Revelaciones Angelicales - el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

 

Volumen II

Capítulo 4

 

La Naturaleza verdadera de Dios, del Padre Celestial.

 

 

Mensajes incluidos en este capítulo:

Jesús — Dios y Su personalidad. Un predicador en una iglesia protestante trató de describir a Dios.

Jesús comenta sobre el discurso del predicador acerca de Dios

Tomás B. Monroe comenta sobre el discurso del predicador.

Helen comenta sobre el sermón del predicador

San Esteban: Cuál es el significado de la Naturaleza Divina, en la que participa el alma del hombre, al transformarse aquella alma por el influjo y la posesión del Amor Divino.

Helen: Confirma que San Esteban escribió acerca del significado del Amor Divino, etc.

Saúl — Dios no es el Dios de una raza en particular, sino de cada individuo.

La adoración de Jesús como parte de la Divinidad es errónea y constituye un pecado — cuánto Jesús deplora esta creencia falsa de la humanidad

Jesús explica que su venida al Sr. Padgett, como la está haciendo, no está contraria a ninguna ley del mundo de los espíritus.

Juan — Qué es el Espíritu Santo, y cómo interviene.

Judas — Lo que los hombres tienen que hacer, para verle a Dios, y para comprender que Él es un Dios Personal, con todos los atributos, que pertenecen exclusivamente a un Ser Supremo e Infinito.

Jesús aprueba y destaca, lo que Judas escribió.

 

 


 

 

4.

 

La Naturaleza verdadera de Dios, del Padre Celestial.

 

 

Jesús — Dios y Su personalidad. Un predicador en una iglesia protestante trató de describir a Dios.

 

Yo estoy aquí, Jesús.

Permíteme escribir unas pocas líneas.

Veo que estuviste muy interesado en lo que el predicador dijo esta noche acerca de Dios y Su personalidad, y que le presentaste varias preguntas, a las que no pudo contestar. Eso era de esperarse, porque a los hombres, por lo general, no les es dado un concepto verdadero de Dios, o Quién o Qué es, y sólo por el desarrollo de sus almas, a través del Amor Divino, pueden obtener una concepción de Su existencia. A medida que se desarrollen sus almas de esta manera, se convierten en parte de Su Divinidad, y sus percepciones de alma se abren a la comprensión de lo que es Dios, por lo menos en cierto grado, y entonces conocen, que Él es algo más que una energía que cubre a todos, complementada por una voluntad determinada.

El predicador no tiene estas percepciones de alma, y no puede comprender a Dios, el Alma, sino sólo puede expresarte la verdad de las evidencias de la existencia de Dios, como por ejemplo la energía, de la que habló.

Como sabes, esta energía es Su Espíritu, aunque el predicador no tiene la concepción exacta, de lo que es este Espíritu, o cómo funciona. Confunde el alma con el espíritu, y convierte el simple instrumento, por el que Dios expresa Su energía, en la auténtica, verdadera substancia de Dios, el Alma. Tiene razón al decir que no puede ver atrás de esta energía para encontrar a Dios, porque las percepciones de su alma todavía no se despiertan a la cognición de aquello, de donde procede esta energía, o lo que es la fuente misma, de donde emanan todas las manifestaciones, que para su mente constituyen a Dios. Él es como los teólogos y filósofos, que creen que estas manifestaciones, energías y fuerzas son el único Dios, el único Dios personal; y tal vez le conmociona oír, que sus enseñanzas no van más allá. Pero es la verdad, y para él, no existe un Dios más personal, que para los demás, con una excepción: que trata de creer que, de alguna manera y de algún modo, en lo relacionado con esta energía, existe una Voluntad, que contiene un propósito de Amor, de cariño y de cuidado paternal; pero el Dios real, personal, con Su Gran Alma de Amor, que siempre se otorga a las personas individuales, a Él no le comprende, ni lo acepta.

Dios es Alma, y sólo Alma, que abarca todos los atributos de Amor, Sabiduría y Cuidado por el bienestar de Sus criaturas. Él es un Dios que piensa y ve, y todas las energías de Su Alma se emplean para mejorar a los hombres y brindarles más felicidad. Como el padre natural del hombre es un padre personal, igualmente el Gran Alma de Dios es un Padre Personal para todos Sus hijos; y cuando los hombres hayan desarrollado sus almas en el Amor Divino, conocerán que Dios es personal — mucho más que la suma de toda esta energía o fuerza alrededor, o sólo la manifestación de Su existencia.

El predicador dice, en substancia, que Dios se encuentra en todas partes, y Su presencia puede percibirse por todos los que están dispuestos a percibir esta manifestación, y que no importa, si están dispuestos o no, aquella presencia existe de todas maneras. Esto se llama panteísmo, un poco moderado en el tono por su creencia en un Dios más personal, pero de todas maneras, sigue siendo panteísmo, y está totalmente equivocado, e infringe la existencia de Dios.

La fuente de las cosas nunca puede ser igual a las cosas mismas, aunque las cosas, al emanar de la fuente, tienen algunas de las cualidades de la fuente misma, por lo que las manifestaciones de la existencia de Dios tienen Sus cualidades, sin embargo, no son equivalentes a Su presencia o a la fuente de donde emanan. Dios no está en todas partes, sino en Sus Cielos, y todas estas expresiones de Sus Poderes, Su Voluntad y Energías no son más que evidencias, de que existe una fuente, de donde provienen, y no son la fuente misma.

Y otra vez, el predicador dijo que Dios creó el cuerpo humano y no el espíritu, como lo llama, refiriéndose al alma, por lo que el cuerpo es una creación aparte, y no puede contener el espíritu o el cuerpo espiritual, sino que este espíritu se encuentra afuera del cuerpo humano, y que es, de un modo general, parte del único Gran Espíritu, que es universal y en todas partes, y que por lo tanto, todos los hombres, no importa cuál sea su condición en la vida terrenal o en la parte eterna de la vida, son hermanos, y Dios es el Padre de todos. Bien, en esto, el predicador se equivoca, porque cada hombre tiene su propio espíritu y alma individuales, y de la situación o de la condición de aquella alma depende la felicidad o miseria del hombre; y él es el hermano de los demás hombres, solamente porque es una criatura de Dios, hecha a Su imagen, y no porque es parte del espíritu universal, del que el predicador cree, que penetra todo y existe en todas partes. Y Dios es el Padre, porque estos hijos son Sus criaturas, los objetos de Su creación, e individualizados, cada uno elaborando su propio destino. Como te hemos dicho, algunos de estos hijos siempre permanecerán solamente los hijos creados, mientras otros participarán en Su Amor Divino, y se convertirán en parte de Su Divinidad, y en habitantes de las Esferas Celestiales.

El predicador tiene mucho que aprender, y como cree en la búsqueda por la verdad, si permite que el Amor Divino fluya en su corazón y transforme su alma en la Esencia y Substancia misma de la Divinidad del Padre, será capaz de aprender, que mucho de lo espiritual y también de lo material es gobernado por leyes, y a menos que el alma llegue a condiciones, que le permitan ver y comprender las verdades superiores del mundo de los espíritus, nunca puede obtener conocimiento de lo espiritual, y uno de los objetivos de este conocimiento es Dios.

Bien, he escrito suficiente y concluiré.

Con mi amor, te diré buenas noches.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

Jesús comenta sobre el discurso del predicador acerca de Dios

 

Permíteme decir unas palabras esta noche.

Otra vez estuve contigo en la iglesia, y escuché al predicador, como explicó la verdad de Dios y la verdad del hombre, como el se imaginó estás verdades, y me veo obligado a decir que, si su futuro estado de felicidad dependiese de estas supuestas verdades, sería un espíritu muy infeliz en uno de los millones de cielos, de los que habló.

Me entristece, que los hombres pueden concebir estas nociones de Dios y del hombre, y enseñar esto a otros mortales. Pero así seguirá por muchos años más, y hasta que se acepten mis enseñanzas, a través de ti, y los hombres las crean, grandes tinieblas y errores prevalecerán en la tierra.

Apenas es necesario, que trate de analizar muchas de sus declaraciones erróneas, porque son tantas y tan equivocadas, que tomaría un mensaje demasiado largo, para revisarlas todas.

Pero diré una cosa, es decir, que cuando trató de exponer, que la energía de Dios y la energía del hombre son idénticas, él estuvo totalmente equivocado, y no sabía lo que había dicho. Dios es un ser, que es infinito y omnipotente, y para Sus energías no hay límites, mientras el hombre sólo es una criatura de Dios, y es imposible que tenga una energía mayor o diferente de aquella, con la que fue creado; y esta energía es controlada por el alma, que es el hombre, y está sujeta a todas las limitaciones de aquella alma.

Bien, no escribiré más esta noche, pero espero escribirte dentro de poco uno de mis mensajes de verdad.

Veo que dudaste un poco de la realidad de las verdades de los mensajes que recibiste, y del poder del Amor Divino, para convertirte en un hijo de Dios, en el sentido Divino. No debes permitir que esta clase de dudas entre en tu alma, ni por un momento, porque ellas son, las que procrean otras cosas, que son sumamente perjudiciales, y tienen la tendencia de alienarte del Padre. Como estás consciente, el Amor de Dios está por todas partes alrededor de nosotros, y puede estar en ti, y si permites que fluya en tu alma, con la fe acompañante, encontrarás que crecerás en la unión con el Padre, y de darás cuenta del hecho. Así, mi hermano, libérate de tus dudas, y ven a Dios en la fe, que es de niño y dependiente. Él no te hará sufrir decepciones. Yo estaré contigo, y trato de ayudarte en tus deseos.

Ora más al Padre, y cree que Su Amor es tuyo, si sólo lo anhelas y buscas.

No escribiré más esta noche.

Descansa en la certeza de que mi amor está contigo en su plenitud; y cree que tienes una tarea que hacer.

Buenas noches.

Jesús

 

 


 

 

Tomás B. Monroe comenta sobre el discurso del predicador.

 

Permíteme decir una palabra, ya que estuve presente en la reunión esta noche, y escuché al predicador, como desplegó, lo que él pensó era la verdad de Dios y del hombre.

Bien, no me detendré para discutir muchos de los errores de sus enseñanzas, o su modo de pensar, sino diré sólo esto, que si Dios es como él lo considera, Él no fuese el Dios, de Quien conocemos que existe, y Quien nos ama, y a Quien llamamos Padre. La energía que envuelve a todo, no es el Dios de Amor y Misericordia, y el predicador no puede encontrar esta clase de Dios, jamás, al Padre que llama a Su hijos y les cuida.

Sólo quise decir esto.

Soy un habitante del Reino Celestial, y me despido.

Tomás B. Monroe

 

 


 

 

Helen comenta sobre el sermón del predicador

 

Yo estoy aquí, tu verdadera y amorosa Helen.

Bien, querido, veo que no estás muy iluminado por el discurso del predicador esta noche, y no veo cómo podrías serlo, porque no tiene una idea real, ni de Dios, ni del hombre, y no brindó ninguna ayuda, a los que buscan al verdadero Dios, al Padre.

Veo que puedes sentirte beneficiado, a pesar de todo, por la lección negativa, que su discurso enseña. Él nos cuenta, lo que él piensa es Dios, y al contar eso, demuestra que no sabe nada del verdadero Dios. Puedes oír todo el curso de sus conferencias, y saldrás sin aprender mucho, que pueda beneficiarte de una manera afirmativa. Pero asiste no más, y luego medita sobre ellas, y encontrarás que has escuchado a un hombre, que no conoce nada de Dios o del mundo espiritual, del que pretende hablar.

Todos te amamos y queremos que nos ames.

Buenas noches.

Tu verdadera y amorosa

Helen

 

 


 

 

San Esteban: Cuál es el significado de la Naturaleza Divina, en la que participa el alma del hombre, al transformarse aquella alma por el influjo y la posesión del Amor Divino.

 

Yo estoy aquí, San Esteban.

Permíteme escribir unas pocas palabras esta noche, como yo soy uno de los espíritus, de los que tu esposa escribió, que vendrían esta noche, deseosos de escribirte.

Mi tema es: "Cuál es el significado de la Naturaleza Divina, en la que participa el alma del hombre, al transformarse aquella alma por el influjo y la posesión del Amor Divino."

Esto, como tal vez percibes, será algo difícil de explicar, y principalmente, porque los hombres no tienen una concepción definitiva de lo que se comprende bajo el término "Divino." Ellos por supuesto, asocian esta palabra con Dios, y para ellos, Dios es un ser, cuya naturaleza y cuyas cualidades están muy por encima de sus concepciones finitas, y como resultado de sus pensamientos, lo Divino es lo que está por encima y más allá de todo lo que se llama y se comprende supuestamente como lo natural. Para algunos, Dios es un ser que tiene personalidad, y para otros, una clase de existencia nebulosa, incluida en y componiendo todas las varias manifestaciones, que están transcendentemente por encima de lo que ellos conciben es lo netamente natural o humano.

No intentaré discutir, quién o qué es Dios, excepto en lo referente a una de sus cualidades o a un atributo Suyo, el supremo — porque tienes que conocer, que no todas las cualidades de Dios son de la misma grandeza o del mismo grado de importancia en la función de Su substancia esencial. Todas, por supuesto, participan en su Existencia Divina, pero, como podrías decir, existe una diferencia en la función y en el alcance de sus operaciones.

Te dijeron, que lo Divino es, lo que contiene, en suficiente magnitud, la Substancia y Esencia Misma de Dios; y eso es la verdad, porque la Divinidad pertenece exclusivamente a Dios, y otros, espíritus o mortales, sólo pueden poseerla, cuando Él transfunde u otorga a las almas de los hombres una porción de esta Divinidad, y según el grado del otorgamiento, les convierte en parte de Sí Mismo. No existe nada en todo Su universo que sea Divino o participe en la Divino, excepto lo que pertenece al alma, porque todo lo demás es materia, e incluso cuando tiene la forma o el aspecto de lo espiritual. E incluso el alma, así como es creada, no es Divina y no puede llegar a ser Divina, hasta que se transforme en lo Divino, por la transfusión en ella de lo que es, en su substancia misma, Divino. Muchas almas en el mundo de los espíritus, aunque puras y en armonía exacta con su condición creada, no son Divinas, y nunca lo serán, y esto solamente, porque estas almas no desean ni buscan la Divinidad por el único camino provisto por el Padre.

Es un error, cuando los hombres creen que, a causa de que Dios creó esta cosa u otra, necesariamente es Divina, ya que Sus creaciones no son parte de Él Mismo, igual que las creaciones de los hombres no forman parte de ellos; y por lo tanto verás, que en toda la creación de Dios no hay nada de lo Divino, excepto en lo que ha sido privilegiado por Su Gracia, permitiéndolo participar en Su Divinidad. Y por eso, las estrellas, mundos, árboles, animales, rocas, y el hombre mismo, como creaciones, no son Divinos.

Los hombres aseveraron, que en él existe una chispa de lo Divino — una parte, como dicen, de la "Superalma" — y que esta chispa necesita solamente desarrollarse adecuadamente, para transformar el alma en plenamente Divina. Y esta teoría se basa en la idea, de que este desarrollo puede lograrse por el ejercicio de la mente o de las cualidades morales, bajo la guía de la consciencia, la misma que es, como aseguran, Divina por sí misma; especialmente la razón la domina, que tantas veces se adoró por los filósofos y otras personas (quienes consideran que la mente es lo supremo) como Divina. Y trataron de destacar la diferencia entre el hombre y lo animales inferiores, y le atribuyeron al primero las cualidades de la Divinidad, porque está dotado de la razón, y los animales inferiores no lo están; y establecieron graduaciones en el orden y en los objetos de la creación, en vez de distinguir entre lo Divino y lo que no es Divino.

Dios es todo Divino, y cada parte y atributo de Él es Divino, y si bien forman parte de Su totalidad, pueden separarse en su función y otorgamiento; y el hombre o el alma, que es el receptor del otorgamiento de una de estas cualidades o de estos atributos, no es necesariamente el receptor de las otras. La omnipotencia y la omnisciencia son aquellos atributos de la Divinidad de Dios, que Él nunca confiere a las almas de los hombres o espíritus, y en lo que se refiere a ellos, Él es el dueño exclusivo, aunque en todos Sus atributos yacen poder y conocimiento, y ellos acompañan el otorgamiento de todos los atributos, de los que forman parte; y uno de los atributos Divinos le puede ser conferido al hombre, y a pesar de ello, el hombre no se convierte en Deidad. Existe sólo un Dios, y no puede haber más, aunque Él dé parte de Su Esencia y Substancia Misma, para que el hombre pueda llegar a ser como Él es, en aquella Esencia y Substancia, en la extensión de su otorgamiento.

Con respecto al hombre, su salvación y su felicidad, la mayor de las cualidades de Dios, o de Sus atributos, es Su Amor Divino, que es lo único que puede llevar a las almas de los hombres a la unión con el Padre y Su naturaleza, que contiene la cualidad de la inmortalidad. Este Amor posee un poder transformador, y puede convertir lo que es ajeno y diferente de él en la misma substancia suya; y aun más, puede eliminar los constituyentes del objeto, que lo componen naturalmente y necesariamente, sin perjudicar ni destruir el objeto mismo.

Tenemos que terminar aquí. Concluiré otro día.

Yo soy

San Esteban

 

 


 

 

Helen: Confirma que San Esteban escribió acerca del significado del Amor Divino, etc.

 

Yo estoy aquí, tu verdadera y amorosa Helen.

Bien, cariño, recibiste una carta muy interesante esta noche sobre un tema vital y muy importante, y me da pena que el autor no pudiese terminar su mensaje, pero la conexión perdió fuerza, y él se vio obligado a terminar. Volverá pronto y concluirá, ya que está muy ansioso de hacerlo. Fue Esteban quien te escribió, y él es un espíritu hermosísimo, poseyendo este Amor en una magnitud, que yo no me puedo imaginarla, y es un espíritu de muchísima gloria en su aspecto.

Me siento feliz que estés en tan buenas condiciones, y espero que continúes mejorando, para que más de los mensajes puedan ser entregados cada dos noches. Tenemos tantos mensajes que escribir.

Tu verdadera y amorosa,

Helen

 

 


 

 

Saúl — Dios no es el Dios de una raza en particular, sino de cada individuo.

 

Yo estoy aquí, Saúl.

No te escribí por durante tiempo, y me gustaría decir sólo unas pocas palabras, a saber: que nunca, en ninguna de tantas batallas contra los Amalacitas, Dios me ayudó a conseguir la victoria, como se lo expone en el Antiguo Testamento. Aunque algunos de los profetas, como Samuel, en ese entonces lo creyeran, sin embargo, como ahora conozco, no fue la verdad. Dios no fue el protector parcial y particular de los Judíos, y en Sus ojos, fue igualmente pecaminoso, que los Judíos cometieron asesinatos y otros crímenes horribles, que se mencionan en el Libro en conexión con mi vida como rey, como lo hubiese sido, si los paganos hubiesen cometido las mismas atrocidades.

Dios no es el Dios de una raza, sino Él es el Dios de cada hijo individual, que viene a Él, suplicando sinceramente y orando, buscando Su Amor y ayuda en Su naturaleza espiritual. Dios responderá, y el individuo ciertamente recibirá socorro. Pero si el individuo se Le acerca en busca de poder y asistencia para asesinar a su prójimo, no importa cuán grande enemigo que sea, Dios no le apoyaría, tampoco aprobaría sus deseos, y por lo tanto, fácilmente puedes ver que no ayudaría a ninguna nación, para que cometa semejantes acciones y salga victoriosa.

Y quisiera decirte en este lugar, que Dios no es un Dios de naciones, sino solamente de individuos, y sólo refiriéndose a los individuos, que constituyen las naciones, se puede decir que Él es un Dios de naciones. No desea las alabanzas de los hombres o de las naciones por la victoria, que consigan por medio del derramamiento de sangre y de crueldades, adscrita a Su ayuda, sino desea la alabanza de los hombres sólo, porque sus almas se despertaron a Su Amor, y lograron la victoria sobre los pecados y el error.

Las naciones suben y caen, y desaparecen de la faz de la tierra, pero los individuos que componen estas naciones, nunca mueren, aun cuando mueran sus cuerpos físicos, y Dios es solo un Dios de lo que nunca muere, y Él tiene interés en que el individuo logre la victoria sobre los pecados y los apetitos de la carne. Desde luego, los individuos constituyen las naciones, y forjan su carácter y sus cualidades, y por ende, la nación se tornará pecadora y cruel, a media que los individuos, que la componen, se tornen pecadores y crueles. No trata con las naciones como tales, sino sólo con las unidades pequeñas, pero importantes, que forman la. Por lo tanto, está equivocado cuando una nación dice, que Dios es nuestro Dios, o que Dios nos ayudará a ganar la victoria contra nuestros enemigos. Cuando el individuo gana la victoria sobre su mayor enemigo, sí mismo, entonces puede aseverar, que Dios es Su Dios, y darle la alabanza, y cuando todos los individuos de una nación ganaron la victoria, entonces esa nación puede proclamar, que Dios es su Dios, y rendirle a Él la alabanza por la victoria. Pero sólo en este caso, una nación quedará justificada en decir: "Dios es nuestro Dios."

Y en este lugar, permíteme decir, que ninguna nación que se llama Cristiana, ha obtenido, como individuos, aquella condición de justicia y victoria sobre los pecados, que le permitiría aseverar que es la nación elegida de Dios.

Y por esa razón digo, yo, Saúl el Rey, antes de mi supuesta caída de la gracia de Dios, no recibí más ayuda de Dios que después de ese evento, por la razón de que por fuera posiblemente pareció que buscara la guía de Dios, y escuchara el consejo de Sus profetas, pero por dentro, no estuve más en armonía con Él, ni estuve más reconciliado con Él, que después del evento crítico.

Dios nunca ayudó a los Judíos, como nación, en mayor grado como ayudó a otras naciones, porque ellos, como individuos, en se encontraban en más sintonía con Él, que muchos individuos de las naciones, que llamamos paganas.

Cuando fui a Samuel en mi desesperación, como lo retrata la Biblia, y sentí el peso de los pecados en mi vida, me acerqué más a Dios, de lo que había estado antes, y Él fue más mi Dios que nunca, aunque no me di cuenta de ello. Sólo te lo escribo, para demostrarles a los hombres, que no deben creer y confiar en la aseveración, de que, porque dicen que observé la Voluntad de Dios, y obedecí a Sus mandamientos, antes del tiempo cuando me di cuenta, de que ciertamente iba a perder la batalla, que Dios fuese más mi Dios en ese entonces, dirigiéndome y apoyándome a superar a mis enemigos, de lo que fuese después de aquel evento.

He escrito suficiente, y terminaré ahora.

Así, con todo mi amor, y la certeza de que Dios es un Dios del individuo y no de la nación, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Saúl

 

 


 

 

La adoración de Jesús como parte de la Divinidad es errónea y constituye un pecado — cuánto Jesús deplora esta creencia falsa de la humanidad

 

Yo estoy aquí, Jesús.

Vengo esta noche para decirte, que tu condición de alma está mucho mejor de lo que fue varios días atrás, y que el Amor Divino fluyó hoy en más abundancia en tu alma.

No trato de terminar mi mensaje esta noche, ya que es muy tarde y tú no estás realmente en condiciones de recibirlo. Pero, dirige tus pensamientos más hacia Dios, y reza con más sinceridad, y muy pronto vendrá a ti el poder y la percepción de alma, la que te permitirá recibir mi mensaje, de la manera como te lo quiero transmitir.

Hoy ha sido un día en que los mortales — me refiero a aquellos que profesan ser mis seguidores — ofrecieron sus adoraciones y canciones de alabanza a mí y a Dios, pero siento tener que decir, que a El le adoraron en segundo plano, y que a mí, me pusieron adelante como el Salvador de la humanidad, y como el personaje más importante de los tres que conforman la Divinidad.

¡Qué error y qué pecado es todo eso!; y cuánto deploro estas creencias y comprensiones erróneas de los hombres. Ojalá supieran que yo no soy Dios, y que no formo parte de la Divinidad, sino que sencillamente soy un hijo y espíritu, lleno de Su Amor Divino, y teniendo conocimiento de El y de Sus planes para la salvación de la humanidad, entonces se acercarían más a Dios en su devoción, y recibirían más de Su Amor Divino en sus almas, y participarían más en Su naturaleza Divina.

Pero me doy cuenta de que será muy difícil erradicar esta creencia en mí como Dios, y que mi muerte y sacrificio en la cruz fueron necesarios para su salvación, y de que muchos, que ahora viven, pasarán al mundo de los espíritus, antes de que las verdades, por las que vengo a enseñarlas y declararlas, sean publicadas al mundo.

Tenemos que acelerar nuestro trabajo de escribir y recibir estos mensajes, porque la importancia, de que el mundo conozca estas verdades en cuanto a mí y el verdadero plan para la salvación, ya presiona, y hay que mostrar las verdades a los hombres, para que se dirijan al Amor del Padre y logren el ingreso al Reino. Quiero que dediques más tiempo a nuestros escritos, y en vez de leer estos libros de filosofía y las especulaciones de estos supuestos sabios teólogos, filósofos y científicos, destina tus horas libres de las preocupaciones profesionales a mis comunicaciones y a aquellas de los otros autores de las Esferas Celestiales.

Por supuesto, no quiero sugerir, que no permitas a los espíritus obscuros escribirte en las noches, que reservaste para ellos, porque esta prohibición impediría el logro de muchos beneficios. Estos espíritus se benefician sumamente por la oportunidad de escribirte, y muchos recibieron gran ayuda por eso, y fueron guiados hacia la luz e instruidos para que busquen el Amor Divino del Padre. Los espíritus aquí, que se dedican a la obra de instruir y ayudar a aquellos espíritus, rescataron a muchos de su condición de tinieblas y sufrimiento, y les indicaron el camino hacia la luz y a su salvación. Esta obra es grande e importante, y no debe interrumpirse; y aquí permíteme decir, que esta obra formará parte de tu tarea y también de tu placer, mientras vivas la vida mortal. Sin lugar a duda, serás el instrumento para ayudar a los mortales, para que vean la verdad, pero tu trabajo entre estos espíritus obscuros será aun mayor, y la cosecha más abundante, y cuando vengas al mundo de los espíritus, te sorprenderás y te satisfará la gran hueste que te recibirá, agradeciéndote por la gran ayuda y asistencia que les brindaste. Tu obra es maravillosa, y ya se la discute y admira en el mundo de los espíritus.

Bien, no escribiré más esta noche, pero volveré pronto para acabar mi mensaje, porque existe mucho más lo que deseo escribir.

En la casa de mi Padre existen muchas mansiones, así dije en la tierra, y para tu consuelo y el de tus dos amigos, estoy preparando para cada uno de ustedes una mansión; no como ustedes puedan suponer, erigiendo en los Cielos Celestiales realmente casas para su recepción, sino ayudándoles a conseguir en sus almas este desarrollo del Amor Divino y de la naturaleza del Padre, que, cuando pasen a nuestro mundo, logrará esta condición en sus almas, que necesaria y absolutamente provocará la formación de estas mansiones para su recepción. Nadie puede construir estas mansiones para ustedes, solo su propio desarrollo de alma. Sí, eso es la verdad, no obstante, los Cielos Celestiales tienen una ubicación, alrededores y una atmósfera, que contendrán todo para adaptar sus mansiones de la manera más perfecta.

Los campos, árboles, aguas y el cielo, y todo lo demás, que a ustedes en su vida terrenal les parece necesario para su felicidad y paz, se encuentran en los Cielos Celestiales, solamente bastante diferente de lo que ustedes están acostumbrados..

Por eso, crean lo que yo les digo, y creyendo confíen en mí y mi amor, y nunca serán abandonados.

La vida del hombre en la tierra es solo un segundo; pero en nuestras casas, eternidad significa inmortalidad, progresando siempre e incrementando la felicidad.

Con mi amor y mis bendiciones, me despediré.

Su amigo y hermano,

Jesús

 

 


 

 

Jesús explica que su venida al Sr. Padgett, como la está haciendo, no está contraria a ninguna ley del mundo de los espíritus.

 

Yo estoy aquí, Jesús:

(Maestro, ¿me podrías explicar algún día, lo que es precisamente el Espíritu Santo?)

Si, lo haré, y serás capaz de comprender plenamente, lo que es el Espíritu Santo, y el significado, que se le debe atribuir, como encuentras referencias al respecto en varias partes de la Biblia. Sin embargo, diré esto: Que no es Dios, ni parte de Él. Sólo es uno de Sus instrumentos, que Él utiliza para llevar a cabo Su obra de redención de la humanidad.

No escribiré ningún mensaje esta noche, sino comenzaré en la próxima semana, cuando estés en mejores condiciones.

(¿No es contrario a alguna ley espiritual, que un espíritu tan excelso como tú, se comunique con un humilde mortal?)

Bien, ya que me crees, cuando te digo que soy un hijo de Dios, y no un dios, puedes fácilmente creer, que mi venida a ti, como la estoy haciendo, no está contraria en absoluto a ninguna ley del mundo de los espíritus. El hecho de que tengo mi hogar en el supremo Cielo Celestial, no me impide venir a la tierra, para realizar mi trabajo, que no ha sido llevado a cabo por aquellas personas en la tierra, que debían haberlo cumplido. Soy un espíritu de amor y simpatía, y también de un gran desarrollo espiritual; y deseo que todos los hombres conozcan, cuál es el gran plan del Padre para su redención y dicha.

Así el hecho, de que soy un espíritu tan excelso, como dices, no constituye ninguna razón, por la que no debería venir a ti, y comunicarme contigo libre y confidencialmente. Te amo, como te lo he dicho, y te he escogido para realizar mi obra, y por lo tanto, estoy tratando de llevarte a la unión completa conmigo.

No debes dudar de mí, sólo porque vengo a ti tan a menudo, y porque hablo con tanta familiaridad contigo, porque espero y anticipo, que en el gran futuro estés muy cerca de mí y conmigo. Trato de prepararte para una progresión tan grande en tu condición espiritual que, cuando cruces a nuestro lado, notarás la unidad, de la que estoy hablando, y serás apto para vivir cerca de mi esfera.

(Mi abuela me informó que deseaba progresar a tu Reino.)

Bien, tu abuela es un espíritu maravilloso en su desarrollo, y en el momento, cuando tú pases a nuestro lado, ella estará cerca de mí, en mi hogar, y como creo, también tu madre y esposa. Están llenas del Amor del Padre, y reciben siempre más de Su riqueza todo el tiempo. Ahora se encuentran en la primera esfera de mi Reino, y verán que su progreso se acelerá mucho más.

Por eso, trata de creer en lo que te diga, y cumple con mi deseo, y todo estará bien contigo.

(Si sólo pudiese ser libre de preocupaciones y necesidades materiales, podría dedicar más tiempo a la recepción de estos mensajes.)

Bien, pronto serás libre, como te lo dije, y entonces puedes realizar la obra, sin que los asuntos materiales intervengan. Sé que es difícil para ti, apartar estas preocupaciones, y no estoy desilusionado o impaciente, porque no lo puedes hacer, pero sólo cree que pronto vendrá el tiempo, cuando ya no te molestarán.

Pues, ya hemos escrito bastante esta noche, y terminaré. Rezaré por ti, como siempre lo hago.

Con todo mi amor y con las bendiciones del Padre, yo soy tu hermano amoroso,

Jesús

 

 


 

 

Juan — Qué es el Espíritu Santo, y cómo interviene.

 

Yo estoy aquí, Juan.

Sólo deseo decir, que tu condición está mejorando, y que en pocas noches estaremos en capacidad de continuar nuestros mensajes, y entonces te encontrarás más feliz de muchas maneras. Quiero decir, te sentirás mejor espiritualmente.

Estuve contigo esta noche en la reunión, y te beneficiaste, ya que estuvieron allí muchos espíritus, que tiene el Amor en más o menos magnitud, y desde luego, su influencia intervino en los devotos, y ellos la sintieron.

El predicador es un hombre con una riqueza considerable del Amor Divino en su alma, y ojalá tuviese la verdadera concepción de Jesús, él podría alcanzar más de este Amor; y su idea del Espíritu Santo es de una naturaleza, que interfiere con su recepción del efecto de la obra del Espíritu. Él piensa y cree que es una entidad — en otras palabras, un ser substancial que piensa y es capaz de sentir, mientras, como conoces, no es así, sino que es solamente la evidencia del trabajo del Alma propia de Dios en el otorgamiento sobre los mortales de Su Amor y Misericordia. El Espíritu es el mensajero de Dios para este propósito, y no es una creación Suya, como es Jesús y la humanidad. Sólo es una energía del Alma del Padre, transportando Su Amor. El Espíritu no podría existir sin el Alma del Padre, y depende completamente de los poderes de aquella Alma en su existencia, y sólo en el sentido de que transporta el Amor de Dios, se lo puede llamar el Consolador. Y afligir al Espíritu, como dijo el predicador, significa solamente que es aflige al Amor de Dios, lo que en efecto no es la verdad, porque este Amor nunca se aflige, porque es tan grande e intenso en su deseo, de que los hombres lo reciban, que nunca se aflige, aunque muchas veces queda decepcionado, por decirlo así, ya que los hombre no lo quieren recibir. Siempre está presente, esperando que los hombres lo reciban, y por sus ansias y oraciones, abran sus almas para su recepción. Y recuerda esto: que este Amor del Padre es tan grande, que el Espíritu, que lo transporta hacia los hombres, no se puede afligir.

Bien, no estaba previsto que escribiera sobre esta materia esta noche, y lo que he dicho, sólo es fragmentario, pero algún día vendré y escribiré en detalle.

Tienes que rezar más, y permitir que tu fe incremente, y encontrarás lo que el Espíritu Santo es, y como interviene. Tus oraciones encontrarán respuestas, y un gran influjo del Amor, y también tus deseos se harán realidad. Ten valentía, y no sufrirás decepciones. El día de hoy puede parecer sombrío y triste, pero mañana brillará el sol, y disfrutaras de los rayos del sol.

No escribiré más ahora. Así, con mi amor y mis bendiciones, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


 

 

Judas — Lo que los hombres tienen que hacer, para verle a Dios, y para comprender que Él es un Dios Personal, con todos los atributos, que pertenecen exclusivamente a un Ser Supremo e Infinito.

 

Permíteme escribir, Judas.

No te he escrito por mucho tiempo, y siento que tengo que escribirte, y declarar una verdad, que es importante para ti y para la humanidad. No escribiré un mensaje muy largo, y lo que tengo que decir, lo pondré en frases cortas y sucintas. Sé que te preguntas quién soy, y sobre qué quiero escribir, y no debes sorprenderte, si te digo lo que tú consideres de poca importancia.

Bien, mi tema es: "Qué es lo mejor que los hombres pueden hacer, quienes desean verle a Dios y darse cuenta, de que es un Dios personal, con todos los atributos, que pertenecen exclusivamente a un Ser Supremo e Infinito."

Dios es un espíritu y una persona, y no solamente un ser nebuloso, sin forma ni personalidad. Él es real en estas cualidades, y no carece de lo que le convierte en el Padre, como Jesús le llamó tantas veces.

Ahora, para que un espíritu vea y comprenda, justo lo que todo esto significa, el espíritu tiene que llegar a aquella armonía con Él, que le permitirá al espíritu poseer cualidades de alma, que son como las cualidades del Padre, que el espíritu desea ver y comprender. Esta condición puede obtenerse sólo por el espíritu, que persigue el camino, del que el Maestro tantas veces te escribe, y que es absolutamente necesario, para que el espíritu obtenga las cualidades necesarias para esta comprensión. Sólo a medida que una alma esté llena del Amor del Padre, puede posiblemente estar en condiciones, que le permitirán ver y comprender esta personalidad de Dios. No bastará el sencillo desarrollo de las facultades intelectuales, o del amor natural para este propósito; este desarrollo por cierto es necesario, para que el espíritu se convierta en el hombre perfecto, para que pueda disfrutar de la condición, que pertenece a esta clase de persona, pero este desarrollo no es suficiente para permitir al espíritu que vea y comprenda al Padre.

Es mucho más fácil, que un espíritu llegue a la condición que antes mencioné, que llegar a la condición descrita al último; y ya que puedes ver la diferencia en el resultado, que este desarrollo conlleva, debería ser suficiente para estimular al espíritu, que acepte el Amor del Padre, y se convierta en un hijo verdadero de Él.

Escribí lo que he deseado, y agradezco la oportunidad, y con mi amor diré buenas noches.

Judas

 

 


 

 

Jesús aprueba y destaca, lo que Judas escribió.

 

Lo que Judas acaba de escribirte, eso apruebo y subrayo, y con todo mi amor por el hombre, y por el espíritu, les exhorto a perseguir el camino y obtener la gran meta, para la que el Amor Divino les preparará y adonde les conducirá.

No escribiré más esta noche, sino regresaré pronto y te escribiré un mensaje largo.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


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