Volumen II
Capítulo 3
Leyes Espirituales.
Mensajes incluidos en este capítulo:
Helen: Describe el método empleado para comunicar sus pensamientos a través del Sr. PadgettProf. Salyards Las leyes del mundo de los espíritus.
Helen: Comentarios sobre el discurso del Profesor
Profesor Salyards Las leyes del mundo de los espíritus, continuación
Elías comenta sobre el mensaje de Jesús acerca de la causa de la guerra
El testimonio de Saúl Muchas leyes del Antiguo Testamento le llegaron por la tradición.
3.
Leyes Espirituales.
Helen: Describe el método empleado para comunicar sus pensamientos a través del Sr. Padgett
Yo estoy aquí, Helen,
Permíteme decirte, que sólo te pones triste al tratar de comprender todo, sobre el modo cómo te escribo; porque no lo puedes, ya que no puedes ver mi método, y yo no puedo explicártelo a fondo. Pero lo intento lo mejor que pueda.
Cuando coges el lápiz, empeño toda mi fuerza para mover el lápiz, para que escriba justo lo que estoy pensando, pero para hacer esto, tengo que transmitir mis pensamientos a través de tu cerebro. Tú no haces el trabajo de pensar, sino permites, que los pensamientos pasen a través de tu cerebro, y el movimiento del lápiz se origina por el ejercicio de tu cerebro en conjunto con mi poder, que se concentra en el lápiz. Por lo que verás, tú no originas el pensamiento, sino solamente lo llevas a la mano, que yo la guío acorde con mi pensamiento. Tú no tienes nada más que ver con lo que se escribe, que un alambre eléctrico que transmite un mensaje de la persona en el terminal, desde donde se entrega el mensaje.
Déjame explicártelo de otra manera. Cuando tengo un pensamiento, lo transmito a través de tu cerebro a tu mano, y mi poder de mover tu mano se activa, igual que cuando tú piensas en algo, tu poder de mover tu mano se activa.
Mis pensamientos no son tus pensamientos; y cuando pienso, tu mente capta el pensamiento, pero no lo origina. Así, tienes que creer que yo escribo, y no tú porque escribo unos pensamientos, los que tú no podrías escribir, aunque lo intentes. ¿Cómo te parece esto como aseguramiento?
Pero en serio, no podrías escribir lo que yo estoy escribiendo sin concentrarte en los diferentes temas, porque con algunos de ellos no estás familiarizado, como a menudo has dicho. Deja la idea de que estás escribiendo lo que emana de lo que a veces se llama la mente subconsciente, porque no tienes una mente subconsciente, y los filósofos que enseñan esta idea, no están familiarizados con las leyes de la mente. La mente sólo es la evidencia espiritual de pensamientos que se congregan en el cerebro, pero en realidad no forman parte de esta cosa material, que los "hombres sabios" llaman el ego o la mente subconsciente (sic). Esto no existe, y cuando permiten, que sus explanaciones, de lo que no pueden dar razón, descansen en la aseveración, de que la mente subconsciente suministra estos pensamientos, están equivocados. Solo el cerebro material provee pensamientos, los que expone de la observación por los sentidos, o de las facultades que se activan, cuando el razonamiento se establece como base de los pensamientos.
No puedo explicar bien estas cosas, pero traté de hacerlas tan claras como pude.
(¿Aprendiste eso por ti misma?)
Sí, te lo digo de mi propia observación y comprensión de estas cosas. Cuando recibes comunicaciones del Sr. Riddle, él podrá explicarte más a fondo y más satisfactoriamente las leyes que gobiernan esto, y tienes que permitirle pronto, que te escriba.
Estoy estudiando las leyes de las ciencias físicas y síquicas, para que pueda asistirte en tus investigaciones, cuando llegues a buscar la verdadera relación entre espíritus y mortales, y las leyes que controlan estas comunicaciones.
(¿También estudias las leyes pertenecientes a fenómenos como la clarividencia?)
Sí, mis estudios incluyen la investigación de las leyes, que gobiernan la clarividencia y comunicaciones por inspiración. Tendrás la oportunidad de experimentar ambas fases algún día, y quisiera estar en condiciones de apoyarte en un grado, que te ayude a sacar conclusiones correctas, y las que ayudarán a otras personas, a comprender las leyes que rigen estas cosas.
Ya ves, tu esposa te ama tanto, que está dispuesta a tratar de aprender, de lo que se piensa es sólo para la mente masculina, con el fin de ayudarte a comprenderlo más claramente.
Si bien lo haré, no cesaré de tratar de aprender, a fondo, lo que me dará una comprensión más clara de aquellas verdades espirituales, que nos avecinan más a Dios y Su Amor. Estas son absolutamente necesarias, lo demás es importante, pero no necesario, para que una alma alcance, tarde o temprano, el conocimiento que la convierta en una sola con el Padre. El Amor de Dios, que sobrepasa toda comprensión, es lo supremo que tenemos que comprender y poseer.
Mi hogar ahora es tan bello, que mi felicidad supera a lo que te pueda decir. Tú también estarás feliz, cuando pases a nuestro lado, porque estoy llenando mi hogar de hermosos pensamientos y tanto amor, que, cuando vengas, te admirarás de cómo tu pequeña esposa pudo posiblemente haber acumulado tanta belleza, y colmado la casa de tanto amor.
(¿Realmente embelleces tu casa por tus pensamientos amorosos?)
Sí, en la medida en que consiga más del Amor de Dios en mi alma, mi hogar se embellece, pero no necesito estar en mi hogar, para poder gozar de este Amor. El está siempre conmigo, y cuando estoy en mi hogar, este se convierte en fiel reflejo de aquel Amor. El hogar no es hermoso, si el Amor no está allí, así ves, el hogar depende de la existencia en su belleza del Amor. Mi alma es la creadora de mi hogar, y a menos que el alma sea hermosa, el hogar no puede ser bello.
Cuando salgo de mi casa y te visito, el hogar queda igual, porque si bien el alma está conmigo, y también el Amor que la rinde hermosa, el hogar retiene el reflejo, o como podrías decir, la atmósfera de aquel Amor en un grado, que la belleza del hogar no disminuye ni se deteriora por mi ausencia temporal. Por lo que ves, el hogar permanece, aunque depende del alma para adquirir belleza y gracia. Mi hogar todavía no está perfecto, pero en la medida en que crezca en el Amor de Dios, se perfeccionará más; mientras mayor el Amor que poseo, más bello el hogar.
Todos dependemos de la magnitud de Amor en nuestras almas, en el aspecto de nuestros hogares.
Esfuérzate por obtener todo este Amor que puedas, y cuando logres conseguir tanto como yo tengo, serás uno conmigo y compartiremos nuestra casa. Si no lo haces, tendré que esperar, hasta que lo logres, antes de que podamos vivir juntos. Por eso, trata de obtener todo el Amor de Dios que puedas. Si sólo das tus pensamientos a lo espiritual, y abres tu alma al influjo de este Amor por la oración, con todas tus ansias de alma, puedes progresar tan rápidamente como yo. Así, ama mucho y desea mucho estar conmigo, e intenta con todo tu corazón obtener este Amor.
Tu fiel esposa,
Helen
Jesús No hay nada en existencia o en el conocimiento del hombre, comparable con la Biblia excepto las verdades que Jesús y los espíritus Celestiales escribieron a través del Sr. Padgett.
Yo estoy aquí, Jesús.
Veo que estás en buenas condiciones esta noche, y que puedo entrar en conexión contigo.
Estuve contigo en la reunión esta noche, y vi lo que pensaste y la lástima, por decirlo así, que tuviste con el predicador, por su falta de conocimiento, de lo que es el juicio, que viene a todos los hombres después de la muerte. Un juicio que es cierto y exacto, pero que no es pronunciado por Dios sobre el hombre, como el predicador lo proclamó.
Traté de impresionarte en tus pensamientos, y tú sentiste la influencia de mis sugestiones, y comprendiste, que no necesitabas temer el juicio, o mejor dicho, sus resultados, porque tú conoces el camino, en el que el juicio para ti no tendrá terrores, ni una eternidad de condena. Desearía al igual que tú, que el predicador conozca la verdad, y entonces se la proclama a sus oyentes, y de esta manera les indique, que el juicio es una certeza, de la que no hay escapatoria, y que sus sentencias no duran toda la eternidad.
Él es un hombre serio en sus creencias, y enseña justo en lo que cree, y es una lástima, que desconoce la verdad. Pero, a pesar de todo, les beneficia a los que le oyen, porque muchos pensarán en lo espiritual, y tanto en el futuro, como en el presente, personas que de lo contrario hubiesen descuidado estas materias importantes, que determinarán la clase de juicio, a la que tendrán que someterse; y me alegra que predique de esta manera, y realice una obra, que en muchos casos conducirá a los hombres a que mediten sobre sus condiciones espirituales, y últimamente llegarán a buscar el Amor del Padre, que pueden obtener a través de sus ansias, aunque sus creencias estén equivocadas en cuanto a cómo este Amor puede ser obtenido.
El hombre se constituye de la mente y del alma, las dos con sus propias percepciones y capacidad de comprender la verdad, y a veces sucede, que las percepciones del alma les permitirán ver y alcanzar este Amor, aun cuando sean totalmente ciegos en las percepciones mentales, e incluso estas últimas percepciones estén en conflicto con la función de las percepciones de alma.
Hasta que las verdades, que yo y los otros espíritus te revelamos, se conozcan por el mundo, no habrá nada en existencia o en el conocimiento de los hombres, que pueda tomar el lugar de estas verdades tanto, como lo pueden las creencias, que fueron enseñadas, y siguen siendo enseñadas, por las doctrinas de la Biblia, porque en ella se encuentran muchas verdades, especialmente los que les indican a los hombres el camino, para obtener la perfección moral; y esto, como ya conoces, fue uno de los objetivos de mis enseñanzas, cuando prediqué en la tierra, pero no el gran objetivo de mi misión. A pesar de ello, el hombre que aprende y aplica estas verdades morales a su vida y conducta diaria, se acerca al disfrute de aquella armonía, que el hombre tiene que obtener, a fin de que llegue en unísono con las leyes de Dios, lo que es necesario para su regeneración y su conversión en el hombre perfecto. Y aparte, a medida que él me refiero al mortal progrese en esta regeneración, le caerá más fácil aprender por sus percepciones de alma la gran verdad de la transformación del alma a través del Nuevo Nacimiento.
Apruebo los esfuerzos de este predicador, por guiar a los hombres a una comprensión de su relación con Dios, aunque tenga muchas creencias erróneas, y diga muchas cosas, que están contrarias a la verdad, y no de acuerdo con la relación verdadera del hombre con Dios.
Pronto te escribiré sobre la materia del juicio, lo que significa y sobre la variedad en sus operaciones.
Esta noche, no escribiré más, porque pienso que es lo mejor, no fatigarte demasiado, en este nuevo punto de encuentro de conexión con tu condición.
Últimamente estuve muy a menudo contigo, y traté de influenciarte con mi amor y mis sugestiones, y tengo que decirte, que has progresado mucho en el desarrollo de tu alma, y en tu cercanía al Amor del Padre.
Continúa meditando sobre lo espiritual, y reza al Padre, y te darás cuenta de un gran incremento en la posesión de este Amor, y en tu condición, que nos permitirá entrar en una conexión más estrecha contigo.
(Ahora deseo servirte tanto que, si mi condición contunúa mejorando, me gustaría solicitar, que vengas incluso más a menudo, para transmitir tus mensajes.)
Bien, haré lo que sugieres, y me alegra que sientas como dices, porque tenemos que realizar la tarea cuanto antes. Perdimos mucho tiempo, y tenemos que trabajar más duro, para completar la entrega de las verdades. Pero no temas que no vayamos a lograrlo. Sólo ten fe y reza, y todo estará bien.
Tengo que terminar ahora, pero antes de hacerlo, tengo que asegurarte de que rezo contigo en tus oraciones nocturnas, y que tus oraciones serán respondidas.
Ahora otros espíritus podrán escribirte, y ellos tienen muchos mensajes que comunicarte, y todos están ansiosos de hacerlo.
Mantén en alto tu valentía, y cree en mí y en lo que te diga.
Con mi amor y las bendiciones del Padre, diré buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
Francis Bacon: Comenta el artículo escrito por James Hyslop sobre la Cristiandad y el Espiritualismo, con respecto a las leyes, que intervinieron en ciertos milagros de Jesús.
Yo estoy aquí, Francis Bacon.
Estuve contigo esta noche cuando leíste, y me interesé un poco en lo que James Hyslop dijo en su artículo sobre la Cristiandad y el Espiritualismo, y mucho de lo que expone es la verdad, y explica satisfactoriamente, por qué uno puede creer en muchos de los llamados milagros de la Biblia. Como dijo, no son diferentes en la naturaleza de sus operaciones, o en el ejercicio de la ley, que los produjo, de los fenómenos físicos, que se manifiestan actualmente entre los investigadores del Espiritualismo; y si hoy la misma ley, con su fuerza que Jesús y los discípulos activaron, pudiese ser puesta en marcha, se producirían los mismos o similares fenómenos. Por supuesto, eso depende en gran parte del médium y de la cualidad de la conexión, que puede establecerse por el espíritu, que se comunica, o más bien, que actúa, porque hay que entender, que todos estos supuestos milagros fueron el resultado de la obra de espíritus, quienes por razones de la armonía, que existía entre ellos y los mortales, fueron capaces de llamar en acción las leyes, que sin imprescindibles para producir los resultados, que se llaman milagros.
En la actualidad, posiblemente no haya personas con un desarrollo suficiente de estos poderes síquicos, que Jesús y los demás poseían, para producir semejantes fenómenos, como ellos producían; pero había muchos mortales desde estos tiempos, suficientemente dotados con estos poderes, para provocar manifestaciones muy similares a aquellos de los tiempos primitivos de la Cristiandad, especialmente en lo relacionado con sanaciones y cosas parecidas; y hoy, los mortales realizan muchas sanaciones, las que se atribuyen a varias causas, como sanaciones mentales o por la fe, pero las que en realidad se deben al ejercicio de poderes espirituales por espíritus, cuyo deber es la realización de esta clase de tarea.
Los mortales, por sí mismos, no pueden poner en marcha ninguna de estas leyes, ni de la mente, ni del alma, sino dependen de la cooperación de espíritus, que utilizan ciertas propiedades, que estos mortales poseen, para activar las leyes, por las que exclusivamente la sanación puede lograrse.
Y aquí deseo afirmar, que no es necesario, que el mortal tenga un desarrollo espiritual alto, a fin de que los poderes del mundo de los espíritus puedan afectar y cambiar las condiciones de la materia terrenal, porque las leyes que controlan la materia son suficientes, normalmente, para llevar a cabo la curación de enfermedades físicas o mentales de hombres, y por lo tanto, encontrarás a muchos médiums, y a otras personas no reconocidas como médiums, que poseen este poder de la sanación.
La curación del cuerpo y la curación del alma requieren de la actividad de diferentes leyes, y si bien espíritus, que no poseen mucho desarrollo de alma, pueden cooperar exitosamente con mortales en condiciones parecidas, curando desórdenes corporales, estos espíritus son impotentes de curar el alma enferma o la condición puramente espiritual de hombres. Pero los espíritus, que poseen el poder de realizar la clase de sanación, que acabo de mencionar, también pueden curar el cuerpo. Y tienes que conocer, que ningún espíritu, que no esté completo o sano físicamente, si podemos llamarlo así, puede realizar la sanación de un mortal físicamente enfermo, porque el poder de esta naturaleza sólo puede ser poseído por, y provenir de, aquellos espíritus, que en su naturaleza material están perfectamente sanos y bien de salud. Si bien estos espíritus ya se desprendieron de la materia burda, física de los mortales, siguen siendo materiales, en lo que se refiere a su cuerpo y forma espiritual, y a las propiedades que componen el mismo.
La materia del universo no está confinada a, ni completamente abarcada por, lo que los mortales suponen es la única materia, es decir, lo que pueden percibir con sus cinco sentidos o ciertos de los mismos. Lo que es materia, por sí, siempre es materia, no importa la forma que asuma, visible o invisible para los mortales; y la mayor porción de la materia del universo se encuentra en el mundo invisible, aunque sujeta a la transformación en lo visible, y la transformación de vuelta en lo invisible, y las leyes, que gobiernan y controlan la materia, son las mismas, no importa si la materia sea visible y cognoscible para el hombre o no.
Esta materia tiene su cualidad de persistencia, después de la supuesta muerte o destrucción, aunque la forma de su manifestación cambie; y por eso verás, que la persona, a la que se conoce como el materialista, con toda su supuesta falta de creencia en la inmortalidad o la continuidad de la existencia, está equivocado, incluso en lo relacionado con el mundo material, del que supone tener un conocimiento especial, y estando en error en cuanto a esto, ¿cómo puede afirmar tener razón al aseverar, que lo puramente espiritual no tiene posibilidades de continuar existiendo o, como algunos lo entienden, de la inmortalidad?
He escrito suficiente, y siento que perdonarás mi intrusión; pero también me siento un poco justificado al escribir, como lo he hecho.
Con mis mejores deseos, yo soy,
Tu amigo,
Francis Bacon
Prof. Salyards Las leyes del mundo de los espíritus.
Yo estoy aquí, Prof. Salyards.
Bien, yo estoy aquí como acordamos, y trataré de escribirte mis pensamientos sobre el tema de: "Lo que los espíritus pueden conocer acerca de las leyes del mundo de los espíritus, después de haber permanecido en aquel mundo por poco tiempo."
Como conoces, he estado aquí solo por un tiempo comparativamente corto, y ciertamente, mis estudios se dedicaron, en un grado considerable, a estas leyes, sin embargo, entiendo que tengo un conocimiento limitado de las mismas, y gran parte de mi información ha sido recopilada de otros espíritus, que han vivido aquí por muchísimos años, y que consagraron sus estudios e investigaciones a estas leyes.
Bien, primero quiero decir que ningún espíritu, por el solo hecho, de que haya llegado hace poco tiempo a este mundo, ha recibido una mayor cantidad de conocimiento, de lo que tenía en la tierra.
Mi conocimiento de leyes espirituales, cuando estuve en la tierra, no fue extensivo, y encontré, cuando vine al mundo de los espíritus, que no sabía mucho más de lo que sabía antes de venir; y así es la experiencia de todos los espíritus. Pero, en la medida en que continué investigando esta materia, descubrí que mi capacidad de aprendizaje había incrementado considerablemente, y que mi mente era más plástica y recibía el conocimiento con más facilidad, de lo que lo hacía cuando era un mortal. Esto se debe en gran parte al hecho, de que el cerebro, me refiero al cerebro mortal, es, al compararlo con lo que podrías llamar el cerebro del espíritu, algo de calidad inferior, y no tan capaz de aprender la causa y el efecto de un fenómeno.
Ahora paso por un curso de estudios, que me dará, sin lugar a duda, una información maravillosa de estas leyes, para que por último pueda convertirme en, lo que ustedes mortales llaman, un hombre estudiado.
La primera y, en mi opinión, más importante ley que he conocido es, que el hombre continúa viviendo en el mundo de los espíritus sin su cuerpo terrenal. Esta gran ley es un hecho establecido para ti y para muchas otras personas, sin embargo, para mí, fue algo desconocido, ya que nunca tenía una experiencia en el espiritualismo, y nunca dediqué ningún estudio al respecto.
Cuando llegué al mundo de los espíritus, aprendí que esta ley es una de las verdades de Dios, y que es fija y nunca cambiará, porque todos sobrevivirán el cambio por la llamada muerte.
La siguiente gran ley que conocí es, que ningún hombre puede manipular, por su propio poder, su condición o posición en el mundo de los espíritus, para arreglárselo justo donde y como quiere. Esta es otra verdad fija, la misma que incluso muchos espíritus no comprenden a fondo; porque piensan, o así lo expresan, que todo lo que tienen que hacer es, ejercer un poco el poder de su albedrío, y pueden salirse de ciertas condiciones. Pero esto no es la verdad, porque la ley controlando esta materia, no reconoce nunca excepciones en su funcionamiento.
El hombre o el espíritu puede, de cierto modo, determinar, cuál será su destino, pero una vez fija por el gran poder del albedrío, que Dios ha conferido al hombre, no puede cambiar la condición fija por el ejercicio del albedrío, hasta que las leyes de compensación hayan sido satisfechas; e incluso entonces, el cambio no se logra por el ejercicio de su voluntad, sino por la intervención de las leyes, que le liberan de sus memorias y recuerdos, que le detienen en aquellas condiciones, en las que la vida le ha puesto. Por eso, si los hombres piensan que, por el ejercicio de su propia voluntad, pueden salirse de una condición, la que ellos mismos crearon para sí, están equivocados.
Muchos espíritus aquí entretienen esta idea, y creen que si sólo se deciden a ejercer el poder de voluntad, del que tanto se jactan, pueden salirse de su condición ensombrecida, y alcanzar condiciones más felices. Pero lo que es extraño, nunca intentan hacerlo, y la razón de ello es obvia. No podrían hacerlo, si lo intentasen, y no lo intentarán, porque no pueden. Y a pesar de ello, piensan que, una vez que estén listos, sólo tendrán que ejecutar su voluntad, y el cambio sucederá. No, esta ley es fija, como todas las leyes en este gran universo de Dios.
Cómo no, el hombre o espíritu no puede por el ejercicio de su albedrío, cambiar su condición, sin embargo, a fin de asegurar este cambio, hay que practicar el albedrío, porque la ayuda que llega de afuera, y que es absolutamente necesaria para el hombre, da origen al cambio, y no vendrá, a menos que el hombre ejerza su albedrío, deseando y pidiendo el cambio.
Por eso, el hombre no debe pensar, que él es su propio salvador, porque no es así; y si la ayuda de afuera no llegase, nunca se salvaría de la condición en la que se encuentra, cuando entra en el mundo de los espíritus. Oyes en tus círculos espiritualistas, y lees en las publicaciones respectivas sobre el espiritualismo, que la progresión es una ley del mundo de los espíritus. Bueno, cierto es; pero no significa que un espíritu, sólo por el hecho, de que esté en el mundo de los espíritus, necesariamente progresa, en el sentido mental o espiritual, porque no es verdad. Muchos espíritus que ya están aquí por años, no se encuentran en mejores condiciones, de las que estuvieron cuando recién se convirtieron en espíritus.
Toda la progresión depende de la ayuda, que llega de afuera de la mente o del alma del hombre. Desde luego, cuando llega esta ayuda, el hombre tiene que cooperar, pero sin esta ayuda, no hubiese nada con que cooperar, y no se podría progresar nada. Muchos de los espiritualistas cometen esta gran equivocación, cuando hablan o escriben al respecto. Pero que sepan, que si un hombre depende de sus propios poderes, exclusivamente, nunca progresará. Y esta ley no sólo tiene aplicación al progreso del alma, del que nos escuchaste hablar tan a menudo, sino también al progreso de la mente, y también a los que podrían llamarse las cualidades puramente morales. Mi observación, y mi información de parte de otros espíritus, que he mencionado, confirma la verdad de lo que he dicho: El hombre, por sí mismo, no puede elevarse mental o moralmente, y mientras más pronto lo comprenda, mejor será para él.
Otra ley del mundo de los espíritus es, que una vez que un espíritu comience a progresar, ese progreso aumenta en progresión geométrica, como solíamos decir en nuestras enseñanzas en la tierra.
Tan pronto que rompa la luz en el alma o en la mente de un hombre, y él comience a ver que existe un camino, para que él alcance lo superior, y expanda más su mente o su alma, notará que su deseo por progresar incrementa en la medida en que su progreso continúe, y con este deseo vendrá ayuda en tanta riqueza, que sólo será limitada por el deseo del espíritu. Su albedrío, entonces, llega a ser una gran fuerza en su éxito al progresar, y trabaja en conjunto con la ayuda que llama en acción. Se convierte en algo maravilloso lleno de poder y fuerza irresistible.
Esta progresión puede ilustrarse por el relato de la bola de nieve, que comenzó a rodar desde la cumbre de la colina. Al continuar su descenso, no sólo incrementa su velocidad, sino constantemente engruesa su forma y cuerpo por la nieve alrededor, que se pega a la bola. Lo mismo pasa con la mente o el alma de un espíritu: a medida que ascienda, no sólo acelera su vuelo, sino también se encuentra con esta ayuda externa, de la que estoy hablando, que se pega al espíritu, y, para decirlo así, se convierte en parte de él.
Por lo que ves, que el gran problema es del despegue; y este principio tiene validez tanto para los mortales, como para los espíritus, porque, si se inicia el progreso en la tierra, el solo hecho de convertirse en un espíritu, no detendrá, o de ninguna manera interferirá, con el progreso de alma de aquel espíritu. Por supuesto, esto implica, que el inicio sea correcto. Si el inicio es falso o se basa en otras cosas, que no son la verdad, en vez de un progreso continuado, cuando un hombre se convierte en un espíritu, puede haber un regreso en el camino, para encontrar un nuevo inicio, y continuar por el sendero correcto.
Y esto tiene validez para el progreso de la mente, y para el progreso del alma. La mente de un mortal aprende mucho, lo que a aquella mente le parece es la verdad, y lo que, en su opinión, tiene que conducir a más progreso y mayor conocimiento. Pero cuando la vida terrenal da lugar a la vida como espíritu, aquella mente puede darse cuenta, de que su fundamento de conocimiento estuvo todo equivocado, y que la continuación en el camino, a lo largo del que se había movido, conduciría a aun más error; y consecuentemente, hay que hacer un nuevo inicio. Y a menudo, el regreso de la mente a lo largo del curso que había perseguido, y la eliminación de errores que había abarcado, es más difícil y toma más tiempo, que el aprendizaje de las verdades, después de un nuevo inicio hecho por la mente.
Por esta razón, a veces la mente de grandes estudios (según los estándares de los estudios terrenales) es más dañina, y rezaga más el progreso de aquel hombre en el sentido de la obtención de la verdad, que una mente que está, como podrías decir, en blanco; es decir, sin ideas preconcebidas, de lo que es la verdad con respecto a cierto tema.
Esta experiencia desafortunada existe más extensamente en materias pertenecientes a la religión, que en otras materias, porque las ideas y convicciones que son enseñadas y acogidas acerca de estas materias religiosas, afectan a innumerablemente más mortales, que las ideas y convicciones con referencia a otros temas.
Un espíritu lleno de estas creencias erróneas, que muy posiblemente le habían sido enseñadas en su niñez como mortal, y fomentadas y nutridas por él, hasta que se convirtiera en un espíritu, es, de todos los habitantes de este mundo, el más difícil de enseñar y convencer de las verdades pertenecientes a materias religiosas. Es mucho más fácil instruir al agnóstico, o incluso al infiel, sobre estas verdades, que al endurecido creyente en los dogmas y credos de la iglesia.
Por eso digo, que las mentes de los mortales se abran a las enseñanzas de la verdad, y aun cuando estén convencidos de lo que creen es la verdad, pero, no permitamos que esta creencia se interponga, impidiéndoles ver la verdad, cuando realmente se presente ante ellos.
Otra ley es que, no todos los que conozcan, que la vida en el mundo de los espíritus es continua, tienen la certeza de que vida continua significa inmortalidad.
Con eso quiero decir, que sólo el hecho de vivir como un espíritu, no comprueba por sí mismo, que el espíritu es inmortal.
Esto es un tema, que los espíritus discuten tanto como los mortales, e igualmente es una cuestión de incertidumbre, como la inmortalidad del alma, como se la enseña entre los mortales, ahora y por todas las edades pasadas.
Si bien los hombres conocen, que la muerte del cuerpo no significa la muerte del espíritu, y que el espíritu, es decir, el hombre real, continúa viviendo con todas sus cualidades de una naturaleza espiritual, no ha sido presentada una prueba ante el hombre, de que el espíritu vivirá por toda la eternidad, o, en otras palabras, que es inmortal.
Digo esto, porque he leído la historia y las creencias de la mayoría de las naciones civilizadas del mundo, y de algunas no llamadas civilizadas. Y no fui capaz de encontrar en toda mi lectura, que una sola vez se haya demostrado, que el hombre es inmortal. Desde luego, muchos escritores paganos y sagrados enseñaban eso, pero sus declaraciones se basaban en la creencia, y nada más; y por eso digo, la inmortalidad nunca ha sido demostrado ante los mortales, como una realidad.
En el mundo de los espíritus, los espíritus, no sólo de las esferas inferiores, sino también de las esferas intelectuales y morales superiores, siguen debatiendo la pregunta entre sí. Me informan que existen algunos, que vivían en la tierra hace siglos, y que llegaron a ser extremadamente sabios y estudiados en el conocimiento de las leyes del universo, y que lograron liberarse de los pecados y errores de su vida terrenal, que se les podría llamar hombres perfectos, pero a pesar de ello, desconocen si son inmortales. Muchos de ellos piensan, que son simplemente hombres o espíritus, como los que fueron representados por Adán y Eva; y desconocen, si están menos sujetos a la muerte que los que acabo de mencionar. Y por lo tanto, la inmortalidad es algo que puede o no puede existir para los espíritus y los mortales.
Yo sé que muchos de tus amigos espiritualistas en la tierra aseveran, que el solo hecho, de que el espiritualismo haya demostrado la continuidad de la vida, establece la realidad de la inmortalidad. Pero unos pocos momentos de consideración, te demostrarán la falsedad de este razonamiento.
El cambio es la eterna ley, tanto en la tierra, como en el mundo de los espíritus, y nada existe en la misma forma por toda la eternidad; y en la sucesión de estos cambios, ¿cómo se puede decir que en el futuro, lejano o cercano, no vendrán cambios, por los que la existencia del espíritu del ego del hombre termina, y que este ego asumiría alguna otra forma, o entraría en otras condiciones, por lo que ya no sería el mismo ego, y ya no el mismo espíritu, que ahora vive, como prueba de la continuidad de la vida?
Y así, muchos espíritus, y también mortales, ignoran lo que es necesario obtenerlo, para conseguir el conocimiento cierto de la inmortalidad.
Pero muchos otros espíritus conocen, que existe la inmortalidad para los espíritus, que se deciden a buscar aquella inmortalidad, en el camino, que Dios en Su gran sabiduría y providencia ha provisto. No discutiré esta fase de la inmortalidad ahora, sino lo haré algún día en el futuro.
Existe otra ley, la que permite a los espíritus, que lleguen a ser, por medio de la operación de sus afectos y amores naturales, puros y libres de las consecuencias y los males de su vida mortal, y que sean perfectos nuevamente, como los primeros padres antes de la caída.
Esto no significa, que la ley de compensación no funcione cabalmente, y que no exija el último centavo, porque así es la exactitud en la operación de esta ley, que ningún espíritu se libera de sus penalidades, hasta que satisfaga la ley.
Como tú crees, y como muchos otros mortales creen, el castigo de un hombre por los pecados cometidos por él en la tierra se inflige por su consciencia y recuerdos. No existe un castigo especial infligido por Dios sobre una persona en particular, sino la ley de castigo interviene en cada persona del mismo modo. Si los hechos, que exigen la aplicación del castigo, son idénticos, el castigo será idéntico, no importa si el objeto de su imposición es el mismo hombre o diferentes personas. Por lo que ves, no hay escapatoria, en base de una dispensación especial, mientras existan las realidades que exigen la imposición, y la consciencia y los recuerdos del espíritu comprendan estos hechos.
Cuando un espíritu recién entra en la vida como espíritu, no necesariamente siente los azotes de estos recuerdos, y esta es la razón, por la que tan a menudo escucharás, que el espíritu, que hace poco dejó la vida como mortal, asegura a sus amigos o parientes de luto, en las sesiones públicas, que está muy feliz, y no quisiera regresar a la vida en la tierra, y aseguraciones similares. Pero después de un poco de tiempo, la memoria comienza a trabajar, en la medida en que despierte el alma, y luego nunca cesa, hasta que las penalidades hayan sido pagadas. No quiero decir que el espíritu esté, necesariamente, en una condición de tormento sin interrupción, pero substancialmente es así, y el alivio no viene, hasta que los recuerdos paren en sus horribles latigazos. Algunos espíritus viven aquí muchísimos años, antes de que experimenten el alivio; mientras que otros logran el mismo fin más rápidamente.
La mayor causa que interviene, a fin de liberar a estos espíritus de estos recuerdos, es el amor. Ahora me refiero al amor natural; y este amor abarca muchas cualidades, como el remordimiento y la pena, y el deseo por reparar perjuicios cometidos, etc. Hasta que se haya despertado el amor de un espíritu, ninguno de estos sentimientos viene a él. Es imposible que sienta remordimientos, arrepentimiento o el deseo por expiar, hasta que el amor, no importa cuán débil, venga a su corazón. Posiblemente no se da cuenta de cuál es la causa de estos sentimientos, pero de todas maneras, es el amor.
(¿Pero cómo puede alguien liberarse de estos sentimientos dolorosos?)
Bien, de manera que operan estos varios sentimientos, y él acciona acorde con ellos, un recuerdo, aquí y allá, le abandonará, nunca regresará; y en la medida en que estos recuerdos le abandonen, en cambio, sus sufrimientos disminuyen, y después de un rato, cuando todos lo hayan dejado, llega a ser libre de la ley, la misma que para él parece ya sin validez. Pero no se debe entender, que eso sea una tarea de rápido desenvolvimiento, porque puede demorarse años años largos y cansados de sufrimiento hasta que llegue a ser libre, por lo tanto, y otra vez un espíritu sin pecados o estos recuerdos. Este es el camino, en el que se satisface la gran ley de compensación; es imposible evitarla, sino hay que cumplir con todas las exigencias, hasta que los pecados y el error estén erradicados, y el alma haya regresado a un estado puro.
Pero esta liberación gradual de las penalidades no significa, que un espíritu esté progresando en su viaje a las esferas superiores y más luminosas; porque incluso sin esta tortura y tormenta, todavía puede permanecer estacionario, en cuanto al desarrollo de su naturaleza superior, mental y moral. Pero cuando haya sido liberado de estos sufrimientos, está en condiciones de despegar hacia la progresión, de la que hablé.
Ya que estás cansado, trataré de continuar el resto de mi discurso, cuando volvamos a escribir.
Con todo mi amor, yo soy tu verdadero amigo y profesor,
Joseph H. Salyards
Helen: Comentarios sobre el discurso del Profesor
Yo estoy aquí, Helen.
Sí, estaré aquí, no importa lo que suceda.
Bien, qué discurso que recibiste del Profesor, y lo maravilloso que es. Me alegro que te haya escrito sobre el tema, porque esclarece muchas inquietudes, que tú y tus amigos puedan tener. Todavía no ha terminado, pero vio que ya estuviste cansado, y paró.
(Pienso que él cree que soy un buen canal para expresar sus pensamientos.)
Sí, esto es lo que él dijo, y me alegro que te des cuenta, de que utiliza tu cerebro y tu mano. Vaya, Ned, sin tu cerebro no podríamos escribir en absoluto. Por eso, no pienses que solo utilicemos tu mano, porque tu cerebro es la parte más importante de las dos.
Tu verdadera y amorosa,
Helen
Profesor Salyards Las leyes del mundo de los espíritus, continuación
Yo estoy aquí, Profesor Salyards.
(He reservado un poco de tiempo esta noche, especialmente para el resto de tu mensaje.)
Sí, y me alegro mucho que lo hayas hecho, y que estés en tan buenas condiciones para escribir esta noche. Bien, deseo continuar mi discurso acerca de las leyes del mundo de los espíritus, como muchos espíritus las conocen.
La siguiente ley es: Que no importa cuánto conocimiento de lo material y de leyes puramente físicas un hombre haya acumulado en la tierra, su conocimiento no es suficiente para apropiarle para las materias superiores de la vida espiritual.
Muchos hombres piensan que, por tener este gran conocimiento del universo material, no necesitan tratar de estudiar las leyes, que controlan el funcionamiento de su vida como espíritus, o las leyes que determinan la posición y el desenvolvimiento de aquella parte del hombre, comúnmente conocida como el alma.
Es un error muy grave, y todos los seres humanos, tarde o temprano, comprenderán la necesidad de estudiar estas leyes más importantes del desarrollo del alma, y de la parte espiritual del hombre. Yo nunca traté de investigar estas leyes, mientras vivía en la tierra, y por lo tanto, cuando vine al mundo de los espíritus, fui como un bebé recién nacido en mi comprensión de esas leyes; y lo mismo les sucederá a todos los humanos, que han descuidado la investigación y el estudio de estas leyes, igual que yo.
Por esta razón, quiero aconsejar a cada hombre, que dedique sus mayores esfuerzos al estudio de estas leyes, y especialmente a esta parte de ellas, que trata más en especial del desarrollo del alma y del progreso hacia la suprema felicidad. Estas leyes se exponen y se pronuncian muy ampliamente en el Nuevo Testamento, y en algunas partes del Antiguo Testamento se encuentran muchas sugerencias, en cuanto a lo que un hombre debe hacer, para salvar su alma de la muerte; y con ella, me refiero a la muerte, que proviene de la negligencia de ejercer todas las cualidades del alma, que un hombre puede ejercer, mientras está en la vida mortal. Un hombre puede matar de hambre a sus facultades de la mente, negándose a nutrirlas con alimento mental adecuado, e igualmente pasa con el alma. Cómo no, el alma nunca muere, en cuanto sabemos, en el sentido de destrucción y desintegración absoluta, pero puede llegar a un estado de inercia o letargo, por lo que, con respecto a su participación en las actividades del hombre, es como si estuviese muerta.
No quiero decir que sólo la negligencia de ejercer estas facultades del alma llevará a la muerte del alma por siempre, porque no es así. Tarde o temprano, puede ser en la vida como mortal o como espíritu, esta alma experimentará un despertar, pero aquel despertar puede rezagarse por muchos años, e incluso siglos, y, en su sentido supremo, puede que nunca despierte. Por eso informa a los hombres la importancia de estudiar y aplicar estas leyes espirituales a sí mismos como mortales, y cuando lleguen a convertirse en espíritus, encontrarán, qué magnífica ventaja en su progreso y felicidad estos estudios les proporcionan.
Existe una ley en el mundo de los espíritus, que es de una importancia vital para aquellos en la vida mortal, y la que pueden conocer, a saber, que ningún hombre puede, por sí mismo, salvarse de las penalidades por la ley de compensación. Ya he escrito sobre esta ley antes, pero tiene una importancia tan inmensa, y afecta a todos los seres humanos tan profundamente, que me siento justificado, exponiendo un poco más el tema.
Esta ley de compensación es tan fija, como todas las leyes de Dios, y no puede evitarse bajo ninguna condición o circunstancia, excepto una, y esta es la redención del alma de un hombre por el Amor del Padre, que entra en ella, y le convierte en una sola con la del Padre mismo, y en idéntica a la Suya en todas las cualidades, que participan en la esencia Divina.
Yo sé que muchos hombres no creen que exista un perdón de los pecados, porque dicen que es imposible purificar, en un momento, el alma de un hombre, que ha sido impregnada de todo lo que es vil y pecaminoso, durante la vida de un mortal. Bien, creo que esto es correcto, y no pienso que nuestros más grandes maestros de estas verdades supremas traten de declarar la doctrina de la purificación instantánea de una alma vil y pecadora; por lo menos, esta no es la doctrina, que enseña el más grande de todos los maestros, el hombre de Nazaret, con quien a veces me encuentro y converso; y él, creo, conoce más de las leyes, que gobiernan la salvación de los hombres, que cualquier otro maestro, o todos los maestros conjuntos.
Su enseñanza aquí es que, si bien una alma no se purifica instantáneamente por recibir una porción del Amor Divino, como previamente te explicamos, sin embargo, el influjo de este Amor en el alma de un hombre le lleva a que piense correctamente, y le permite comprender, que su alma está abierta a la influencia de este Amor Divino. Por eso, los mortales, y también los espíritus, pueden recibir este despertar a la Gracia Divina, en un muy alto grado, tan pronto que se den cuenta, de que este Amor es lo único, que puede quitar los castigos de esta ley de compensación.
No creo que el pecador, inmediatamente después de que siente este Amor entrando en su alma, se convierta en un santo, y en seguida se libere de su naturaleza maligna, porque eso difícilmente puede ser. Esta purificación instantánea difícilmente podría servir el propósito, para el que este Amor redentor está destinado.
Algunas personas parecen ser capaces de recibir más de este Amor en un corto tiempo que otros individuos, y, por lo tanto, su redención completa se logra más rápidamente. Pero para mí y efectivamente he experimentado el influjo de este Amor, y su efecto sobre mi naturaleza pecadora, y sobre mis recuerdos de acciones durante mi vida terrenal, que llaman en acción esta ley de compensación parece que no existe ninguna probabilidad de una purificación instantánea del alma, por la que un hombre de golpe llegue a ser apto para vivir en los Cielos Celestiales, donde el Amor del Padre, en toda su pureza y plenitud, existe. Yo sé que muchos predicadores enseñan, y también es un dogma de algunas iglesias, que la sangre de Jesús lava todos los pecados y esto, en un abrir y cerrar de ojo pero no debes creer esto, porque es falso. La sangre de Jesús fue derramada hace muchos siglos, y ahora se ha convertido en parte de otros elementos del mundo natural, y no puede salvar a nadie. Y voy más allá diciendo, como Jesús me lo enseñó, que su sangre nunca tenía la eficacia para salvar a nadie. Él nunca enseñó que su sangre podía hacer eso, o que el derramamiento de su sangre era, en cierto sentido, el medio para rescatar una alma. No enseña ahora estas doctrinas, y se siente decepcionado que aquellos, que lideran las masas de la humanidad, enseñen estas doctrinas, porque desvía la atención del único y vital principio, que es necesario para su salvación. Y este es el Nuevo Nacimiento: Lo que significa solamente, el influjo del Amor Divino del Padre en el alma de un hombre, Amor que se convierte en parte del alma. No viene al hombre, porque la sangre de Jesús fue un sacrificio, para apaciguar la ira y las exigencias del Padre, o por un sufrimiento asumido por Jesús.
Pero regresemos a esta ley de compensación. Ningún hombre puede, por su propio empleo de esfuerzos, salvarse del funcionamiento de esta ley, y él tendrá que pagar las penalidades, mientras continúe con la idea, de depender sólo de sus propios poderes. Desde luego, en la medida en que pague las penalidades, se aproxima siempre más a un tiempo y una condición, cuando la ley dejará de intervenir en él, y llegará a ser comparativamente feliz; pero este pago puede exigir muchos años de sufrimiento e infelicidad.
Por eso digo, el hombre tiene que saber, que por cada acción, y por no haber hecho lo que tenía que hacer, tiene que responder ante la ley. No tengo la intención, por esta repetición, hacerles creer a los hombres, que me encanta exponerles, que tendrán que sufrir y vivir en tinieblas por un tiempo desconocido, porque no me agrada llamar su atención a esta gran ley, y a la certeza de su funcionamiento. Más bien, lo hago, para ayudar a los hombres a que eviten estos sufrimientos y la infelicidad, buscando el Amor del Padre mientras todavía estén en la tierra, porque, por mis observaciones, creo que es más fácil encontrarlo, mientras uno esté en la carne, que después de convertirse en un espíritu.
Otra ley del mundo de los espíritus es, que cada ser humano de un sexo determinado tiene, en la tierra o en el mundo de los espíritus, otro ser humano del sexo opuesto, que es su alma gemela. La importancia de esta provisión del Padre para la felicidad de humanos y espíritus, nunca ha sido comprendida a fondo por los que no hayan encontrado y reconocido con certeza a sus almas gemelas.
Sé que en la tierra, los hombres han aseverado, que ciertas personas del sexo opuesto eran sus afinidades, y con estas aseveraciones como excusa, han cometido muchos atropellos y pecados.
Pero el alma gemela no es una afinidad, que puede sugerirse por las pasiones o deseos, sino es provista por la gracia y el Amor del Padre, para que viva con la otra alma gemela, a través de toda la eternidad. Antes de que encarnaran, estuvieron unidas, y cuando, acorde con el plan de Dios, se separaron y se convirtieron en mortales, no dejaron de ser almas gemelas, aunque no recuerden su unidad o relación anterior, mientras vivan la vida como mortales. Pero tan cierto como vive Dios, estas dos almas gemelas, algún día, después de convertirse en espíritus, conocerán su relación verdadera, y se unirán, si no interviene algo insuperable, nuevamente en verdadera unión y felicidad.
El solo hecho, de que cierto hombre y cierta mujer son cónyuges en la tierra, no significa que continuarán viviendo como esposo y esposa a través de toda la eternidad. Si son almas gemelas, sí quedarán juntos, pero si no las son, seguramente se separarán, después de entrar en el mundo de los espíritus. La relación verdadera no puede permanecer oculta aquí, y una relación sólo entre esposo y esposa no bastará, para mantener a las personas unidas.
La gran verdad de las almas gemelas exige una elucidación adicional, y trataré de explicarla a continuación más a fondo. Pero por ahora, es suficiente decir que cada hombre nacido de mujer, tiene su alma gemela, en la tierra o en el mundo de los espíritus, y viceversa.
Bien, he escrito bastante esta noche, y estás cansado, y yo también, y por eso continuaré el resto de mi discurso otro día.
Con todo mi amor, y mis mejores deseos por tu felicidad y éxito, yo soy,
Tu viejo profesor y amigo,
Salyards
Elías comenta sobre el mensaje de Jesús acerca de la causa de la guerra
Yo estoy aquí, Elías, profeta del Antiguo Testamento.
Escribiré un mensaje corto esta noche, ya que es tarde y estás cansado.
Bien, quiero decir, que el mensaje que recibiste del Maestro, contiene algunas de las verdades principales, que afectan la relación de Dios con el hombre en su vida mundana o material.
Cada verdad, que fue pronunciada, contiene un elemento que muestra, que el hombre tiene que esperar y saber hasta cierto grado, que Dios no interferirá con la ley de compensación en cuanto a sus efectos y resultados. Él sólo ayudará al hombre, que quite las causas que tan ciertamente conllevan los resultados. Y cuanto más pronto los hombres sepan eso y más plenamente lo comprendan, mejor llegarán a ser capaces de evitar las consecuencias del pecado y de la violación de la ley, y comprenderán, que ninguna oración provocará a Dios que conteste, cuando sería necesario suspender o dejar al lado Sus leyes o la operación de ellas.
Él contestará a la oración, cuando la oración pide, que quite las causas, pero jamás cuando sólo se aplica a los efectos.
Los hombres tienen que aprender esta verdad, y en sus oraciones pedir, que aquellas cosas o causas, las que (en acatamiento de la ley de compensación) conllevan resultados que son dañinos para ellos, sean quitadas o eliminadas de sus acciones y hechos, así como de sus deseos.
Yo podría escribir un largo mensaje sobre este tema, pero no lo haré ahora, porque no estás en condición para recibirlo.
Vendré pronto y escribiré detalladamente.
Así, con mi Amor, diré buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Elías
R. E.: Cuando el Amor Divino viene en el alma, la ley inferior de la compensación pierde el alcance de su influencia.
Yo estoy aquí, tu amigo R. E.
Permíteme escribir una línea, porque estoy muy deseoso de volver a comunicarte el hecho, de que estoy progresando, y que he encontrado el Amor, del que tú me contaste por primera vez, información que me llevó a buscarlo.
Sé que estás muy interesado en los mensajes superiores, y que quieres dedicar tu tiempo a la recepción de los mismos, y que casi es una sinvergüencería, que yo me entremeta; pero pregunté a tu esposa, si yo, al escribir, interferiría con alguno de estos mensajes esta noche, y ella me informó que eso no sucedería, ya que esta noche no sería escrito ningún mensaje de esta naturaleza. Por eso me siento un poco libre para escribirte, y espero que no consideres esto como una intrusión.
Bien, desde que te escribí la última vez, recé al Padre con todas las ansias de mi alma, por un incremento de Su Amor, y me doy cuenta que ha entrado en mi alma en mayor magnitud, y correspondientemente estoy más feliz. Pronto estaré en la tercera esfera, así me dicen los espíritus amigos, que fueron tan amables y cariñosos conmigo, y esto me brinda mucha felicidad, el conocer que se me abre semejante perspectiva, porque puedo, por el progreso que ya he realizado, comprender en cierto grado, lo que significará para mí un hogar en aquella esfera.
Me gustaría escribirte una larga carta esta noche, pero no debo detenerte. Pero quiero que recuerdes esto: Que soy muy feliz ahora, y mis sufrimientos se terminaron, y sé que todas estas bendiciones vinieron a mí, por la intervención del Amor Divino en mi alma. Es maravilloso lo que aquel Amor puede lograr, en el sentido de rescatar una alma pecadora de su medio ambiente de tinieblas y de sufrimiento.
La Ley de Compensación, que es una gran verdad, lleva a cabo su función sin vacilación y sin parcialidad, sin interferencia de ningún Dios o ángel, ordenándola que pare en su función; pero este Gran Amor Divino ahora es más poderoso que esta ley, y cuando el Amor entra en el alma de un hombre o espíritu, efectivamente le dice a esta ley: Cesarás de operar sobre el alma de esta persona, que fue un pecador, porque quitaré aquella alma del alcance de las operaciones de esta ley. Lo poco que es, que los hombres comprenden de la función del Amor. No aparta la ley, sino que quita el alma, en la que encontró alojamiento, del alcance de las operaciones de la ley. Las leyes continúan, pero los objetos de sus operaciones, son recatados de las mismas. Ninguna ley se aparta, lo que los hombres piensan y arguyen, que es necesario para que el alma se salve de sus castigos, y cuando estuve todavía en la tierra, también creí en eso, y no creí ni acepté la doctrina de la interposición especial de la Divina Providencia, para auxiliar a los hombres salirse de las consecuencias de sus pecados; y no creí en esto, porque pensé que el único camino, en el que se pudiese lograr esto, era que Dios dijera a la ley: Cesarás en tu función. Pero ahora sé que, si bien la ley nunca para de operar, hasta que las penalidades, que se impusieron, hayan sido pagadas, el Amor Divino está por encima de la ley, pero no la contraviene.
Ojalá pudiese escribir más sobre el tema esta noche, para mí, es una de las verdades más maravillosas verdades en el universo espiritual de Dios, y nunca dejé de meditar sobre ella, y nunca dejé de agradecerle al Padre, que yo me convirtiera en ejemplo verdadero del poder de este Amor Divino.
Bien, tengo que terminar ahora, pero cuando tengas tiempo, me gustaría volver y escribir más detalladamente. Bien, amigo mío, buenas noches.
Tu amigo,
R. E.
El testimonio de Saúl Muchas leyes del Antiguo Testamento le llegaron por la tradición.
Yo estoy aquí, Saúl.
Deseo muchísimo escribir un corto mensaje esta noche, como te lo prometí hace poco.
No te detendré mucho, y trataré de formular mi mensaje tan sucintamente como sea posible.
Sé que muchos hombres me ven, como se me retrata en el Antiguo Testamento, como haber sido un gran pecador y violador de las leyes de Dios. Bien, esto en gran parte es la verdad, ya que no permití que la Voluntad de Dios me controlara, como lo debería haber hecho, y por lo tanto, me puse fuera de la armonía con Su Voluntad, y cometí hice muchas cosas contrarias a Sus leyes. Desde luego, mi conocimiento de estas leyes se limitó a las enseñanzas de Moisés y de los profetas, como me fueron entregadas por la tradición y la transmisión oral.
Los libros, que forman parte del Antiguo Testamento, no fueron escritos en mi tiempo, y muchas de estas leyes me llegaron por la tradición. El Antiguo Testamento contiene muchos dichos, que fueron escritos mucho tiempo después del tiempo, en el que se pretende que habían ocurridos, y mucho de lo aseverado en ellos nunca tuvo lugar, excepto en las mentes de los hombres, quienes, en épocas muy posteriores, concibieron que sería sabio escribirlos. Muchos supuestos incidentes en conexión con mi vida, nunca sucedieron, y sólo fueron las ficciones escritas por escritores posteriores.
Nosotros tuvimos muy pocos escritos, en forma de manuscritos, en mi tiempo, y los hombres dependían de la tradición y de la memoria. Bien, la historia de mi vida y hechos, no fue escrita en el tiempo cuando se pretende haber sido escrita. Yo fui una persona real, un rey, y algunos registros obre mí y mi pueblo realmente fueron escritos, pro muy pocos, y en el transcurso del tiempo, la imaginación e ingenuidad sumó relatos por medio de la tradición, y entonces, aquellos libros que se refieren a mí, como ahora están contenidos en la Biblia, fueron compilados de algunos de estos escritos y de la tradición. La historia de mi experiencia con la bruja de Endor, como se la llamaban, no fue escrita en aquel entonces; pero es un hecho que la visité, y tuve una experiencia algo similar de la que se relata en la Biblia. En el tiempo de mi visita, algunos de mis seguidores me acompañaron, y ellos vieron y escucharon lo que ocurrió, y después de mi muerte, ellos repitieron y describieron lo que había tenido lugar a mis compatriotas, y también a los seguidores de David; y algunas partes de estos sucesos se registraron en los materiales, que utilizamos para preservar alguno de los sucesos de aquel tiempo. Pero no se llevó una historia exacta del escenario. La gente en aquel entonces poseía una memoria retentiva, y durante muchos años después, este incidente en mi vida fue transmitido de generación a generación, y algunas partes de ello fueron fijadas por escrito por unos escribas, y otras partes por otros escribas.
Sólo te escribo esto para exponerte que no debes dar crédito a las supuestas verdades del hombre de los dichos del Antiguo Testamento, porque tantos de estos acontecimientos nunca sucedieron.
Sé que lo que he escrito no es de mucha importancia, pero mientras estás recibiendo estas verdades, también tienes que aprender algo de lo que realmente sucedió en mi vida.
No escribiré más esta noche, así te agradezco y me despido.
Tu hermano en Cristo,
Saúl
Jesús La importancia, de que el hombre cultive las percepciones de alma. No se puede percibir lo espiritual por la mente material.
Yo estoy aquí, Jesús.
Escuché tu discusión, y me alegro mucho, que tú y tu amigo estén progresando tan rápidamente en el conocimiento de la verdad, y muy pronto ambos se sorprenderán por la amplitud de conocimiento de lo espiritual y de las verdades, que vendrá a Ustedes.
Ningún hombre, que en la tierra sólo se dedica a lo que podrías llamar lo material, será capaz, cuando se convierta en un espíritu, de comprender las leyes espirituales, hasta que se haya desprendido de la mente material, y del modo de pensar, que proviene de los poderes, que han sido aplicados sólo en la investigación de lo material.
No puedes percibir lo espiritual con la mente material, tampoco puede una persona, por razones de aquellos poderes de la mente, que sólo conoce lo material, ser capaz de percibir las verdades del espíritu. Por lo tanto la necesidad, de que el hombre cultive las percepciones de su alma, que son mayores, y abarcan más, que las facultades de la mente material.
La mente, como el hombre normalmente la entiende, es, sin lugar a duda, un instrumento maravilloso para investigar y conocer las leyes de la naturaleza, y la relación de causa y efecto en el mundo físico, pero cuando se aplica estos poderes a lo espiritual, no servirán mucho, sino más bien rezagarán el progreso del desarrollo de las facultades del alma. El raciocinio, conferido al hombre, es la cualidad suprema de la mente material y, cuando se lo ejerce apropiadamente, provee un método muy seguro y satisfactorio para llegar a la verdad. Pero cuando se emplea este poder en un campo, que le es ajeno, con el que estos poderes no están familiarizados, o cuando nunca se han preocupado por la investigación de fenómenos de su existencia, uno no puede confiar en ellos, en que realmente traigan conclusiones, que presenten a los hombres la verdad con toda certeza.
Las leyes son eternas, y nunca cambian, y el Padre las establece, para que se las aplique a todas las condiciones, y a todas las relaciones del mundo material y del mundo espiritual. Pero las leyes, que tienen validez para las operaciones del mundo material, no son aptas para aplicarlas en las operaciones del mundo espiritual; y el hombre, que comprende las primeras y su aplicación a la materia, no puede aplicar las mismas leyes al mundo espiritual, a lo espiritual. El conocimiento de las leyes pertenecientes a la naturaleza, no suministrará el conocimiento de las leyes, que rigen el espíritu.
Y por eso, el gran científico, que en la tierra fue capaz de descubrir y demostrar el funcionamiento de leyes controlando la materia, al venir al mundo espiritual, y al tratar de aplicar este conocimiento a lo espiritual, será absolutamente incapaz de hacerlo, y será como un bebé en su capacidad de comprender y sacar conclusiones de las leyes espirituales. Así ves la necesidad, de que el hombre se familiarice con estas leyes espirituales, si anticipa progresar en las materias relacionadas con ellas.
Las leyes materiales pueden conocerse por el empleo de los sentidos, que pertenecen a y forman parte de la mente material, pero las leyes espirituales pueden conocerse únicamente por el ejercicio de las facultades del alma. El alma es en cuanto a lo espiritual de Dios como la mente en cuanto a lo material de Dios. Y la gran equivocación, en que los hombres incurren e incurrieron, es el tratar de conocer lo espiritual por los poderes de la mente material.
Por lo tanto escribo, porque veo que tú y tu amigo desean conocer la naturaleza, operaciones y el funcionamiento de lo espiritual, y por ende, quisiera impresionarles la necesidad de emplear las percepciones del alma. Estas llegarán a medida que se desarrolle su alma. Estas percepciones son tan reales, como los cinco sentidos de la mente natural, aunque la mayoría de los hombres ni conoce siquiera que existen; y una vez que hayan logrado entender, que sí existen, y que Ustedes pueden utilizarlas justo como las facultades de la mente material, serán capaces de progresar en el desarrollo de estas facultades o percepciones, con tanto éxito y certeza, como lo hace el gran científico o filósofo en los estudios de aquello, a que aplica las facultades de su mente material. Espero que haya expresado con claridad, lo que quiero transmitir.
No escribiré más esta noche, pero les digo: Permitan que su fe incremente, y recen más al Padre, y verán que, se les abrirá un maravilloso panorama de conocimiento de las verdades del espíritu.
Su amigo y hermano,
Jesús