Volumen II
Capítulo 2
Las Verdades alrededor del nacimiento
y de la vida de Jesús de Nazaret.
Mensajes incluidos en este capítulo:
María escribe que Jesús fue el hijo natural de José y María.Juan confirma que María, la madre de Jesús, escribió.
Saúl confirma que María, la madre de Jesús, escribió.
Helen confirma que Juan, Saúl y María escribieron
Josefo confirma que Jesús es un hijo verdadero de Dios, que vivió en la tierra y fue crucificado.
Josefo confirma que Jesús vivió en Palestina en el tiempo, como él lo describió.
Por qué Judas traicionó a Jesús.
Jesús se refiere a la profecía en la Biblia (Mateo 24)
Helen confirma que Jesús escribió.
Jesús: Escuchó el discurso del conferencista sobre el "Drama de San Pablo."
Jesús: Anuncia la reanudación de su discurso
2.
Las Verdades alrededor del nacimiento
y de la vida de Jesús de Nazaret.
María escribe que Jesús fue el hijo natural de José y María.
Yo estoy aquí, María, la madre de Jesús.
Vengo a ti con el amor de madre de alguien, que amó tanto a su querido hijo en la tierra, y quien sufrió todos los dolores de corazón, que la muerte cruel de mi querido me causó, y con el amor, que ha sido purificado por la experiencia y cercanía al bendito Padre.
Digo que vengo a ti con este amor maternal, porque Ustedes son los hijos de mi Padre, como yo soy Su hija, y Ustedes también son los hermanos de mi querido hijo, que está contigo tantas veces, y que se interesa tanto en ti y en tu futuro.
Permite que tu amor por el Padre crezca, y también tu amor por el Maestro, porque él es el amigo más grande y más cariñoso, que tienes en todos los Cielos Celestiales o espirituales.
Vivo en los Cielos Celestiales, muy cerca de la fuente de Agua Viva del Amor de Dios, y también cerca del hogar de mi querido hijo, pero no en la misma esfera con él, porque ningún espíritu en todos los Cielos Celestiales tiene el mismo desarrollo grandioso de alma como él, o posee tanto del Amor Divino.
Y quiero decir justo aquí, que no me encuentro en la condición o en el lugar, que ahora ocupo, porque soy su madre, sino por el desarrollo de mi propia alma sólo la gran posesión del Amor Divino determina nuestra posición y condición aquí.
Estoy ahora en condiciones de saber, que el Amor del Padre es lo único en todo el universo de Dios, que puede convertir a un mortal, o también a un espíritu, en un participante en la Naturaleza Divina, y en un morador del Reino Celestial.
No escribiré más, pero volveré y escribiré sobre los primeros años de la vida de Jesús, y de su desarrollo en el Amor, como yo lo percibí, mientras era un niño adolescente, y después de convertirse en hombre, antes de su ministerio público.
(¿José fue el padre biológico de Jesús?)
Bien, supongo que soy la única en todo el universo de Dios, que conoce la realidad respecto a esa pregunta, y yo, como un espíritu de las esferas Celestiales, conociendo solamente la verdad, te digo, a ti y a todo el mundo, que José fue el verdadero padre de Jesús, y que Jesús fue concebido y nació como cualquier otro mortal también. El Espíritu Santo no le engendró, y a mí, nunca me informaron que esto sucedería. Tuve relaciones con José antes de la concepción de Jesús, y él me embarazó de este hijo bendito. Esta es la verdad, y todos los relatos y alegatos contrarios son erróneos.
Fui una sencilla muchacha Judía, y nunca tuve conocimiento alguno, de que mi hijo sería diferente de los hijos de otras madres, y sólo después del desarrollo de la Naturaleza Divina del Padre en él, me di cuenta, de que él era muy diferente de los hijos de otras madres.
No escribiré más esta noche.
Así, mis queridos hijos, crean lo que les he escrito, y también sepan, que les amo con un gran amor, y estoy trabajando con los otros espíritus Celestiales, para que sus almas obtengan este Gran Amor.
Con este Amor y mi bendición, diré, Dios esté con Ustedes ahora y por toda la eternidad.
Tu hermana y madre en Cristo.
María
Juan confirma que María, la madre de Jesús, escribió.
Yo estoy aquí, Juan.
Vine esta noche para decirte, que el Maestro no escribirá, porque no está presente, sino que está trabajando en otra parte del universo, donde se le necesita, y donde realiza una tarea, que nadie de nosotros puede hacer.
(Esperaba que el Maestro escribiera esta noche.)
Bien, yo sé que tuvo una cita contigo, pero a él, le pareció lo mejor no acudir, y me envió para decírtelo, porque no quiso que pensaras, que se ha olvidado de ti, porque no es así. Muy pronto vendrá para continuar los mensajes, y no sufrirás desengaños.
No escribiré más esta noche, porque recibirás una comunicación de otra persona, una comunicación interesante.
(¡Ciertamente ya recibí unos mensajes maravillosos!)
Sí, fue una noche gloriosa, porque, como te dijeron, muchos de los Espíritus Celestiales estuvieron presentes con su amor e influencias útiles y un espíritu estuvo contigo especialmente, acariciando un gran amor por ti y tu amigo. Ella todavía tiene un gran amor maternal, y también el Amor Divino, o más bien, este Amor Divino, que incluye los sentimientos maternales y el deseo de hacerte feliz, como uno de sus hijos, aunque es tu hermana, no tu madre, pero a pesar de ello, se siente como la madre de todos los seguidores de Jesús, porque, no obstante, ella es su madre, y a pesar de ello, no tiene el mismo gran desarrollo de alma.
Ella realmente te escribió, y lo que dijo, es la verdad, a pesar de las declaraciones contenidas en la Biblia, en cuanto a la concepción y el nacimiento de Jesús.
Y tengo que declarar aquí otra vez, que nunca en su ministerio, él afirmó haber sido engendrado por el Espíritu Santo, ni idea de eso, o de que tenía otro padre, que no fuese José.
Nunca le miramos como a Dios o a un Hijo de Dios en el sentido especial, que enseñan las iglesias ortodoxas; y ahora sé que no fue esta clase de Dios o Hijo de Dios. Él es solamente un espíritu, como el resto de nosotros, pero un espíritu que posee más del Amor Divino, y tiene el mayor conocimiento del Padre, y de Su personalidad y atributos.
Por eso, cree lo que te hemos escrito sobre esta pregunta, porque es la verdad.
Terminaré ahora, y al hacer esto, diré, Dios te bendiga.
Tu hermano y amigo,
Juan
Saúl confirma que María, la madre de Jesús, escribió.
Yo estoy aquí, Saúl.
Quisiera escribirte solamente unas pocas palabras, porque veo que esta noche, tantos de los espíritus altos te rodean. No trato de decir mucho, pero tengo que decirte, que me encuentro en condiciones de Amor, que me hacen feliz al ver, que tú también te encuentras en una situación similar.
Mi posición no es tan alta, ni tengo tanto desarrollo de cómo aquellos, que acaban de escribirte, sin embargo, soy un espíritu, que conoce la verdad del Amor Divino, y poseo la Naturaleza Divina. Quiero decirles a ambos, recen y crean. No permitan, que lo que dicen otras personas contrariamente, despierte dudas en Ustedes, de que el espíritu, que te escribió, fuese María no la Virgen María sino María, la madre de Jesús. Ella es un espíritu hermoso y puro, y lleno del Amor del Padre en un grado maravilloso.
Ella posee la naturaleza de una madre en un grado, que le lleva a amar o todos los hijos de Dios, no importa si sea buenos o pecadores, y ella reza al Padre por los hijos de la tierra, pero no le agrada, cuando los mortales rezan a ella, como a alguien, a quien hay que rendir culto. Ella solamente es un espíritu lleno de Amor, y cuando ellos, me refiero a los mortales, le ven como a una madre, eso no le disgusta, porque como digo, ella les ama a todos; pero cuando piensan, que a fin de alcanzar el Oído del Padre en la búsqueda por Su Amor, que tienen que rezar a ella, para que intervenga, eso realmente le desagrada penosamente y, si pudiese hacerlo, les proclamaría a ellos el gran error y el pecado, al creer que ella es una intermediaria necesaria entre Dios y los hombres.
Algún día, los mortales conocerán, que el Padre escucha sus oraciones, igual que escucha las oraciones de María o de cualquier otro espíritu y, ciertamente ella y todos lo otros espíritus pueden ayudarles, incluso a través de sus oraciones, pero Dios quiere que las oraciones y ansias de alma de los mortales de dirijan hacía Él Mismo.
Escribo esto, para exponer que algunos de los Cristianos ortodoxos cometen un gran error, de rezar a la Virgen María o a cualquier otro Santo, en vez de rezar al Padre.
No escribiré más esta noche, y diré tanto yo, como los otros espíritus, que están aquí esta noche, les amamos con el Amor de hermanos, que conocen la realidad de este Amor Divino.
Tu hermano en Cristo
Saúl
Helen confirma que Juan, Saúl y María escribieron
Yo estoy aquí, tu Helen.
Bien, tuviste algunos maravillosos mensajes esta noche, y tienes que creer, que fueron escritos por los espíritus, que declararon haberlos escrito. Conozco a los espíritus, y te digo y tú sabes que no te engañaré que Juan, Saúl y María te escribieron, y ellos saben que es la verdad, lo que escribieron.
Qué feliz estoy esta noche, porque veo que estás feliz también, y sentiste la influencia del Gran Amor, que te rodeaba esta noche.
Nunca antes, en todos nuestros encuentros, vi a tantos de los Espíritus Celestiales, como esta noche estuvieron presentes. Y si tú no estuvieses demasiado cansado, de lo que quizá no te des cuenta, muchos otros te escribirían.
Pero el hecho es, que estuviste en una atmósfera de Amor, que, como creo, raras veces ha llegado a mortales, y este Amor es de una naturaleza, que sólo puede provenir de espíritus, que han recibido la Naturaleza Divina del Padre. Por eso, tú y el Doctor tienen que creer, lo que les digo, y seguir el consejo, que les ha sido dado, y confiar en las palabras alentadoras, que fueron escritas.
Juan es un espíritu muy hermoso, y tan desarrollado en las percepciones de su alma, que su conocimiento del Padre y del Amor, que viene de Él, es asombroso.
No te detendré más esta noche, ya que veo que estás cansado.
Buenas noches y sueños agradables.
Tu verdadera y amorosa
Helen
Yo estoy aquí, Juan Bautista
No te he escrito por algún tiempo, y esta noche vengo solamente, para que conozcas que no te he olvidado, y que con frecuencia estoy contigo, tratando de ayudarte con mi amor y mi influencia.
No, no estuve presente.
Bien, me alegro que hayas tenido esta experiencia, y te diré, que tendrás muchas más experiencias de esta clase, porque los Espíritus Celestiales son tus amigos y compañeros, y donde ellos están, sólo el amor puede venir.
(¿Por qué se registra en la Biblia, que tú enviaste a dos discípulos tuyos, para que preguntasen a Jesús, si él era el Mesías prometido, o si no lo era, cuando otros mensajes tuyos a través de mí sólo afirman tu absoluta convicción, de que él realmente era el verdadero Mesías?)
Bien, eso parece contradictorio, pero el hecho es, que yo nunca envié a mis discípulos, para hacer esta pregunta. Yo sabía en el tiempo del bautismo de Jesús, que él fue el Mesías prometido, y este conocimiento nunca me abandonó, no degeneró en duda. Este pasaje de la Biblia no tiene fundamento en los hechos, porque nunca me pareció necesario hacer esta clase de preguntas y, como he dicho, nunca le pregunté.
Para mí, Jesús fue el verdadero Cristo, y yo sabía que el fue el verdadero y único, y que ningún otro siguiera después de él, porque cuando trajo a la luz el hecho, de que Dios había otorgado a la humanidad la gran posibilidad de obtener el Amor Divino y la Naturaleza Divina, nunca después se dio la necesidad de la existencia o de la venida de otro Cristo. El Gran Obsequio, que fue necesario para que el hombre se convirtiera en un ser Divino, ya había sido otorgado, y más allá no hubo nada, lo que el Padre tenía que otorgar a la humanidad.
Me da pena, que esta clase de falsedad haya sido escrita e incorporada en la Biblia. Ha hecho injusticia a Jesús, y a mí, me hizo aparecer como un profeta y mensajero contradictorio de su venida. Cuando dije, yo soy la voz de uno que clama en el desierto, aparejad el camino del Señor, quise decir que conocía que Jesús fue el verdadero Cristo, y que para siempre después, este conocimiento sería mío. No, no mandé a mis discípulos para preguntar, a lo que te refieres. (1)
Al igual que entonces lo sabía, lo sé ahora, que Jesús fue, y sigue siendo, el verdadero Hijo de Dios, y el salvador de la humanidad, en el sentido de que él trajo la vida y la inmortalidad a la luz. Pronto volveré y te escribiré sobre algunas de estas declaraciones en la Biblia.
Terminaré ahora, y al despedirme, diré que tienes mi amor y mis bendiciones, y el Amor del Padre, que es el Gran Amor, que te convierte en parte de la Esencia Divina del Padre.
Así mi querido hermano, buenas noches,
Tu hermano en Cristo,
Juan Bautista
Josefo confirma que Jesús es un hijo verdadero de Dios, que vivió en la tierra y fue crucificado.
Yo soy Josefo (el historiador Judío).
Yo soy el historiador Judío, y ahora un Cristiano. No eres un hombre al que se debe dejar solo. Quiero decir, tengo que escribir algo de mi conocimiento de lo sucedido en aquellos días antiguos, porque veo que te escogieron para llevar a cabo una gran obra, y quiero contribuir a la verdad sobre la vida de Jesús en la tierra. Vivió justa antes de que yo escribiera, pero había oído hablar de él muchas veces, y sé que fue un ser real y existente. En mi historia de los Judíos le mencioné, y cuando los estudiosos dicen que se trata de una interpolación, dicen lo que no es la verdad; porque sí vivió y enseñó en Palestina, como asevera el Nuevo Testamento.
Nunca me encontré con él, pero los relatos de los milagros de su obra circulaban por todo el país, y causaban mucha agitación de parte de los líderes de los Judíos.
Nunca escribí mucho acerca de él, porque le considerábamos sólo un alborotador y destructor de nuestra religión, y a personas como esas nunca dábamos mucha notoriedad en nuestros escritos.
Pero este mismo Jesús de Nazaret vivió como un hombre, y fue crucificado por los Romanos, siguiendo el clamor de los Judíos. Quiero decirte eso, porque hay quienes aseveran, que él nunca vivió en la tierra.
Yo soy su seguidor, creo en sus enseñanzas, y he recibido el Nuevo Nacimiento, que él enseñó.
Vivo en los Cielos Celestiales, donde sólo viven sus seguidores. Él fue el único verdadero hijo de Dios, y el objetivo de su misión fue, mostrar a los hombres el camino hacia el Amor de Dios, y declarar el reotorgamiento del Amor Divino.
Te digo que esto es la verdad más importante en todos los cielos, excepto esto, que Dios es Amor. Estas dos constituyen la esperanza de la humanidad, y proveen los medios, por los que el hombre puede adquirir la inmortalidad.
Sin este Nuevo Nacimiento, los hombres permanecerán solamente hombres, y no participarán del Amor Divino, y no tendrán un hogar en las esferas Celestiales. Digo eso, porque conozco por mi propia experiencia, lo que significa el Nuevo Nacimiento, y por la observación sé, que los que no lo hayan recibido nunca, no pueden entrar en estas Esferas. Por eso, el hombre tiene que creer esta gran verdad.
Muchos Judíos se han convertido en creyentes, desde su transformación en habitantes del mundo de los espíritus, pero la gran mayoría de los moradores de los Cielos Celestiales son los que llamamos Gentiles. Dios no tiene un pueblo elegido, en el sentido de que Él designó salvar una nación en particular, prefiriéndola a todas las demás. Él no conoce preferencias. Todos son Sus hijos, y el gran don es para todos los que lo pidan en fe.
No debo escribir más esta noche, pero con tu consentimiento, volveré.
(¿Puedes decirme, qué pasó con el emperador, Vespasiano?)
Vespasiano es un Cristiano ahora, pero nunca lo fue, mientras vivía en la tierra, a pesar de que dicen que lo fue. Siguió como un pagano mientras vivía, pero sí conocía algo de las enseñanzas Cristianas; y después de que había estado en el mundo de los espíritus por un tiempo considerable, recibió la luz y nació de nuevo. Él vive en los Cielos Celestiales, y es un seguidor del Maestro.
Por lo que verás, que muchos Judíos, Gentiles y paganos, que rechazaron al Maestro y sus enseñanzas en la tierra, se han convertido en espíritus, y recibieron la oportunidad, y la aprovecharon, transformándose en participantes del Amor Divino, y en seguidores del Maestro.
(¿Y qué me cuentas del rey Herodes?)
Bien, te sorprenderá conocer, que Herodes también es un Cristiano. Pero ninguna pluma puede retratar los sufrimientos, por los que él tuvo que pasar. ¡Ay, los largos años de arrepentimiento, tormento y obscuridad! Su experiencia fue efectivamente un infierno. Pero el Amor y la misericordia del Padre fueron suficientes para su redención; y entre todos los espíritus de nuestros Cielos Celestiales, nadie es más humilde y sin pretensiones, que el mismísimo Herodes. Su vida, asumida voluntariamente, es una vida llena de servicio y devoción para el Maestro. Pienso que su amor por el Maestro es tan grande, que incluso él no lo puede apreciar.
(Por favor, ¿podrás volver algún día, para escribir acerca de ciertas Verdades del Padre, quieres?)
Aceptaré, con todo mi amor y con seriedad, tu invitación, porque la tarea es de la más grande importancia, y el tiempo está maduro. Ay, qué despertar habrá, cuando las verdades de Dios, que el Maestro comunica a través de ti, lleguen al conocimiento y a la consciencia de la humanidad.
Yo soy tu hermano en Cristo, y un colaborador, y así te digo con todo mi amor y mis mejores deseos buenas noches,
Josefo
Josefo confirma que Jesús vivió en Palestina en el tiempo, como él lo describió.
Yo estoy aquí, Josefo.
Sólo quiero decir que, desde que te escribí la última vez, he hecho investigaciones en cuanto a la persona, que enseñó que el párrafo de mi libro, donde habla de Jesús, ha sido interpolado.
Son las personas que no creen en la existencia de Jesús como personaje histórico, y tratan de producir evidencias, para demostrar que él no existía.
Pero te digo, que sí existió, y que efectivamente vivió en Palestina en el tiempo, como yo lo describí. No me parece lo mejor escribir una larga carta esta noche, pero regresaré algún día.
Tu hermano en Cristo,
Josefo
Yo estoy aquí, Lázaro.
Yo fui aquel, a quien Jesús llamó, para que saliera de la tumba. Sólo quiero decir, que no estuve muerto, cuando fui resucitado, sino estuve en el sueño de la muerte. Pero no fui un espíritu totalmente separado de mi cuerpo. Yo lo sé, porque si hubiese sido un espíritu separado por completo espíritu, Jesús no habría podido llamarme a la vida. Ningún espíritu, una vez que se haya liberado completamente de su cuerpo, puede regresar y reanimar su cuerpo, jamás. Conozco que la Biblia dice, o que es la deducción de lo que dice, que yo había fallecido, pero no es la verdad, como lo afirmé arriba.
Ahora vivo en los Cielos Celestiales en una esfera, que no tiene número, pero muy cerca de aquella, en donde viven los discípulos.
Mis hermanas también están en los Cielos Celestiales. Todos creemos en las enseñanzas del Maestro, y como consecuencia, nos impregnamos de su doctrina de la necesidad de que el Amor Divino entre en nuestras almas.
Cuando estuvo en la tierra, Jesús nos enseñó que Dios había vuelto a otorgarle al hombre este Amor Divino, y nosotros le creímos. Sé que a los discípulos recibieron las mismas doctrinas, pero cuánto entendieran de esta enseñanza, eso no sé. Es raro, que no la hayan declarado en sus Evangelios, pero así parece ser el caso, y es inexplicable la razón, por la que esta importante verdad no se preservó y enseñó en sus escritos. Yo sé que es la verdad, que sólo aquellos, que hayan recibido este Amor en sus corazones, pueden convertirse en habitantes de los Cielos Celestiales. Los hombres pueden negarse a creer en esta Gran Verdad, si así lo desean, y pensar que por la asistencia a las iglesias y rindiendo culto a Dios en sus servicios de labios afuera, serán capaces de entrar en el Reino, pero conocerán su equivocación.
Por eso, en tus enseñanzas, fija esta gran verdad como la piedra angular, de todo lo que enseñes.
Yo soy supremamente feliz, y quiero que toda la humanidad sea igualmente feliz.
Vine a ti, para informarte estas verdades, para que mi testimonio pueda sumarse a los testimonios de los que te han escrito con anterioridad.
Jesús está trabajando en el mundo espiritual, para enseñar a los hombres y espíritus sus verdades. Él viene a ti y escribe, y tienes que creer en esta realidad, porque es una realidad.
Tengo que terminar ahora, así que digo buenas noches.
Lázaro
Por qué Judas traicionó a Jesús.
Yo estoy aquí, Judas Iscariote.
Vine esta noche, porque quiero relatarte justo cómo estuvo mi condición y mis expectaciones, cuando traicioné a Jesús, lo que provocó su crucifixión.
Amé al Maestro con mucho entusiasmo, y creí absolutamente en sus enseñanzas y su poder, y no creí que los soldados Romanos pudiesen llevarle preso de donde nosotros estuvimos, si no lo permitiésemos. Como consecuencia, estuve ansioso de que Jesús exhibiese su gran poder, y les demostrase a los Judíos, que él fue el verdadero hijo de Dios, con poder sobre los hombres y los diablos.
Nunca le traicioné por el dinero que recibí, porque fue insuficiente para comprar un momento de felicidad, que yo perdí en mi acción de traicionarle al supremo espíritu en todo el Reino de Dios.
Veo que estás con mucho sueño, y no puedo escribir más esta noche. Volveré y relataré mi historia.
Así, buenas noches.
Judas
Jesús se refiere a la profecía en la Biblia (Mateo 24)
Yo estoy aquí, Jesús.
Me gustaría escribir esta noche, pero no te encuentras realmente en condiciones adecuadas, aunque estás mejor que antes, y pronto anticipo que podré volver a entregar mis mensajes. Toma mi consejo y ora más, y encontrarás que recibes mucha ayuda para alcanzar la condición necesaria para que pueda establecer la conexión. Sólo escribo esto esta noche, para que sepas que estoy contigo y deseo escribir.
No permitas que disminuya tu fe, sino cree con toda tu alma, que nos comunicamos contigo y estamos contigo, tratando de ayudarte de cualquier manera. Tienes que cumplir la tarea y mantener tu fe en nosotros en alta. No escribiré más ahora.
(Antes de que te despidas, por favor, explícame lo que querías decir con la profecía del "fin del mundo", como se la registra en el Evangelio según Mateo.)
Bien, en cuanto a aquella profecía (Mat. 24), se refirió a la caída de Jerusalén. En aquel entonces quiero decir, justo antes del tiempo de la destrucción de Jerusalén el mundo entero se encontraba en aquella condición, de la que habla la profecía yo no sabía nada de la condición actual de la tierra, y no hubiese podido referirme a estos tiempos, o a lo que ahora está pasando entre los hombres. El fin de la época, como debería formularse, se refirió al fin de la dispensación Judía, y no al fin del mundo físico. Este (el mundo) no iba a ser destruido en el momento del cumplimiento de la profecía, y ningún hombre o espíritu ahora conoce, cuando la tierra dejará de existir. Sólo Dios conoce esto, y Él nunca lo reveló. Pero esto sí sé, que este evento nunca tendrá lugar, antes de que haya cumplido Su plan para el fin del mundo y, así creo, pasarán todavía muchos siglos, antes de que tenga lugar el fin de la tierra y del mundo visible. E ignoro si realmente tendrá un fin, y ningún ser humano puede predecir el mismo. Así, no te preocupes de esto.
Cada ser humano tendrá el fin de su vida terrenal, y para él, esto será, efectivamente, el fin del mundo, y su deber es prepararse para este fin, y para lo que seguramente sigue. Algún día te escribiré sobre el tema.
Hay mucho que revelar todavía, y esta revelación sólo espera, que llegues en condiciones apropiadas para recibir la misma. Puedes ver la importancia de esto, ya que el fin del mundo llega cada día a muchos mortales, lo que es tan importante que lo conozcan. Piensa más en lo espiritual y en tu trabajo.
Cree que estoy contigo muy a menudo, y especialmente cuando rezas de noche, según lo que prometí. Buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
Helen confirma que Jesús escribió.
Yo estoy aquí, tu verdadera y amorosa, Helen.
Bien, querido, me alegro que el Maestro te escribiera esta noche, porque indica que tu condición se mejora. Tienes que emplear todos tus esfuerzos para lograr los objetivos, los grandes objetivos de tu selección, y no permitas que otras cosas se interpongan, como lo ha sucedido durante algún tiempo en el pasado. Si sólo rezas más y diriges tus pensamientos a lo espiritual, pronto te encontrarás en la condición, que les permitirá a los espíritus entrar en conexión.
Reza al Padre, y me despido.
Tu verdadera y amorosa
Helen
Jesús: Escuchó el discurso del conferencista sobre el "Drama de San Pablo."
Yo estoy aquí, Jesús.
Estuve contigo esta noche, y escuché el discurso del conferencista sobre el "drama de San Pablo."
Bien, fue muy interesante y, en algunos lugares, impresionante, y debe producir un gran efecto sobre los oyentes. Mucho de lo que el conferencista recitó, fue verdad, y ocurrió substancialmente, como él lo relató, pero algunos episodios no sucedieron realmente, y Pablo jamás tuvo todas las experiencias, de las que habló. Pero esto no importa tanto, y no afecta la verdad del narrativo en su totalidad.
Por supuesto, todo el discurso fue tomado de la Biblia, y como ya te dije con anterioridad, mucho de lo que consta en la Biblia, no es verdad. Su descripción de la experiencia de Pablo en el camino a Damasco es parcialmente correcta, y parcialmente no la es.
(¿Puedes decirme, lo que realmente sucedió?)
Bien, hablé con él, y cuando fue arrojado al suelo por el resplandor de la gran luz, que brilló encima de él, Pablo oyó lo que le dije, y me respondió, y luego fue a la ciudad; pero no estuvo ciego, tampoco el profeta Ananías hizo nada para curar una ceguera física; sólo le ayuda a quitar la ceguera espiritual de Pablo, y enseñarle el camino al Amor del Padre y al Reino.
Como conoces, Pablo fue una persona muy estudiada entre los Judíos, y un creyente estricto y seguidor de las doctrinas de los Fariseos; pero con respecto al conocimiento sobre el Amor Divino, nunca lo había experimentado, ni siquiera conocía lo que significaba intelectualmente. Mi llamado a él no sólo sirvió para frenar la persecución de mi gente, sino para el propósito adicional de reclutarle para mi causa, porque no muchos de mis seguidores fueron hombres educados o estudiados, y me di cuenta, de que mis doctrinas y verdades tenían que predicarse no sólo entre los Judíos estudiados, sino también entre los filósofos Gentiles; y como el primer requisito en estos casos es, cautivar y, de cierta manera, convencer el intelecto, vi que tenía que tener un discípulo, que tuviese las cualificaciones mentales, para presentar mis verdades, de un modo convincente, a estos hombres cultos, y ser capaz de refutar la lógica y el razonamiento de los filósofos Gentiles.
Juan estaba lleno de Amor, y dondequiera que podía entrar en comunicación cercana con la gente común, podía por el gran poder y la influencia de aquel Amor, persuadir a esta gente, a aceptar y recibir mis verdades, y como consecuencia, sentir el influjo del Espíritu Santo.
Pero Pablo no tenía este Amor en tanta magnitud, que le hubiese permitido, en virtud de su poder o influencia, convencer y obligar a sus oyentes, a recibir mis verdades, y aceptar aquella fe en mis enseñanzas, llevándoles a buscar el Amor del Padre; y por lo tanto, su misión se proyectó más a las enseñanzas de mis verdades acerca del intelecto y las percepciones mentales, de un gran número de personas de un desarrollo intelectual mayor al de aquellos, con quienes Juan los otros discípulos llegarían en contacto.
Desde luego, Pablo obtuvo este Amor en un muy alto grado, pero no lo suficiente para impedir, que a veces, en su ministerio terrenal, dudara de mi llamado para que hiciera esta obra; y, como él te dijo, esta duda era el "pecado que le acosaba", o "el aguijón en la carne," del que sufría. Si hubiese tenido la plenitud de Amor, de la que Juan y algunos otros gozaban, nunca habría tenido las dudas, de las que habla.
Pero, a pesar de eso, llegó a ser un maravilloso poder en la difusión de mis verdades, y en convencer a los hombres, de que el Amor del Padre fue la única gran posesión, que tenían que obtener, y en llevarles a creer en mí como el hijo del Padre, y su mensajero, para declarar al mundo el gran plan de salvación para el hombre.
Pablo finalmente llegó a ser un hombre lleno de este Amor, cuanto su naturaleza era capaz de recibirlo, y en su evangelio se encuentran maravillosas exhortaciones a sus oyentes, para que lo busquen. Pero él no era el discípulo de Amor, sino más bien de las partes intelectuales de mis verdades; y cuando él enseñaba, sus enseñanzas fueron trazadas para atraer más las percepciones mentales, que las percepciones de alma.
Nunca enseño que yo era Dios, tampoco lo creó, y siempre cuando se expone, que él lo hacía, o más bien, cuando lo que la Biblia dice sobre el tema, se interpreta que significa que yo soy Dios, aquella interpretación es errónea.
No escribiré más sobre Pablo esta noche, sino voy a decirte algo más importante para la humanidad.
Estoy trabajando ahora, como lo hacía en la tierra, aunque de una manera un poco diferente, para mostrarles a los hombres el camino al Amor de Dios y a la vida eterna, y para asegurarles, que el Gran Amor Divino del Padre les espera, para que pueda fluir en sus almas, y hacerles uno solo con Él.
Los hombres ahora están en una condición, que les despierta la ansia por este Gran Amor, y la paz y felicidad que trae, sin saber en realidad, lo que están desando; y cuando mis verdades se les presenten, y cuando oigan de las maravillosas bendiciones, que pueden poseer, sólo buscándolo en la oración seria y honesta, dirigirán sus pensamientos y ansias a Dios y Su Amor, y encontrarán la felicidad y la paz, cuya falta tanto perciben.
Tenemos mucho que escribirte, y espero que pronto tengamos una conexión, que me permite hacerlo.
(Sí, igualmente yo. Y sólo espero que te des cuenta, de cuánto to también deseo establecer la mejor conexión posible para tus mensajes.)
Bien, veo como sientes, y me alegra que lo hagas; y tengo que decirte, que el Amor del Padre opera en tu alma, y resultará que tú serás mi verdadero y sincero discípulo. Estaré contigo con todo mi poder e influencia, por lo que nada puede impedir la realización de la gran obra, para cuyo cumplimiento te he seleccionado. Tienes que rezar al Padre por Su Amor, y por la fe, y vendrán a ti; porque el Padre desea responder a estas oraciones y concederlas.
Y aparte, ya que yo rezo a Él, y todos mis seguidores rezan, pediremos al Padre, para que te dé este Gran Amor, la fe y el poder, para llevar a cabo la obra, y sostenerte a través de todos los años, que vivas en la tierra; porque la obra hay que cumplirla.
Escribiste mucho tiempo esta noche, y me parece lo mejor terminar ahora. Pero antes de hacerlo, permíteme volver a decir, que tú eres el objeto especial de mi cuidado y amor, y estaré contigo en todas tus preocupaciones y en todos tus conflictos, y te ayudaré a superarlos todos, y lograr aquella posición, que te dará la libertad, que es tan deseable.
Con todo mi amor y bendiciones, y el Amor y bendiciones del Padre, diré buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
Yo estoy aquí, San Pablo.
Bien, mi hermano, estuve contigo en el discurso sobre el "drama de San Pablo," y el tema me interesó mucho, y también la manera en la que el conferencista entregó su discurso. Él mismo estuvo un poco dramático, y su elocución y entonación de los diálogos entre varios personajes prominentes en el drama y yo mismo fueron muy efectivas; pero en realidad ellas, las entonaciones, no me sonaron muy familiares, porque para mi gusto, fueron demasiado artificiales para representar correctamente los tonos reales de voz y las sensaciones, que estas personas y yo experimentamos en aquellas ocasiones. Pero, a pesar de esto, fueron muy efectivas, y no dudo de que produjeron el efecto deseado sobre los oyentes.
Algunas de las escenas fueron muy reales, y otras no lo fueron, porque nunca ocurrieron.
Recuerdo bien mi experiencia en el camino a Damasco, y el gran cambio, que trajeron a mi entera existencia en la tierra. El resplandor y la voz de Jesús fueron reales, pero el hecho que me cegué no es verdad, porque no quedé cegado, sólo la luz inusual me afectó en aquel momento, y también la conmoción, que la voz de Jesús produjo en mí. Como Jesús dijo, mi única ceguera fue aquella, que cubría mis ojos espirituales en aquel entonces, y cuando entré en la ciudad, la única ceguera, de la que me recuperé, de cierta manera, fue la que había sumergido mi alma en tinieblas, y me llevaba a perseguir a los seguidores de Jesús, bajo la creencia de que cumplía con la tarea, que Dios me había llamado para realizarla. Así ves, si bien la descripción de mi vida, en suma, después de mi llamado fue muy interesante, no fue correcta del todo.
Jesús te dijo, cuál era la condición de desarrollo de mi alma, y cuánto carecía del Amor, que después poseía, en cierto grado. Y como dice, fui en los primeros años de mi ministerio más un Cristiano intelectual que un Cristiano, poseyendo el Gran Amor Divino del Padre; sin embargo, gracias a él, continué predicando, y tuve fe lo mejor que podía, hasta que, por fin, llegué a ser un hijo redimido de Dios, lleno de Su Amor.
Conocía mucho de lo relacionado con y enseñado en la teología de los Judíos, y especialmente de los Fariseos. Veo ahora, que en mis escritos, mis concepciones de las verdades de Dios estaban coloreadas, en un grado considerable, por este conocimiento de la teología Judía.
Si bien mucho de lo que enseñé es la verdad, como ahora lo veo, mucho de lo que dice la Biblia, que lo escribí, no es la verdad, y no me sorprende que la gente no lo acepte en este momento. Cuánto deseo que pudiese revisar y volver a escribir las Epístolas adscritas a mí. Cuántas contradicciones aparentes, cuántas cosas irracionales podrían esclarecerse. Pero no lo puedo, excepto en la medida, en que puedo declarar a través de ti la verdad, como ahora la veo; y espero que venga la oportunidad para realizarlo.
Bien, no escribiré más esta noche, ya que escribiste bastante, y otros desean escribir. Me despediré.
Tu hermano en Cristo,
Pablo
Yo estoy aquí, tu abuela.
Yo soy más feliz de lo que te pueda decir. Vivo en mi hogar, del que te conté hace unas pocas noches, y es un hogar hermoso, más allá de toda posibilidad de describirlo.
Esta noche, quiero informarte mi experiencia en la búsqueda por el Amor de Dios, y en la comprensión de que Él es mi Padre, quien me ama con un Amor, que jamás falla o cesa.
No siempre estuve llena de fe, o creí tan implícitamente en la oración, pero en mi vida matrimonial temprana, logré la convicción de que, si quería ser feliz en la vida y apta para recibir las bendiciones, que la Biblia les promete a los que buscan al Señor y Su Amor, tenía que ver la necesidad de buscar; y yo, con toda la seriedad de mi naturaleza, comencé a buscar el Amor del Padre, y en consecuencia lo encontré, y con El, gran felicidad y paz.
Tú conoces, cuál fue mi condición espiritual en mis últimos años en la tierra, y la cualidad de mi fe que, aunque estaba casi sorda y ciega, viví llena de felicidad y alegría. Bien, cuando vine al mundo de los espíritus, traje conmigo esa fe y ese amor, y encontré que era justo tan real aquí como había sido en la tierra. Por supuesto, en algunas de mis creencias estaba equivocada, por ejemplo en mi creencia de que Jesús era Dios, y que su muerte y sangre me salvaban o podían salvarme de los pecados y de la condenación; pero, a pesar de mis equivocaciones en estos particulares, mi amor por el Padre no fue afectado, y continué viviendo en aquel Amor y fui feliz.
No había pasado mucho tiempo en el mundo de los espíritus, cuando espíritus de un orden mayor al mío vinieron a mí, y me relataron muchas cosas maravillosas del Reino del Padre, y que mi progreso a las esferas superiores dependería de mi recepción de más de este Amor Divino en mi alma, y de mi logro de la unión con el Padre.
La primera vez que vi a Jesús, fue después de haber estado en la tercera esfera por un poco de tiempo, y cuando me encontré con él, él me impresionó como siendo el espíritu más hermoso y amoroso que había visto en mi vida; y cuando él me dijo que era Jesús, yo, desde luego, me sorprendí un poco, porque había creído que estaba sentado en los Cielos, a la derecha de Dios, como en la tierra me enseñaron, lo que debía creer.
Y cuando vio mi sorpresa, me miró con un amor maravilloso y dijo, que no debía seguir creyendo que él era Dios, o incluso parte de Él, o que él estaba en los Altos Cielos, aceptando el culto rendido por los hombres, porque solamente era un espíritu como yo, y todavía trabajando tanto entre los mortales, como entre los espíritus, para conducirles a la luz, y a lo largo del camino al Amor del Padre.
Al comienzo, confieso, me fue difícil creer esto, y tenía mis dudas; pero la manera como habló conmigo y el maravilloso amor que expuso, no sólo por mí, sino por toda la humanidad, pronto me convenció, de que él fue el verdadero Jesús y no un impostor. Y luego, me encontré con muchos espíritus, que le conocían, y habían sido sus seguidores por muchos años, y me dijeron que él era Jesús de la Biblia, y que no podía hacer nada más que creer. Y ahora, después de mis muchos años de asociación con él, y sintiendo su ayuda de amor y la influencia de su grandeza, sé que él es el verdadero Jesús, quien a través de sus enseñanzas y amor indescriptible salva a los hombres de sus pecados, mostrándoles el camino al Reino del Padre. Por eso, mi querido hijo, no dudes de lo que te diga ahora con referencia a esta materia, o de lo que ya te haya dicho.
(¿Puedes darme una cierta idea, de cómo luce el Maestro?)
Bien, es un poco difícil describir su aspecto, pero lo intentaré. Él tiene una figura muy dominante, como dicen en la tierra. Sus facciones son regulares, y sus ojos son de un profundo color azul, casi una púrpura tirando a azul, con una profundidad de Amor en ellos, que bajo su influencia casi te olvidas notar el color de sus ojos. Su cabello es de un color café hermoso, lo lleva largo y partido por medio, por lo que cae encima de sus hombros. Su nariz es recta y un poco larga, con ventanas de la nariz muy refinadas, mostrando los elementos artísticos en su naturaleza. El resto de sus características combina con las que acabo de describir. Tiene una barba bastante larga y como de seda, de color café como su cabello. Sus modales son la gracia misma, y la modestia personificada, y no obstante, en él, existe la intensidad de sentimiento, que puede presentarse en forma de indignación justificada, cuando la ocasión así lo exija. Y a pesar de ello, con toda la gran belleza de su persona y el amor superior en su alma, que se demuestra, él tiene mucha humildad más que ningún otro espíritu que haya visto.
No te he dado más que un bosquejo de su aspecto, y nunca percibirás con el ojo de tu mente, como es su aspecto; y sólo cuando pases a nuestro lado y te encuentres con él, comprenderás a fondo el aspecto del espíritu más maravilloso, hermoso y amoroso en todo el universo de Dios.
Algún día, esto sucederá; y no tendrás las dudas, las que yo tenía, y tu corazón saldrá a su encuentro desde el primer momento de su reunión. Mi querido hijo, es un privilegio mayor a lo que puedas apreciar, al ser preparado de esta manera, para encontrarte con tu amigo y maestro; porque él es tu amigo en un grado, que supera lo que yo pensé él será, mientras estés todavía en la tierra.
Así ves, mi experiencia fue un poco excepcional, y un secreto, por lo que fue así es, que recibí una fe muy grande y el Amor de mi Padre mientras estuve en la tierra.
Ciertamente, las enseñanzas del hombre y de los predicadores afirman, que la tierra es el único lugar de la prueba, y esa enseñanza no es correcta; sin embargo, si los hombres creyeran más en ella y la humanidad preparase su futuro en vista de esta creencia, muchos hombres, al convertirse en espíritus, evitarían experiencias, que son desagradables y retrasan su progreso en el mundo de los espíritus. Desde luego, esta creencia (de que la tierra es el único lugar de la prueba), si el mortal descuida prepararse, le infligirá mucho daño, después de convertirse en un espíritu; porque es difícil desprenderse de esta creencia, y mientras persista, el espíritu está propenso a creer, que su estatus está fijo para siempre, y por lo tanto, no progresará, hasta que acepte la verdad.
Así ves, a fin de cuentas, la única creencia buena es una creencia en la verdad, que nunca cambia.
El período de prueba no se restringe a la vida terrenal, sino acompaña al hombre y al espíritu de igual modo. De hecho, nunca termina, porque cada condición precedente de un espíritu, es nada más que una condición de prueba para lo que siga. Pero la gran condición de prueba, sin lugar a duda, es aquella que existe para el mortal, mientras esté en la tierra; y si se acepta esta prueba y se la aprovecha, el espíritu del hombre gana una ventaja, que supera mi capacidad de describirla.
A veces, los hombres no tratan de sacar todo el provecho de esta prueba en la tierra, y llegan al mundo de los espíritus, con todos sus pensamientos materiales y pecados, con sus almas muertas, como dijo Jesús, y encuentran, que en esta condición, como espíritus, tienen un tiempo más difícil para despertar de esta condición y progresar; y me informan, que algunos espíritus han llevado muchísimos años en este mundo, y todavía no experimentan ningún despertar.
Por eso tienes que ver la importancia de aprovechar de la prueba en la tierra.
Bien, mi querido hijo, he escrito bastante y tengo que terminar ahora, aunque me gustaría escribirte mucho más tiempo.
Así, con todo mi amor, concluiré y me suscribo
Tu amorosa abuela,
Ann Rollins
Jesús: Anuncia la reanudación de su discurso
Yo estoy aquí, Jesús.
Bien, estoy listo para escribir más de mis discursos, y quiero que te prepares para que podamos reanudar nuestros escritos muy pronto. Pienso que mañana por la noche será adecuado para el trabajo. Comienza a eso de las nueve, y entonces podemos escribir hasta terminar.
(¿Seré capaz de recibir más del Amor Divino?)
Sí, muy pronto el Amor vendrá a ti en abundancia, y te darás cuenta de su efecto purificador, y también experimentarás una maravillosa paz, llenando tu alma. Así, mañana por la noche escribiremos.
(Y la descripción de tu aspecto por mi abuela, ¿fue correcta?)
Ella dijo la verdad, excepto que posiblemente enfatizó demasiado mi belleza y bondad en su descripción de mi persona; pero piensa así como ella lo escribió, y tienes que creer lo que te dijo.
(¿Cuánto me amas de verdad, Maestro?)
Bien, te amo con todo el amor de un hermano mayor, que está lleno del Amor del Padre Celestial. Esto es todo lo que puedo decir, porque abarca todo, y no deja nada más por agregar.
Oraré contigo esta noche, para que el Amor del Padre venga a ti en gran riqueza. Así, con el amor que menciono y mis bendiciones, y con el Amor y las bendiciones del Padre,
Yo soy tu verdadero amigo y hermano,
Jesús
Nota:
(1) Juan Bautista dijo que nunca envió a dos de sus discípulos para preguntar a Jesús - "¿Eres tú aquél que había de venir, o esperaremos a otro?" (Mateo 11:2,3.)