Volumen II
Capítulo 6
El Amor Divino del Padre
y el Nuevo Nacimiento del alma.
Mensajes incluidos en este capítulo:
Jesús Cómo el Amor Divino entra en el alma del hombre. Cuando un hombre muere, ¿volverá a vivir?Jesús continúa su mensaje anterior
San Juan No se debe confundir el Amor Divino con el amor natural.
Ann Rollins: La importancia de recibir el Amor Divino in el alma.
Juan explica la diferencia entre el amor natural y el Amor Divino.
Helen Qué maravilloso es obtener la posesión del Amor Divino.
San Andrés El Amor Divino expulsa todo miedo.
Jesús ¿Qué es lo que hace a un hombre Divino?
San Esteban confirma que Jesús escribió.
Juan La condición del alma en el momento, cuando el Amor Divino fluyen en ella, y después.
Jesús La vida terrenal, y lo que significa para los mortales.
Ann Rollins: Comenta el mensaje que Jesús escribió al Sr. Padgett
Nicodemo Sobre la importancia del Nuevo Nacimiento
Jesús Por qué los hombres tienen que recibir el Amor Divino para ser admitidos al Reino Celestial.
La Sra. Padgett confirma que Jesús escribió
6.
El Amor Divino del Padre
y el Nuevo Nacimiento del alma.
Jesús Cómo el Amor Divino entra en el alma del hombre. Cuando un hombre muere, ¿volverá a vivir?
Yo estoy aquí, Jesús.
Yo estoy aquí, como te lo prometí, y deseo escribirte sobre un tema, con el que todos los hombres deberían estar familiarizado. "Cómo el Amor Divino entra en el alma del hombre."
Como ya te dije con anterioridad, el hombre es una criatura de Dios, poseyendo cuerpo, espíritu y alma; y los tres son necesarios para que el hombre sea perfecto. Pero estas tres partes del hombre difieren en sus características y funciones, son separadas y distintas, y tienen cualidades, que son disímiles tanto en su composición, como en la duración de su existencia.
El cuerpo, como tú y todos los hombres conocen, tiene una existencia, que continúa sólo durante la vida del mortal en la tierra, y cuando finalmente termina esa vida, se disuelve en sus elementos, los que nunca más pueden formar el mismo cuerpo, ni en el mundo de los mortales, ni en el mundo de los espíritus, ya que estos elementos no son nada más que materia, y pueden utilizarse para formar otros cuerpos y manifestaciones de lo material en la naturaleza; no necesariamente en forma de seres humanos, porque se incorporan en otras formas, tanto animales, como vegetales, y se dispersan, de modo que nunca más vuelven a integrarse en un cuerpo resucitado. Los ortodoxos de la tierra no enseñan esta verdad, más bien piensan que de una manera misteriosa, el cuerpo mortal resucitará en algún día del futuro.
No, cuando el cuerpo ha realizado su función de mantener el alma y espíritu del hombre durante su vida terrenal, ya no forma parte de este hombre, y no puede volver a formar parte del mismo, y se le puede considerar como algo ya ajeno a él.
De hecho, incluso durante la vida del mortal, este cuerpo no permanece el mismo, ya que continuamente sufre cambios en los elementos de su composición, y un elemento, o juego de elementos, cede a otros, se pierde o es absorbido en el gran océano de elementos, que ayudan a formar o constituir el universo de Dios.
Por medio de la operación de las leyes de atracción y repulsión, estos elementos, a medida que reemplacen otros, se ajustan al aspecto general o al perfil del cuerpo padre, por lo que se preserva tanto la identidad del cuerpo, como su aspecto; y en la medida en que un hombre envejece, las leyes, que dan origen a los cambios en su aspecto, ocasionan que estos elementos nuevos se ajusten a los cambios, por lo que el material, aunque continúa envolviéndole al espíritu, durante el corto lapso de la vida humana, no continúa igual por mucho tiempo. Propongo estas declaraciones preliminares solamente, para demostrar que la parte material del hombre no está conectada en absoluto con el hombre real, en lo que se refiere a su naturaleza persistente, y este material no necesita ser tomada en consideración en la discusión del tema, sobre el que deseo escribir.
La parte espiritual del hombre es aquella parte, que contiene lo que se puede llamar las funciones de la vida, y la fuerza y el poder, que existen en él, y los que de inmediato controlan su conducta y vida. Este principio real, existente de la vida, nunca muere, en contraposición al cuerpo, sino sigue viviendo, después de que el espíritu desecha su envoltura de carne.
Esta parte espiritual del hombre alberga la sede de las facultades mentales y del raciocinio, y utiliza los órganos del cuerpo material para manifestar estos atributos. Estas facultades viven y existen, aun cuando el cuerpo físico esté en condiciones imperfectas, por las que el espíritu no es capaz de manifestarse, de modo que el mortal pueda percibir o detectar la parte material de la naturaleza, como se las llama. Para especificarlo, aun cuando los órganos materiales de la visión sufren deterioro o destrucción, en el cuerpo espiritual, que se encuentra dentro del cuerpo físico, existe la visión verdadera en estado perfecto y completo, como si los órganos dañados o destruidos cumpliesen su función; y lo mismo tiene validez en cuanto al oído y otros de los llamados los cinco sentidos del hombre.
Y en lo relacionado con las facultades del raciocinio y a las cualidades mentales, ellas existen en un estado perfecto, no importa si el cerebro es sano o no, o si realiza su tarea o se rehusa a cumplirla. Estas cualidades no dependen de la salud o del funcionamiento perfecto de los órganos del cuerpo físico, para que estas cualidades espirituales existan en condiciones perfectas, pero el funcionamiento apropiado de los órganos físicos, o más bien, los movimientos y manifestaciones correctos y naturales del cerebro, y las operaciones conscientes de las facultades mentales, dependen de que las facultades espirituales sean capaces de utilizar estos órganos físicos de una manera correcta, y de acuerdo con la armonía de la creación de las partes relativas y correlativas del hombre.
Estas facultades espirituales, que el hombre llama el intelecto y los cinco sentidos, forman parte del cuerpo espiritual, que está contenido en el cuerpo material, y a su vez contiene el alma. Cuando el cuerpo material muere, el cuerpo espiritual continúa existiendo, y vive en el mundo de los espíritus, y con el mismo, como sus partes continuos, estas facultades intelectuales, cumpliendo todas sus funciones, libres de las limitaciones, que los órganos físicos les impusieron. Y cuando este cambio tiene lugar, las cualidades mentales, a pesar de carecer de los órganos materiales, a través de los que funcionaban en el marco mortal, pueden concebir pensamientos de lo material, y oír y ver lo material, justo como lo hicieron, e incluso de una manera más perfecta de lo que lo pudieron, cuando estaban envueltos en el ambiente de carne y sangre.
Así ves, cuando el mortal fallece, lo único que realmente muere y queda atrás, es el cuerpo físico, y con el cuerpo espiritual sobreviven todas las cosas, de las que se puede decir, que constituyen al hombre verdadero, en cuento a la mente. Por lo tanto, el hombre nunca deja de recordar y progresar, de conocer que él es un ser, que la muerte no puede destruir o cambiar en algo diferente, de lo que era, antes de que la muerte viniera a él. Y por eso respondo a la pregunta: "Cuando un hombre muere, ¿volverá a vivir?" Él nunca deja de vivir, y su vida no es una vida nueva, sino sencillamente la continuación de la vida vieja, con todo lo que su mente y su consciencia poseían durante su vida vieja.
En la vida puramente espiritual, el cuerpo espiritual continúa albergando el alma, y será su protector y envoltura, mientras perdure aquel cuerpo espiritual. Pero este cuerpo entonces comienza a cambiar, por la desintegración en lo que podemos llamar elementos espirituales, y la formación de nuevos elementos, para reemplazar los que desaparecen. Este cambio en este cuerpo no se rige por las mismas leyes, que funcionan para cambiar, desintegrar y reemplazar el cuerpo físico, sino por la ley, que controla el desarrollo del alma, que el cuerpo espiritual contiene.
El alma es el hombre verdadero, porque es la única parte del hombre, que puede lograr la inmortalidad, la única parte del hombre hecha a imagen de su Creador, y la única parte del hombre, que puede convertirse en la Substancia de su Hacedor, y participar en Su Naturaleza Divina. Digo que lo puede hacer, porque esto es una parte importante de esta gran posibilidad. Y sé que esta posibilidad, de que el alma logre la inmortalidad por su participación en la Naturaleza Divina de Dios, es verdad; ya que es un hecho comprobado en el caso de muchas almas, que ahora viven en los Cielos Celestiales. También conozco, que existen muchas almas en el mundo de los espíritus, que ya llevan muchos siglos allí, y que nunca recibieron la Naturaleza Divina y consciencia de la inmortalidad. Si esas almas, que no recibieron la Naturaleza Divina, podrán obtener o ya obtuvieron la inmortalidad, nunca ha sido demostrado. Lo que sí sé es, que en los designios del plan de Dios para la formación de Su Reino, en algún momento en el futuro lo ignoro cuando será este privilegio de participar en Su Naturaleza Divina y la certeza de la inmortalidad, será retirado a las almas de los hombres y espíritus, y entonces, si estas almas, que sufren esta condenación, participarán en la inmortalidad, ningún espíritu lo conoce, solamente Dios.
Existe más, que conozco y ahora te comunico, y entre ello se encuentra lo siguiente: Mientras el alma no reciba la Naturaleza Divina, la mente, la que describí como formando parte del cuerpo espiritual, continúa existiendo, y domina tanto al lama, como al cuerpo; y en su progreso, puede alcanzar una condición de pureza y perfección, como la poseyeron las primeras almas creadas nuestros primeros padres. Muchos espíritus se encuentran ahora en esta condición, pero siguen siendo nada más que hombres, y sus almas continúan como imágenes de Dios nada más.
Si bien Dios es mente, la mente no es Dios, y también, mientras Dios es espíritu, el espíritu no es Dios. Por lo que cuando los hombres enseñan, que la mente es Dios, y que los hombres tienen que esforzarse por obtener esta mente, y por eso convertirse en similares a Dios, ellos no aciertan la verdad en absoluto. La mente es sólo un atributo de Dios, y más allá y atrás de esta mente, está el verdadero Dios la personalidad, es decir, Su Alma, de donde emanan todos estos atributos y manifestaciones, que tanto los mortales, como los espíritus pueden percibir.
Si bien Dios es Alma, aquella Alma se compone de Substancia, de una naturaleza Divina, y es la sede y fuente de todos las grandes atributos, que le pertenecen, como amor, poder, vida, omnisciencia y misericordia. Y aquí tengo que dejar muy claro un hecho, que puede asustarles a aquellos, que creen y enseñan, que la mente es Dios, y eso es, que lo que se llama la mente humana, no constituye parte de la mente de Dios, porque esta mente humana y todas sus facultades y maravillosas cualidades son sólo criaturas especiales, justo como lo son el cuerpo espiritual y el cuerpo material del hombre. Como dije, el hombre fue creado a imagen de Dios sólo en lo que se refiere al alma; y aquí siempre ten en mente, que la creación fue nada más que una imagen.
La mente del hombre fue una creación especial, justo como lo fueron las mentes de los animales inferiores, diferentes solamente en el grado. Y si Dios no le hubiese concedido una alma al hombre, y el cuerpo espiritual para cubrirla, y en el que Él colocó la mente del hombre, cuando el hombre sufre la muerte del cuerpo físico, esto habría significado su fin; ya que esa muerte destruye el cuerpo, que no forma parte del alma a imagen de Dios.
Como te he escrito hasta ahora, cuando Dios creó al hombre, y se formó a Su Propia imagen, en cuanto al alma, también le concedió la posibilidad al hombre de obtener la Substancia del Padre; es decir, la posibilidad de convertir el alma, que es nada más que la imagen, en aquella alma, que es de la Substancia del Creador. También te he explicado, cómo el hombre, por su desobediencia, perdió esa posibilidad, y durante largos siglos carecía de este gran privilegio, y cómo fue restaurado una vez más, en el momento de mi venida a la tierra, por lo que ahora, y durante diecinueve siglos pasados, el hombre tuvo la posesión de este gran regalo o privilegio de participar en la Substancia del Padre.
Bien, cuando el hombre, por el camino que le ha sido indicado, logra obtener la Substancia de la Naturaleza Divina del Padre, incluso en un grado inicial, su alma comienza a cambiar, y a perder su carácter de sólo imagen, y a progresar hacia la obtención de aquella condición, cuando desaparece la imagen, y la Substancia Divina toma su lugar; y a medida que continúe el progreso, continúa recibiendo tanto de la Substancia, que su alma asume la Naturaleza Divina del Padre, y su unidad con el Padre llega a ser tan perfecta, que se convierte en habitante del Reino del Padre. Esto ocurre, cuando obtiene la aptitud de ingresar en la primer esfera Celestial. Y justo aquí ocurre algo adicional, que puede asustar a los que enseñan, que la mente es la esencia de Dios, a saber, la mente, que el hombre, tanto como mortal, como en forma de espíritu, posee hasta aquel punto en el progreso del alma, donde tiene lugar la transformación en la Naturaleza Divina, desvanece, o más bien, es absorbida en la mente del alma, que es la mente real del Padre. Y entonces, y por siempre después, sólo esta mente del alma es lo que facilita al hombre realmente Divino entender los designios de Dios, lo que le ayuda en su progreso.
Continuaré más tarde. Estás cansado. Pero recuerda, que te amo, y que me tienes a tu lado todo el tiempo, para que te ayude, apoye y consuele.
Buenas noches, mi querido hermano,
Tu amigo y hermano,
Jesús
Jesús continúa su mensaje anterior
Yo estoy aquí, Jesús.
Vengo esta noche, para terminar mi mensaje, y lo haré, si tu condición te permite recibirlo.
Bien, como tal vez recuerdas, mi tema es: "¿Cómo entra el Amor Divino en el alma de un ser humano?"
Ya te expliqué la diferencia entre, y las funciones respectivas de, el cuerpo físico, el cuerpo espiritual y el alma, y de qué manera el verdadero hombre es el alma, que puede vivir para siempre.
También te mostré, cómo el cuerpo físico y espiritual cambia sus partes de composición, y como esos cuerpos, se desintegran y desaparecen en la forma, que una vez tenían.
Bien, el alma es el hombre y se convierte en el ángel del reino de Dios. El alma también puede convertirse solamente en la parte sempiterna del hombre en el reino espiritual, en contraposición a los Cielos Celestiales.
El único camino, en el que el alma puede convertirse en un habitante de las esferas Celestiales, es por su obtención del Amor Divino, por lo que se convierte en participante en la Naturaleza Divina del Padre; y eso solamente se puede lograr por el influjo del Amor Divino, por medio de la intervención del Espíritu Santo, que es el instrumento utilizado por Dios, para transportar este Amor en las almas de los hombres.
Como dije con anterioridad, este Amor nunca fuerza su camino en las almas de los hombres, y viene únicamente, cuando los hombres lo buscan con sinceridad y con esfuerzo. Les espera todos los hombres, que la reciban, pero nunca viene en el alma por cuenta propia, y sin invitación. Así, la pregunta importante es, ¿cómo viene en el alma, y qué es lo que tienen que hacer los hombres, para inducir su influjo?
Hay sólo un camino, y este es por la apertura del alma de tal manera, que este Amor, cuando viene en respuesta a la búsqueda sincera, pueda encontrar una entrada y una condición de desarrollo, que le permite alojarse y permanecer, en un lugar armonioso y satisfactorio para las cualidades de su propia existencia. Por supuesto, el hombre no puede por sí mismo abrir su alma para este influjo, ciertamente tiene gran poder, sin embargo, la voluntad no basta; tampoco tiene otras cualidades inherentes, que le facilitarán colocar su alma en una condición, que permite la intervención del Espíritu Santo, induciendo el influjo del Amor en el alma.
Los únicos medios, por los que se puede lograr esto, son la oración y la fe. Cuando una persona, en verdadera seriedad y con sinceras aspiraciones, reza al Padre por este Amor Divino, esta oración no sólo trae el Amor, sino lleva también a la apertura de aquellas porciones del alma, que son capaces de recibir el Amor, y de este modo atrae el Amor.
El Espíritu Santo nunca realiza esta tarea de preparar el alma para la recepción de este Amor, sino solamente trae el Amor, e induce su influjo, siempre cuando el alma esté en condiciones de recibirlo. En respuesta a la oración, existen otros instrumentos del Padre, que trabajan para preparar la condición de imprescindible, y estos instrumentos son los espíritus luminosos de los Cielos Celestiales, cuyos deberes, entre otros, son el responder a las oraciones de los penitentes, llenando el alma de influencias, que dirigen los pensamientos y las aspiraciones a este Amor Divino y sus operaciones.
Como dije, cuando viví en la tierra, no existe otro camino, para entrar en el redil, sólo aquel a través de la puerta provista él quien trata de pasar por encima de la cerca, aquel es un ladrón y salteador. Pero esto debe modificarse, para ajustarse exactamente al hecho, ya que no existe ninguna posibilidad de ingresar en el redil, subiéndose por la cerca. Sólo hay un camino aquel a través de la puerta de la oración y de las ansias sinceras.
Yo sé que muchos hombres creen, que el cumplimiento de los deberes eclesiásticos, y la observancia de los requisitos de la iglesia, en cuanto al bautismo y los sacramentos, etc., bastarán para facilitarles el ingreso en el Reino; pero te digo, que todos ellos están equivocados, y su decepción será muy grande, cuando lleguen al mundo de los espíritus.
Lo que se llaman las acciones morales y pensamientos buenos, no provocarán el influjo del Amor Divino, porque estas cosas son pasos necesarios hacia la purificación del alma en su amor natural; y no importa lo puro que este amor llegue a ser, nunca será el Amor Divino, ni una porción de el.
Buenos pensamientos y acciones, sin embargo, pueden contribuir a dirigir las aspiraciones de alma hacia estas condiciones superiores, y abrir sus percepciones en un grado, que conducirá a la oración y a la fe, y por eso, adicionalmente a su obra de purificar el amor natural, pueden resultar de un valor muy grande, porque asisten a los hombres, para que desarrollen su alma, por lo que el Amor Divino puede entrar en ella. Pero depender de buenos pensamientos y acciones morales, y de una vida pura, libre de pecados, para conseguir el derecho de ingreso en el Reino Celestial, es una gran equivocación.
El Amor Divino es algo totalmente aparte de la naturaleza del hombre, incluso en su estado más puro, y nunca le fue conferido al hombre, como lo fue el amor natural, y por lo tanto, cuando una persona obtiene este Amor Divino, y este se convierte en parte de las cualidades de su alma, su naturaleza, por decirlo así, cambia, y él se transforma en una nueva criatura. Algo adicional le ha sido conferido, y le resulta imposible permanecer solamente el hombre que fue, y el que hubiese sido para siempre, excepto por este cambio en su naturaleza.
Sé que los hombres no comprenden la distinción entre una persona, que solamente posee el amor natural, y otra que posee el Amor Divino, pero la diferencia es tanta, que el Amor Divino, cuando uno lo posee en suficiente magnitud, le convierte al hombre parte de la Divinidad, mientras el otro amor, no importa cuánto uno posea de aquel, y lo puro que sea, transforma al hombre en nada más que hombre, aunque perfecto.
Cada persona que reza con sinceridad por el influjo de este Amor Divino, lo recibirá. No considera la condición de las personas, y las sinceras aspiraciones del alma de cualquier hombre, sea príncipe o peón, rico o pobre, invariablemente inducirán, que este Amor venga a su alma, y cambie su naturaleza, por lo que llegará a ser una nueva criatura, ya no sujeta a la muerte para nunca jamás.
Las oraciones netamente intelectuales no son eficacias, porque no tienen el efecto de abrir el alma, y tampoco un exceso de esta clase de oración logra su fin. Un corto momento de oración correcta tendrá más efecto, atrayendo el Amor Divino, para que fluya en el alma, que toda una vida de vana repetición de oraciones, que brotan de una fuente netamente mental. Y aquí, permíteme decir, que la mente no es el alma, y peor aun, no es Dios.
Bien, pienso que expliqué a fondo, cómo este Amor fluye en el alma del hombre, y adicionalmente, cuál es su efecto, cuando un hombre lo posee. No existe nada en todo el universo de Dios, que pueda reemplazarlo, con el propósito de llevar al hombre a la unidad con el Padre, y de convertirle en Divino, en cuanto a que posee este Amor. Por eso les digo a todos los hombres: Recen, recen, y nunca dejen de rezar por el influjo de este Amor, porque no hay límites para su abundancia, o para la magnitud, que el hombre o espíritu puede obtener. Siempre en los Cielos Celestiales, nosotros los espíritus rezamos continuamente por un incremento en su otorgamiento, y siempre recibimos la respuesta a nuestras oraciones pero siempre hay más que puede seguir. No debo escribir más esta noche.
Estoy satisfecho con la precisión, con la que recibiste mi mensaje, y volveré para escribirte otro mensaje.
Con todo mi amor y bendiciones,
Yo soy tu hermano y amigo,
Jesús
San Juan No se debe confundir el Amor Divino con el amor natural.
Yo estoy aquí, San Juan.
Sentí tu llamada y vine. Te relataré el Amor, porque por esta razón me llamaste.
El Amor que enseñé, cuando estuve en la tierra, es el Amor que el Padre ha preparado para todos Sus hijos, que lo busquen. Todo lo que se necesita es, que lo busquen con sinceridad y fe, y lo recibirán. Yo sé que se confunde este Amor a menudo con el amor natural, que Dios confirió al hombre en el momento de su creación, pero los dos son diferentes y distintos. Cada hombre posee el amor natural en más o menos proporción; y es un don grandioso, convirtiendo al hombre en lo que realmente es; pero no son tantos que tienen el otro Amor, porque se lo otorga sólo en respuesta a la oración y a las ansias reales del corazón y del alma. Este es el Amor Divino, y este es el Amor, que convierte al hombre en parte de la Divinidad del Padre, y por lo tanto, en inmortal.
Dios es Amor y esta es la gran verdad de Su existencia. Pero Su Amor, por cierto gratuito para todos, no es otorgado sin los deseos de parte del mortal por recibirlo. Ojalá tuviese más tiempo esta noche para explicar este Gran Amor más detalladamente, pero me falta el tiempo; y vine sólo porque me llamaste.
(¿Tienes tiempo esta noche, para discutir tu libro, el "Apocalipsis", o algunas de las leyes, que prevalecen en el mundo de los espíritus?)
No, no esta noche, pero vendré algún día y te escribiré una larga carta sobre estos temas.
(¿Qué tal tu estado de existencia, y qué es, lo que haces específicamente, como parte de tu trabajo?)
Yo soy supremamente feliz, y trabajo para la humanidad, e igualmente lo hace el Maestro directamente. Fomentó más el avance de los espíritus, después de que hayan comenzado a disfrutar del Amor del Padre en sus almas.
(¿Quién gobierna en tu Reino?)
Bien, Jesús es el espíritu, que gobierna en nuestro Reino, y su poder es supremo. Cómo no, es el Reino de Dios; pero este Reino es formado por el Maestro, y a él le ha sido conferido el supremo poder de mando, y todos nosotros somos sus seguidores. Él gobierna por medio del amor y del servicio, y no por las líneas duras de fuerza e intimidación.
(¿Gobierna sobre muchos espíritus?)
Sí, muchos están con él en las esferas Celestiales, pero todos ellos son sus subordinados y le obedecen, pero es difícil explicártelo. Esta obediencia es el resultado de amor, y la palabra no transmite el significado exacto como lo desearía.
(En la tierra, no querían los discípulos gobernar con el Maestro?)
Bien, esa pregunta nuestra nació de nuestro deseo por crecer en importancia, pero en aquel entonces no comprendimos, lo que sería su Reino. Somos iguales aquí, siempre que tengamos la misma riqueza de Amor del Amor Divino, solo esto determina nuestro lugar y posición.
Jesús es el mayor de todos, porque posee más de este Amor que cualquier otro espíritu, y porque está más cerca del Padre y conoce más de Él y de Sus atributos. En este Reino, no se trazan distinciones por parentescos o grandeza personal, sino sólo por una cantidad mayor o menor del Amor Divino en el alma del espíritu.
Vendré a ti a veces, y te escribiré de mi conocimiento de las verdades del Padre, y espero que beneficien a ti y al mundo.
(¿Fuiste un hombre estudiado, cuando vivías en la tierra?)
No fui un hombre educado, cuando viví en la tierra, y nunca lo he sido, en lo relacionado con los idiomas. No tuve ningún conocimiento de la filosofía de los grandes pensadores y escritores de aquel tiempo. Todo el conocimiento que poseía de la materia espiritual, lo obtuve por las enseñanzas de Jesús y por los impulsos del Espíritu Santo. No fui un hombre estudiado en el sentido terrenal.
Tienes mis bendiciones y mi amor, y espero que el Espíritu Santo pronto llene tu alma del Amor del Padre en más riqueza, y que te cuide y proteja.
Te diré buenas noches.
San Juan
Ann Rollins: La importancia de recibir el Amor Divino in el alma.
Yo estoy aquí, tu abuela.
Deseo contarte más de las cosas del espíritu, porque ellas son lo importante que debes conocer. Estás muy cerca del Reino, y si sigues tratando de conseguir más del Amor de Dios en tu alma, pronto te darás cuenta del pleno gozo y de la paz, que esta posesión conlleva. Intenta permitir que tu corazón reciba más de Su Amor, porque Él está siempre dispuesto y esperando para otorgarte Su Amor. Él es el Unico Padre Amorosa, a quien tienes que anhelar y llevar contigo en todos tus pensamientos y aspiraciones. No permitas que las preocupaciones de la vida te impidan amarle y creer, que Él quiere que llegues a ser uno solo con Él en el Amor y la Gracia. Él no sólo espera que dejes Su Amor fluir en tu corazón, sino llama ansiosamente a la puerta de tu corazón, para que se la abras y le dejes entrar.
Sé fiel a tus mejores ansias espirituales, y pronto sentirás que tienes en el alma lo que te brinda perfecta paz y felicidad. Ahora sólo estás comenzando a aprender, que tienes que sentir, que tu Padre está tan cerca de ti, que tiene que llegar a ser parte de tu vida y existencia. Cuando aquel Amor se haya posesionado de ti por completo, sabrás lo que eres, Su verdadero hijo reconciliado, al igual que todos que hayan llegado a una comprensión de este Amor. Así, no dudes de que no puedas convertirte en este hijo de tu Padre, porque te digo, yo conozco, por mi propia experiencia, la majestuosidad de la vida bajo el favor de Su Bendición.
Sé mi querido muchacho, y trata de alargar tus manos para obtener este Amor. No debes permitir que problemas de tu vida terrenal te alejen de lo superior, que el Padre ha preparado para entregártelo. Pronto conocerás, como yo conozco, que lo único que vale la pena aspirarlo, es lo que pertenece a este Amor espiritual del Padre. Esfuérzate más por conseguir este conocimiento, y vendrá a ti en toda su belleza y fuerza convincente. Ojalá pudieras ver la obra del Espíritu Santo entre los hombres y espíritus, porque entonces no dudarías más, de que Dios es un Dios de Amor, y no de furia o retribución.
Sigue rezando, porque esto es el único gran medio para recibir el Amor de Dios. Sin la oración, los hombres no pueden alcanzar el oído, ni lograr una respuesta de la Gracia del Padre. Él sólo escuchará al penitente, porque no aceptará a nadie quien no le busque verdaderamente y con anhelos. El hombre posee el albedrío, para aceptar o rechazar el Amor de Dios, y hasta que no ejerza su albedrío, de modo que muestre, que él realmente quiere aquel Amor, no lo recibirá. Ningún hombre jamás es obligado a amar a Dios, o permitir que entre el Amor de Dios en su corazón.
El Amor de Dios no puede definirse, porque sobrepasa toda comprensión, pero el resultado de aquel Amor, cuando se encuentra en las almas de los hombres, puede verse y sentirse, en la extraordinaria belleza de la faz de los hombres, y en su felicidad maravillosa.
Ningún miedo a la muerte, o nada que atemorice, puede posiblemente existir, donde hay este Amor. No es la clase de Amor ,que permite que entren sentimientos de celos o envidia, sino es tan perfecto,y llena el alma, que no puede existir, de ninguna manera, espacio para otra cosa excepto su propia gran existencia. Yo sé que el Amor de Dios es lo único, que puede hacerle a un hombre extremadamente feliz, mientras vive en la tierra, y después de convertirse en un espíritu.
Mi amor por Él es tan grande, que amo a todas Sus criaturas, no importa, si son santos o pecadores. Y esta es la diferencia entre el Amor que Él inspira a Sus hijos, y el amor que existe entre hombres y espíritus, que no tiene Su Amor como fundamento.
Ten la certeza, de que ningún hombre puede ser perfectamente feliz sin este Amor Divino.
Tu esposa progresa muy rápidamente en el Camino a este Amor perfecto, y pienso que dentro de poco estará conmigo en mi esfera, porque no permitirá ninguna interposición entre ella y sus esfuerzos, por poseer la mayor magnitud asequible de este Amor.
Es maravilloso, cómo su fe ha crecido, desde que se convenció, de que tiene que buscar el Amor del Padre, a fin de que logre la unión con Él, y la perfecta felicidad. Tienes que intentar obtener esta fe, y progresar junto con ella, para que, cuando te traslades a nuestro lado, avances junto con ella, en el desarrollo de alma y en el amor conyugal. Ahora se encuentra en el tercer cielo, como te lo ha dicho, y casi está en condiciones de salir de esa esfera, e ir donde tu madre, a la quinta esfera, donde su felicidad será tanto mayor.
Ella te ama tanto, que tienes que sentir, que ella quiere que estés con ella en toda su felicidad. No es la misma Helen, la que era en la tierra, sino que ha cambiado tanto, que tu madre dice, que su aspecto es tan diferente como la tierra del cielo. No sólo ha cambiado su aspecto, sino también su temperamento y deseos, por lo que no se inclina a retrasar el progreso del alma.
Permite que te cuente de su amor por ti, y tienes que creer en lo que te diga, porque ella no está en condiciones de decir algo, lo que no sea la verdad. Su amor por ti es tan grande, que a veces me admiro, cómo eso puede ser; porque todos te amamos, y también a nuestras almas gemelas, pero ella parece tener un amor tan intenso por ti, que nos admiramos. Pensamos que su naturaleza es tan intensa, que no puede hacer nada, que no sea de alguna manera el resultado de su constitución firme y seria, o más bien, que no sea resultado de un poder, que no conoce límites en esfuerzo o fuerza. Si bien ella te ama con tanta intensidad, su amor por Dios no está afectado por esto en la menor medida; porque al igual que entrega su alma entera al amor por ti, también la dedica al amor por Dios. Y cuando pases a nuestro lado, encontrarás una clase de amor en su corazón por ti, como raras veces la vemos en la vida de los espíritus por nuestras almas gemelas.
Pero no debes pensar por esto, que no amamos también intensamente, y el amor que todos tenemos por nuestras almas gemelas es muy grande y profundo, eso tengo que decirte pero ella parece realmente consumida por este Amor por ti, y tú no debes hacer nada, que la pueda ofender, o que le haga sentir, que no quieres este Amor o no lo mereces, jamás.
Mi querido muchacho, tenemos que dejar de escribir ahora, ya que no estás en condiciones de escribir más. Por eso, me despido, y que Dios te bendiga, y te mantenga en Su Amor y cuidado.
Tu amorosa abuela,
Ann Rollins
Juan explica la diferencia entre el amor natural y el Amor Divino.
Yo estoy aquí, Juan
Permíteme decir sólo una palabra. Estuve contigo cuando hablaste con tu amigo, y oí su conversación, y vi la absoluta falta de comprensión de parte de tu amigo, en cuanto a las verdades del mundo de los espíritus, y especialmente de las leyes que dividen al hombre natural perfecto del hombre o espíritu Divino. Él está tan absorto en las concepciones, que posee de estos amores, resultado de su experiencia en la vida, que sólo puede ver la existencia de un amor, el amor natural, y su mente no es capaz de ver el otro Amor, y desde luego, su alma no tiene el desarrollo, que le aseguraría de la realidad del Amor Divino. La mente por sí, es capaz de informarle la existencia y el funcionamiento del amor natural, y como eso es el único medio, del que dispone, para comprender lo que significa el amor, no puede entender este Amor, y el alma desarrollada hasta cierto grado por el mismo Amor. Puede argüir según la capacidad de su mente se lo permita, y nunca será capaz de comprender el Amor, que precisa una percepción del alma, y puede permanecer satisfecho y convencerse a sí mismo, que el amor natural es el único amor, y que cuando se desarrolle en cierto grado, se convierte en el Amor Divino, y entonces encontrar, que él está muy lejos de la verdad.
Él tiene que saber, y quiero decir que es imprescindible que lo sepa, que sólo los que tienen el Amor Divino en cierta cantidad, son capaces de conocer, que lo Divino es algo que existe por sí mismo, y no es el desarrollo del amor natural, que en sí no contiene las cualidades de aquel Amor. El uno es de Dios, es decir, participa en Su naturaleza misma, mientras el otro también es de Dios, pero no participa en Su naturaleza, sino es sólo una creación, cuyo propósito es hacer a los hombres felices y perfectos en Su condición de sólo hombre la existencia solamente creada.
Pensé que te daría estos comentarios cortos acerca de su conversación, para destacar las graves e importantes equivocaciones, bajo las que tu amigo labora. No creerá fácilmente en esa verdad, mientras esté en la carne, y cuando venga a la vida de espíritu, las dificultades serán las mismas, y puede ser que siempre estará contento, como dueño únicamente del amor natural. Ojalá no fuese así, y pudiese liberarse de su creencia intelectual, y escuchar el grito de su alma que, cuando no está trabada por estas creencias, continuamente anhela este Amor Superior.
Cree que soy tu amigo, interesado en ti en un grado, que ahora no puedes comprender, pero que algún día entenderás, y te admirarás que esto pudo haber sido posible. Buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan
Helen Qué maravilloso es obtener la posesión del Amor Divino.
Yo estoy aquí, tu verdadera y amorosa Helen.
Bien, mi querido Ned, veo que estás muy feliz esta noche, y te acompaño en tu felicidad, porque la fuente de la felicidad de ambos es la misma el Gran Amor Divino del Padre. Cuán amoroso es, y cuánto le debemos agradecer, que no sólo tenemos el privilegio de recibir este Amor, sino que también conocemos el camino, como el Maestro lo enseñó. Ay, maravilloso es este Amor, y aun más maravilloso, que unas criaturas pequeñas, insignificantes como nosotros, recibamos las indicaciones, cómo podemos obtener este Amor. El Padre es bueno, y Su Amor no conoce restricciones o limitaciones en su otorgamiento a todos Sus hijos, ni siquiera en lo que se refiere a aquellos, que no lo buscan con ansias de alma. Siempre espera los deseos de los hombres de poseerlo, y, como sabes, nunca será desengañada la persona, que lo busque con sinceridad. El Amor es este Gran Don del Padre, que todos pueden obtener, y sólo el hombre, él mismo, puede impedir, que el Amor transforme su alma de la condición de un mortal a la de un ser inmortal.
Con todo mi amor,
Tu verdadera y amorosa
Helen
San Andrés El Amor Divino expulsa todo miedo.
Yo estoy aquí, San Andrés.
Vine para decirte, que dónde está el Amor, ahí no puede haber pecado ni infelicidad, y el miedo no existe.
Nosotros, que vivimos en las esferas Celestiales, conocemos que es una realidad, y con toda la fuerza y autoridad, que el conocimiento nos da, te declaramos esta verdad esta noche: El Amor que expulsa todo miedo, es el Amor Divino del Padre, y cuando un espíritu lo obtiene, entonces ya no existe el miedo, y nada que podría crear o permitir, que exista el miedo.
Dios quiere que las almas de los hombres vivan en Amor, y no en temor, y el único camino para lograr esto, es que los hombres le vean y conozcan como (un) Dios sólo de Amor. Ningún hombre puede venir al Padre, excepto a través del Nuevo Nacimiento, y por la fe en el Amor del Padre.
El cumplimiento de deberes, buenas obras y de la fe solamente, ciertamente ayudará al hombre en el desarrollo de su carácter y sus cualidades morales, sin embargo, no le permitirán la entrada en los Cielos Celestiales, que son los cielos, en los que Jesús gobierna y es el Príncipe, a menos que el espíritu obtenga este Amor Divino, que le convierte en parte de la Esencia misma de la Divinidad del Padre.
Muchos espíritus son felices, a causa de su vida buena y moral en la tierra, y por un alto desarrollo de su amor natural, y conocen que Dios es su Padre, Quien les cuida y les brinda muchas bendiciones; pero esta felicidad no es, la que viene con la posesión del Amor Divino, y aparte, el lugar de domicilio de estos espíritus está limitado, y no se les permite a estos espíritus el acceso libre a todas las esferas, donde se manifiestan la bondad y el cuidado de Dios.
Los espíritus, que han obtenido este Amor Divino, no tienen limitación en cuanto a las esferas, hacia donde progresen, y no están restringidos en sus lugares de domicilio o en las esferas en las que viven. Y aparte, la presencia y la gloria del Padre son mucho mayor en estas Esferas Celestiales que en aquellas, donde prevalece solamente el amor natural.
No debo escribir más esta noche, porque ya comienzas a cansarte. Así, con todo mi amor diré,
tu hermano en Cristo,
San Andrés
Jesús ¿Qué es lo que hace a un hombre Divino?
Yo estoy aquí, Jesús.
Deseo escribir esta noche sobre el tema de: "¿Qué es lo que hace a un hombre Divino?"
Cuando el hombre fue creado, recibió las supremas cualidades, que podían ser conferidas en un mortal; por cierto, fue solamente un hombre, pero perfecto, y con estas cualidades recibió la posibilidad de llegar a ser Divino, como el Padre, en Su naturaleza; pero nunca poseyó este don, no disfrutó de su fruición, hasta mi venida a la tierra, cuando informé al hombre la existencia de esta posibilidad.
El primer hombre creado, no poseía nunca este don en su cumplimiento, sino solamente tenía la posibilidad de recibirlo, bajo la condición de que continuara en su obediencia, y se esforzara por recibirlo en el camino declarado por el Padre como el único camino.
Te dijimos detalladamente, cuál era ese don, y cómo los primeros padres echaron a perder su disfrute por su desobediencia y ambición por poseerlo en otro camino, no en armonía con el camino del Padre.
Como hemos dicho, el hombre perdió esta posibilidad en el momento de su primer desobediencia, y después, gradualmente, se convirtió en un hombre, cuya naturaleza moral iba hundiéndose siempre más, hasta que llegó a estar casi perdido en la condición de las bestias del campo. Y de aquella condición, él mejoró su situación o progresó continuamente hacia su estado original de pureza.
Pero una gran cantidad de personas ha dejado de conocer, o nunca conocía, que Dios es el Creador de todo, y que toda la creación depende de Él en su existencia, y en su convicción y auto-estima que asumieron, profesaron creer que su progreso o salvación dependía de sus propios esfuerzos, y que estos esfuerzos eran suficientes, para lograr el estado de pureza o armonía con las leyes y deseos de Dios.
Pero en esto, los hombres están equivocados, porque no existe nada de lo Divino en ellos, y nunca existirá, si dependen de sí mismos en su progreso a este estado de perfección. La Naturaleza Divina del Padre no se encuentra en el hombre, y nunca será parte de él, hasta que persiga el camino, que es absolutamente necesario para él seguirlo, para convertirse en algo más que sólo un hombre.
No escribiré más esta noche, porque me parece, que es mejor así. Comprendo que no pudiste prevenir tu condición de sueño, y no te echo la culpa, pero me parece mejor esperar hasta más tarde, para terminar lo que deseo escribir.
Bien, mi querido hermano, cree que sólo siento amor por ti, y nos acercaremos en la medida en que progreses por eso digo, no te preocupes.
Me despido.
Tu hermano y amigo,
Jesús
San Esteban confirma que Jesús escribió.
Yo estoy aquí, y deseo escribir sólo unas pocas líneas, porque no estás en condiciones de recibir un escrito largo esta noche.
El Maestro estaba desengañado, pero él es tan amoroso y bueno, que no se quejó, y sólo quiso que sintieras que no necesitabas preocuparte, por el hecho, de que no pudiste recibir su mensaje no obstante, estuvo decepcionado.
Comprendo que no pudiste controlar tus ganas de dormir, y no es tu culpa, pero fue desafortunado, y hay que evitarlo de alguna manera, si eso es posible, en el futuro.
Ojalá pudieses comprender la gran importancia de estos mensajes, y el gran número que todavía hay que escribir, harías todo en tu poder para facilitar su recepción. No digo eso como una queja, sino declaro solamente una realidad. Por eso, intenta lo mejor que puedas, para llegar en buenas condiciones, para que ya no haya fallas en la recepción de los mensajes.
Tengo tanto interés en esta tarea, y de la misma manera, una hueste de otros espíritus, que se dan cuenta de la importancia, de que se entrega estas verdades a la humanidad. Son las únicas verdades, y nunca desde el tiempo, cuando el Maestro estuvo en la tierra, han sido reveladas al hombre.
No escribiré más esta noche, sino diré con todo mi amor, que soy tu hermano en Cristo.
San Esteban
Juan La condición del alma en el momento, cuando el Amor Divino fluyen en ella, y después.
Yo estoy aquí, Juan.
Vengo esta noche para decirte, que te encuentras mejor que anoche, y que deseo escribir un corto mensaje, si piensas que puedes recibirlo.
Bien, no escribiré mucho, y lo que diré tratará de "la condición del alma, cuando el Amor Divino fluyen en ella, y después."
Como sabes, el alma en la condición, en la que el hombre la poseía antes de la entrada del Amor Divino, no está en armonía con el Amor de Dios, ni es parte de la gran Superalma. Es sólo una creación especial, hecha a imagen del Padre, contendiendo al amor natural, que fue conferido en al hombre en el momento de su creación, y no abarca nada de la Esencia del Padre, ni cualidad alguna, que la convierta en la Naturaleza Divina del Padre, o necesariamente en inmortal.
Pero cuando el Amor Divino entra, y la impregna, por decirlo así, de la Esencia Divina, entonces asume la Naturaleza Divina del Padre, y en la medida en que reciba y posea este Amor, llega a la unión con Dios, y deja de ser sólo la imagen, y se transforma en la substancia.
El alma, en esta condición, es una entidad completamente diferente del alma en la condición, en la que fue creada, y ya no está sujeta al dominio ni de la mente, ni de los apetitos y deseos animales, y por lo tanto, el espíritu, que posee esta clase de alma, forma, en esencia, parte del Padre, o como Jesús lo expresó, está en el Padre y el Padre está en ella.
Ahora, no entiendas que esta alma sea el alma, que el hombre originalmente poseía, con un desarrollo incrementado de la pureza y de la bondad o libertad de pecados, porque esto no es el caso. Esta alma, a través de su transformación, se convierte en algo nuevo, y nunca más puede recaer en el alma del origen del hombre. Por las cualidades que entonces posee, se transforma en inmortal, y esta naturaleza inmortal nunca le puede ser quitada.
Ahora consiste de Amor y pureza, y el espíritu, dueño de esta alma, siempre está consciente de su condición verdadera. Esta transformación es gradual, y los hombres no deben pensar, que por el simple hecho de conversión de su estado de muerte, de golpe la naturaleza de lo Divino les penetre, porque no es así. La transformación es gradual, y viene de acuerdo con la susceptibilidad de las almas para recibir este Amor, del que hablo. Pero cuando una vez el influjo del Amor comience, sigue eternamente. Aunque pude haber tiempos de estancamiento y aparente pérdida de la Esencia Divina, sin embargo, la transformación siempre tiene lugar, y en ciertas fases en su progreso, la posesión de este Amor Divino será tan grande, que el alma original, o sus cualidades originales, desaparecerán por completo, y dejarán sólo las cualidades nuevas, que el Amor Divino la ha implantado. Cuando una vez se agrega la levadura, ella nunca deja de leudar, hasta que toda la masa esté fermentada.
No escribiré más esta noche, sino digo solamente en adición, que esta condición de transformación puede lograrse por todos los hombres, si sólo la buscan de la manera apropiada y con fe.
Pronto volveré a escribirte.
Al despedirme, te doy mi amor y mis bendiciones, y la certeza de que te ayudo en tus esfuerzos en levar a cabo la obra, y en realizar todas las promesas. Así, mi querido hermano, buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan
Yo soy tu abuela
Permíteme escribirte unas pocas líneas esta noche, ya que escuché su discusión con interés, y deseo decir unas pocas palabras, que les pueden alentar a ambos, para que presionen hacia la meta, que está delante de Ustedes un hogar en los Cielos Celestiales y la adquisición de la naturaleza Divina, lo que sólo aquellos, que conocen el camino, pueden obtener, siguiendo el camino, que el Maestro te enseñó de una manera tan amorosa. No sufrirás desengaños en tus esfuerzos, porque si anhelas el Amor y recibes porciones del mismo, cada experiencia de esta naturaleza te ayudará a obtener más, y creará en ti un deseo siempre mayor.
No debes pensar, que es imposible obtener este Amor en su plenitud, y entonces permitir que bajen tus ansias, cuando sientas que el Amor ha venido a ti en maravillosa magnitud, porque tengo que decirte, que nosotros en los Cielos Celestiales conocemos y nos damos cuenta, de que siempre hay algo más que podemos lograr; incluso el Maestro reza al Padre por un incremento de este Amor en su alma. Y si pudieses ver la evidencia del Amor que él posee, como nosotros la vemos, pensarías probablemente, que no se puede obtener nada más, o que no existe mayor magnitud que uno puede lograr; y con nosotros, este hecho del infinito de este Amor es, lo que siempre nos mantiene esforzándonos, y por lo tanto, felices, porque al notar las experiencias en nuestro progreso, y cómo cada etapa sucesiva de aquel progreso nos trajo siempre más felicidad, conocemos digo que lo conocemos, que lo que encuentra más allá, debe significar mayor felicidad y más cercanía al Padre Mismo. Por eso digo, no permitas que tus esfuerzos bajen en absoluto, y encontrarás que vas a obtener una felicidad incrementada.
Terminaré ahora, y con mi amor por los dos, me despido.
Tu amorosa abuela,
Ann Rollins
Jesús La vida terrenal, y lo que significa para los mortales.
Yo estoy aquí, Jesús
Estás mejor esta noche en tu condición espiritual, y escribiré un mensaje formal.
Deseo escribir sobre el tema: "La auténtica verdad sobre la vida en la tierra, y lo que significa para los mortales."
Cuando los hombres llegan al conocimiento, de que todos ellos son hijos del Padre, y están bajo Su cuidado y Su protección, verán que tienen que llevar vidas adecuadas, para ser aptos para llegar a la unión con el Padre, y poder participar en Su Amor, que les convierte, para expresarlo así, en parte de Él mismo. Quiero decir, que existe en todos los hombres la potencialidad de convertirse en parte de la Esencia Divina, pero para poder participar en esta Divinidad, tienen que permitir, que el Amor del Padre, en su naturaleza suprema, entre en sus almas, y les lleve a ser uno solo con Él. El amor, que les ha sido conferido como criaturas de la obra del Padre, no les permitirá lograr esta condición excelsa.
El amor natural, por sí, no es suficiente, porque cuando aquel Amor les fue otorgado, la intención fue solamente permitirles vivir en buenas y armoniosas condiciones con sus prójimos. No fue el Amor verdadero, que formó parte de la Naturaleza Divina del Padre, y no fue su intención convertir a los hombres en parte de esa naturaleza. Así, para que los hombres reciban este Amor superior, tiene que cumplir con la Voluntad del Padre, mientras estén en la tierra, o tendrán que enfrentar un trabajo más laborioso, después de convertirse en espíritus, para recibir el maravilloso influjo de este Amor Divino.
La tierra es el gran plano de prueba, y el desarrollo de las almas de los hombres depende de su vida correcta de acuerdo con los principios, que el Padre ha establecido, como medio por el que puedan recibir esta condición de Amor, el que exclusivamente puede llevarles a la unión con Él.
Solamente buenas acciones no son suficientes. Detrás de todas las acciones tiene que encontrarse el desarrollo del alma, que resulta exclusivamente de la posesión de este Amor. No quiero decir con esto, que las acciones no forman parte de este desarrollo, porque sí lo hacen; pero las acciones sin la posesión de este Amor, nunca convertirán a un hombre en el dueño de lo único, lo que le garantiza su entrada en el Reino Celestial.
Los hombres tienen que amarse mutuamente, y desde luego, tienen que "hacer con las otras personas todo, lo que quieren que estas personas hagan con ellos." Si esta regla de conducta fuese observada por los hombres, ellos serían más felices en la tierra, aun cuando no posean el Amor Divino, del que estoy hablando.
Ningún hombre puede, por sí mismo, llenarse de este Amor, porque hay solo una manera como llegará a su alma: y esta es por la oración al Padre por su influjo, y por la fe, que Él se lo dará a la persona, que seria y humildemente se lo pide. Sé que algunos hombres piensan, que la oración no es nada más que una apelación a su propio mejor ego, pero te digo, que esta es una creencia errónea; y cuando comprendan la verdad, de que la oración asciende al Padre, y Él la escucha y responde, entenderán la gran misión y el beneficio de la oración.
A pesar de llevar una vida más ejemplar, los hombres no necesariamente llegan a ser participantes en este Gran Amor, y tienen las cualidades necesarias, permitiéndoles recibir el gran don de unísono con el Padre. Exhorto a todos los hombres, a que vivan una vida buena y moral, porque tiene su propia recompensa en el mundo de los espíritus, y les dará más felicidad como seres espirituales, en una condición del amor natural solamente, y les adecuará a una vida en el mundo de los espíritus, que les traerá felicidad; pero no la felicidad de aquellos, que se preparan para la superior felicidad en el Reino Celestial.
No disuadiré a los hombres, que no busquen la vida de moralistas, o la vida de alguien, que trata de seguir las verdades de la conducta, que la regla dorada impone, sino al contrario, enfatizo la necesidad de esta vida. Un hombre bueno se acerca más a la imagen del Padre, de lo que cualquier otro ser pueda lograr, y su recompensa en la vida futura será, la que sólo viene por haber llevado una vida de esta clase. Por eso digo, mientras más en conformidad con estos preceptos morales un hombre viva, más se aproximará a la imagen a la que fue creado.
¿Pero por qué deberían los hombres estar satisfechos con la imagen, cuando pueden poseer la verdadera Substancia, obedeciendo la invitación del Padre? La imagen puede satisfacer a algunos, que se contentan con las cosas pequeñas, pero el alma que aspira, quiere la verdadera Substancia, que el Padre ofrece gratuitamente, a los que acepten Su invitación.
Ningún hombre puede, en realidad, vivir una vida moral, a menos que tenga como su guía el Amor que mencioné. No creo que una persona, que conoce la diferencia entre la imagen y la Substancia, se contente con la primera, porque si fuese así, rechazaría la mayor felicidad, que incluso el Padre puede otorgarle.
Por eso, los hombres no deben estar satisfechos con una vida buena y moral, sino tienen que buscar, con todo su corazón, el Amor, que les convierte realmente en ángeles de Dios; y estos ángeles pueden sentir y notar (por razón de la Divinidad que este Amor les brinda) la certeza, de que son inmortales.
La Inmortalidad sólo pertenece a Dios, y cualquier cosa menor a Dios, o Su Divina Esencia, que convierte a la criatura en parte de esa Divinidad, no es inmortal.
Adán y Eva (como se los llama) fueron mortales, libres del pecado y obedientes al Padre, y pensaron, que eran inmortales; pero cuando vino la tentación y ellos sucumbieron, se dieron cuenta, a su gran pesar, de que no fueron inmortales. Y lo mismo sucederá con todos los espíritus de mortales en la futura vida, si el Amor Divino del Padre no ha llegado a formar parte de su existencia.
La vida en la tierra constituye una parte importante de la gran eternidad de vida, y los hombres deben reconocer esto en su pleno significado, y no pensar, que la tierra sea solamente una escala, donde el espíritu encarna solamente para gozar de los placeres y de la gratificación de sus apetitos carnales. Esta vida terrenal es una sombra fugaz de la vida como espíritu, pero una sombra importante en el camino a la felicidad, de la que el hombre puede disfrutar en el futuro. Es el período más importante de toda la existencia humana, y la manera cómo se lleva esta vida, puede determinar toda la vida futura del hombre. No quiero decir, que no exista la redención más allá de la tumba, porque la misericordia del Padre continúa en la vida como espíritu; pero cuando el hombre falla en aceptar esta misericordia me refiero al camino en el que puede convertirse en un hijo Divino del Padre mientras se encuentre en la vida terrenal, posiblemente nunca la acepta en la vida como espíritu.
Tantos están satisfechos con permanecer en la felicidad de su amor natural, y se niegan a convencerse, de que existe un Amor y una felicidad superior, que les esperan en el Reino del Padre, y que ellos pueden poseerlos, si solamente creen y buscan. Esto digo partiendo de mi conocimiento de la condición real de espíritus en el mundo de los espíritus, y la dificultad que los espíritus redimidos han encontrado, en su esfuerzo por convencer a estos espíritus, que disfrutan de la felicidad de su amor natural, que realmente existe una esfera de más felicidad y mejor a aquella en donde viven, si sólo buscan el Amor Divino del Padre.
Como dije en la tierra: "Estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan", y esta expresión tiene validez tanto para el mundo de los espíritus, como para el mundo material.
Por eso, permíteme instar a todos los hombres, para que busquen el camino recto y estrecho, porque sólo por el, los hombres pueden llegar al pleno disfrute de lo que el Padre ha provisto para ellos.
Terminaré ahora, pero al concluir diré, con todo el Amor y el conocimiento que poseo: Es tan importante que los hombres busquen este gran Amor Divino, y en la fe lo encontrarán, y serán para siempre uno solo con el Padre inmortales como Él es inmortal, y felices más allá de toda concepción.
Por eso diré con todo mi amor y mis bendiciones, y las bendiciones del Padre: "buscad, y hallaréis."
Buenas noches. Tu amoroso hermano y amigo,
Jesús
Ann Rollins: Comenta el mensaje que Jesús escribió al Sr. Padgett
Yo estoy aquí, tu abuela.
Qué mensaje tan lleno de verdad e importante, que te escribió el Maestro; él sabe que, lo que dice es de suma importancia para la humanidad. Sólo deseo que toda la humanidad pueda escuchar su mensaje, porque si esto pudiese ser, mucho hombres pensantes y tal vez también irreflexivos dirigirían sus pensamientos a Dios, y se esforzarían por obtener este Gran Amor, del que el Maestro escribió tan elocuentemente.
Mientras más pienso en la gran tarea, para la que has sido seleccionado, más me sorprendo, porque, como me parece, esta tarea tiene más importancia para la humanidad, que cualquier otra cosa que haya sido intentada, desde que el Maestro estuvo en la tierra, y reveló a sus discípulos y oyentes las grandes verdades de su Padre.
Por eso, trata con toda tu fe y sinceridad, lograr la condición espiritual más alta posible, para que seas capaz de recibir y escribir las verdades importantes, y hasta ahora ocultas, que el Maestro te revelará. El lo toma muy en serio, que estas verdades deben ser entregadas a la humanidad, y al seleccionarte, te ha brindado el honor más grande posible.
Tu amorosa abuela,
Ann Rollins
Permíteme escribir sólo una palabra, ya que estoy ansioso de comunicarte, que estoy muy interesado en tu tarea, y en el desarrollo del conocimiento del alma, y en los medios, por los que todos los hombres pueden recibir el Amor Divino del Padre, convirtiéndose en uno solo con Él.
No voy a escribirte una lección esta noche, y sólo escribo que posiblemente puedo entrar en conexión contigo, por lo que en el futuro pueda tener la oportunidad y capacidad de escribirte de los temas de interés profundo y duradero para los mortales.
No me conoces, pero espero que pronto me consideres uno de tus amigos, deseo serlo, te lo aseguro. Tengo que terminar ahora, y al despedirme, me suscribo,
Tu verdadero amigo y hermano en Cristo,
Juan Calvino
(Jean Cauvin)
Nicodemo Sobre la importancia del Nuevo Nacimiento
Un maestro en Israel, y a pesar de ello, no comprendí este Nuevo Nacimiento. Muy pocos lo comprendieron entonces, y muy pocos ahora.
Ay, los muchos años que transcurrieron, desde que Jesús me explicó, que tenía que nacer de nuevo, para heredar la vida eterna, y muy raras veces, en comparación, esta gran verdad se enseña por las iglesias y profesores de materias religiosas.
Esta verdad es el fundamento mismo de la redención humana, y hasta que un hombre no reciba este Nuevo Nacimiento, no puede entrar en el Reino del Cielo de ninguna manera. Los hombres pueden aseverar tener fe en Dios, y creer en el nombre de Jesús, y cumplir con todos los requisitos básicos y los sacramentos de las iglesias, no obstante, mientras no tengan este Nuevo Nacimiento, su fe y sus obras como Cristianos son en vano.
Esto conozco tanto por mi propia experiencia, como por las enseñanzas del Maestro, y deseo enfatizar, con todos los poderes de los que dispongo, que es el único requisito importante para conseguir la inmortalidad.
El Nuevo Nacimiento significa el influjo del Amor Divino del Padre en el alma de un hombre, por lo que se convierte, por decirlo así, en parte del Padre en Su Divinidad e Inmortalidad.
Cuando esta verdad viene a un hombre, comienza a asumir la Naturaleza Divina del Padre, y toda aquella parte suya, que puede llamarse la naturaleza natural, empieza a abandonarle, y a medida que el Amor Divino continúe creciendo y llenando su alma, el amor natural y los afectos por las cosas de la tierra desaparecerán, y por lo tanto, llegará a ser uno solo con el Padre e inmortal.
Los que profesan son maestros de las verdades de Jesús las que son las verdades del Padre y todos sus seguidores, ¿por qué no prestan más atención a esta verdad vital?
Cuando hayas recibido los mensajes del Maestro, pienso que encontrarás, que esta Verdad del Nuevo Nacimiento es lo que Jesús enfatiza y reitera más que nada. Es lo más importante, de lo que los hombres no solamente tienen que escuchar y lo que tienen que aprobar con sus creencias intelectuales, sino lo que tienen que experimentar también.
Ojalá lo hubiese comprendido en la tierra, como lo comprendo ahora.
(En su conversación contigo en la tierra, ¿a qué se refirió Jesús específicamente, cuando utilizó el ejemplo del viento?)
Quiso decir, al igual que ningún hombre puede ver el viento, o decir de donde viene o a donde va, así ningún hombre, que recibió el Nuevo Nacimiento, puede ver las intervenciones del Espíritu Santo o conocer, de donde viene. Pero la última expresión tiene que modificarse, porque todos conocemos que viene del Padre; pero cómo exactamente, ignoramos. El Espíritu Santo es tan invisible como el viento, sin embargo, es tan real y existente.
Pero los hombres no necesitan atormentar sus intelectos, para conocer exactamente lo que es este Gran Poder, porque es suficiente conocer: Lo que da origen al Nuevo Nacimiento, es el Amor Divino del Padre, que viene en las almas de los hombres. Tengo que terminar, porque he escrito suficiente esta noche.
Así, permíteme suscribirme como un hermano, que ha recibido el Nuevo Nacimiento, y como alguien que ama y sigue al Maestro.
Nicodemo
Yo estoy aquí, tu abuela.
Pensé que podría escribirte un mensaje esta noche, con tal que quieras recibirlo.
La única manera de la que la salvación puede obtenerse por el hombre, y convertirle en una naturaleza Divina, es a través de la medición del Espíritu Santo, y por el camino, que Jesús indicó.
No trataré aquí de profundizar los detalles en cuanto a los métodos, porque ya te fueron explicados a fondo, pero tengo que decir, que ningún otro método puede perseguirse, con la finalidad de llevar el alma humana al unísono con Dios, y convertirla en una naturaleza Divina.
Ni el sacramente del bautismo, ni ceremonia alguna de la iglesia, le permitirá al hombre, que logre esta finalidad; y de hecho, estas cosas con frecuencia rezagan el alma del hombre en su intento de alcanzar una condición de desarrollo, que le coloca en la posición de un hijo redimido de Dios.
No escribiré mucho, en detalle, en cuanto a lo que el hombre mismo debe hacer, a fin de llamar en acción la mediación del Espíritu Santo, sino diré solamente, que tiene que rezar con ansias sinceras de su alma por el influjo del Amor del Padre, y tener fe en que este Amor es algo real, y que viene a él en respuesta a sus oraciones.
Y ahora, para continuar hablando de la verdad, de que aquel Amor está esperando a toda la humanidad, no importa dónde estén los individuos de la raza, y que ellos pueden recibir este Amor, aun cuando nunca hayan escuchado del plan de salvación, como Jesús lo declaró.
Dios proyectó, al reotorgar este Amor, que cada ser humano, y también cada espíritu, debía encontrar la oportunidad de obtenerlo, y que la manera, de la que podía obtenerse, se declarase a toda la humanidad, y llevando a cabo esa intención, Él seleccionó especialmente a Jesús para esa tarea, quien, a través de sus propias enseñanzas a humanidad, debía enterarse del Amor.
Por supuesto, durante el corto ministerio de Jesús en la tierra, fue imposible, que todos los hombres lo conociesen a través de sus enseñanzas o las de sus discípulos, y por lo tanto, se les permitió a los espíritus del mundo de los espíritus, que escuchasen esas enseñanzas, y adquiriesen el conocimiento, y entonces, al conseguir este Amor, que lo enseñasen a los mortales y espíritus, lo que hicieron, y siguen haciendo siempre desde entonces.
Si bien trabajaron por todos estos siglos, para llevar a cabo la gran consumación, no tuvieron éxito, por la razón de que no pudieron forzar la verdad del plan de salvación sobre mortales o espíritus, y por lo tanto, los hombres, en el ejercicio de su libre albedrío, y de la misma manera los espíritus, en el ejercicio de su libre albedrío, no pudieron obtener este Amor Divino, a menos que abriesen su comprensión de las cualidades del alma, apoyada por el ejercicio de sus cualidades mentales. Y justo como en la tierra, (donde) los hombres se rehusaron escucharles a aquellos en la vida mortal, quienes trataban de enseñarles la religión, así en el mundo de los espíritus, muchos espíritus se rehusaron y se rehusan escuchar las enseñanzas de otros espíritus, que tienen el conocimiento y la posesión de este Gran Amor. Y los mortales también fallaron en responder a las impresiones, que los espíritus trataron de brindarles en cuanto a esta verdad, y, como consecuencia, no fueron capaces de abrir las percepciones de sus almas; y muchos mortales, igual como los espíritus, nunca recibieron el beneficio del Gran Don del reotorgamiento. Y a pesar de eso, como he dicho, muchos respondieron a esas impresiones, e incluso en la tierra, experimentaron un influjo de este Amor, de una magnitud variada, aunque no estuviesen conscientes del hecho de una manera tan definitiva, como es el conocimiento, de lo que ellos habían recibido, fue una porción del Amor Divino. Entre los grandes obstáculos para los hombres, al lograr la condición de receptividad, se encuentran los credos, creencias mentales y ceremonias, que prevalecen en muchas de las iglesias de la Cristiandad, y en muchas de las religiones y enseñanzas de las razas, que viven fuera del Cristianismo, y que nunca oyeron de este gran plan de salvación.
En el mundo de los espíritus, los seguidores del hombre y de las religiones y credos, todos distintos y diferentes de los otros, conviven en comunidades como razas separadas, que siguen creyendo en sus varios credos y diversas enseñanzas de sus líderes, y nunca oyeron de este Amor Divino o de la necesidad de recibirlo, sino le rinden culto a Dios, según sus creencias en la tierra, satisfechos con las doctrinas, de las que profesan son las únicas verdaderas, y rechazan absolutamente escucharles a los espíritus, que a menudo tratan de enseñarles las verdades en cuanto a la vida eterna en las Esferas Celestiales.
Desde luego, estos espíritus tienen el derecho y el poder de rehusarse a escuchar esas verdades, y nunca se les obliga. Y por otra parte, algunos escucharán, y se negarán creer que haya otras verdades que las que ya aceptaron.
Y por eso puedes ver, que si bien este Gran Don, el Amor Divino, y el privilegio de obtenerlo, fue otorgado a todos los hombres, y el Amor siempre está listo para entrar en sus almas, una gran mayoría de espíritus y mortales nunca lo recibirá, y no serán habitantes de las muchas mansiones. Todos los hombres y espíritus tendrán la oportunidad, antes del gran día de la separación final, pero muchos no estarán dispuestos a aceptar el Don, y se quedarán satisfechos con la felicidad de su amor natural, y contentos con vivir en sus hogares netamente espirituales.
Y aquí, permíteme decir, debido al hecho de la gran variedad de creencias y enseñanzas en la tierra, en cuanto al significado de la segunda muerte, muchos hombres y espíritus descuidarán de su privilegio de obtener el Gran Don del Amor Divino y sufrirán la segunda muerte. La segunda muerte tendrá lugar, cuando ocurra la gran separación, y el don de este privilegio de recibir el Amor Divino del Padre les volverá a ser retirado a hombre y espíritu. No se refiere a ninguna otra clase de muerte, porque el hombre y el espíritu continuarán viviendo su vida mortal y espiritual, sin ninguna otra clase de muerte como aquella, que ahora constantemente tiene lugar. No habrá muerte, en el sentido de condenar al espíritu del hombre al castigo eterno, o la aniquilación de un espíritu, como algunos de sus maestros religiosos lo enseñan. No, la única muerte será la muerte, que sufrieron los primeros padres en el momento de su desobediencia, que fue el despojo del gran privilegio de recibir el Amor Divino, y por medio de ello, participar en la Naturaleza Divina del Padre, y en la Inmortalidad.
Bien, mi querido muchacho, escribí suficiente esta noche, y concluiré ahora.
Tienes mi amor y mi influencia, para ayudarte de todas las maneras posibles, y también mis oraciones al Padre, por tu desarrollo espiritual. Así, con mis bendiciones, diré buenas noches.
Tu amorosa,
Abuela
Jesús Por qué los hombres tienen que recibir el Amor Divino para ser admitidos al Reino Celestial.
Yo estoy aquí, Jesús.
Estoy contigo esta noche, porque escuché tu ansia por mi presencia, y he venido para consolarte y bendecirte.
Mi querido hermano, tienes el Amor del Padre en tu alma abundantemente esta noche, y veo que eres muy feliz, y sientes que el Padre está muy cerca de ti. Y me alegra que así sea tu situación, ya que quiero decirte, cuánto el Amor del Padre espera para bendecirte y llevarte a la unión con Él, y convertirte en un hijo verdadero de Sus afectos.
Estoy listo para entregarte mi siguiente mensaje formal, y si sientes que te gusta recibirlo esta noche, lo haré.
Muy bien, entonces, escribiré sobre el tema de: "Por qué el hombre tiene que recibir el Amor Divino para ser admitido al Reino Celestial."
En aquel Reino no existen espíritus, que no hayan recibido este Amor, por lo que sus naturalezas consisten de la Esencia Divina del Padre. No quiero decir, que sean perfectos en su Naturaleza Divina, sino que el espíritu tiene tanto de este Amor Divino en su alma, lo que le lleva al unísono con la naturaleza del Padre. Existen diferentes grados de perfección, o más bien, existen diferentes grados de posesión de este Amor por los espíritus, y su felicidad y gloria dependen de la magnitud de Amor, de la que disponen. Ningún espíritu, sin embargo, que habita en este Reino, carece del Amor Divino; y ningún espíritu alberga pecados o errores en su alma, que pueden haber formado parte de ella durante su vida en la tierra.
Todos los espíritus conocen, que son inmortales, igual que el Padre es inmortal; y este conocimiento les viene por la posesión de este Amor, que constituye la Esencia Divina, que fluía en sus almas, partiendo de la gran Naturaleza Divina del Padre. Si algo en el alma no estuviese en unísono con el alma del Padre, este espíritu no habría podido entrar en el Reino; y cuando el alma del espíritu permanece en la condición de falta de armonía, nunca podrá ser recibida en el Reino Celestial.
Conozco que entre los hombres, y también espíritus, se piensa y asevera, que el Padre es todo misericordioso y bueno, y en Su gran plan para la salvación de los hombres, y para el establecimiento de la armonía en Su universo, ningún hombre o espíritu será excluido de Su Reino Celestial; pero en este pensamiento, los mortales y los espíritus se equivocan; y siento decirlo, pero muchos de ellos se darán cuenta de este error, cuando ya es tarde.
Dios tiene ciertos principios, que son fijos, y es necesario que los hombres los conozcan y obedezcan, para que lleguen a estar en unión con Él, y participen de Su Naturaleza Divina; y si no logran obedecer a los requerimientos de estos principios, serán excluidos para siempre de la posesión, de lo que les convierte en sus almas en semejantes al Padre, y les permite entrar en Su Reino.
Ellos, en esta condición o falta de cualificación, aunque fuesen admitidos al Reino, no serían felices, ya que su condición no logrará en absoluto responder, a lo que existe en el Reino, brindando felicidad a los hijos verdaderos del Padre; y ellos, necesariamente, serían sumamente infelices, y el cielo para ellos no sería un cielo. Por lo que ves, todos los espíritus, para poder vivir en este Reino, tienen que cumplir con los requisitos obligatorios de Amor de alma y desarrollo de alma.
Como dije, cuando estuve en la tierra: "El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador", y ningún ladrón o robador está preparado para este Reino de Amor Divino.
El hombre tiene que conocer, que él no recibirá la Misericordia o el Amor del Padre, para que pueda entrar en este Reino, si aquel hombre no busca este Amor y esta Misericordia en el camino, que el Padre decretó para esa búsqueda. Ninguna providencia especial será extendida a nadie, y si se presenta a la fiesta de boda sin su traje de boda, será expulsado y no permitido disfrutar de la fiesta. Los hombres pueden razonar, cuánto su raciocinio les permita, para comprobar que el Padre, siendo un Padre amoroso y misericordioso, no los expulsará o prohibirá, que entren en este Reino, porque todos son Sus hijos y los objetos de Su Amor y favor, y que ama al uno igual que al otro, y que Él no toma en cuenta el rango de una persona, y por lo tanto, tratará a todos de igual manera; pero les digo que se equivocan, y si esperan hasta el Gran Día, cuando las ovejas serán separadas de los cabritos, se darán cuenta, de que lo que digo es la verdad, y quedarán fuera del Reino para siempre.
Desde luego, cada espíritu que nació, es el objeto del cuidado del Padre, y Él no distingue entre los espíritus y mortales, que Él ha creado, y quiere que cada uno habite en Su Reino, participando en lo que Él ha preparado para ellos, y lo que está más allá de su concepción, en la magnitud de la grandeza y belleza de estas cosas. Y Él llama a todas Sus criaturas, para que vengan y participen en estas grandiosas provisiones, que Él ha preparado para ellos, y a ninguna se le niega el don de estas cosas, o no hay nadie quien pida, y no reciba la respuesta en forma del otorgamiento de ellas; no obstante, cuando aquel hombre o espíritu, que pose esta gran bendición, y a quien se indica el camino, por el que pueda recibir estos dones, se rehusa o se descuida a seguir aquel camino, o recibir estos regalos por el camino ordenado por el Padre, entonces todos estos Grandes Dones le serán retirados, y nunca, después del Gran Día de separación, tendrá el privilegio de recibirlos.
Y los hombres no pueden decir, que el Padre es injusto, que le faltan misericordia o amor, porque Él después cierra por siempre la puerta a estos privilegios, o la oportunidad para recibirlos. Los hombres han rechazado Su Regalo, y han hecho caso omiso de la búsqueda por Sus planes por su gran felicidad, y por consiguiente, no tendrán el derecho de quejarse, cuando ellos, como las vírgenes imprudentes, encuentran la puerta cerrada a ellos.
Por eso digo, los hombres tienen que comprender la necesidad de ponerse el traje de boda, y de llenar sus lámparas de aceite, para ser admitidos al Reino.
No trataré aquí y ahora con el camino, en el que los hombres tienen que prepararse para una entrada en el Reino del Padre, porque tomaría demasiado tiempo, sino explicaré esto a fondo en un mensaje futuro; pero diré antes de concluir que, si los hombres rezan al Padre por el influjo en sus almas de Su Amor Divino, y tienen fe, se encontrarán en el camino correcto para convertirse en habitantes de Su Reino.
Es tarde, y por eso tengo que dejar de escribir, y con todo mi amor y mis bendiciones, y con las bendiciones del Padre, te diré buenas noches.
Tu amigo y hermano,
Jesús
La Sra. Padgett confirma que Jesús escribió
Yo estoy aquí, Helen.
Bien, mi amor, recibiste un mensaje maravilloso y vital de Jesús, y tienes que estudiarlo, porque se refiere a la fundación de toda la futura felicidad de los hombres y espíritus. Cómo no, tú conoces el camino y lo seguirás, pero hay tantos hombres que viven ahora, que nunca verán el Reino del Cielo.
Me alegro tanto, que haya encontrado este Amor, que me convierta en un espíritu redimido, y de igual manera me alegro que tú lo hayas encontrado también; y me emociona pensar, que todos los miembros de nuestra banda lo han hecho, y también muchos de los espíritus obscuros, que acudieron a ti para que les ayudaras. ¿Una vez pensaste en la grandeza de la tarea que estás cumpliendo, y lo que será el resultado probable para ti y también para ellos?
Bien, yo no puedo decírtelo, pero el Maestro dice que tu premio será grande.
Ay, mi Ned, qué bendición más grande es, que dispongas de este maravilloso poder, siendo capaz de realizar esta gran obra de Amor y Salvación.
Con todo mi amor y mis sinceras oraciones por tu felicidad, que mi alma pueda pronunciar, yo soy,
Tu verdadera y amorosa,
Helen