Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Capítulo 8

El Reino del Hombre Natural Perfecto—los Cielos Espirituales

 

 

Jesús describe el camino al Reino de Dios en la tierra y al reino del hombre natural perfecto. (Jesús)

El cielo es un lugar así como una condición del alma. (A. G. Riddle)

Juan confirma lo que Jesús escribió sobre los dos reinos.

La condición de los espíritus, quienes están debajo de los Cielos Celestiales: Su experiencia, creencias, y afiliaciones explicadas (Santiago)

Esaú relata que muchos espíritus antiguos continúan adorando a Dios como ellos lo hicieron cuando estuvieron en la tierra.

El "Libro de Revelaciones" ya no es el texto original, que Juan el Apóstol escribió. (Juan)

Juan describe la tercera esfera y también confirma, que Jesús escribió "la Oración."

   


 

 

El Reino del Hombre Natural Perfecto—los Cielos Espirituales

 

 

Jesús describe el camino al Reino de Dios en la tierra y al reino del hombre natural perfecto, o los cielos espirituales

 

Yo estoy aquí, Jesús

Vengo esta noche para escribirte sobre el único camino, como los hombres pueden alcanzar el Reino de Dios, o el camino al hombre perfecto.

Este es un tema, que muchos hombres y maestros trataron de explicar a la humanidad, y los caminos descritos han sido tan variados y a veces tan contradictorios, como se difirieron los pensamientos y la educación de estos hombres; y todos buscaron fundar sus enseñanzas y conclusiones en la Biblia. Quiero decir, por supuesto, aquellos que confiesan ser Cristianos. En cuanto a otros maestros y reformadores (como ellos han sido llamados), sus enseñanzas se basan en las doctrinas de las varias religiones, a las que pertenecían, o profesaban lealtad.

Pero el Reino de Dios es más típicamente una frase, que se encuentra en la Biblia, y hasta cierto punto, en las Escrituras Hebreas.

Considerando el tema de este mensaje, es importante primero comprender, qué significa "Reino de Dios." Algunos lo comprenden o conciben como un reino en la tierra, donde la Voluntad y las Leyes de Dios serán cumplidas y obedecidas por los hombres en la vida mortal, y otros lo comprenden como este Reino de Dios, que existe y continuará existiendo en perfección en el mundo de los espíritus; y algunos pocos, como el Reino, que encontrará su hogar, o lugar de existencia, en las Esferas Celestiales.

Ahora, el camino a cada uno de estos Reinos no es el mismo, aunque persiguiendo el Camino a uno (el Reino Celestial), necesariamente hay que seguir el camino al Reino del Hombre natural perfecto; o en otras palabras, él quien sigue el camino al Reino Celestial, persigue esta dirección, que en su curso le causará hacer aquellas cosas, y obedecer aquellas Leyes de Dios, que son necesarias para establecer el Reino en la tierra y en el mundo de los espíritus. Pero él que persigue sólo el camino, que apunta a establecer el Reino en la tierra, y en la Sexta Esfera del mundo de los espíritus, no se puede jamás convertir en un habitante del Reino Celestial.

El Reino de Dios en la tierra (o en el mundo de los espíritus) puede ser obtenido por el hombre o espíritu, obedeciendo la Voluntad de Dios en aquellas cosas esenciales, que originarán una purificación de su amor natural, y causarán esta restauración de la armonía con Sus Leyes, que afectan y controlan al hombre como solo un hombre; es decir, que restaurarán al hombre a la condición de perfección, que existía antes de la caída de los primeros padres. Muchas de mis enseñanzas, cuando estuve en la tierra (de las que se conservan todavía un número en la Biblia) intentaron instruir a los hombres en este camino de la vida, que desarrollaría sus cualidades morales, y les liberaría de la deterioración y de la influencia destructora del pecado, en lo que ellos entonces vivían, y ahora todavía viven. Por la observancia de mis enseñanzas, y sincera obediencia a estos preceptos morales, el hombre perderá sus apetitos y pasiones y malos pensamientos y deseos, y él se dará cuenta, que en su lugar vendrá un amor más puro, y deseos y pensamientos más espirituales, que conducen a una purificación de su corazón y alma. Esto significa, vivir y pensar en armonía con la voluntad y las leyes de Dios. Porque Dios es Todo Bueno, y todas Sus leyes exigen, que el hombre se convierta en bueno para que este reino se establezca en el mundo de los espíritus.

Por su naturaleza, y quiero decir, según su creación, el hombre es bueno, y no la criatura pervertida, como le declararon por tantos siglos las enseñanzas y doctrinas de la iglesia. Y cuando él llegue a este estado de bondad, que fue suyo en un principio, sólo se habrá liberado a sí mismo de aquellos apetitos, pensamientos y deseos contaminantes, que le transformaron en la existencia pecadora y fuera de armonía, como él es ahora.

Así, por todo esto, el trabajo del hombre, para que el Reino pueda establecerse en la tierra, es sobre todo un trabajo de renunciación. Esta verdad fue enseñada por profetas y maestros antes del tiempo de mi venida a la tierra y de mi enseñanza del camino al Reino Celestial, y la misma verdad se aplica a los espíritus, que construirán y establecerán el Reino en el mundo de los espíritus.

En estos Reinos de la purificación y recuperación del amor natural perfeccionado, no habrá nada de la Divina Naturaleza del Padre excepto, como se pude decir en general, todos los objetos de Su Creación, por ser así, pueden participar en la imagen de lo Divino. Pero esto no es lo Divino, en su verdadero sentido. Lo Divino es lo que participa en la Esencia y Naturaleza Misma de Dios, y no lo que es sólo el objeto de Su creación.

El hombre, en su cuerpo, alma y cuerpo espiritual, es sólo una creación de Dios; y en cuanto al alma, una imagen de su Creador. Pero esta creación no fue en absoluto de la Esencia o Substancia de Dios; y si el Padre así lo desea, esta creación, en su existencia compuesta y coordinada, puede ser totalmente destruida y reducida a los elementos, de los que fue creado, sin afectar en lo más mínimo la verdadera Substancia o Naturaleza de Dios. Así que, en verdad, no hay nada de lo Divino en el hombre o del hombre; como consecuencia, cuando el Reino de Dios será establecido en la tierra, o en el mundo de los espíritus, no habrá nada de lo Divino adentro - sólo la existencia de las criaturas perfectas, viviendo y pensando en armonía con las leyes de Dios, que controlan su creación y existencia.

Así, la forma como estos dos Reinos de lo no-Divino pueden ser establecidos es, que el hombre persiga el curso de pensamiento y vida, que le capacitará a desistir y liberarse de aquello, extraño a su verdadera naturaleza, que le impide volver a llegar a la exacta armonía con la Voluntad de Dios, lo que fue expresado y establecido como obligatorio por la ley de la creación del hombre.

La observancia de las leyes morales capacitará a los hombres, para que logren este fin. El amor, con que el hombre fue dotado como hombre perfecto, le facilitará, que el amor llegue a purificarse y ser más armonioso, que ame a Dios y ame a su prójimo como a sí mismo; porque este amor natural es uno, es universal en su perfección y naturaleza, y en su ejercicio, cada hombre es el hermano de su vecino.

Las cualidades progresivas de este amor, que cada hombre puede procurarse, son expuestas verdaderamente y maravillosamente por Pedro en una de sus cartas, como se encuentra en la Biblia (II Pedro, 1:5-7: "...Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, Devoción; a la Devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor..."). Y si los hombres buscan estos pasos sucesivos para alcanzar el desarrollo de purificación de este amor, ellos conseguirán el gran objetivo.

Como he escrito, la Biblia contiene muchas de mis enseñanzas, que conducirán a este fin, si uno las sigue, y los hombres realizarán el Reino de Dios en la tierra.

Y déjame corregir aquí una creencia o idea equivocada, que por tanto tiempo ha prevalecido entre la humanidad, y que por sus resultados, ha retrasado la venida del Reino en la tierra. La corrección es, que Dios, por Su mero Decreto, o sin tomar en cuenta los deseos y acciones de las almas de los hombres, no establecerá este Reino. Su establecimiento depende de los hombres mismos. Y hasta que su amor llegue, y ellos lleguen, en armonía con la Voluntad de Dios, este Reino jamás será establecido.

Yo sé que se cree y enseña y enfatiza (y los hombres ponen toda su esperanza y expectativas de un cielo de dicha en esta declaración) que yo vendré, en algún tiempo, desde las nubes del cielo a la tierra con un gran grito, y por el poder, que creen que existe en mí, yo estableceré el Reino de Dios - un tipo de reino donde yo seré el rey y gobernador supremo, recibiendo como mis súbditos a quienes creen en mí y me adoran, y mandando a quienes no, a la condenación eterna y las tinieblas exteriores.

Bien, eso es lastimoso, falso, y todo erróneo. Este Reino jamás será establecido de este modo. Porque sólo el hombre mismo puede llamar el Reino en su existencia, y sólo convirtiéndose en el hombre puro, perfecto que originalmente existía, cuando el Reino terrenal de Dios fue por primera vez establecido. El hombre solo trajo el pecado al mundo, y el hombre mismo tiene que destruir el pecado; y entonces la armonía con la Voluntad del Padre será restaurada, y también este Reino.

Por lo que he escrito, no se debe ser concluir por un momento, o incluso en el más mínimo grado, que Dios no participa y no participará en el restablecimiento de este Reino; porque es un hecho, que Él trabaja por Sus ángeles en las almas y pensamientos de los hombres, para llevar este Reino a la tierra. Pero Él no obligará su establecimiento. Tiene que venir voluntariamente por parte de los hombres.

Cuando Dios creó al hombre, Él le dio libre albedrío - el más maravilloso de los regalos naturales para el hombre - y Él no controlará arbitrariamente la dirección de este albedrío por el ejercicio de Su Poder. Por lo que toca al albedrío humano, Dios deja al hombre supremo. Por supuesto, esto es así, sin embargo, si el hombre contraviene las leyes de Dios en tal ejercicio, el hombre tiene que sufrir las consecuencias; porque Dios jamás cambia o suspende Sus leyes. El hombre puede ejercer su libre albedrío como él desea, y como sus pensamientos y apetitos pueden influirle que haga, pero esta libertad de ejercicio no impide la imposición de castigos que las leyes prescriben cuando se viola las leyes. Así ves, que hay libertad sin límite, pero cada ejercicio disarmonioso de esta libertad necesariamente trae el castigo que necesariamente sigue a la violación de la armonía.

Dios quiere el amor del hombre, y lo espera con paciencia, y Él es siempre el Padre Cariñoso, a Quien no le gusta el sufrimiento de Sus criaturas. Él quiere, que su amor venga voluntariamente, y sin limitación o miedo al castigo o esperando una recompensa, excepto esta recompensa, que tiene que seguir necesariamente a la entremezcla del Amor de Dios y el amor del hombre.

Entonces digo, el Reino del Cielo en la tierra no es el Divino Reino, y no contiene lo que es necesariamente Divino (excepto el amor de Dios por Sus criaturas para bendecirles y hacerles felices). Su Esencia y Substancia, sin embargo, no están conferidas a ellos; porque si ellas estuviesen, los hombres no permanecerían en el Reino de la tierra, sino estarían, hasta cierto grado, en el Cielo Celestial, incluso mientras están en la tierra (como yo sé, que algunos hombres, quienes aún son mortales, están en este Divino Cielo).

Ahora, lo que he dicho con referencia al Reino del Cielo en la tierra aplica igualmente al Reino de Dios en el mundo de los espíritus. Allí, los habitantes sólo son los espíritus de los hombres, quienes entregaron sus cuerpos físicos, y llegaron a ser purificados en su amor natural y en armonía con la voluntad y las leyes de Dios, controlando su existencia como hombres perfectos.

Mientras el Reino de Dios todavía no ha sido establecido en la tierra, lo ha sido en el mundo de los espíritus. En la esfera más alta de este mundo (la Sexta Esfera), las almas de los hombres se purificaron, y la armonía ha sido restaurada; y las almas de los hombres disfrutan de la felicidad suprema, que les fue otorgada en el momento de su primera creación, que Dios pronunció como "Muy Buena." Algún tiempo, se te describirá la dicha y la felicidad maravilloso de este Reino. Y no diré, que esto está más allá de toda concepción de los hombres. No fue establecido por el Poder y Voluntad de Dios, sino, después de que ellos se hicieran espíritus, por el ejercicio de las voluntades de los hombres, renunciando al mal y al pecado, y habiendo purificado sus pensamientos y deseos y almas y habiendo llegado a ser armoniosos en el amor natural. Y tengo que decir aquí, que todos los hombres, quienes han vivido, o quienes vivirán, en algún tiempo, vivirán en este Reino de Dios en el mundo de los espíritus, o en el Reino de las Esferas Celestiales; pero la gran mayoría encontrará sus casas en el primer Reino mencionado.

El hombre, con la ayuda del Padre, tiene que labrar su propio destino; y el Padre, sin el esfuerzo del hombre, no le preparará un destino, a que su condición del alma y su amor no le dan derecho.

Pero existe un Reino mayor y diferente y no como estos Reinos, de cuales he escrito, y este es el Reino Celestial de Dios. Y sólo aquellos, quienes reciben la Divina Esencia, pueden convertirse en habitantes de este Reino. Las almas de los hombres tienen que transformarse en la Divina Naturaleza misma de Dios, y el amor natural del hombre tiene que cambiarse en todas sus cualidades y elementos, en el Amor Divino del Padre.

Yo he escrito, que muchas de mis enseñanzas morales están recordadas en la Biblia; y que mi aceptación por el Padre como Su querido hijo, y la recepción de Su Amor Divino en mi alma, me calificaron a enseñar el camino a los varios Reinos. Y como se dijo en este libro, lo que fue perdido por la desobediencia del primer hombre, fue restaurado por la venida del segundo. Esto sólo significa que, a causa del conocimiento, que vino a mí, de la verdad y de las leyes de armonía, que gobiernan el Universo de Dios, yo estuve en la posición de enseñarles a los hombres, el camino de regreso a la pureza y al desarrollo de sus almas en el amor natural, que existía antes de la gran pérdida causada por la desobediencia del primer hombre. Yo no debía realizar esta restauración por algún gran poder o por cualidades divinas de omnisciencia, que posiblemente se supone que tenía, sino más bien sólo enseñando a los hombres, que amen a Dios y a sus hermanos, y motivarles que persiguiesen este curso de vida y pensamiento, que les capacitaría necesariamente a desistir del pecado y del mal, y llegar a un estado de armonía con las leyes de su creación.

Ahora, mientras enseñé estas verdades morales, también enseñé las grandes Verdades espirituales, que muestran a los hombres el camino al Reino Celestial; porque en mis comuniones con el Padre, me vino no solo el Amor Divino, que transformó mi alma en la Substancia del Padre en sus Cualidades de Amor, sino también el conocimiento, por el que este Amor Divino puede ser obtenido, y el Camino cierto al Reino Celestial, aun cuando sólo hasta cierto grado, mientras uno todavía está en la carne.

Pero mis oyentes no comprendieron muy bien mis enseñanzas espirituales, que mostraron el Camino al Reino Celestial - incluso tampoco por mis discípulos íntimos, solo Juan entendió más; en consecuencia, ellas no fueron conservadas en la Biblia, como lo fueron mis enseñanzas morales. Y, en cuanto a la Biblia, los manuscritos originales no fueron escritos hasta muchos años después de mi muerte, e incluso en estos manuscritos no muchas de mis enseñanzas sobre el Camino, que guía a este Reino Celestial, estaban contenidas. Y después, cuando estos manuscritos fueron copiados y las copias recopiadas, estas Verdades importantes no se conservaron - casi ninguna - aunque las fundamentales, a saber: "Dios es Amor," y "excepto un hombre nazca de nuevo, él no podrá entrar en el reino del cielo," fueron retenidas.

Cuando pasó el tiempo, y se siguió recopiando, mis preceptos fueron conservados cada vez menos, y los hombres llegaron a saber cada vez menos de estas Verdades superiores. En consecuencia, se comprendió mejor a las enseñanzas netamente morales, y estas fueron usadas por los maestros e instructores de las masas, para conducir a los hombres al Reino Espiritual de Dios.

Y además, estos líderes cambiaron incluso estas verdades morales e interpretaciones de los autores tempranos de tal manera, que capacitaran a estos líderes, procurarse riquezas y poder y control sobre la gente común en sus creencias y observancias de la adoración. El Dios de Amor entonces se transformó en gran parte en un Dios de "odio" e "ira," infligiendo castigos sobre aquellos, quienes se atrevieron de desobedecer aquellas órdenes, que la jerarquía de la iglesia les presentó como las "demandas" y la "voluntad" de Dios.

Pero estos asuntos han sido descritos más a fondo en otras partes, y no me explayaré más sobre ellos. Sino ahora revelaré el verdadero Camino, que conduce al Reino de Dios en los Cielos Celestiales. (Ver ch.9)

Estoy contento que estés en una condición tanto mejor, y presiento que podemos ahora proceder más rápidamente con nuestros mensajes. Recuerda esto: que mis promesas serán cumplidas, y tú tienes que tener fe. Estoy contigo muy a menudo, y te amo, como sabes; y yo continuaré rezando al Padre por ti. Así confía en mí, y tenga la seguridad, que te ayudo en tus deseos. Buenas noches, y Dios te bendiga.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

El cielo es un lugar así como una condición del alma

Yo estoy aquí, A. G. Riddle

Déjame escribir un poco esta noche, como veo, que estás ansioso de oír de algunos de tus amigos en el mundo de los espíritus. No he escrito por mucho tiempo, aunque deseaba mucho hacerlo, y esta noche diré sólo unas pocas palabras en referencia a mi progreso y felicidad en mi condición como un espíritu Celestial. Porque yo estoy ahora en los Cielos Celestiales, y conozco la Verdad de muchas cosas, que te han sido escritas.

Es un poco difícil para mí, citarte las maravillas de estos cielos, y la perfecta felicidad, que aquellos espíritus disfrutan, quienes han encontrado su hogar y su lugar permanente en las muchas mansiones, de las que Jesús habló, mientras estuvo en la carne. Tienes que saber, que el cielo es un lugar así como una condición, a pesar del hecho, que tantos Espiritualistas enseñan, que es sólo una condición o estado del alma. No, esto no es toda la verdad, sino es una gran parte de la verdad; porque la condición del alma determina sólo, qué cielo ocuparía para encontrar en el su armonía y felicidad. Pero el Padre Todocariñoso dispuso, que el alma tendrá un lugar, de acuerdo con su condición, donde puede vivir y progresar. Si el cielo fuese sólo un estado del alma, entonces no fuese una cosa real, existente, con la substancia y realidad, que el alma, incluso en su estado de dicha, tiene que tener como un necesario acompañamiento para gozar de lo que el Padre ha suministrado a su verdadera condición de vida.

El cielo, como un lugar, es real e independiente del estado del alma, aunque es necesario para el alma, que esté en un estado correspondiente a fin de que pueda entrar en este cielo, y realizar plenamente, que tiene un hogar conveniente a su condición y gozo.

Si el (quiero decir, el cielo) no fuera un lugar real, objetivo y perceptible, entonces el alma estuviera limitada por su propia condición muy estrecha, como puedo decir, y confinada a los límites de su propio estado. Estuviese separada del estado de otras almas, sin relación social, que hace del cielo un lugar de tal felicidad y satisfacción. Cada alma entonces estuviese en la condición del ascético en la vida humana, y la introspección y contemplación fuese la fuente y el único medio de posible dicha. Y el conocimiento de aquellas cosas, de las cuales se dice, que su concepción está más allá del corazón del hombre, y que el Amor del Padre suministra verdaderamente y ciertamente para un progreso continuo e ilimitado del alma hacia un gozo superior y mayor, no tuviera una real, consciente existencia en esta alma.

Como la condición del alma del hombre en su vida terrenal determina su cielo, y al alma se le suministra aquellos alrededores y cosas materiales, que sirven para hacerle feliz, así en los cielos se suministra cosas materiales para capacitar el alma del hombre a disfrutar mejor su propia condición. Las cosas del cielo no son todas espirituales, como tantos hombres se imaginan, sino se componen en parte de la materia del universo. Se constituyen y forman de tal modo, que proveen a los deseos del alma, lo que satisfacerá sus ansias por belleza y armonía y gozo perfecto. En los diferentes cielos existen casas, reales y substanciales, adecuadas para el estado de las almas, y diferentes como aquellos estados son diferentes en sus requisitos.

Estas cosas materiales no son subjetivas, como tantos mortales enseñan, sino son tan objetivas como las cosas de la tierra; y son los objetos de la vista y palpación y de otros sentidos espirituales.

Cuando quiero ir a una ciudad y satisfacer mis deseos, encuentro una ciudad con calles y avenidas y casas y otras cosas que pertenecen a una ciudad, igual como ustedes mortales en la tierra hacen, cuando visitan sus ciudades. Lo mismo, cuando quiero ir al campo y disfrutar de los campos y colinas y ríos y jardines. Todo esto está aquí, real y existente, y no son los sujetos de solos pensamientos o una reflexión del estado de mi alma. Y cuando estoy ausente de una ciudad o del campo, esta ciudad o este campo continúa existiendo en toda su belleza y magnificencia, igualmente real, como cuando estoy presente.

Los hombres tienen que saber que el alma necesita estas cosas materiales en su vida celestial, y las tiene, igual como un alma necesita las cosas materiales de la tierra, cuando está envuelta en un cuerpo de carne. Mientras la condición del alma determina su lugar de vida, este lugar es también existente y real, y espera la venida de este alma en una condición de armonía. En estos cielos, no hay nada nebuloso o impalpable, o sólo un reflejo o imagen de la condición del alma; sino todo es real y substancial, y tan perdurable como las colinas eternas. Y cuando el alma encuentra una habitación, no es el efecto de su propia condición, sino un lugar ya preparado para el alojamiento de esta alma de acuerdo con su verdadera condición. De lo contrario, el cielo fuese un lugar de confusión y de apariciones y desapariciones, sin estabilidad o cualidades continuas; y las muchas mansiones, de las que habló Jesús, que existían en la Casa de su Padre, no tuviesen una existencia real, continua, sino dependiesen del solo estado del alma en su creación y existencia. Las mansiones están allí y no cambian; y si tendrán ocupantes o no, depende de la armonía de las almas en su correspondencia a la armonía de las Leyes de Dios, creando estas mansiones.

Te he escrito esta corta descripción de los cielos, basada en mi conocimiento y experiencia, desprovista de especulación o contemplaciones metafísicas.

Me alegro que pudiese escribirte otra vez. Estoy muy feliz, y sé que el Amor Divino del Padre es una cosa real y transformadora, y realmente todo lo que se necesita para crear en las almas de los hombres y de los espíritus este estado, que les capacitará a tener y disfrutar de las mansiones del Padre en los cielos supremos. No escribiré más ahora. Buenas noches.

Tu amigo y hermano en Cristo,

A. G. Riddle

 

 


 

 

Juan confirma lo que Jesús escribió sobre los dos reinos

Yo estoy aquí, Juan

No escribiré mucho, pero quiero decir, que tú recibiste un mensaje maravilloso del Maestro esta noche, y que él estuvo muy ansioso, de que lo recibieras tan correctamente como lo fuera posible. Y yo tengo que decirte, que él estuvo muy contento con la manera como pudo expresar sus pensamientos a través de ti.

Es una maravillosa revelación de los dos Reinos, que pueden ser, y serán, establecidos. El Reino en el mundo de los espíritus ya ha sido establecido, porque existen muchos espíritus, quienes tienen la purificación del amor natural en este grado, que les hace hombres perfectos, como fueron los primeros padres.

Bien, él vendrá pronto y describirá el mayor y más importante Camino al verdadero Reino del Padre, y yo espero, que estarás en la condición para recibir esta parte del mensaje de una manera tan correcta como recibiste lo que ha sido escrito esta noche. ¡Qué Jesús de conocimiento y amor es él! ¿Puedes tú dudar, que él es el Cristo mismo y el salvador de la humanidad, quien mostró a los hombres el único Camino al Reino Celestial?

Hubo un gran concurso de espíritus presentes esta noche, y muchos, quienes escucharon su mensaje y se asombraron y, yo sé, se beneficiaron por eso. Los espíritus superiores estuvieron aquí en gran número, y también muchos, quienes aprendieron el Camino y están ahora progresando. Y si tú hubieras podido ver las expresiones de amor en sus rostros, agradecerías al Padre con toda la gratitud de tu alma, que tú hayas sido elegido para este trabajo.

Ay mi hermano, no dejes que venga la duda en tu alma en cuanto a tu misión, y en cuanto al trabajo, que tú estás haciendo.

Tus amigos estuvieron aquí, los superiores y aquellos que están progreso, y estuvieron tan agradecidos, que el Padre sea tan bueno y te bendiga tanto.

No escribiré más, pero terminando, repito: reza y cree, y el Amor vendrá a ti cada vez en mayor abundancia.

Con mi Amor y las Bendiciones del Padre, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


 

 

La condición de los espíritus, quienes están debajo de los Cielos Celestiales: Su experiencia, creencias, y afiliaciones explicadas

Yo estoy aquí, Santiago (Hermano de Juan)

Déjame decirte un poco sobre el mundo de los espíritus - es decir, el mundo que está debajo de los Cielos Celestiales, sobre los cuales Juan escribió.

En las varias esferas, que son siete en número, hay muchos niveles, donde viven los espíritus de muchas naciones y razas de la humanidad. Y hasta cierto grado, estas varias razas tienen las costumbres y creencias, que tuvieron cuando estuvieron en la tierra. Las líneas de demarcación son igualmente estrictas como aquellas entre las varias naciones en la tierra. El resultado de eso es, que muchos espíritus, quienes viven en esta manera exclusiva, solo aprenden lo que sus propios líderes les dicen, y que sus varios libros sagrados pueden enseñarles.

El Musulmán sigue Musulmán, igualmente los discípulos de Zaratustra, y también aquellos de Buda y de Confucio y de todos los varios fundadores de sectas religiosas. A veces, en sus migraciones, estos espíritus encontrarán a espíritus de otras razas, e intercambiarán pensamientos. Pero muy pocas veces discuten sobre asuntos de sus respectivas creencias.

Hay sin duda verdades en las sagradas escrituras y creencias de todas estas razas de espíritus, y estos espíritus se benefician a tal grado, como se enseña y se comprende estas verdades. Ahora hablo de la verdad espiritual porque, en cuanto a verdades del mundo natural o material, todos tienen la misma oportunidad de investigar y comprenderlas. No hay raza o credo o creencias doctrinales y enseñanzas de estas verdades que afectan lo material; y me refiero a lo material como existe en ambos mundos, el espiritual y el terrenal.

Pero como digo, cada una de estas razas o sectas tiene sus propias ideas y doctrinas de la verdad, y ninguna puede progresar más allá, que los límites de estas ideas permitan.

Ningún fundador de una raza o secta jamás enseñó el Nuevo Nacimiento, o el influjo del Amor Divino, en contraposición a aquel del amor natural. Y las enseñanzas de Jesús son las únicas, que revelan al hombre la existencia de este Amor Divino, y cómo uno puede conseguírselo. Así ves la importancia, que esta Verdad llegue al hombre. Tengo que decir aquí, que sin la posesión de este Amor ningún espíritu puede entrar en las Esferas Celestiales.

Las enseñanzas de los otros fundadores mostrará a los hombres el camino a una vida en felicidad, y a que ellos puedan asumir que es una existencia permanente. Pero las enseñanzas de Jesús son las únicas que declaran y conducen a los hombres a una realización de la Inmortalidad verdadera del alma.

Yo he escrito demasiado ya y tengo que terminar.

Tu hermano en Cristo,

Santiago

(El Sr. Padgett hizo una pregunta.)

Sí, yo soy este Santiago. La palabra "San" sólo se usa como un medio de identificación; no tiene significado en nuestro mundo de los espíritus.

 

 


 

 

Esaú relata que muchos espíritus antiguos continúan adorando a Dios como ellos lo hicieron cuando estuvieron en la tierra

Yo estoy aquí, Esaú, el hijo de Isaac

Yo fui el hijo de Isaac y el hermano de Jacob, y aquel, a quien los Judíos consideraron que había vendido su derecho de primogénito por una ración de potaje. Pero en esto, me tergiversaron, como sólo hice, lo que la necesidad me obligó a hacer.

Pero todo esto ya pasó hace mucho tiempo. Yo soy ahora un habitante de los Cielos Celestiales, porque todas las cosas se corrigen en mundo de espíritus. Y me convertí en un dueño del Amor Divino, después de recibir el conocimiento de su reotorgamiento en la venida de Jesús.

Muchos de los personajes del Antiguo Testamento siguen sin realizar esta gran transformación, porque, en su autoestima como justos, están contentos con esta concepción. Ellos adoran a Dios como hicieron en la tierra, aunque han dejado de ofrecer sacrificios de animales (porque en la vida espiritual no los tienen para ofrecer). Sin embargo, aún conservan la creencia, que el sacrificio es necesario, y en sus imaginaciones ellos ofrecen lo que es simbólico de las ofrendas, que hicieron en la vida terrenal.

(El Sr. Padgett interrumpió para hacer una pregunta.)

Sí, esta es una suposición bastante natural, pero tienes que saber que la mente y las creencias de los mortales continúan con ellos, cuando se convierten en espíritus. Sus creencias no les permitirán estar convencidos de los errores de sus concepciones de la Deidad, y muchos de estos espíritus del Antiguo Testamento están en esta condición ahora. Ellos se rehusan a creer, o incluso escuchar, las verdades de la existencia y de su relación con Dios, igual como ellos hicieron cuando estuvieron en la tierra.

Tienen ojos, pero no ven; y oídos, pero no oyen. Y envueltos en las tinieblas de sus creencias, ellos se niegan a dejar que entre la luz o a permitir, que las verdades, que son tan aparentes a otros, enciendan sus almas. Una mente que está encerrada en credulidad e intolerancia es igualmente persistente después de que el mortal se transforme en un espíritu, aun cuando haya ocurrido un cambio en sus alrededores (que tú podrías llamar su existencia física), y en sus posibilidades de aprender la verdad. Muchos de estos espíritus, por eso, se niegan absolutamente a reconocer cualquier cambio o posibilidad de cambio en su condición espiritual.

No me sorprende que no puedes comprender cómo es posible, que estos espíritus de la naturaleza mencionada pudiesen vivir todo este gran período de años, como tú estimas el tiempo, en esta condición, rodeados por espíritus, que encontraron la Verdad, y que exhiben esta posesión en sus apariencias y felicidad (y especialmente por algunos de sus viejos asociados que han entrado en la luz), y sin embargo, no son influenciados por estas apariencias y experiencias de estos asociados. No obstante, es verdad. Y la dificultad de convertir estos espíritus infatuados parece crecer más aún, de manera como avanzan en su progresión de mente y amor natural.

Ellos están felices en un sentido relativo, y contentos en su estimación, que no pueden imaginar ninguna otra creencia o causa de progreso, que pudiera traerles mayor felicidad. Además, ellos están firmemente convencidos, que están cumpliendo la Voluntad de Dios en su manera de adoración y en sus sacrificios simbólicos.

Estos antiguos espíritus, como tú los llamas, pero quienes son jóvenes en comparación con muchos en las Esferas Espirituales, tienen sus sinagogas y templos de adoración. También tienen su rabbis y siervos y adoradores según sus viejos creencias. Y las ceremonias en sus reuniones para la adoración son muy poco diferentes de lo que fueron en la tierra. Tienen todas sus vestimentas y atavíos y otros acompañamientos que les distinguieron en la tierra de la gente común. Dicen sus oraciones en público y disfrutan de aparecer como santos espíritus, los especialmente elegidos de Dios, igual como hicieron en la tierra. Y como ellos van desarrollándose más y más en su amor natural, y asumiendo la condición de perfección, hasta donde corresponde a la perfección de los primero padres, como ellos existían antes de la caída, ellos pueden permanecer en esta condición de creencia en su relación a Dios, y en la manera adecuada y única de adorarle, por toda la eternidad.

Ellos se niegan a recibir el conocimiento de la Verdad del Nuevo Nacimiento. Y como esto es opcional para ellos, y el rechazo no les impide a llegar a ser hombres perfectos, como te había explicado, piensan que no hay la necesidad absoluta de nacer de nuevo para facilitar una restauración de la armonía de esta condición y relación, que ellos pueden tener con el Padre.

Por supuesto, hasta el día de la Consumación del Reino de las Esferas Celestiales, tendrán la oportunidad de convertirse en recipientes del Amor Divino, y transformarse en ángeles redimidos. Pero dudo, que muchos de ellos jamás se decidan a aceptar este gran privilegio.

Me alegro, que pudiese escribirte esta noche, como es una nueva experiencia para mí, pero una que me da mucha satisfacción. Y volveré, si tú estás de acuerdo, y escribiré más.

Terminando, quisiera decir que yo conozco la diferencia entre el espíritu quien tiene el Amor Divino en su alma y uno quien no Lo tiene, y que solo el tiempo que un espíritu lleva en el mundo de los espíritus, no necesariamente indica que el espíritu posee el Amor Divino. Como Jesús dijo cuando estuvo en la tierra, "los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros." Y yo puedo agregar, que algunos nunca serán primeros o últimos, sino sólo los recuerdos de lo que hubiese podido ser.

No escribiré más.

Tu hermano en Cristo,

Esaú

 

 


 

 

El "Libro de Revelaciones" ya no es el texto original, que Juan el Apóstol escribió

Yo estoy aquí, Juan

Estuve contigo esta noche y escuché el sermón del predicador sobre qué es el cielo. Y como su texto se basó en algunas expresiones en un libro de la Biblia, que se me atribuye (y que yo realmente escribí, aunque no en la forma exacta como está contenido en la Biblia), pensé apropiado venir y escribirte sobre la verdad del sermón, y sobre el valor del libro como descripción o sugerencia de lo que es el cielo, y como se presenta. También, que hacen los espíritus de los redimidos, en lo que el predicador designó como servicio.

Bien, primero quiero decir que realmente escribí un libro de la naturaleza de este en la Biblia llamado Revelaciones, sin embargo, este no contiene, en gran parte, mis escritos, ni se exponen o siguen mis ideas en este Libro de Revelación. Tal vez ahora sepas, que en mi tiempo, y mucho tiempo antes, los autores Judíos, a causa de los grandes problemas y persecuciones que su nación sufría, acostumbraron escribir libros de la naturaleza de este contenido en la Biblia, y los llamaron "Revelaciones." Lo hicieron con el propósito de animar a su pueblo, para que creyeran que todo el mal que sufrían, sería "vengado" por Dios, y que sus enemigos tendrían que sufrir y serían destruidos; y que al fin, su nación sería salvada de su condición de esclavitud y sufrimientos, y se convertiría en la nación que gobernaría la tierra. Y estas escrituras fueron aceptadas por los Judíos como conteniendo la autoridad de la inspiración Divina, y de comunicar a su nación las verdades de Dios, y las promesas de Su intervención en su favor. Siempre se le atribuyó las escrituras a algún profeta, vidente, o hombre de Dios, quien tuvo el privilegio especial de llegar en contacto con Dios, o alguno de Sus ángeles, por el medio misterioso y sagrado de las visiones.

Por supuesto, estas escrituras tenían sólo la intención de animar a los Judíos para establecer su fe en Dios, y en la creencia, que Él les mandaría un Mesías, quien tendría el poder de redimirles de los castigos y de la servidumbre, que ellos sufrían como resultado de la tiranía y fuerza de sus opresores y perseguidores paganos. Estas escrituras siempre fueron proféticas, y exponían promesas para el futuro, sin jamás intentar fijar un tiempo de su cumplimiento, o del fin de la miseria de la nación y de la venida de su libertador. Así como seguía el tiempo, y las promesas no se cumplieron, continuaba la esperanza y la creencia de los Judíos no disminuía; y la falta de cumplimiento se explicó por la creencia adicional, que el tiempo de la consumación de sus expectativas celosamente anheladas todavía no había llegado. Se aceptó, que Dios era Omnisciente y Omnipotente y cuidaba de su raza, y que Él, y Él Solo, comprendía cuando debería llegar la fecha precisa y adecuada.

Esta esperanza sobre la esperanza fue una fuerza maravillosa para mantener las creencias y expectativas de los Judíos; fue tan eficaz, que hasta hoy día los Judíos permanecen una nación, o más bien una raza, en la creencia y expectación de este Mesías venidero. Pero desgraciadamente, como ellos no le reconocieron ni le aceptaron cuando él realmente apareció, ellos jamás volverán a ver su aparición. Porque él jamás vendrá como su Mesías, como se esperó en el Antiguo Testamento, sino vendrá sólo como el gran maestro y redentor, no solo de su raza sino de todos los pueblos de la tierra. Ya vino como tal redentor, y está trabajando ahora para guiar a los hombres al verdadero y único Camino hacia la Vida y la Felicidad y la Inmortalidad. Pero jamás vendrá ningún Mesías a los Judíos para establecerlos en la tierra como una nación grande y elegida, como casi todos de ellos creen y aún esperan.

Así como digo, muchos libros o manuscritos fueron escritos por los supuestos profetas Judíos, presentando a los Judíos los resultados de visiones, que supuestamente habían sido experimentadas por estos autores. Pero así como las profecías jamás se cumplieron en el sentido como los Judíos las comprendían, tampoco se cumplirán en el futuro, porque no tienen valor real.

Esta costumbre, como puedo llamarlo, continuó de estos tiempos tempranos hasta el tiempo, cuando yo vivía y escribía. Y mi libro de profecía fue escrito por mí, no con el propósito de establecer a los Judíos como una nación en la tierra, o motivándoles que creyeran que sus esperanzas o ansias se cumplieren, sino con el propósito de animar a los Cristianos, que creyeran que, a pesar de su persecución y sus sufrimientos y martirio, ellos encontrarían alegría y paz y el cielo en la vida futura, cuando ellos encontrarían al Maestro y los "santos." Y en mis escrituras, nada se dijo de la "ira" de Dios que sobrevendría a los persecutores de los Cristianos, o que tales persecutores tendrían que ir en un infierno de "fuego y azufre" así que, de este hecho, la felicidad de los redimidos aumentaría.

Se ha agregado a mis escritos, y todo tipo de fantasías grotescas han sido insertadas, así que el diseño completo y el propósito de mis escrituras fueron cambiados y destruidos. El presente Libro de Revelación es sólo una mera alegoría de uno o más autores, quienes fueron dotados con algún conocimiento de las enseñanzas Cristianas, y quienes tenían imaginaciones exóticas.

Este presente libro no tiene valor. Al contrario, está perjudicando la causa de la Verdad como la enseñó el Maestro, como nosotros, quienes estamos en los Cielos Celestiales y quienes tenemos conocimiento de las cosas celestial así como terrenales, conocemos el hecho. No se debe aceptarlo como una Verdad o la revelación de las Verdades, ni debería creérselo para ningún propósito. Ha desviado a muchos buenos hombres y a buscadores honestos y serios de la Verdad, y les llevó a creer y enseñar falsas doctrinas que resultaron en muchas tinieblas y el estancamiento del desarrollo de las almas humanas en sus ansias por la Verdad. Así digo, que los hombres desechen completamente sus enseñanzas, y todas las lecciones que los predicadores, u otros quienes piensan que ellos pueden comprender su significado, traten de enseñar.

Las escrituras que yo di a mi gente, de la naturaleza mencionada, ya hace mucho tiempo cumplieron su propósito. Y las escrituras llamadas Revelación no contienen la verdad que ayudará a la humanidad que llegue al Reino Celestial, o a su eterna felicidad y ser uno solo con el Padre. Dejen que estas escrituras mueran la muerte de una mentira nacida del tiempo.

También me interesó la lucha del predicador para explicar lo que es el cielo, y que su gente, quienes pueden considerarse como hijos redimidos de Dios, encontrarían cuando se convertirían en habitantes de este cielo.

Bien, él dijo la verdad cuando dijo que el cielo es un lugar así como una condición. Porque es inimaginable que alguna condición del espíritu de un mortal pueda existir a menos que exista un lugar donde este espíritu pueda encontrar una habitación. Todo el espacio en el Universo de Dios es un lugar, o espacio que contiene lugares, donde las cosas de existentes tienen que encontrar su ubicación. No hay tal cosa como un vacío en los designios de Dios. Todas las partes del espacio contienen algo substancial, o material o espiritual; y dondequiera que haya tal substancia, hay un lugar para su permanencia. Sí, el cielo es un lugar, o un número de lugares. El predicador está muy lejos de la concepción verdadera del cielo, cuando él supone que es un gran lugar, donde todos los creyentes van después de su muerte, sin tomar en cuenta su condición de alma y perfecciones morales. Como digo, hay muchos cielos y muchos lugares, todos reales y substanciales, como son los diferentes pisos y cuartos en sus casas en la tierra. Y las particiones, si las puedo llamar así, entre estos diferentes lugares son igualmente intransitables para los espíritus, quienes no tienen las precisas calificaciones para pasar, como son los muros de separación entre varios cuartos en sus casas en la tierra para ustedes mortales. Estos lugares son distintivos; y las muchas mansiones, a las que se refirió el predicador, están situadas en muchos cielos, o más correctamente, muchas esferas de los cielos. Hablando estrictamente, hay dos cielos en el Universo Espiritual de Dios; a saber, los cielos del alma redimida y transformada por el Amor Divino, llamados Cielos Celestiales, y los cielos del hombre perfecto restaurado, llamados Cielos Espirituales. Cada uno y todos de ellos son lugares de perfección y substancia real.

Como una estrella es diferente de otra estrella en su gloria, así estos varios cielos dentro de los cielos son diferentes el uno del otro en su gloria y apariencia, y en aquellas cosas que ayudan a hacer las mansiones de sus habitantes hermosas y atractivas y gloriosas.

Me tomaría demasiado tiempo tratando de describir cualquiera de estos cielos, porque cada uno y todos exceden la concepción, que el mortal es capaz de tener. Pero diré esto: que no hay calles de oro o puertas de perlas, o soles o estrellas en ninguno de ellos. Sólo la Luz del Amor y de la Misericordia de Dios los ilumina.

Pospondré lo que voy a escribir además, pero vendré muy pronto y completaré lo que yo intenté decir acerca del sermón del predicador. También trataré de describir las apariencias reales de algunos de los cielos, y cuáles son los servicios, que los hijos redimidos de Dios prestan, cuando ellos vienen al mundo de los espíritus.

Así mi querido hermano, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


 

 

Juan describe la tercera esfera y también confirma, que Jesús escribió "la Oración"

Yo estoy aquí, Juan el Apóstol

Quiero acabar mis comentarios sobre el sermón del predicador describiendo el cielo.

Como dije, estas escrituras Apocalípticas fueron hechas para el propósito de animar a la gente de aquellos días, que creyesen que Dios intervendría en su favor y les salvaría de sus sufrimientos y persecuciones; y en el primer caso, que establecería un reino del Mesías en la tierra, que originaría la transformación de los Judíos en la nación gobernante del universo; y en el segundo, que establecería un Reino en el cielo, donde los Cristianos encontrarían el descanso y la felicidad, siendo habitantes de este Reino, hijos del Padre, y participantes de las glorias del reino de Cristo como reyes y sacerdotes. Bien, como el tema del sermón fue este Reino del Cielo, y el predicador trató de decir a su gente, cual es este cielo, consideraré este tema.

En primer lugar, como he dicho, el cielo no es un lugar universal, adonde todos los Cristianos llegan, sin tomar en cuenta su desarrollo del alma. Sino en este cielo existen muchos cielos, o esferas, en las cuales los espíritus de los mortales encontrarán casas y también felicidad - según su desarrollo del alma o su desarrollo espiritual. Y para que no haya malos entendidos, tengo que decir, que el desarrollo del alma viene sólo por y a través de la operación del Espíritu Santo. El desarrollo espiritual involucra sólo el resultado del funcionamiento correcto de las facultades morales de un hombre y la purificación de su amor natural - que, por supuesto, comprende el desarrollo de su alma, hasta donde la misma puede desarrollarse por este proceso de purificación. Los resultados de cada una de las operaciones son muy diferentes, y conducen a una perfección y relación al Padre, que está en armonía con las leyes controlando los cielos respectivos - porque el lugar de habitación final de cada uno puede ser llamado Cielo.

Pero mi objetivo de esta noche es describirte la apariencia y condición de uno de estos cielos. Y como los mortales han escuchado más acerca del Tercer Cielo que de cualquier otro cielo, lo que nosotros en nuestra información para ti hemos llamado la Tercera Esfera, limitaré mi descripción a este lugar.

Bien, está ocupado por los espíritus de mortales, quienes han recibido una cantidad considerable del Amor Divino, y también por aquellos, quienes han progresado a un alto grado de purificación de su amor natural, y de expansión de sus mentes e intelectos (aunque los últimos no permanecen por mucho tiempo en este cielo, sino progresan al Cuarto, donde hay más oportunidades y más instrucciones en aquellas cosas, que tratan de los avances mentales).

Aquellos quienes progresaron en el desarrollo del alma, y aquellos que progresaron intelectualmente, están todos en el Tercer Cielo, sin embargo, ocupan diferentes y distintos niveles en este cielo; porque las cosas que atraen a una clase, no atraen a la otra. Y hay muy poca entremezcla de estos espíritus, excepto que aquellos, quienes saben que el Amor Divino es real, a veces tratan de mostrar a aquellos, quienes no lo saben, cuán deseable es su obtención, y la felicidad que el trae a los espíritus.

Como nosotros ya te dijimos, la condición del alma - no de la mente - determina el cielo del espíritu en un alto grado. En la Providencia del Padre, Él ha hecho los alrededores y los aspectos del ambiente convenientes para la condición del alma, y aptos para incrementar la felicidad de aquellos espíritus, quienes, a causa de su progreso del alma, pueden ser atraídos a los lugares particulares, donde se encuentran - sus casas.

El aspecto de este cielo para aquellos, quienes tienen este Amor Divino en sus almas, excede por mucho la capacidad de tu idioma mortal de explicarlo, incluso si yo tuviese la capacidad de describir el mismo. Pero en una descripción general puedo decir, que para estos espíritus hay todo para hacerles felices según su capacidad de recibir y disfrutar. Hay árboles y flores, y colinas y valles, y ríos y lagos, y hermosos paisajes. Y sobre todo, esta maravillosa atmósfera (como yo podría expresarlo) que es creada por este maravilloso Amor del Padre, es una Luz gloriosa, que ilumina y da vida a todos cuantos viven en ella, que proviene de este Amor del Padre. Ella es el sol, la luna, y las estrellas, y la salida del sol y la puesta del sol, y las nubes de verano, y las sombras de la noche y las glorias de la mañana. Tu sol y luna y estrellas materiales no aparecen en este cielo, porque el resplandor de la Luz del Amor del Padre eclipsa y elimina la luz de estas creaciones materiales del mundo mortal.

Y entonces hay casas de mayor esplendor y más grande belleza, adecuadas para las condiciones de los varios espíritus, que contienen todo que tiende a causar felicidad y alegría para sus ocupantes y amigos que les visitan. Hay instrumentos musicales y libros y pinturas y mueblaje de cada tipo, aptos para traer satisfacción y alegría a los espíritus, y una realización de paz y descanso de las preocupaciones, que ustedes mortales tienen por toda su vida terrenal. Y sobre todo, y más importante que todo, hay una maravillosa atmósfera de Amor, que hace que todos estos espíritus se den cuenta, que son hijos del Padre y hermanos de su prójimo y que amen a toda la humanidad.

Además, la vida social está más allá de toda concepción. Los espíritus tienen su tiempo de visita así como de quedarse en sus casas; de muchos placeres así como de trabajo y ayudando a espíritus y mortales; de cantar y música y risa, y de oración y contemplación de Verdades espirituales profundas. Sí, en los placeres sociales ligeros así como en las meditaciones y aspiraciones solitarias del progreso del alma, hay felicidad y gozo, y libertad de aquellas cosas, que contaminan o hacen los pensamientos y deseos de los corazones de estos espíritus disarmoniosos. Todo es alegría, y no hay nadie quien tenga el aspecto solemne, decaído, que muchos en la tierra se imaginan que representa verdaderamente al justo y redimido de los mortales. No, el Amor no conoce la tristeza; y como el alma cuenta su condición por el aspecto del cuerpo espiritual, el alma que está tan llena de alegría y felicidad, solo puede reflejar aquellas emociones del alma. Esto es el resultado de la ley, que declara que nada puede ocultarse, y que cada espíritu tiene que mostrar la verdad de su condición.

No hay ciudades amuralladas o calles de oro o puertas de perlas, u otras cosas materiales, que el libro expone, el mismo que se me atribuye. A fin de que el hombre pueda recibir alguna concepción de lo que es el cielo, estas cosas en el cielo no serían de oro o perlas o diamantes o jaspe; porque cuando ellas se comparan con las bellezas reales de lo que el cielo contiene, parecen como la luz débil de una vela en comparación con la luz de tu sol de mediodía.

En verdad, la mente del hombre no puede concebir las glorias que esperan al alma encendida en el amor, cuando llegue a su hogar celestial.

Hay otro concepto erróneo, que el predicador tuvo, siguiendo las enseñanzas del libro de Revelaciones, y esto es que el Reino del Cielo es una ciudad amurallada - la Nueva Jerusalén - donde todos los espíritus de los redimidos viven, cantando en voz alta sus hosannas a Dios. Hay ciudades, de las cuales se podría decir, que tus ciudades en la tierra son correspondencias, pero hay también aldeas y caseríos y casas en el campo, como dirías, rodeados por verdes campos y valles sombreados atravesados por ríos y arroyos de matiz plateado, claros como cristal, y también lagos plácidos, que ofrecen los placeres de pasearse en bote y navegar a vela y otras diversiones. También, a cada espíritu se suministra el lugar, que es más atractivo para él, y es opcional para él, donde quiere que esté su hogar.

Pero todos aman y adoran al Padre, y tratan de hacer felices a sus vecinos. Todos también se ayudan mutuamente en el desarrollo del alma hacia una progresión a los cielos que son aún superiores.

Todos los espíritus están controlados por la ley, pero esta ley es la ley de Amor; y este Amor es el Amor Divino - la esencia de la Divinidad del Padre.

Ya he escrito suficiente por esta noche, y espero, que puedas, de lo que he dicho, captar alguna débil concepción de lo que son las glorias de este Tercer Cielo para aquellos, quienes han encontrado este Amor y lo tienen hasta cierto grado. Y como tú tienes que saber, que hay muchos cielos encima de este, y cada uno posee sucesivamente un incremento de las glorias y la felicidad, y de las hermosuras de lugar así como de la belleza de espíritu, tú puedes imaginarte, lo que el Maestro quiso decir, cuando él dijo, "En la Casa de mi Padre hay muchas mansiones."

Yo sé que mi intento de una descripción puede ser insatisfactorio para algunos mortales, pero es lo mejor que puedo hacer. Palabras mortales no pueden comunicar, y pensamientos mortales no pueden concebir, realidades; pero el hombre puede recibir una mejor visión espiritual de estas cosas en su imaginación.

Estoy contigo a menudo, esparciendo alrededor de ti la influencia de mi amor, y tratando a ayudarte y animarte. Deja que incremente tu fe en nosotros y en nuestras comunicaciones, y cree sobre todo, que el Maestro te escribió la oración, que recibiste hace unas pocas noches. Estúdiala a fondo y capta su significado espiritual. Deja tus ansias y aspiraciones salir hacia el Padre, como sugiere la oración, y tú encontrarás una respuesta maravillosa y satisfactoria a ellas. Nosotros estamos rezando por ti y tus amigos, y tienes que creer, que el Amor está viniendo a sus almas.

Así, con mi Amor y mis bendiciones, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


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