formación de esta producción netamente animal, sólo conocen que de alguna manera se formó un embrión, que con el tiempo se transformará en un ser humano como ellos mismos. Si se permitiera que esta cosa permaneciera sin alma, pronto fallaría en el cumplimiento del objetivo de su creación, y se desintegraría en los elementos, de las que había sido formado, y la humanidad dejaría de existir como habitantes de la tierra. Esta parte física del hombre es realmente y exclusivamente el resultado de la mezcla de aquellas fuerzas, que están contenidas en los dos sexos, que de acuerdo con las leyes de la naturaleza, o de la creación del hombre, están apropiados para producir el único cuerpo apto para albergar al alma, que puede ser atraído al mismo, para desarrollar su individualidad como un ser viviente y de una inmortalidad posible.

El resultado de esta mezcla se pretende solamente como un revestimiento o una protección temporal para el crecimiento del ser real, y no limita o influencia de ninguna manera la existencia continua del alma, y cuando sus funciones han terminado, el alma, que entonces se individualizó, continúa su vida en un nuevo ambiente y en progresión gradual, y el instrumento empleado para su individualización, se disuelve en los elementos, que formaron su aspecto y substancia. Igual que este cuerpo se constituyó de los elementos para cierto propósito, cuando este propósito se ha cumplido, retorna a estos elementos.

Este cuerpo, por sí mismo, nunca tiene consciencia ni sensación, y en el principio sólo posee la vida prestada por sus padres, y luego, cuando el alma encuentra su alojamiento, sólo tiene la vida del alma: porque la vida humana sólo puede existir, mientras el alma habite en el cuerpo, y después de que comience esta habitación, la vida prestada por los padres deja de ejercer cualquier influencia o fuerza directiva sobre el cuerpo. Esta, pues, es la verdadera descripción del cuerpo físico, y si este fuese lo que constituye al hombre, el mismo perecería con su muerte, y dejaría de existir como parte de la creación del universo de Dios.

Pero el alma es la parte vital, viviente, que nunca muere, del hombre — es realmente el hombre — y lo único de lo que se pretendió que continúe con una existencia en el mundo de los espíritus. Fue hecha a imagen de Dios, y no existe razón alguna para la compañía continua del cuerpo físico. Y cuando los hombres dicen o creen, que el cuerpo es todo lo que constituye al hombre, y cuando muere, el hombre deja de existir, no comprenden la relación o el funcionamiento de alma y cuerpo, y sólo conocen la mitad de la verdad, que es visible a sus sentidos — que el cuerpo muere y nunca más puede resucitar. Esto es un hecho determinado, y todos los argumentos por la analogía, para demostrar que el hombre tiene que continuar viviendo, a pesar de la muerte de aquel cuerpo, no son relevantes y muy inconclusos. Todos estos aspectos análogos sólo demuestran, que los objetos de la analogía últimamente mueren, y por lo tanto no logran comprobar, que estos objetos son eternos, igual como si nunca hubiese ocurrido ningún cambio en su condición o aspecto. La demostración final es que mueren, y cuando se aplica esta analogía al hombre, tiene que demostrar, que éste también muere, y ya no existe.

Pero se presentan las preguntas: ¿de dónde viene el alma, quien la crea, como encarna en el hombre, cuál es el propósito, y cuál su destino?

En primer lugar, permíteme constatar, que el hombre no tiene nada que ver con la creación del alma o con su aparición en la carne. Su trabajo es el de suministrar un receptáculo para su venida — nada más que un anfitrión, por decirlo así, para su ingreso en la carne, y existencia como mortal o en el aspecto de un mortal. Pero su responsabilidad en este particular es muy grande, ya que el hombre puede destruir aquel receptáculo, o cuidar por el, para que el alma pueda continuar una vida terrenal durante un período más o menos largo. Ciertamente, este receptáculo es la creación del hombre, y sin él no podría llegar a la existencia, sin embargo, el alma no es parte de su creación, y es independiente del cuerpo — y después de la vida terrenal, en el mundo de los espíritus, dejará de acordarse de que una vez fue conectada con o dependiente de la creación de sus padres. El alma, en la vida espiritual, de verdad, está tan separada y desasociada de aquel cuerpo, que sirvió como su hogar durante la vida en la tierra, que lo mira solamente como una visión del pasado, y no como un sujeto merecedor de su consideración.

Como se te ha informado, el alma fue creado por el Padre mucho antes de su aparición en la carne, y esperaba esta encarnación, para el solo propósito de obtener la individualidad, la que no poseía durante su existencia previa, en la que tiene una personalidad dúplex — varón y mujer — que tienen que separarse e individualizarse. Nosotros, que hemos pasado por esta existencia previa y por la encarnación, y que hemos obtenido esta individualidad, conocemos la verdad, de lo que he declarado aquí.

Existe una ley de Dios, que controla todo esto, que permite que las almas preexistentes sean capaces de conocer la conveniencia de la encarnación, y ellas siempre están ansiosas y listas para la oportunidad de nacer en la carne, y de asumir la individualidad separada, de la que tiene el privilegio de asumirla. Ya que los hombres suministran los receptáculos para su aparición y alojamiento, por decirlo así, ellas se dan cuenta del hecho, y aprovechan la oportunidad para ocupar el receptáculo, y se convierten ostensiblemente en un ser humano, con el resultado necesario de la individualidad.

Me alegro que estés en mejores condiciones, y continuaré con los mensajes, como ya lo hemos deseado por algún tiempo.

Estaré contigo y te ayudaré de todas maneras posibles, y espero que mantendrás alta tu fe y sigas rezando al Padre. Buenas noches y que Dios te bendiga.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

Samuel — La encarnación del alma.

 

Yo estoy aquí, Samuel — Sí, Samuel, el profeta.

Bien, no escribiré mucho esta noche, ya que solamente quiero decir, que estás mucho mejor en tu condición espiritual, y la conexión entre nosotros está mucho mejor de lo que ha estado hasta ahora.

Esta noche, deseo decir una palabra sobre mi conocimiento, de cómo una alma nace en la carne, y se convierte en una persona individualizada.

Oí lo que Lucas te escribió, y estoy de acuerdo con él en su explicación del carácter y de las cualidades del alma en su estado antes de la encarnación; pero quisiera añadir algo más a lo que escribió, y esto es, que cuando el alma primero se separa en sus dos partes componentes, y una de estas partes entra en el cuerpo físico, la otra parte permanece como alma, invisible incluso para nosotros, pero tiene una existencia, de la que estamos conscientes, y ronda cerca del plano terrenal, buscando la oportunidad de encarnar también e individualizarse; y esto sucede dentro de un corto tiempo después de la separación de la mitad, que ya encarnó. Por supuesto, cuando digo corto tiempo, no quiero decir unos pocos meses o incluso unos pocos años, porque a veces existe un intervalo de varias décadas entre las dos encarnaciones; pero este tiempo nos parece corto a nosotros, quienes no conocemos el tiempo.

El alma que permanece, como Lucas te lo explicó, y también el alma, que entra en el cuerpo humano, pierde la consciencia de haber formado parte de una sola alma completa, y de su relación con la otra parte de aquella alma, y existe en la suposición que todavía es una alma completa, y que no necesita a otra alma para completarse. Esta es una provisión de la bondad del Padre, para que el alma, que continúa en su existencia original, no sienta soledad ni infelicidad.

Por supuesto te preguntarás, cómo puedo saber esto, porque ya dijimos que estas almas son invisibles para nosotros, y sólo puedo responder, que nosotros los espíritus, que hemos desarrollado nuestras almas en un alto grado, hemos adquirido ciertas facultades, o lo que podrías llamar sentidos, que nos permiten conocer estas cosas. No es necesario, que veamos estas almas no individualizadas, para conocer su existencia y las cualidades que poseen, igual que no es necesario poder ver la Gran Superalma del Padre, para comprender Sus cualidades, atributos y existencia. Sé que es difícil para ti entender esto, y no te lo puedo explicar ahora satisfactoriamente, porque tus sentidos de la vida terrenal no son capaces de comprender la explicación, pero lo que te digo, es la verdad.

Con frecuencia vemos el nacimiento de las dos partes del alma en los mortales, y sabemos que estas almas entonces, por vez primera, asumen una forma y figura, porque esta imagen invisible de Dios llena todo el cuerpo espiritual, y de este cuerpo asume o recibe su forma, y por eso se individualiza. El alma es la vida del cuerpo espiritual y nunca lo abandona durante la vida terrenal del mortal; y le acompaña al morir el cuerpo físico, y permanece parte de el durante todo el tiempo de existencia del cuerpo espiritual en el mundo de los espíritus. Si realmente puede perderse, sobre esto te escribiré más tarde. Recordarás que Jesús dijo, según la Biblia: "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y pierde su alma?"

Sin embargo, ahora diré esto: que un hombre retiene a su alma, de hecho, y a pesar de ello, puede tener la consciencia de haberla perdido, y entonces es, como si no tuviese una alma.

Te he dicho lo que fue mi intención de escribir, porque Lucas omitió hablar de la condición de aquella mitad del alma, que permanece en el mundo de los espíritus, luego de encarnar la otra mitad. Temas de esta índole, sin embargo, no son importantes en lo que se refiere a la salvación del hombre, o a la perfección de su alma en un grado, que aquella alma pueda convertirse en uno solo con la Gran Alma, poseyendo lo que no tenía antes de buscar un lugar donde habitar en la carne — y esto es, la Naturaleza Divina del Padre, y la inmortalidad, como una persona individual, que nunca muere.

En la medida en que procedemos en estos escritos, comprenderás la importancia de que el alma encarne, y luego abandone la carne y regrese a las esferas del espíritu. Y también aprenderás, que la doctrina de la evolución es correcta en cierta medida, pero no en el sentido, de que comienza a partir de un átomo o de un animal inferior al hombre. Respaldando esta doctrina de la evolución, y mayor que ella, es la grande y más Divina doctrina de la involución; porque si el alma no hubiese venido de arriba, y si no se hubiese alojado en el hombre físico, no habría existido nunca evolución alguna; y si el alma no hubiese recibido su existencia individualizada, viniendo al cuerpo humano, nunca habría evolucionado hacia la Naturaleza Divina, o en el ser individualizado, que sigue aquella encarnación.

Cuando digo Naturaleza Divina, no quiero decir que todas las almas, tanto en la tierra, como en la gran eternidad, necesariamente reciben aquella Naturaleza Divina, porque muchas de ellas no lo logran y nunca lo lograrán; pero todas, no importa si alcanzan la Naturaleza Divina o retienen la naturaleza, que poseían en su existencia previa, se individualizarán, y permanecerán como individuos, mientras aquella alma y su cuerpo espiritual continúen existiendo.

He escrito suficiente esta noche, pero volveré y te escribiré de otras verdades. Así, con mi amor y mis bendiciones,

Yo soy tu hermano en Cristo,

Samuel

 

 


 

 

Juan — Por qué los hombres deben aprender, que no serán abandonados en su concepción, de lo que significa la vida, y cuál es su importancia en los designios de la creación y del destino del hombre.

 

Yo estoy aquí, Juan.

Vengo esta noche para informarte una verdad, que es importante que la sepas, y también el mundo de la humanidad. No escribiré un mensaje muy largo, pero lo que diré, es una verdad, y cada hombre debería comprenderla y aceptarla.

No escribiré sobre un tema, sobre el que fuiste instruido con anterioridad, sino trataré una materia completamente nueva, y mi tema es: "Por qué los hombres deben aprender, que no serán abandonados en su concepción, de lo que significa la vida, y cuál es su importancia en los designios de la creación y del destino del hombre." Yo sé, esto puede parecerte un tema raro, sobre el que escribir, pero es un tema, que les debería interesar a todos los hombres, que conocen que la vida terrenal es muy corta, y luego la eternidad les abraza y nunca más les permite volver a ser criaturas del tiempo.

El hombre vive, muere y nunca más vuelve a vivir, según los materialistas, y él es como el animal bruto, sin futuro. Pero el espiritualista, y con eso quiero decir, los que creen que existe algo más para el hombre, que la pura materia, cree que vive, y nunca deja de vivir, aunque el cuerpo físico muera y nunca resucite como tal.

Ahora, considerando la una o la otra de estas opiniones, el significado de la vida humana terrenal asume un aspecto muy diferente, y exige diferentes pensamientos y acciones de su parte en la conducta de su vida. Desde luego, si la llamada muerte es el fin de todo, el hombre debería, o piensa que debería, según el antiguo dicho, "comer, beber y disfrutar, porque mañana morirás," y con esta muerte viene el olvido y la amnesia, que nunca más se despertará a la consciencia. Su misión en el universo se cumplió, y nunca más puede experimentar las esperanzas, ambiciones, alegrías o pesares, que fueron suyos como hombre viviente.

Pero, por otro lado, si el hombre nunca deja de vivir, sus pensamientos y conducta deberían dedicarse al cumplimiento de lo que le proveerá el mejor futuro posible.

Ambos grupos de opiniones conocen que, cuando la muerte llega, el cuerpo físico ya no sirve, y los que creen en la existencia continua conocen, que de manera que perezca el cuerpo físico, el hombre tiene que tener otra forma o cuerpo, en donde puede alojarse la consciencia de su existencia continua, y aquel cuerpo tiene que ser tan real, como el a que abandona. Como así son los hechos, el hombre que conoce, que la muerte no termina con todo, naturalmente y necesariamente tratará de conocer, cómo será este cuerpo de existencia continua, y qué es necesario para permitirle obtener aquel cuerpo, y de este modo disfrutar de la vida en la eternidad. Y en esta búsqueda, no se dará satisfecho al saber que aquel cuerpo es nada más que el mismo cuerpo espiritual, que ya poseía durante todos los años de su vida terrenal, sino deseará aprender más allá de esto, cuál es la relación entre aquel cuerpo y la manera de vivir la vida en la tierra.

Sé que el hombre, por sí mismo, no pude descubrir esta relación de ninguna manera, y que tiene que depender de las enseñanzas y experiencias, de los que han experimentado la separación del espíritu de lo físico, para comprender por fin esta relación.

Yo como una persona, que ha pasado por esta experiencia, deseo decir, que el cuerpo espiritual es, por sí mismo, una creación igual que el cuerpo físico, y tiene su existencia sólo para la preservación de la identidad de una persona, y para contener y abrigar su alma, tanto en la tierra, como después, cuando es un espíritu.

Entonces, su vida significa, que fue colocado en la tierra solamente para adquirir una individualidad, y para aprender, que dentro de él existe el alma, que es su verdadero ego, y que tiene que apreciar, educar y alimentar con pensamientos superiores y la bondad de su creación original; y no descuidar de las oportunidades, que vienen a él para su desarrollo.

Ya sé que todo esto te parece incoherente, sin objetivo especial a la vista, pero estás equivocado al pensar así, porque pronto verás la finalidad. Pero ya que no estás en condiciones para seguir escribiendo esta noche, pospondré mi escrito hasta más tarde. Así confío, en que no te inclinarás a rechazar el mensaje, y me despediré.

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


 

 

Comentarios por Jesús sobre un discurso de un predicador, que conoce sólo el camino conduciendo al hombre natural perfecto. La existencia principal del hombre en la carne sirve el propósito de individualizar el alma. Todos los demás objetivos son solamente secundarios. Explica la encarnación del alma.

 

Yo estoy aquí, Jesús.

Permíteme escribir esta noche, ya que estás en buenas condiciones, y deseo mucho escribirte con referencia a un tema, que es importante que los hombres lo conozcan.

Como te he escrito con anterioridad, existen dos destinos para el hombre en la vida como espíritu, y según desee, puede alcanzar el uno o el otro de los dos.

Hoy estuve contigo, cuando escuchaste al predicador exponiendo las razones, por las que él es un creyente en la fe de la iglesia, a la que pertenece, y en la que él es un líder y maestro. Sin lugar a duda, él es honesto y serio en sus creencias, y, en la posibilidad de su alcance, le proporcionarán la felicidad, de la que habló, siempre cuando transforma estas creencias en un estilo real y práctico de vida, y las convierte en la influencia dominante y dinámica, que le guía y controla en su trato con la humanidad. Dijo correctamente, que existe una ley, que trabaja de una forma poderosa y maravillosa, moldeando la vida humana, y que, cuando los hombres obedecen, determinará la cerrera, no sólo de los hombres, sino de naciones; y aquella ley dice que, cuando una vez se cerciora de una ley, o ella llega a la consciencia de los hombres, hay que reconocerla y reaccionar de acuerdo, o perderá su efecto benéfico sobre las vidas de los hombres.

Si aplica esta ley a su propia vida, experimentará una maravillosa ayuda al enfrentarse con las dificultades y preocupaciones de la vida, y para superar lo que le atormenta como hombre pensador.

Esta es una verdad maravillosa, y en cuanto penetre la vida de un hombre, resultará que aquella vida sea una de bondad consistente, y causará armonía entre aquel hombre y Dios, Quien domina lo secreto del universo, y aquel hombre disfrutará de una gran felicidad, incluso todavía aquí en la tierra.

Pero esto no es el objetivo importante, o la meta, de la que el predicador llama religión, ni provee los medios, por los que un hombre puede llegar a una armonía mayor y más estrecha con la Voluntad de Dios. Sé que para el hombre, esta vida presente parece ser algo de suma importancia, y que la meta principal del hombre debería ser, que actúe de manera que su vida sea exitosa y feliz y, con respecto a que esto contribuye a convertirle al hombreen la criatura armoniosa, que fue prevista, es aconsejable seguir este estilo de vivir y amar. Pero el predicador desconoce, y no puede enseñar, el gran objetivo de la aparición del hombre en la tierra, y la meta que todavía está delante de él, esperando que la alcance y posea.

Como te dije antes, la existencia del hombre en la carne sirve sólo para el propósito de individualizar a su alma, y todos los otros objetivos aparentes, no son más que secundarios, como podrías decir, acompañamientos accidentales de este proceso de individualización. Por lo tanto observarás, que este gran objetivo se logra de igual manera, en el caso de un infante que muere joven, y en el caso del hombre, quien vive hasta una edad madura y vieja — en cada caso se realiza el objetivo de la encarnación del alma en la carne. El anciano, desde luego, tiene su experiencia — una existencia más larga y diversa, al enfrentar y superar o sucumbir a las exigencias de su vida, de lo que tiene el infante, pero el gran objetivo no ha sido cumplido con más perfección en el primer caso que en el segundo. El alma se individualiza en el momento, cuando encuentra su alojamiento en el receptáculo, preparado por las leyes de la naturaleza, utilizando al Padre y la madre humanos como sus instrumentos, y el tiempo que sigue no influye, ni tiene efecto decisivo alguno en esta alma, en lo que se refiere a su individualización; y tampoco la eternidad, porque una vez que se fija esta condición, nunca más puede ser alterada ni borrada, en cuanto los supremos espíritus de los Cielos de Dios lo sabemos. Por supuesto, el alma así individualizada está sujeta a las varias influencias, que le rodean en su vida mortal, y estas influencias pueden retrasar, fatal o destructivamente, el progreso del alma, pero no es posible, que afecten el objetivo obtenido por la encarnación de esta alma, ni se requiere jamás una individualización nueva de aquella alma. Su identidad y carácter, como individuo, están fijos, y ninguna condición de esta alma, en cuanto a su bondad o maldad, jamás puede en lo más mínimo afectar este carácter o esta identidad. Una vez que el alma está individualizada, siempre permanece el individuo, aunque los elementos que entran en su forma y la constituyen, siempre se reconstruirán y continuarán por la intervención de la ley, que conserva la individualidad de aquella alma.

Entonces digo, el objetivo de la encarnación del alma, es darle la individualización, y esta de dos formas; primero, en la forma física, que los hombres por la percepción a través de sus órganos naturales de sentido pueden percibir, y segundo, una forma más sublimada y generalmente invisible para estos órganos, una forma espiritual.

En el momento de la encarnación, el alma asume la forma, que le ha sido preparado por las fuerzas, que existen en los padres, y la retiene durante la vida natural; y en el mismo momento se crea para ella, o es atraída hacia ella, la forma del cuerpo espiritual, que entonces y para siempre permanece con ella. Ambos cuerpos son materiales; uno del material visible del universo, el otro de lo invisible, no obstante es materia.

Como conoces, aquel cuerpo que se compone del material visible, perdura sólo un poco, y luego desaparece para siempre, mientras aquel de lo invisible, y que es más real y substancial que el primero, y que existe durante todo el tiempo de existencia del cuerpo visible, continúa con el alma después de la desaparición del cuerpo visible; y ciertamente puede cambiar en respuesta al progreso de aquella alma, sin embargo, el cuerpo espiritual abandona nunca, en su forma compuesta, a aquella alma. Nosotros en la vida espiritual sabemos, que esto es la verdad, con la misma certeza como Ustedes mortales conocen la verdad de la existencia del cuerpo físico. Y como Ustedes, los mortales, pueden identificar al hombre en el corto espacio de la vida en la tierra — quien en realidad es el alma — por el aspecto de su cuerpo físico, así podemos nosotros en el mundo de los espíritus identificar a la misma persona por el aspecto de su cuerpo espiritual, y así tiene que ser por siempre.

Ya que el hecho es así, hay que concebir, que el alma lleva su existencia en el cuerpo físico por un cortísimo tiempo; es decir, su vida en la tierra es solamente el aliento de un momento, y entonces entra en su carrera a través de la eternidad, y después de unos pocos años, como podrías llamarlo, posiblemente deja de recordar incluso, que una vez se alojaba en el cuerpo físico.

El predicador criticó la religión, que le enseñó al hombre que piense en el futuro del alma y la prepare, y destacó el hecho, de que sus pensamientos deberían dedicarse más al presente, y que el deber y las buenas obras por sus prójimos deberían constituir el objetivo de su vida, y de su religión. Bien, reconozco la importancia del deber y de buenas obras, y los apruebo con todo el conocimiento que tengo ahora, de las demandas y requisitos del Amor de Dios, pero por el otro lado, tengo que decir, que igual como su importancia para el destino futuro del hombre, también es la importancia de otros privilegios y obligaciones, que el hombre posee y que descansan en él, durante el corto tiempo, en que el alma está envestida en el cuerpo físico. El deber cumplido y buenas obras disminuirán las aflicciones y los sufrimientos de la vida mortal, y llevarán al hombre, a que cumple con el deber y realiza buenas obras, a un estado más en armonía con las leyes de Dios de Misericordia y Verdad, pero nunca bastarán para llevar a una alma a la armonía con la Voluntad del Padre, respecto al destino superior del hombre. Todo esto sólo conducirá a la purificación del alma, y la llevará a la armonía con las leyes de su propia creación a la final. Todo esto constituye sólo el ejercicio de obediencia a las leyes morales, y traerá sólo efectos morales. Y cuando digo leyes morales, me refiero a aquellas leyes, que demandan que por su obediencia el hombre llegue a la condición del hombre perfecto, condición que poseyó en el momento de su creación. Por medio de esto no obtiene nada más de lo que poseía, cuando existía como el hombre perfecto, y estaba en complete armonía con Dios como este hombre perfecto. Él entonces amaba a Dios con toda la capacidad de su alma, empleando el amor, que le había sido conferido, y podía amar a su hermano como a sí mismo.

Y es esta condición, la que los hombres ahora, con más o menos intensidad, aspiran, y muchos preceptos tanto del Antiguo Testamento, como del Nuevo, conducirán a los hombres hacia esta meta, y si esto fuese el único destino del hombre, entonces la religión del predicador, de la que dice que se basa en estos preceptos morales de amor por Dios y amor por el prójimo, sería suficiente para obtener la meta anhelada, y el amor, el deber y el servicio serían todo lo que es necesario para los hombres, mientras vivan en la tierra y también después como espíritus; y el ejercicio de estas gracias por los hombres, mientras estén en la tierra, sería igualmente necesario y provechoso, como su ejercicio después en el mundo de los espíritus. Todo esto, el amor por Dios y el amor por el hombre, el servicio y el sacrificio, constituyen la verdadera religión, que conduce al hombre perfecto, y preparan esta armonía con las leyes de Dios, que rigen la condición del hombre perfecto, mas no del hombre Divino.

Esto debería predicarse por todos los ministros y maestros, y practicado por los hombres en todas partes, porque en su práctica yace felicidad y gozo indescriptible. Todo esto sirve una finalidad, el hombre vuelve a ser el hijo de Dios y obediente a Sus leyes, y comprende el significado de "amar a Dios y amar a tu hermano". Y así repito, al pronunciar la base de su religión, el predicador declaró las verdades, que le conducirán hacia una condición del hombre perfecto, en armonía con la Voluntad de Dios en cuanto a la creación del hombre.

Bien, veo que estás cansado, y por eso pospondré mi escrito adicional. Me agrada mucho que estés en condiciones tanto mejores, y espero que podamos continuar nuestros mensajes sin más interrupciones. Sólo reza más y cree que el Padre contestará a tus oraciones. Así cree que te amo y quiero que seas feliz y libre de preocupaciones.

Buenas noches.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

Comentarios por un ministro.

 

Permíteme escribir sólo un poco, sólo quiero decirte que escuché, lo que el Maestro te escribió, y puedo dar testimonio, que el amor por Dios y el amor por nuestro prójimo no son todo, lo que el hombre necesita como base de su religión. Cuando viví en la tierra, fui un ministro, y enseñé las mismas doctrinas, que el predicador de hoy día enseñó, y creí que eso era todo lo que el hombre necesitaba, y fallecí en aquella creencia; pero, lastimosamente, descubrí después de muchos años en tinieblas, y también de felicidad en mi amor natural, que eso no suministraba una base para mi progreso hacia los Cielos Celestiales — hacia la condición de alma transformada por el Amor Divino. Sólo quise decir esto. Si estás de acuerdo, me gustaría venir algún día y detallar más a fondo mi experiencia, cuando conocí la base de la religión verdadera. Te deseo buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

DR. C____

 

 


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