Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús
Capítulo 9
El Verdadero Reino del Cielo que Jesús enseñó en la tierra—el Reino Celestial
El único camino al Reino de Dios en los Cielos Celestiales. (Jesús)
Jesús reconoce la capacidad de la abuela del Sr. Padgett de escribir las Verdades del Padre.
Juan describe la diferencia entre los espíritus de las Esferas Celestiales y Espirituales.
La Descripción por Abraham Lincoln de las glorias de la Séptima Esfera.
La Sra. Padgett describe su hogar en las Esferas Celestiales en detalle
La Experiencia de Alegría y Grandeza de la Sra. Padgett en la Tercera Esfera Celestial.
Los Seres Celestiales tienen que trabajar hasta que se cierre el Reino Celestial. (Juan el Apóstol)
El Verdadero Reino del Cielo que Jesús enseñó en la tierra—el Reino Celestial
El único camino al Reino de Dios en los Cielos Celestiales
Yo estoy aquí, Jesús
Vengo esta noche y deseo acabar mi mensaje, y espero que puedas recibirlo.
Describí el camino al Reino de Dios en la tierra y en el mundo de los espíritus (ver ch.8), y ahora describiré: "El único camino al Reino de Dios en los Cielos Celestiales."
Como he escrito antes, cuando el hombre fue creado, además de haberle otorgado aquellas cosas que le hicieron el hombre perfecto, y en armonía con las Leyes y la Voluntad del Padre, Dios también le otorgó la potencialidad, o el privilegio, de recibir el Amor Divino, siempre cuando él Lo buscase por el único Camino, que Dios diseñó para Su obtención. Pero en lugar de abrazar este gran privilegio, el hombre desobedeció y trató de ejercer su propia voluntad, y lo hizo de tal manera que condujo no solo a su caída de la condición del perfecto hombre, en cual Dios le había creado, sino también a la pérdida del gran privilegio de recibir este Amor Divino, y este privilegio no le fue reotorgado jamás hasta mi venida y enseñanza de este reotorgamiento y del verdadero Camino para conseguir este Amor.
Ahora, aquí sería mejor que se comprenda lo que realmente era este Amor Divino y todavía es, porque es lo mismo hoy como fue cuando el hombre fue creado a la imagen de Dios. Este Amor es diferente del amor natural del hombre, con el que fue dotado en su creación, y que pertenece a todos los hombres, y que todos ellos tienen en una más o menos perfecta condición, en esto: que el Amor Divino es este Amor, que pertenece a o es parte de Dios, y posee Su Naturaleza y se compone de Su Substancia, y que, cuando un hombre Lo posee en un grado suficiente, le transforma en Divino y de la Naturaleza de Dios. Y Dios dispuso, que este gran Amor podría ser recibido y poseído por todos los hombres, quienes desearen recibirlo, y quienes se esforzaren por conseguirlo.
Es el Amor que contiene en Sí Mismo, lo Divino, que el amor natural no tiene. Muchos, yo sé, escriben y creen que todos los hombres, no obstante la naturaleza de amor, que tengan en sus almas, tienen lo que ellos llaman "la chispa Divina," que necesita sólo el desarrollo preciso para hacerles a todos los hombres Divinos. Pero esta concepción del estado del hombre en su condición natural está muy equivocada, porque el hombre no tiene en él ninguna parte de lo Divino, y jamás podrá tenerla, a menos que él reciba y se desarrolle en él este Amor Divino.
En todo el universo de Dios y en la creación de lo material y espiritual, el único de sus criaturas que puede tener dentro de él algo de una Naturaleza Divina es él, quien posee este Amor Divino.
La intención de este otorgamiento fue, en su operación y efecto, transformar al hombre de un hombre perfecto en un ángel Divino, y así crear un Reino de Dios en las Esferas Celestiales, donde poder entrar y encontrar una habitación sólo lo que es Divino. Y tú tienes que comprender que, como depende sobre todo del hombre mismo establecer el Reino de Dios en la tierra, o en el mundo espiritual, así también depende en un alto grado del hombre establecer el Reino en los Cielos Celestiales. Dios no establecerá y no establece este Divino Reino por algún poder, que Él tenga. Y si el hombre no hubiese recibido nunca este Amor Divino en su alma, jamás se hubiera originado ese Reino.
Ahora existe un Reino en las Esferas Celestiales, pero no está terminado todavía, porque está aún abierto y en proceso de formación. Está abierto para la entrada de todos los espíritus, y los hombres tienen que buscarla por el único Camino que el Padre ha preparado. Ningún hombre o espíritu será excluido de el, quien, con todas las ansias de su alma, aspirará a entrar en este Reino.
También tengo que decirte, que vendrá el tiempo, cuando este Reino Celestial se termina, y después, ni espíritu ni hombre podrá entrar en El; porque este Amor Divino del Padre volverá a ser retirado del hombre, como sucedió con los primeros padres, y el único Reino que entonces estará al alcance del hombre será el Reino, que existirá en la tierra, o lo que ahora existe en el mundo de los espíritus.
Entonces, ¿cuál es el Camino que conduce a este Reino Celestial? ¿El único Camino? ¡Porque hay solo uno!
La observancia de preceptos morales, y la purificación de las almas de los hombres del pecado siguiendo estos preceptos, no conducirán a este Reino; porque como se puede ver con facilidad, el río no puede subir más arriba de su fuente, y la fuente de las almas de los hombres en un estado solamente purificado es la condición del hombre perfecto - esta condición en cual él estuvo antes de su caída. Como consecuencia, el resultado de la observancia y vida de los preceptos morales solamente, y el ejercicio del amor natural en su puro estado es, que el hombre será restaurado a la condición del hombre perfecto - el hombre creado, quien no contiene nada de lo Divino. Pero esta condición restaurada del hombre será tan perfecta, y tan en armonía con la Voluntad de Dios y Sus Leyes, que rigen la superior y más perfecta de Sus criaturas, que el hombre será muy feliz. Sin embargo, él continuará siendo sólo la existencia creada, teniendo nada más que la imagen de su Creador.
Así digo, vivir en armonía con las leyes morales, y ejercer este amor natural en su más alto y más puro estado hacia Dios y hacia su prójimo, no conducirá al hombre al Camino hacia el Reino Celestial. La altura superior de su realización será sólo el Reino en la tierra o este en los cielos espirituales.
Y la naturaleza distinta y diferente de estos reinos de aquel en los Cielos Celestiales capacitará a la humanidad para comprender la diferencia entre las misiones de los grandes maestros y reformadores, quienes me precedieron en su trabajo entre los hombres, y la misión, para la cual yo fui elegido, que la realizase en la tierra. Los anteriores jamás hubieron podido enseñar el camino al Reino Celestial, porque hasta mi venida, este Amor Divino, de cual yo escribo, no pudo ser conseguido por el hombre. Antes de este tiempo, y después de que los primeros padres lo perdiesen, el privilegio no existía, y no había ningún Reino Celestial, en cual los hombres podían encontrar su eterno hogar.
Así repito, todas las enseñanzas morales de la historia mundial no pudieron mostrar el Camino al Reino Celestial de Dios, y tampoco lo pueden ahora; porque la moralidad, comprendida y enseñada por la humanidad y por los espíritus y ángeles, no puede dar al hombre lo que es absolutamente necesario para transformar su alma en este estado o esta condición, que le hace adecuado para una entrada en este verdaderamente Divino Reino del Padre.
Pero Camino hacia el es sencillo y único. Yo les enseñé así a los hombres cuando estuve en la tierra, y se hubiese podido enseñarlo así durante todos los siglos, desde que abandoné la vida humana. Y tengo que decir, que algunos recibieron esta enseñanza y han encontrado el Camino, pero pocos en comparación. Los mortales, cuya misión ostensible y declarada y cuyo privilegio fue la enseñanza de este Camino, no lo hicieron así. Quiero decir que los sacerdotes y predicadores e iglesias se descuidaron de enseñar el mismo. Aunque en seriedad, y realizando su lealtad a Dios y sus obligaciones con la humanidad, estos sólo enseñaron el camino, por lo cual la observancia de preceptos morales conduciría a los hombres a los Reinos inferiores.
Pero la negligencia o falta de integridad aparte, ¡la Biblia, de la cual la mayoría de aquellos, quienes confiesan ser Cristianos, creen que contiene mis enseñanzas, sí expone este Camino al Reino Celestial! Las palabras son pocas y el Camino es sencillo, y ningún misterio impide a los hombres comprender su significado. Cuando dije, "A menos un hombre nazca de nuevo, él no podrá entrar en el Reino de Dios," yo revelé el único y verdadero Camino a este Reino. Durante mi vida en la tierra, había algunos que comprendieron esta gran Verdad; desde este tiempo, han existido algunos que no solo comprendieron esta Verdad, sino también encontraron el Camino, y le siguieron hasta que llegaron a su fin, y son ahora habitantes de este Reino. Pero la vasta mayoría de los hombres - sacerdotes, maestros, y gente - jamás comprendieron, y jamás intentaron encontrar el Camino. Para sus sentidos espirituales, esta gran Verdad ha sido, de hecho, una cosa oculta. Y cuando ellos leen o incluso citan lo mismo para sus oyentes, no tiene significado especial. Sólo se considera como uno de los preceptos morales, tal como "Ama a tu prójimo como a ti mismo," y sin tanta importancia en sí como tienen algunos de los otros.
Y así, por todas las edades desde que el Gran Reino ha estado esperando a los hombres, ellos, aunque con toda la sinceridad y con amor hacia Dios, buscaron y encontraron sólo el Reino del Hombre perfecto (en un mayor o menor grado), y se descuidaron de buscar, y perdieron, el Reino del Ángel Divino.
Entonces como he dicho, este Amor Divino del Padre, cuando un alma de hombre Lo posee, le hace, en su substancia y esencia, Divino - como la Divinidad del Padre; y sólo tales almas constituyen y habitan en el Reino Celestial o Divino de Dios. Porque esto es así, tiene que verse con facilidad, que el único Camino al Reino Celestial es este que conduce a la obtención de este Amor Divino, que significa el Nuevo Nacimiento. Este Nuevo Nacimiento se logra por el Amor Divino, que fluye en las almas de los hombres, por lo cual ellos reciben la Naturaleza y Substancia misma del Padre, y por lo cual los hombres cesan de permanecer sólo seres creados, sino se convierten en las almas de hombres nacidos en la Realidad Divina de Dios.
Entonces, el único Camino al Reino Celestial es por el Nuevo Nacimiento, y este Nacimiento llega a los hombres sólo por el influjo y la operación de este Amor Divino (y si o no un hombre experimenta este Nacimiento depende de su iniciativa, del hombre mismo), se eleva la pregunta: ¿"Cómo, o de que manera, puede un hombre conseguir este Amor Divino, y este Nuevo Nacimiento, y el Reino Celestial?" Y porque el Camino es tan fácil y sencillo, puede ser que los hombres dudarán de la Verdad de mi explicación, y continuarán creyendo, y poniendo toda su esperanza en las doctrinas ortodoxas de la expiación asumida por mí - quitando el pecado por mi sangre, mis sufrimientos en la cruz y cargando con todos los pecados del mundo, y mi resurrección de los muertos - doctrinas tan perjudiciales para la salvación de la humanidad como no contienen la verdad o fundamento de hecho o en su efecto.
El único Camino entonces, es sencillamente este: Que los hombres crean con toda la sinceridad de sus mentes y almas, que este Gran Amor del Padre está esperando para ser otorgado a cada uno y todos de ellos; y que cuando ellos vengan al Padre en fe y serias aspiraciones, este Amor no les será retenido. Y, además a esta creencia, que ellos recen con toda la seriedad y las ansias de sus almas, que el Padre abra sus almas al influjo de este Amor, y que entonces pueda venir el Espíritu Santo a ellos para traer este Amor en sus almas en tal abundancia, que sus almas puedan ser transformadas en la Esencia misma del Amor del Padre.
El hombre quien así crea y rece jamás será desengañado, y el camino al Reino será suyo, tan ciertamente como el sol brilla de día igualmente sobre los justos y los injustos.
No se necesita ningún mediador, ni tampoco oraciones o ceremonias de sacerdotes o predicadores, porque Dios viene al hombre, Mismo, y oye sus oraciones, y las responde enviando al Consolador (el Espíritu Santo - ed.), que es el Mensajero del Padre para transportar este Gran Amor Divino en las almas de los hombres.
Así he explicado el único Camino al Reino Celestial de Dios, y a la Divina Naturaleza en el Amor, y no existe otro camino, por el que es posible alcanzar este Reino, y el cierto conocimiento de la Inmortalidad.
Así que imploro a los hombres, que mediten sobre estas grandes Verdades, y meditando, crean; y cuando crean, recen al Padre por el influjo de este Amor Divino en sus almas. Haciendo esto, ellos experimentarán creencia... fe... posesión... y propiedad... de lo que jamás les puede ser quitado - no, no en toda la eternidad.
Y así le toca el hombre escoger y fijar su destino. ¿Será este destino el hombre perfecto, o el ángel Divino?
No escribiré más ahora. Con mi Amor y mis bendiciones, diré buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
Por qué es necesario, que el hombre posea el Amor Divino de Dios, para que él pueda llegar a ser uno solo con el Padre y un habitante del Reino Celestial
Yo estoy aquí, Jesús
Esta noche Quisiera escribir sobre un tema, que es de interés para toda la humanidad, y yo espero que nosotros podamos comunicarnos y que recibas el mensaje correctamente.
Quiero escribir sobre el tema de: "Por qué es necesario, que el hombre posea el Amor Divino de Dios, para que él pueda llegar a ser uno solo con el Padre y un habitante del Reino Celestial."
Ya te he escrito, cuál es este Amor Divino, en contraposición al amor natural, y cómo es necesario para salvar a los hombres de sus pecados, para que ellos puedan convertirse en habitantes del Reino Celestial. También, he explicado, que nada si no este Amor hará a un hombre uno solo con el Padre, y que ninguna ceremonia, o creencia en mí como salvador de los hombres logrará este objetivo. Y ahora intentaré mostrarte, por qué este Amor Divino es necesario, o, como ustedes, los hombres de educación podrían decir, mostrarte la filosofía de la transformación del hombre en el ángel Divino, en quien cada hombre se convierte, cuando recibe este Amor en su alma.
En primer lugar, el hombre, como se te informó, es una Creación especial de Dios, y no es mayor que las partes componentes que entran en su creación, ni en sus cualidades individuales, ni en su conjunto. Y estas partes son sólo lo que Dios, en Su acción de creación, les diseñó que sean.
No se debe suponer, que alguna de estas partes es una parte de Dios, o de Su Esencia o Sus Cualidades, porque no es así. Son tan separadas y distintas de Él y Sus Cualidades, como las creaciones inferiores de Su Voluntad, tal como animales, vegetales, y substancias minerales. La única diferencia es, que el hombre es de un orden muy superior de creación y, en una característica, hecho a la imagen de Dios. Ninguna otra de Sus criaturas tiene esta imagen en su creación. No obstante, el hombre no es parte de Dios. Él es sólo una creación distinta y, en su mejor y más puro estado, sólo un hombre, que tiene sencillamente aquellas cualidades, cuales fueron creadas en él en el momento cuando llegó a existir.
Hay ciertas cualidades, que el hombre posee, tal como el amor y la sabiduría y facultades de razonar, de las cuales se puede decir que son parecidas a los Atributos de Dios; y así es. Sin embargo, no son una parte de la Esencia o de las Cualidades de Dios. Y cuando los hombres aseguran que el hombre es Divino, o que él contiene una Divina Naturaleza o incluso una porción de la Divina Esencia, están equivocados; porque las cualidades en ellos, que parecen ser de esta semejanza Divina, son sólo aquellas, que fueron creadas para el propósito de hacer al humano un hombre perfecto.
Y a causa de esta concepción del hombre en cuanto a sus cualidades inherentes, él tiene, realmente, y perderá, la oportunidad de llegar a ser dueño de la Naturaleza o Esencia del Padre, que él puede conseguir persiguiendo el método preciso y único que Dios le suministró para ser uno solo con Él.
El universo del hombre puede existir y existirá, aun cuando el hombre jamás se convierta en un participante en esta Divina Naturaleza del Padre. Y el hombre vivirá y disfrutará de la felicidad, que le fue otorgada en el momento de su creación, y él no perderá la perfecta condición de esta creación, después de ser separado de pecado y error - sus propias criaturas. Pero él no será nada más que el hombre perfecto, y en el tiempo por venir, no será nada menos. Pero él siempre permanecerá, por siempre, distinto de la Naturaleza y Esencia del Padre, igual como él fue en el momento de su creación, a menos que él obtenga esta Divina Naturaleza y Esencia del Padre por el Camino que yo mencioné.
El don superior del hombre, o del alma o del corazón o intelecto, es sólo lo que le pertenece como una parte de su creación, y no es la más mínima parte de la Divina Naturaleza y de las Cualidades del Padre. Ninguna parte o porción de Divinidad entra en la creación del hombre, no importa cuan divinamente constituido parezca ser el hombre, o cuan parecido a Dios él pueda parecer en la grandeza de su intelecto o en el grado de su naturaleza de amor.
Así ves, el hombre es tan distinto de Dios y de Su Divinidad como es el animal - la bestia - del hombre. Y él tiene que permanecer así por siempre, a menos que él siga el único Camino, que el Padre le ha prescrito para procurarse una porción de esta Divinidad.
Ahora todo esto demuestra, que el hombre, no importa cuan altamente pueda desarrollar su intelecto, o hasta qué grado pueda desarrollar su moral y naturaleza de amor, no puede convertirse en más que hombre, que él fue en un principio - perfecto en cada particular (porque él fue, en un principio, perfecto en cada particular). Y como he dicho antes, Dios jamás comete una equivocación en la perfección de Sus criaturas - aun cuando en el caso del hombre, lo pueda parecer así, dándole el gran poder del libre albedrío, cual en su ejercicio equivocado ha originado al pecado y al mal en el mundo de la conciencia del hombre.
El hombre fue hecho limitado, y su capacidad de ejercer cualquiera y todas sus cualidades están limitadas, no puede ir nunca más allá. Su intelecto está limitado, como determina la ley de Dios, que lo controla. Su capacidad de amar, y de gozar de su felicidad está también limitada. Y aunque él viva por toda la eternidad, como hombre o espíritu, nunca puede extenderse o pasar más allá de los linderos de su creación. Él no puede entrar en el Reino de lo Divino, donde la capacidad de recibir conocimiento, sabiduría y amor no tiene límite, y donde la progresión avanza hacia la Fuente Principal misma de Dios, a Él Mismo.
Entonces, como así son la naturaleza y la limitación y la capacidad del hombre, es aparente que, por virtud de su creación y de las cualidades, que posee, él no puede convertirse jamás en un participante en la Naturaleza y Esencia de Dios, a menos que él reciba algo adicionalmente a estas cualidades. Y él tiene que recibir este algo de afuera. No bastará decir que existe dentro de él, como una parte inherente de él, lo que le hará de una Naturaleza Divina y una parte de la Esencia del Padre, siempre cuando lo desarrolle, porque no es verdad. No hay nada en el hombre de esta Naturaleza, y es imposible producir una Esencia Divina sencillamente así. Es necesario que exista algo, de lo que puede ser producido lo que, en cierto grado, tiene la Naturaleza de esta Esencia. Fuera lo equivalente de producir algo de la nada, lo que incluso Dios no tratar de hacer.
Entonces, como hombre está tan limitado, todo lo que fluye de las cualidades y atributos, que él posee, está necesariamente limitado. El gozo de su intelecto, los placeres de su amor, la satisfacción de sus poderes de razonar, y en total, su capacidad de conseguir felicidad tiene sus límites. Y además, la consciencia de la Inmortalidad nunca puede ser suya, ni como espíritu, ni como mortal, aun cuando lo desee.
Cuando hombre asume la Divina Naturaleza y es absorbido en la Esencia del Padre, él entonces llega a ser igual al Padre. Y cualquiera que hubiese sido su imagen, cuando él fue solamente un hombre, ahora él se transforma en la substancia real; y se le quitan todas las limitaciones. El Amor no ve ningún fin, ni el desarrollo intelectual ningún horizonte; la felicidad es ilimitada, y la Inmortalidad se convierte en una cosa de conocimiento; y el alma se transforma en una Nueva Criatura, teniendo la Divina Esencia del Padre.
Y hasta que esta Nueva Creación haya ocurrido y la Transformación se realice de verdad, y el alma llegue a ser uno solo con el Padre, el hombre no puede entrar en el Reino del Cielo - entonces ya no es hombre, sino ahora un ángel.
Ahora como te he escrito antes, todo eso solo se logra por la operación del Nuevo Nacimiento - es decir, el influjo en alma del hombre del Amor Divino del Padre. Este Amor contiene la Esencia de la Divinidad de Dios. Y cuando el hombre Lo obtiene, él es entonces de la misma Esencia como el Padre, y por primera vez llega a ser una parte de lo Divino, y apto para habitar en los Cielos Celestiales. De ninguna otra manera puede el hombre participar en esta Naturaleza, y no se necesita mucho razonamiento para mostrar la lógica verdad de esta declaración. El hombre, en sus asuntos terrenales, y en sus experimentos materiales produciendo compuestos de elementos, aplica el mismo principio, que yo asevero en mi declaración, "la masa no puede leudar a menos que se ponga levadura en ella."
Así ves, si este Amor Divino no entra en el alma, será imposible al hombre natural, que se convierta en el ángel Divino. Creencias y credos y doctrinas y sacrificios no pueden originar esta transformación. E incluso aunque las creencias sean sin duda, y los credos y las doctrinas satisfactorios, y los sacrificios sin fin, todo será en vano para cambiar el alma del hombre en el alma del ángel Divino. Y todo esto, en parte, es por qué el hombre debe esforzarse a conseguir el Amor Divino, y convertirse en un habitante de las Esferas Celestiales.
Yo he escrito suficiente por esta noche, y estoy contento, como lo recibiste.
Así, con todo mi amor y mis bendiciones, yo soy
Tu hermano y amigo,
Jesús
Jesús reconoce la capacidad de la abuela del Sr. Padgett de escribir las Verdades del Padre
Yo estoy aquí, Jesús
Sólo quiero decirte esta noche que tú estás mucho mejor en tu condición para escribir mis mensajes y para recibir el Amor del Padre en tu alma.
Captaste mi mensaje anoche de un modo muy satisfactoria, y estoy contento con manera como entendiste su significado. Así muy pronto nosotros tendremos otro mensaje - y uno muy importante. Estoy contigo en tus horas de soledad, tratando de ayudar y consolarte, y guiarte al Amor del Padre.
Esta noche no escribiré más, como deseo que otro te escriba, quien te dará un mensaje, que te interesará muchísimo. Quiero decir, tu abuela. Ella es un espíritu muy capaz en la discusión de cosas espirituales. Quiero decir, aquellas cosas, que revelan a los hombres las Verdades del Padre, como ella las aprendió y las entiende - no solo en un sentido mental, sino en la manera de sus percepciones del alma. Así recibirás mucho beneficio de lo que escriba, y tú notarás que ella es un espíritu maravilloso en el conocimiento de todas estas cosas, que cuentan del Amor de Dios y de Su Cuidado y Misericordia hacia la humanidad.
Con mi Amor y mis bendiciones, y aquellas del Padre, diré ahora buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús
La importancia de conocer el Camino al Reino Celestial. El Amor Divino viene sólo en respuesta a las ansias del alma
Yo estoy aquí, Tu abuela
Tú estás ahora en condición de recibir nuestros mensajes, y quisiera escribir por un momento sobre la importancia de conocer el camino al Reino Celestial. Ya te hemos escrito sobre esto antes, pero quisiera añadir algo a lo que recibiste. Se te dijo, que el único camino para obtener este Reino es por el Amor Divino, que viene a tu alma y la cambia en algo Divino, que participa en la Esencia misma del Padre, Mismo. Bien, esta es una explicación correcta de la operación de este Amor en el alma; pero para recibir este Amor, tiene que haber la súplica sincera por parte del que busca. Un solo deseo mental por el influjo del Amor no bastará.
Esto es un asunto del alma, solo; y la mente no está involucrada, excepto, como podrías decir, para iniciar las ansias del alma y la oración. Cuando piensas, que estás ansiando este amor, y tienes solo un deseo mental por su influjo, el Amor no vendrá - porque jamás responde a la sola mente, sino siempre son las ansias del alma, que tiene que buscarlo. Muchos hombres tienen el deseo intelectual por el Amor de Dios, y ellos descansan en este deseo. Ellos creen que tienen el Amor, y que no hay nada más que deben hacer; pero encontrarán que están equivocados. En vez de poseer este Amor, ellos sólo han despertado al amor natural y, en cierto modo, la lanzaron hacia su meta, el alma purificada, de que los primeros padres disfrutaban antes de su caída. Pero ellos no experimentarán la transformación, que viene con la posesión del Amor Divino.
No es un asunto fácil, que estas ansias se adueñen del alma. Y los hombres no deben permanecer contentos con estos deseos mentales, porque no serán beneficiados por tales deseos, excepto, como podría decir, por la purificación de su amor natural. Las ansias del alma vienen sólo de una realización, que este Amor está esperando para ser otorgado, y que el alma tiene que activarse y con seriedad esforzarse para que este Amor venga a ella. Entonces la transformación toma lugar.
Verás de eso, que es absolutamente imposible para devotos de la iglesia, experimentar este Amor. Las ansias del alma no surgen por la observancia de los sacramentos y deberes de la iglesia, que impone. Ellos pueden estar tan celosos en su asistencia a los servicios de la iglesia como quieran, y en su cumplimiento estricto de sus requisitos prescritos; sin embargo, todo esto es solo un proceso mental - no se afecta al alma. Ellos posiblemente piensan, que sus deseos provienen del alma y que vendrá una respuesta, pero están equivocados en esto; el alma sigue sin ser afectada. Sólo cuando las ansias del alma arrancan a la actividad, las oraciones de los adoradores reciben respuesta.
Así verás que un hombre puede ser aparentemente devoto y lleno de celo por su iglesia y las enseñanzas de su credo; sin embargo, él no se beneficiará en cuanto al progreso del alma.
No dejes que tus deseos se originen sólo del intelecto, sino esfuérzate que nazcan las ansias del alma. Y no descanses contento hasta que vendrá una respuesta - ella ciertamente vendrá - y sabrás que el Amor está presente y emplea Su poder transformador en el alma.
Eso es todo lo que quiero decir esta noche.
Estoy contenta que estés ahora en condición de recibir nuestros mensajes, y espero que tu condición excelente continúe. Con mi Amor, diré buenas noches.
Tu cariñosa abuela,
Ann Rollins
Juan describe la diferencia entre los espíritus de las Esferas Celestiales y Espirituales
Yo estoy aquí, Juan
Vengo esta noche para escribir un poco acerca de las verdades de las Esferas Celestiales, donde vivo y disfruto de la felicidad, que me da mi Padre.
Como tal vez sabes, estas Esferas Celestiales están más arriba de las Esferas Espirituales, y en ellas viven sólo los espíritus, quienes han recibido el Nuevo Nacimiento, y quienes creen en las Verdades como Jesús las enseña. Ningún otro espíritu tiene el permiso de entrar en estas esferas, y ningún otro espíritu puede jamás encontrar felicidad en ellas; porque en ellas el Amor Divino está tan desarrollado en las almas de los espíritus que viven allí, que un espíritu, que no tiene este Amor, encontraría que él está en una atmósfera totalmente extraña a sus calificaciones, y sería sumamente infeliz. Pero, como digo, ningún espíritu, quien no tenga este Amor Divino, del que te hablamos, puede jamás entrar en estas esferas. Los muros de demarcación son tan fuertes y prohibidos como los muros de demarcación en tus prisiones en la tierra del mundo exterior.
Vivo en una ciudad, donde habitan espíritus, que tienen un maravilloso desarrollo del alma, y que son capaces de comprender las profundas Verdades de Dios, las mismas que los mortales o espíritus no pueden comprender en las Esferas Espirituales.
Esto tal vez te parezca un poco extraño, pero es verdad; porque sería totalmente imposible para los espíritus de estas esferas inferiores, o para los mortales, comprender estas Verdades superiores. Ellas no pueden ser comprendidas por lo que tú llamas las facultades intelectuales o la mente, sino sólo por las percepciones del alma, desarrolladas en tal grado, que nada que participa en lo puramente material, puede tener un lugar permanente en esta alma.
La mente tiene que parar en su progreso en la Sexta Esfera. Y luego, sólo el alma puede progresar. Pero esto no significa que el espíritu, quien hace tal progreso en los Cielos Celestiales, no aumente su conocimiento y comprensión, porque sí lo hace - en un mayor grado que fuese posible para la mente. Pero este progreso de un espíritu en el conocimiento y la comprensión es un progreso de las percepciones del alma, de las que hablo. Las facultades del alma están tan por encima de las facultades de lo que tú llamas la mente, como están los cielos encima de la tierra.
Así ves, el alma no sólo abarca los afectos y el amor de un espíritu, sino también las cualidades, que le capacitan para comprender y desarrollar las cualidades del conocimiento hasta un lugar, donde el progreso de la mente ya cesa. Es difícil explicártelo, y también que tú lo entiendas; pero esto comprenderás: que de manera como el alma progresa en su desarrollo de sus percepciones, el conocimiento y la comprensión de todas las cosas del Mundo Celestial incrementa. Cuando tú consideres esto apropiadamente, encontrarás que esto es una provisión maravillosa del Amor y de la Gracia del Padre.
¡Qué cosa más importante para ambos, mortal y espíritu, es el alma! Uno puede matarla de hambre en la tierra y también en el mundo de los espíritus; por otra parte, puede ser desarrollada en la tierra así como en el mundo de los espíritus. Si los mortales sólo lo comprendiesen que, con respecto a la eternidad, el alma es la mayor cosa que poseen, y que se debería darle más cuidado y desarrollo que a cualquier otra parte de la existencia humana.
Es posible que vuelva pronto y entregue una declaración más entendible sobre el alma y sus funciones e importancia.
Con mi Amor y mis bendiciones, yo soy,
Tu hermano en Cristo,
Juan
La Descripción por Abraham Lincoln de las glorias de la Séptima Esfera
Yo estoy aquí, Abraham Lincoln
Soy tu amigo en Cristo y quisiera escribir unas pocas líneas, pero no será sobre asuntos religiosos; porque yo he escuchado lo que el Maestro dijo, y él sabe lo que es lo mejor.
Bien, estoy en la Séptima Esfera y estoy muy feliz, y disfruto de todas las delicias de un alma redimida. Y estoy progresando hacia las esferas superiores, donde algunos de tu grupo viven. Qué hermosas tienen que ser sus casas, porque cuando ellos vienen a las esferas inferiores, tienen tal belleza y están tan llenos del Amor del Padre, que yo sé que tienen que vivir en casas de una belleza transcendente, donde la felicidad es suprema.
No soy uno quien conoce todo lo que el Padre ha suministrado en los cielos, pero yo sé lo suficiente para decir, "... ni el ojo del hombre ha visto, ni su corazón ha concebido las cosas maravillosas, que el Padre ha preparado para aquellos, quienes Le aman y cumplen con Su Voluntad." En nuestra esfera, la gloria de nuestras habitaciones y alrededores, que tenemos, está más allá de cualquier concepción de los mortales, y más allá de nuestro poder para describirlo. Tu idioma es pobre, de veras, cuando nosotros tratamos de usarlo para describir nuestras casas y nuestra felicidad.
Jamás existe un suspiro o un pensamiento con el más ligero matiz de infelicidad o descontento. Se complace a todos nuestros deseos, y el Amor reina por toda la eternidad y sin límite. Cuando estuve en la tierra, jamás me imaginé que un hombre podría amar al otro como un espíritu aquí ama a su espíritu hermano. Lo "mío" y lo "tuyo" son en realidad "nuestro," y ningún espíritu tan feliz como cuando él hace algo para hacer a otro espíritu aún más feliz. También, el amor entre los sexos opuestos es tan puro y glorioso.
Mi hogar no está una de las ciudades, sino en el campo entre hermosos campos y bosques, donde fluye el agua más pura en arroyos plateados de luz viva; y las aves del paraíso, en todo su glorioso plumaje, cantan y hacen alegres los ecos de las colinas y rocas. Porque nosotros tenemos colinas y rocas, así como planicies y hermosos potreros, y lagos plácidos y cascadas luminosas, todos alabando a Dios por Su Bondad.
Así, ¿por qué no intentará cada mortal a conseguir a esta condición celestial de amor y felicidad, cuando es tan fácil para él? El Amor Divino está esperando a todos y necesita sólo que se Le busque y se crea para convertir al mortal en un heredero de todas las glorias de este lugar celestial.
Pero la mente del hombre, en su importancia sobrepuesta, y en la presunción de los poderes maravillosos en sus facultades de razonamiento, impide a la fe sencilla, de la niñez, que le transforme en un hijo del Reino.
Ay, te cuento, si mortales sólo conocieran lo que hay aquí, listo para que lo obtengan y se adueñen, no dejarían que la supuesta grandeza de sus mentes, o las preocupaciones y ambiciones y deseos por las posesiones terrenales, les desvíe de buscar esta grande y gloriosa herencia, cual es suya sólo reclamándola por el Camino, que el Maestro dio a conocer.
Y él, ¿qué puedo decir de él - el más glorioso y hermoso y cariñoso de todos los espíritus en el Universo de Dios? Cuando vivía en la tierra, yo le miré y le adoré como Dios, sentado a la derecha del Padre, arriba en los altos cielos, y esperando la venida del "gran día de juicio", cuando él separaría las "ovejas" de los "cabritos", y les enviaría cada uno a su eterno lugar de habitación - o sea al infierno o al cielo, eso sabía sólo él. Y yo no conocía, y no lo pude conocer, mi destino hasta que este gran juicio se pronunciaría. Pero ahora, cuando yo le veo como él es, y sé que él es mi amigo y hermano mayor y un espíritu tal como yo soy, con sólo amor para sus hermanos menores, sean santos o pecadores, y que él tiene un gran anhelo que todos vengan y participen en el banquete, cual el Padre ha preparado, yo siento que este hermano y amigo cariñoso es más para mí, y mi felicidad es mayor, que cuando yo le miré como el "Dios del juicio," que tenía su residencia lejos, más allá de mi visión o alcance.
¡Él es tan cariñoso y tan puro y tan humilde! ¡Vaya, su humildad misma nos hace a todos amarle casi como para adorarle! Y ojalá pudieses verle, tú no estarías asombrado, que le amamos tanto.
Bien mi amigo, he escrito un poco más de lo que intenté, pero estoy tan lleno de Amor, y tan feliz de tener un amigo como el Maestro, que apenas puedo frenarme.
Regresaré algún tiempo y te escribiré sobre alguna verdad espiritual, que tanto deseo que conozcas.
Cuando vivía en la tierra, no fui un ortodoxo en el sentido completo. Pero nunca logré de liberarme de mi temprana creencia, que Jesús fue parte de la "Divinidad," aunque mi mente a menudo se rebelaba contra el pensamiento. Las enseñanzas tempranas de mi madre permanecían conmigo, y los pensamientos más maduros y el desarrollo de la mente jamás podían enteramente erradicar esta creencia en Jesús como parte de Dios. Algunos dijeron y pensaron que yo fui casi un infiel, pero esto es falso. Porque yo siempre creí firmemente en el Padre y, como te dije, en Jesús.
Yo fui también un Espiritualista hasta cierto punto; es decir, yo creía en las comunicaciones de espíritus con mortales, como tenía tales comunicaciones en numerosas ocasiones y había actuado según el consejo que yo recibí por ellos. Pero jamás me enteré por ninguna de estas comunicaciones de las Verdades superiores, que ahora conozco, y que es tan importante, que los mortales las conozcan; y si los hombres sólo conocieran y enseñasen estas verdades superiores, transformarían su religión en una religión viva, viril, que penetra todo, y es satisfactoria. Nosotros estamos todos interesados en tu trabajo, y colaboramos contigo en la revelación de estas grandes Verdades.
Que Dios te dé Su bendición y prosperidad, y que te haga ver las realidades del Gran Amor Divino. Esta es la oración de,
Tu hermano en Cristo,
Abraham Lincoln
La Sra. Padgett describe su hogar en las Esferas Celestiales en detalle
Yo estoy aquí, Helen
Voy a escribirte ahora acerca de mi hogar, como te prometí, y no debes pensar, que no esté en condición de escribir, si no puedo describirlo como tú tal vez piensas que debería hacerlo. La única razón para mi falta será que no puedo encontrar las palabras para expresarme.
Bien, mi casa es hermosa y blanca de un material que te puedes imaginar como alabastro, y de dos pisos, y hay cuartos en cada lado de un ancho y hermoso vestíbulo. Los cuartos son muy grandes y llenos del más hermoso mueblaje que te puedes imaginar. En los muros cuelgan por todas partes telas de satén, y entre ellas hay bonitos cuadros. La sala, como tú la llamarías, está llena de las más exquisitas y confortables sofás y sillas, y de hermosas mesas y baratijas, y también muchas pinturas de paisajes y frutas y flores. No sé quien las pintó, pero allí están y me dan mucho placer, y satisfacen tanto mi amor por las pinturas y cuadros. Hay también muchas pequeñas curiosidades que harían regocijar y alegrar el corazón de una persona que ama la estética. Mi cuarto de música contiene instrumentos de varios tipos, y maravillosos en su sonido y construcción. Toco algunos de ellos y también canto en mi débil manera, como ustedes dicen en la tierra; pero disfruto de la música más de lo que puedo decirte, y así hacen muchos espíritus que me visitan.
Tengo más cuartos, tal como un cuarto de descanso, biblioteca, y un cuarto para la meditación y oración. Mi biblioteca está llena de libros tratando de temas que me son ahora tan adecuados y necesarios, porque ellos me cuentan del Amor de Dios y Su Preocupación por Sus hijos. Hay también libros que tratan de las leyes del mundo de los espíritus y de otras partes del universo. Pero no leo mucho estos últimos. Porque mi completo estudio se dedica tanto a las leyes de nuestro propio mundo de los espíritus y su relación a tu mundo, y al Amor de Dios y el amor que debería existir entre los mortales y los espíritus, que no encuentro tiempo para estos otros estudios; en efecto, no tengo la inclinación.
Hay libros que podrías llamar ficción, pero en realidad no lo son, porque ellos describen la actual experiencia de espíritus en tal vívida y interesante manera que, si ellas fuesen retratadas en tus libros terrenales, los tomarías como ficción.
No todos los libros en mi biblioteca tratan de cosas superiores o más substanciales de esta vida de espíritu, porque nosotros tenemos la recreación de la mente en la manera de variedad en la lectura como ustedes en la tierra, y nosotros somos más fuertes y más felices por eso. Así ves, si tú estuvieses aquí, yo sé que la biblioteca sería el lugar de descanso de tu trabajo, aunque sé que te gusta muchísimo la música.
Tenemos un comedor también. Pero no necesitamos cocinas, como no se prepara comida, y todo se come igual como lo recibimos de los árboles y vides. No comemos carne o pan o papas o nada parecido. Nuestro alimento es principalmente frutas y nueces, y tales frutas que tú jamás viste y jamás verás hasta que tú vengas conmigo. Las frutas son sobre todo peras y uvas y naranjas y granadas - por supuesto, no exactamente las mismas como las conoces en la tierra. Yo sólo uso estas palabras de descripción para darte una idea como son más o menos. Las tenemos aquí en gran variedad y siempre frescas y maduras. Las nueces, también, son de muchos tipos y cualidades. Ninguna necesita un cascanueces para romperlas y comérselas. No hay pasteles o caramelos o nada de esta naturaleza.
En realidad. No comemos estas cosas con nuestros dientes y paladar, o usamos órganos intestinales como ustedes, sino "inhalamos," de hecho, los exquisitos sabores y aromas de las frutas. Y extraño como te puede parecer, nosotros estamos tan satisfechos como los mortales haciendo esto, y probablemente más aún que ustedes, cuando lo comen con sus órganos físicos. No puedo explicarte mejor cómo es esto; pero como nosotros decimos, "comemos" frutas y nueces.
"Tomamos" agua pura, y nada más. Y los espíritus, quienes dicen que toman vinos y otras bebidas, cuentan lo que yo jamás he visto o escuchado desde que yo he estado en el mundo de los espíritus. Por supuesto, no conozco todo lo que existe en todas las partes de este gran mundo de espíritus. Pero esta agua es tan pura y satisfactoria que no puedo imaginarme, que un espíritu necesitaría alguna otra bebida. Sin embargo, como digo, esto no lo sé.
Realmente no tomamos el agua, porque no tenemos los órganos internos que ustedes tienen en su cuerpo físico, pero parece que la absorbemos en nuestro sistema de alguna manera, que nos da todo el placer y la satisfacción, que ustedes disfrutan tomando agua.
A menudo tenemos nuestros "tés," como las mujeres elegantes de ustedes en la tierra dirían, y muchísimos de nuestros espíritus amigos atienden y ayudan hacer las reuniones agradables y alegres. Por supuesto, los espíritus varones atienden, porque tengo que decirte que en esta vida no hay clubes o asuntos que separan a los sexos, como en la vida de ustedes. Quiero decir que los dos sexos pasan más juntos, y disfrutan de la sociedad de cada otro muchísimo más que en tu vida terrenal. Por supuesto, no quiero decir que estos espíritus hayan encontrado todos sus compañeros de alma, porque no es la verdad; pero cada uno disfruta de la compañía de los otros como amigos y espíritus, que tienen deseos y aspiraciones parecidos.
Mis compañeros son muy parecidos en su Amor al Padre y en el desarrollo de sus almas, y en sus pensamientos y deseos de cosas espirituales. Nosotros discutimos muchas preguntas sobre el alma y su progreso, y del Amor del Padre y del amor de los espíritus y mortales. Nosotros estamos alegres y felices más allá de comparación, sin embargo, no nos permitimos el lujo de frivolidades o pensamientos que no tengan una tendencia a elevarnos a cosas superiores.
Tenemos música y baile, pero nuestro baile es diferente del de ustedes. Nosotros sólo nos ejercemos en graciosos y artísticos movimientos, sin ningún contacto de los cuerpos espirituales o abrazándonos. Por supuesto, nos tomamos de las manos cuando bailamos, pero no se entra en nada de familiaridades, como dirías tú.
Bien, tengo un cuarto de descanso donde, después de haber trabajado mucho y sintiéndome hasta cierto punto cansada, descanso en estos sofás de las que te cuento. No dormimos, pero a veces entramos en algo como un estado soñoliento, que nos da mucha recuperación y vigor. Ahora estoy descansando de un duro trabajo que he hecho en tu nivel terrenal. Quiero decir que cuando no te estoy escribiendo, descanso. Así ves, nosotros no disfrutamos de una continua condición de sentimiento, como eso podría resultar monótono.
Ahora estoy intentando a ayudar a algunos de los espíritus, que recién pasaron de tu ciudad, y que fueron conocidos tuyos en la tierra. Te contaré de ellos cuando te escriba la próxima vez.
Estoy cansada ahora, y tengo que terminar. Así, con todo mi amor, yo soy
Tu verdadera y amorosa
Helen
La Experiencia de Alegría y Grandeza de la Sra. Padgett en la Tercera Esfera Celestial
Yo estoy aquí, Tu Helen
Yo estoy aquí, tu Helen, y lista para escribir, como te prometí hoy. Y no debes pensar que no te contaré de lo que para mí es tan querido, y también debe ser para ti.
Ha pasado mucho tiempo desde que te escribí en detalle acerca de mí, y tú no sabes, lo que tomó lugar en mi progresión del alma últimamente.
Bien, yo recé y traté de recibir más del Amor del Padre en mi alma, y lo logré en tal grado, que estoy ahora en la Tercera Esfera Celestial, donde también están tu abuela y madre. Y, mi querido, si yo pudiera sólo contarte de las alegrías y grandeza de esta esfera, estuviese más feliz. Pero no tengo palabras a mi mando, para darte una idea satisfactoria de lo que son el aspecto y las condiciones de esta esfera. Te describí mi hogar en la Segunda Esfera Celestial, aunque muy inadecuadamente. Pero esta esfera no puede compararse con lo que tengo ahora, y no puedo mejor describirla, que diciéndote que está más allá de toda concepción posible, que quizás tengas de belleza y grandeza y amor. Estoy sólo en los niveles inferiores de esta esfera, pero estos están tan llenos del Amor del Padre, que casi parece imposible que pueda haber esferas donde hay más de este Amor. Pero, por supuesto, como Jesús y todos los apóstoles, y algunos otros, que te escriben, tienen sus casas en estas Esferas Celestiales superiores, y más cerca de la Fuente de Amor, en consecuencia debe haber más Amor donde ellos están.
Estoy tan feliz, que apenas puedo contarte de lo que esta felicidad significa. Pero de todos modos, tengo que decir, que no hay jamás la más mínima cosa, que interfiera con mi felicidad o que me haga pensar que yo no soy una hija aceptada del Padre, participando en Su Amor en un grado que me hace Inmortal y jamás otra vez sujeta a la muerte.
Esta felicidad no es tal que satisface por un rato, sino es una fuente continua de vida, libre de todo que pueda entrar en los sentimientos o vida de los espíritus, que no saben que son uno con Padre y una parte de Él en el Amor y la Belleza. Sólo quiero una cosa ahora para completar mi vida, y eso es tenerte conmigo. Pero por esto, no debes pensar que yo no estoy perfectamente feliz y contenta, porque sí lo estoy. Pero, como se te ha dicho, yo soy sólo una mitad de la unidad completa, y la otra mitad tiene que venir y unirse a la mitad que yo soy, antes de que la unidad perfecta pueda acabarse.
Así, mi querido Ned, tienes que intentar ahora más duramente que nunca a recibir este Gran Amor en tu alma en más abundancia, y puedes lograrlo, si solo rezas y tienes fe; porque el Maestro dice que lo puedes, y él lo sabe.
Sí, tengo mi hogar individual aquí, igual como tuve en las esferas inferiores, y es tan real, y incluso más, como cualquier hogar, que ustedes tienen en la tierra. Mis vestimentas son iguales en aspecto y en forma, pero ay tanto más hermosas y de un blanco brillante; y mi semblante, también, es más hermoso y lleno de expresiones de Amor.
Así ves, Le amo más a mi Padre, y te amo más a ti. Porque como mi amor para el Padre incrementa, mi amor para ti también incrementa. Y yo sé que cuando tú vengas acá, este amor será tan grande que tú te admirarás que tal amor pueda existir.
No pienso que te escriba más esta noche, como que no me siento como para contarte de otras cosas. Sólo quiero disfrutar de este Gran Amor - libre de comunicación sobre otros asuntos. Sin embargo, me gustaría hacerlo, pero será otra vez.
Así, querido, piensa en mí como ahora soy, llena de este Gran Nuevo Amor, que se adueña de mi completa existencia. Y ahora, querido, tú eres el objeto de este amor, fuera de lo que es del Padre.
¡No escribiré más, pero diré que yo soy tuya ahora y por toda la eternidad, y estoy esperando tan ansiosamente, que llegue el tiempo, cuando puedas estar conmigo!
Terminaré ahora de escribir.
Tu verdadera y amorosa
Helen
Cómo toda la humanidad puede transformarse en ángeles Divinos, y cómo creencias erróneas impiden esta consumación
Yo estoy aquí, Tu abuela
Te contaré esta noche de una Verdad que podría interesarte, y sé que es de importancia para todos, quienes anhelen la felicidad en la vida futura.
Como sabes, estoy ahora en las Esferas Celestiales, en un lugar superior a la Tercera Esfera Celestial, y donde no existen líneas especiales de demarcación separándolo de lo que podrías llamar niveles superiores.
En mi lugar, los habitantes son aquellos, quienes han recibido el Amor Divino en sus almas en un grado que les hace saber, que son de una naturaleza que es divina y que es una sola con aquella del Padre. Por supuesto, aquellos quienes han entrado en la Primera Esfera Celestial tienen conocimiento de haber participado en la Divina Naturaleza, pero no están tan llenos de este Amor como nosotros, quienes vivimos en la esfera, donde yo estoy.
No me es posible contarte la magnitud de nuestra felicidad, porque no hay palabras en tu idioma, que puedan quizás transmitir una débil concepción de esta felicidad, y no trataré de describirla. Pero si tú combinarás todas las emociones de alegría y felicidad, que recibiste o experimentaste en todos los años de tu vida, no podrías realizar el significado de nuestra felicidad en el menor grado. Sólo cito esta verdad para mostrarte y a toda la humanidad, que es posible para ti y para ellos que obtengan, cuando sólo se persigue el curso, que el Padre suministró y que el Maestro indicó en sus mensajes a través de ti.
El Gran Instrumento, que causa esta gran felicidad, es el Amor. Con esto, quiero decir el Amor Divino del que nosotros hemos escrito tan a menudo, y sin el cual es imposible para un alma obtener esta condición, o convertirse en un habitante en los Cielos Celestiales. El hombre, como se te ha instruido, no fue creado con este Amor. Él sólo pudo obtenerlo por sus propias ansias y aspiraciones, ejerciéndolas en el Camino que el Padre había suministrado. De ninguna otra manera pudieron estos deseos por este Amor ser realizados. Pero es la gran lástima, que los primeros de la raza humana se negaron, o más bien se rehusaron a perseguir este Camino, y pensaron que ellos fueron lo suficientemente sabios para conocer un mejor camino. E intentando a perseguir este camino, ellos originaron su propia caída y la pérdida del privilegio de la obtención de este Amor. En todos los largos años hasta la venida de Jesús, ningún hombre (después del primer creado) tuvo el privilegio; como consecuencia, no les fue posible encontrar mayor felicidad que la que puede nacer de su amor natural.
En la venida de Jesús, otra vez se les otorgó a los hombres este gran privilegio, y una posibilidad de obtener el conocimiento del Camino, por lo que este privilegio pudo ser efectuado. Esto no fue declarado a todos los hombres, porque el territorio, donde Jesús enseñó y proclamó esta importante Verdad, estuvo muy limitado. Así la gran mayoría de los hombres murió sin saber, que este Don había sido reotorgado. Pero en Su Bondad y Amor, Dios no limitó el otorgamiento de este Amor a aquellos, quienes tuviesen la suerte de aprenderlo de Jesús y sus apóstoles, sino más bien envió a Su Espíritu Santo para implantarlo en las almas de todos los hombres, quienes estuviesen en tal condición de aspiración y ansia del alma, que permitió entrar a este Amor en sus almas.
Cuando los espíritus se adueñaron de este conocimiento, comenzaron el trabajo de tratar de influenciar los hombres de tal manera, que surgió en ellos una ansia por una unidad más estrecha con Dios y una apertura de las percepciones del alma. Por consiguiente, muchos hombres recibieron este Amor en sus almas en varias partes del mundo sin saber, que Ello era este Amor Divino. Pero Lo fue, y cuando estos hombres entraron en el mundo de los espíritus en sus formas espirituales, ellos pronto encontraron que poseían este Amor hasta cierto punto. No les fue difícil escuchar las explicaciones y enseñanzas de aquellos espíritus, que Lo habían recibido, incluso conociendo la Verdad de Su existencia.
Ahora todo eso tal vez no parece muy importante para el hombre de hoy día, y apenas merece la atención, pero mi gran objetivo, porque escribo de esta manera es, mostrar que Dios no tuvo un pueblo especial o peculiar, y que incluso no fue necesario que todos los pueblos aprendiesen de Jesús el hecho de este Regalo. Porque en tal caso, la gran mayoría de la humanidad no pudo jamás haber escuchado de este Amor, mientras todavía eran mortales. No, eso no fue necesario; pero el conocimiento cual vino a los mortales por Jesús, les capacitó a aquellos, quienes lo poseían y creían, a perseguir más rápidamente el Camino hacia la obtención este Amor.
Muchos espíritus habían recibido el beneficio del reotorgamiento de este Amor, o más bien el privilegio de buscarlo y obtenerlo, antes de que Jesús viniese al mundo de los espíritus. Sin embargo, ellos comprendieron que Jesús era, quien tenía el mayor grado de posesión de este Amor, y ningún espíritu ahora Lo posee en tal magnitud como él.
Pero sea porque las almas de mortales o espíritus recibieron el conocimiento de esta Verdad de Jesús, o por la operación del Espíritu Santo en Sus funciones, todos ellos saben, que buscando y consiguiendo este Amor Divino es el único medio por cual el alma puede convertirse en un habitante de los Cielos Celestiales.
Me doy cuenta, que lo que he escrito, está en conflicto con la creencia ortodoxa, que sólo sucede por la muerte y sangre de Jesús, que los hombres pueden ser salvados de sus pecados y convertirse en hijos de Dios y uno solo con Él. Si esta creencia fuese la verdad, entonces por el sacrificio de Jesús, todos los hombres estuviesen salvados, sin tomar en cuenta si obtuvieron este Amor Divino; o, sólo aquellos estuviesen salvados, quienes habían oído de Jesús y aceptado a él como su salvador. Ninguna de estas propuestas es correcta.
A menos que este Amor Divino entre en el alma de un hombre, le es imposible participar en la Divina Naturaleza del Padre y convertirse en un ser adecuado para ocupar un hogar en las Esferas Celestiales. Este Amor en el alma, como resultado de la operación de los espíritus ayudantes de Dios, que ayudan a aumentar la fuerza del ansia del alma en un hombre, o como resultado de los esfuerzos sentimentales, sin asistencia, del hombre hacia la activación del Espíritu Santo, para que entregue este Amor, es lo que transforme al hombre en una Divina Naturaleza y en un hijo redimido de Dios.
Ahora de lo que he dicho, no debe deducirse que la misión de Jesús y su trabajo en la tierra y en el mundo de los espíritus no sean las grandes cosas conectadas con la redención del hombre, porque sí lo son. No sucedió hasta que Jesús vino, que este Gran Don fue reotorgado. Y no sucedió hasta que él declarase este hecho y enseñase la Gran Verdad del Nuevo Nacimiento, que los mortales y los espíritus pudieron recibir este privilegio. Los espíritus ayudantes no pudieron influenciar las almas de los hombres, a que busquen el influjo del Amor Divino, hasta que ellos mismos Lo hubiesen recibido primero y comprendido Su existencia. Y aquí, déjame declarar un hecho: cuando Jesús predicó a los mortales en la tierra la necesidad del Segundo Nacimiento, innumerables seres espirituales escucharon estas enseñanzas y también llegaron a poseer este conocimiento.
Hoy, los hombres son atendidos por ejércitos de espíritus de toda clase, y los dichos y enseñanzas de los hombres son escuchados por más espíritus que hombres. Y la influencia de tales enseñanzas tiene su efecto sobre los espíritus tal como sobre los hombres. Porque los espíritus de los hombres que existen en los niveles terrenales son los mismos espíritus, substancialmente, que ellos fueron cuando vivían en la tierra. También, un terrenal amigo frecuentemente tiene más influencia sobre ellos que otros espíritus, no importa cuan alta sea su condición.
Estoy tan feliz, que pueda escribirte otra vez, y que te deje saber que no te he olvidado. Estoy contigo muy a menudo y trato de ayudarte. Reza más al Padre, y practica más la fe, y tú crecerás en el desarrollo del alma y la felicidad.
No escribiré más ahora. Así con todo mi amor y mis bendiciones, yo soy,
Tu abuela,
Ann Rollins
Los Seres Celestiales tienen que trabajar hasta que se cierra el Reino Celestial
Yo estoy aquí, Juan el Apóstol
Somos Espíritus Celestiales del orden supremo, pero este hecho no nos impide realizar la necesidad de la salvación del hombre. E incluso aunque nosotros tengamos que venir a la tierra, para llevar a cabo esta salvación, en colaboración y asociación con espíritus del nivel terrenal, es una labor de amor, y la humildad es la piedra de toque que nos trae felicidad en nuestro trabajo.
No, nosotros estamos contigo a menudo y en estrecha asociación; y no fuésemos colaboradores del Maestro si por un solo momento nosotros tuviésemos el sentimiento que, a causa de nuestro alto rango, no deberíamos venir en relación y útil asociación con mortales pecadores. Y cuanto tiempo el Padre requiera, que se enseñen Sus Grandes Verdades, y se salven las almas de los hombres del efecto de la grande caída, y se transformen en ángeles de la Divinidad, tanto continuará nuestro trabajo. Pero algún tiempo nuestro trabajo en la tierra, así como en las esferas espirituales, se acabará. Y entonces nuestras casas en las Esferas Celestiales serán nuestro único lugar de labor y amor.
El Reino se acabará, la puerta del Reino Celestial se cerrará, y los trabajadores angelicales llegarán a ser separados del hombre espiritual, o perfecto. Tal es el decreto.
Y como el Padre desea, que todos los hombres lleguen a ser uno solo con Él en Su Divinidad de Amor, nosotros tenemos que trabajar hasta que llegue el gran día de la consumación del Reino; y los espíritus quienes no lleven puestos la ropa de bodas, sufrirán la perdición por la segunda muerte.
Y cuando Jesús dijo, "Trabaja, mientras dure el Día. La noche viene cuando nadie puede trabajar," él quiso decir que, mientras el Reino está abierto, para que los hombres entren en el, nosotros tenemos que trabajar. Porque cuando sus puertas sean cerradas, el trabajo de los trabajadores angelicales tiene que terminarse, y hombres y espíritus serán dejados a una eternidad en las esferas espirituales.
Y así trabajamos - y así tienes que trabajar tú, hasta el tiempo de la separación. Y como el Maestro dijo, se deja que el trigo y la cizaña crezcan juntos hasta que el gran tiempo de la cosecha tenga lugar.
Pero hasta entonces, nosotros tenemos que tratar con ellos y trabajar y rezar sin cesar.
Tu hermano en Cristo,
Juan