Revelaciones Angelicales—el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Capítulo 4

La Verdadera Expiación

 

 

Mensajes incluidos en este capítulo:

La redención del alma, que Jesús enseñó, no se logra por el sacrificio de sangre de ninguna de las criaturas de Dios. (Lucas el Apóstol)

Lucas sobre la expiación, continuación.

El verdadero significado de la expiación. (Jesús)

La creencia por las iglesias en la eficacia de la expiación asumida por Jesús ha provocado mucho daño a la humanidad (Juan el Apóstol)

Pablo niega la expiación asumida por Jesús. 

Pedro afirma lo que Pablo escribió acerca de la expiación asumida por Jesús.

 


  

 

 

La Verdadera Expiación

 

 

 

La redención del alma, que Jesús enseñó, no se logra por el sacrificio de sangre de ninguna de las criaturas de Dios

 

Yo estoy aquí, Lucas, el autor del tercer Evangelio, que fue.

Vengo esta noche para hablarte de una Verdad, que es de mucha importancia para ti y para la humanidad, y deseo, que tengas mucho cuidado recibiendo lo que te diga. Yo estoy en una condición de Amor, que me cualifica para conocer lo que escribo y para provocar, que tú aceptes como verdad lo que yo te diga.

Quiero decirte, que el Amor, del que nosotros hemos escrito, es el único Amor, que puede lograr, que un espíritu o un hombre se transforme en uno solo con el Padre. Y este es mi tema: "La Expiación."

Esta palabra, como se la usa en la Biblia y se la expone por las iglesias y comentaristas de la Biblia, lleva consigo el significado de algún precio, que ha sido pagado por Jesús por la redención de la humanidad de sus pecados y del castigo, que, de lo contrario, ellos tuviesen que sufrir por haber cometido el pecado; también, la idea de que Dios, como un Dios "enojado" e "insaciable", esperó que se pagase el precio para satisfacer Su "ira", para que el hombre pudiese estar ante Él absuelto del pecado y de las consecuencias de la desobediencia.

Este precio, según las enseñanzas de las iglesias y personas mencionadas, tenía que ser pagado por alguien quien, por su bondad y pureza, fuese capaz de pagar este precio -- es decir, uno quien tuviese en él cualidades inherentes, y por su sacrificio, fuese de tal inherente valor, que cumpliese con los requisitos de las demandas de este enojado Dios, cuyas Leyes no habían sido obedecidas. Y ellos enseñan también, que el único camino, como se pudo pagar tal precio, fue por la muerte de Jesús en la cruz, quien fue la única persona en toda la creación, que poseyó estas cualidades en suficiente grado para satisfacer estos requisitos. Y, además, que por su muerte y el derramamiento de su sangre, los pecados fueron expiados y Dios estuvo satisfecho. Este es la creencia ortodoxa de la "expiación" y del plan para la salvación.

Resumiendo, un ser humano perfecto, libre de todo pecado, una muerte en la cruz y un derramamiento de sangre -- y ambas cosas necesarias a fin de que los pecados de los mortales pudiesen ser perdonados, y sus almas purificadas y adaptadas para convertirse en una parte de la gran familia de Dios.

Pero esta concepción de la expiación está muy equivocada, y no se justifica por ninguna enseñanza del Maestro, o por ninguna de las verdaderas enseñanzas por los discípulos, a quienes él les había explicado el Plan de Salvación y que significa la Verdadera Expiación.

En varias partes del Nuevo Testamento, yo lo sé, se dice que la sangre de Jesús quita todo pecado, y que su muerte en la cruz "satisface" la "demanda" del Padre por justicia; y en el hay muchas expresiones parecidas transmitiendo la misma idea. Pero estas aseveraciones de la Biblia nunca fueron escritas por las personas, a quienes se los atribuye, sino más bien por autores quienes, en su varias traducciones y supuestas reproducciones de estas escrituras, agregaron a y eliminaron de las escrituras de los autores originales, hasta que la Biblia se llenara de estas falsas doctrinas y enseñanzas.

Los autores de la Biblia, como ahora consta, fueron personas, quienes pertenecían a la iglesia, que fue nacionalizada en del tiempo de Constantino (En el siglo cuarto DC -- ed.). A ellos se los impuso el deber de escribir esas ideas, como los gobernantes o administradores de esta iglesia las proyectaron, que tuviesen que ser incorporadas en la Biblia para el propósito de llevar a cabo sus ideas, para servir los intereses verdaderos de la iglesia, y a darle poder temporal, como jamás hubiese podido tener bajo las enseñanzas y dirección de las doctrinas puras del Maestro.

Por casi dos mil años se creyó en esta falsa doctrina de la expiación, y las llamadas iglesias Cristianas la aceptaron y promulgaron como la verdadera doctrina de Jesús, y la única de la que depende la salvación del hombre. Y las consecuencias fueron, que los hombres creyeron, que la única cosa necesaria para su salvación y reconciliación con Dios fue la muerte de Jesús, que les lavó sus pecados por el derramamiento de sangre en el Calvario.

Si los hombres sólo supieran, cómo su muerte fue en vano, y qué ineficaz es su sangre para quitar los pecados y pagar la "deuda" al Padre, ellos no descansasen en la promesa, que todo lo que tengan que hacer es a creer en este sacrificio y esta sangre. En su lugar, aprendieran el verdadero Plan de salvación y hicieran cualquier esfuerzo en su poder, para seguirle a este Plan. Y como una consecuencia, ellos tuviesen sus almas desarrolladas así que vendrían en armonía con el Amor y la Leyes del Padre.

La expiación, en su verdadero sentido, nunca significó el pago de una deuda o apaciguar la "ira" de Dios. Significó simplemente el llegar a ser uno solo con Él en aquellas cualidades, que asegurarían a los hombres la posesión de Su Amor y de la Inmortalidad, que Jesús trajo a la luz. El sacrificio de Jesús no pudo tener un posible efecto en la condición de las cualidades del alma del hombre, ni pudo el derramamiento de sangre provocar, que un alma vil y pecadora se convirtiera en pura y libre de pecado.

El Universo de Dios se rige por leyes inmutables como perfectas en su función. Y el gran objetivo, que se debe lograr por el Plan, que Él suministró para la redención de los hombres, es que cada hombre llegue a estar en armonía con estas leyes. Tan pronto como exista esta armonía, no habrá más discordia, y el pecado será desconocido por la humanidad. Y así, sólo lo que lleve al hombre a esta armonía, puede realmente salvarle de sus pecados, y lograr la unidad, que Jesús y sus discípulos enseñaron.

Cuando el hombre fue creado, se le dotó con lo que se puede llamar un amor natural, y este amor, en el alcance de su cualidad, estuvo en perfecta armonía con el Universo de Dios. Y hasta cuando se le permitió existir en su estado puro, formó una parte de la armonía del universo. Pero cuando se le contaminó o impregnó por el pecado, o algo que no estaba de acuerdo con las Leyes de Dios, se salió de la armonía y de la unidad con Dios. La única redención requerida después, fue la eliminación de aquello, que causó la falta de armonía.

El único camino, para que esta falta de armonía pudiese remediar, sería por el amor natural, que tenía que purificarse y liberarse de aquello, que lo contaminó. El sacrificio en la cruz no pudo suministrar este remedio, ni la expiación por la sangre pudo realizarlo, porque el sacrificio y la sangre no tuvieron relación ninguna con el mal, que debía ser remediado. Así afirmo, si estas cosas pagaron el "castigo" y "complacieron" a Dios, y por eso Él no tuvo ningún reclamo adicional al hombre por la supuesta deuda, que el hombre le debía, eso necesariamente implica, que Él mantuvo las almas de los hombres en esta condición de no-armonía y no permitiría, que se quitase la misma, hasta que Su demanda por "satisfacción" y "sangre" hubiese sido cumplida. Después, cuando Él se hubiese "apaciguado," Él presumiblemente permitiría a los hombres por Su declaración arbitraria, que volviesen a estar en armonía con Sus Leyes y funcionamiento de Su Universo. En otras palabras, Él estaría dispuesto a dejar, que los hombres permanezcan fuera de la armonía con Su Universo y funcionamiento de Sus Leyes, hasta que a Él, se le hubiese satisfecho Su demanda por el sacrificio y la sangre.

Esto, como es evidente a cualquier persona razonable, sería algo tan tonto, que ni siquiera un hombre, en asuntos de sus quehaceres terrenales, adoptaría ese plan para la redención de aquellos hijos suyos, que hubiesen desobedecido. (Veo que alguien te llama, y continuaré luego.)

  

 


  

Lucas sobre la expiación (Continuación del mensaje precedente.)

 

Yo estoy aquí, Lucas.

Quisiera continuar mi discurso sobre "la expiación."

Como te he dicho, a menos que un hombre llegue a estar en armonía con Dios en el amor natural, el mismo que Dios le otorgó, y el que lo libera del pecado y del error, no puede haber redención para él; y la muerte de Jesús y el derramamiento de su sangre no pueden establecer esta armonía. Bien, lo que dije hasta ahora, se refiere sólo al hombre y su salvación con relación a su condición de llegar a ser perfecto en este amor natural, el que todos los hombres tienen.

Pero eso no es la Gran Expiación, por la cual Jesús vino a la tierra para enseñar a los hombres (y el Camino, como puede ser obtenido, y el efecto de su realización).

Como se te dijo, al principio, Dios confirió a nuestros primeros padres no solo el amor natural, sino también la potencialidad de la obtención (por la observancia de ciertas leyes y de la obediencia) del Amor Divino del Padre; que, una vez obtenido, transformaría a un hombre en parte de la Divinidad misma. No le convertiría en un dios o igual al Padre, sin embargo, le daría una Divinidad, por haber recibido la Substancia del Gran Amor de Dios, y no permaneciera sólo como la imagen de su Creador. Por consiguiente, el hombre llegaría a ser Inmortal.

Solo Dios es Inmortal -- y cada parte de Él es Inmortal. Y cuando los hombres consigan en sus almas esta parte Suya, que es Su atributo mayor -- Su Amor Divino -- ellos también se transformarán en Inmortales, y entonces ya no estarán sujetos a la muerte.

El amor natural, que se implantó en las almas de toda la humanidad, no es una parte del Amor Divino. Incluso, no es igual a este Amor simplemente en un menor grado, sino es una cualidad distinta y muy diferente de amor, y todos los hombres lo tienen. Pero en muchas personas, se ha contaminado por los pecados, que nacen de la violación de las leyes de Dios, así que la redención, sobre la que hablé, es necesaria para el hombre, incluso como dueño del amor natural solamente.

Pero el Amor Divino del Padre es un Amor que contiene, y se compone enteramente de la Divinidad, que el Padre posee. Y ningún hombre puede jamás convertirse en parte de esta Divinidad, si no posee este gran Amor. Yo sé que se dice, que el hombre es Divino porque él fue creado a la imagen de Dios. Pero nada, que es una mera imagen, forma jamás parte de la substancia de la que ello es la imagen, y puede quizás tener las cualidades de esta substancia. En términos generales, la imagen puede tener la apariencia, y (para los asuntos comunes de la vida de los mortales) puede servir para el propósito de lo real, hasta que algo surge que demanda la producción de lo real; y después la imagen ya no servirá para el propósito.

Ahora en el caso de la creación del hombre, él fue hecho a la imagen de Dios únicamente en la característica de su apariencia material del alma. Su cuerpo físico o espiritual no fue a la imagen de Dios, porque Dios no tiene estos cuerpos. Sólo el alma del hombre es a la imagen de Dios, el Superalma Grande. Y mientras el hombre permanezca una imagen del Padre, él jamás será más que un hombre, como él fue en el momento de su creación -- la Substancia del Padre jamás formará parte de él. Y mientras la Substancia es Divina, la imagen jamás podrá convertirse en algo Divino, hasta que se transforme en la Substancia.

En la creación del hombre, se proyectó un Plan, como esta imagen pudiese convertirse en algo de la Substancia. Allí se dio al hombre (el dueño de la imagen) la potencialidad de la obtención de la Substancia. Pero el hombre, por su desobediencia, por falta de cumplir con o seguir los requisitos del Plan suministrado, perdió esta potencialidad, que le había sido conferida. Él por eso perdió la posibilidad de que la imagen se transforme en la Substancia, lo que era absolutamente necesario, para que él algún día pudiese llegar a ser el dueño de una parte de la Divinidad del Padre. Y cuando los hombres se llaman Divinos, aseguran lo que no es verdad, sino que, desde la venida de Jesús a la tierra, puede convertirse en verdad.

No citaré, cuál era esta desobediencia de nuestros primeros padres, o cómo ellos perdieron la gran potencialidad de llegar a ser Divinos. Sólo diré que, ellos perdieron esta potencialidad por su desobediencia, porque Dios se la quitó. Y Su Decreto -- que en el día que ellos cometiesen la acción de desobediencia, ellos seguramente morirían -- se llevó a cabo, y ellos murieron. No murieron los cuerpos materiales, ni sus cuerpos espirituales, ni sus almas, porque los hombres continuaron viviendo en sus cuerpos físicos por muchos años, después del día de desobediencia. Sus cuerpos espirituales y almas jamás murieron, porque ellos aún siguen con vida. Sino lo que murió, y lo que fue afectado por la sentencia impuesta a ellos, fue la potencialidad de recibir la Substancia, que les transformaría en Divinos e Inmortales. Esta potencialidad les fue quitada y jamás restaurada durante largos siglos, desde el tiempo de su muerte hasta la venida de Jesús.

Esta parte de la Divina Naturaleza, o este Atributo Divino, que era el objeto de esta potencialidad, y que convertiría al hombre en parte de la Divina Naturaleza e Inmortal, fue el Amor Divino del Padre, y nada más. Y si nuestros primeros padres por su obediencia hubiesen recibido este Amor Divino, jamás habría existido la mortalidad en cuanto al alma en la tierra, tampoco el pecado o la falta de ser uno con el Padre. Pero vino la desobediencia, y resultó la muerte de la posibilidad de llegar a ser Inmortal. Y el hombre permaneció solo un hombre -- sólo una imagen del Padre y nada más.

Ningún hombre, en todo el largo tiempo que mencioné, jamás tuvo algo más o mayor en su naturaleza que el amor natural, sobre el que he hablado. E incluso a este amor natural, el hombre le abusó y contaminó tanto, que él se convirtió con el tiempo en un paria del Padre en cuanto a este amor. En otras palabras, él (hombre) lo enterró tan profundamente bajo sus acciones de pecado y violación de aquellas Leyes de Dios, que controlan este amor natural, que él mismo pareció estar abandonado por el Padre, incluso como un ser humano.

En la historia de lo que se llama "el pueblo elegido" de Dios, los Judíos, aparece, que este pueblo se alienó siempre de nuevo tanto de Dios en este amor natural, que las fuerzas del mundo de los espíritus utilizaron a hombres (quienes poseyeron este amor en un más puro estado que la gente común) para llamar a este pueblo a una consciencia de sus obligaciones con Dios, que resultaron por el don del amor natural. Ninguno de los profetas -- ni Moisés ni Elías ni ninguno de los otros -- poseía este Amor Divino, sino sólo el amor natural en un más puro estado que la gente, a quienes ellos les entregaron sus mensajes.

Pero en el propio tiempo de Dios, y de acuerdo con Su Misericordia y Su Plan, Él reotorgó al hombre esta gran Potencialidad, sobre la que hablo, para que los hombres tuviesen otra vez el privilegio de llegar a ser uno solo con Él. Y Jesús fue enviado a la tierra en la forma de hombre concebido y nacido como otros hombres, pero sin pecado, para proclamar el reotorgamiento de este Gran Regalo.

Sucedió en el momento de la venida de Jesús, que el Gran Don fue reotorgado a mortales y espíritus de mortales, quienes entonces vivían en el mundo de los espíritus. Y todos ellos (espíritus y mortales) recibieron el privilegio de llegar a ser uno solo con el Padre por el Plan de salvación, el mismo que Él había revelado a Jesús, y el que Jesús enseñó en su ministerio durante los cortos años de su vida terrenal, y que él sigue enseñando.

No hay otro camino, como el hombre puede convertirse en uno solo con el Padre -- como la imagen puede transformarse en la substancia - si no el Camino, que Jesús enseñó, pero que parece no haber sido comprendido por los hombres, después de que la iglesia llegase a ser una iglesia de poder temporal, y después de que las escrituras de los apóstoles fuesen adulteradas, y los pensamientos y deseos de los hombres fuesen interpolados en lugar del Evangelio de la paz y de la salvación.

Sin embargo, existe en el Evangelio de Juan una declaración del verdadero plan de salvación, aunque es poco comprendido y casi ignorado en las enseñanzas prácticas y observancias de las iglesias y sus miembros. Y esto es: "A menos que uno nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios."

Estas palabras del Nuevo Nacimiento son las únicas palabras, que declaran la verdadera doctrina de la expiación. Ni la muerte de Jesús en la cruz, ni el derramamiento de sangre o lavar los pecados por la sangre, ni el pago de alguna deuda, y nada de "creer en el nombre del Señor Jesucristo," llevará a los hombres a ser uno solo con el Padre o les capacitará para convertirse en habitantes de Su Reino. Sólo el Nuevo Nacimiento es eficaz para este propósito, y Jesús jamás enseñó ningún otro plan, y tampoco lo hace ahora.

Entonces, ¿qué significa el Nuevo Nacimiento?

Los hombres, en su comprensión e interpretación de el, difieren, y no sería bueno, si cito estas diferentes interpretaciones, o lo que el Nuevo Nacimiento no es. ¡Sino lo importante es, lo qué realmente significa!

Como he dicho, la potencialidad que fue conferida a nuestros primeros padres fue el privilegio de la obtención de la Divina Naturaleza e Inmortalidad del Padre, para llegar a estar llenos de Su Gran Atributo de Divinidad -- el Amor Divino. Y si nuestros primeros padres por su obediencia hubiesen recibido los beneficios de este gran privilegio, ellos hubiesen nacido de nuevo, igual que tú y todos los otros mortales (y espíritus también) pueden nacer de nuevo ahora.

Entonces el Nuevo Nacimiento es sencillamente el efecto del flujo de este Amor Divino del Padre dentro del alma de un hombre, y la desaparición de todo, que tienda al pecado y al error. Cuando el Amor Divino toma posesión del alma, el pecado y el error desaparecen. Ella (el alma) llega a ser de una cualidad igual al Gran Alma del Padre. Y porque el Alma del Padre es Divina e Inmortal en su cualidad de Amor, así, cuando el alma del hombre llegue a estar llena de esta cualidad de Amor (el alma siendo el hombre), esta alma se transforma en Divina igualmente. Entonces la imagen se transforma en la Substancia, lo mortal se transforma en lo Inmortal, y el alma del hombre, en cuanto al amor y a la esperanza, se transforma en parte de la Divinidad del Padre.

Ahora, Jesús vino a la tierra para proclamar este Plan de salvación, y también el reotorgamiento del Gran Don de la potencialidad del alma. Esta fue su misión, y ninguna otra. Cómo los lectores de la Biblia recordarán -- y es una verdad -- cuando Jesús fue bautizado y ungido, y también en el Monte de la Transfiguración, la voz de Dios (como está escrito) declaró, que Jesús fue su bien amado hijo y demandó de la gente, "¡Escuchadle!" No que creyeran que él vino a morir en la cruz, no que creyeran que su sangre realizaría la expiación, no que creyeran en alguna expiación asumida por Jesús, o que Dios en Su "ira" demandó un sacrificio, sino sólo "¡Escuchadle!" Y en todas sus enseñanzas, Jesús jamás enseñó nada de esto, sino sólo el Nuevo Nacimiento como lo expliqué. Esto es lo único necesario para la verdadera expiación, y Jesús sigue enseñándolo.

Él también enseñó verdades morales, que afectan la conducta y la relación del hombre con el hombre, y del hombre en su estado natural con Dios; pero ninguna de estas enseñanzas morales fue suficiente para realizar el Gran Ser Uno Solo con el Padre. No hay duda que la observancia de muchas de estas enseñanzas de moralidad, y de la conducta del hombre hacia Dios, tendrá una tendencia para llevar a los hombres, que busquen el Amor superior del Padre, y para ayudar a sus almas, que alcancen la condición, que facilitará, que este Gran Amor fluya dentro de ellas. Pero estas enseñanzas morales de conducta prescrita no serán suficientes, por sí mismas, para traer el Nuevo Nacimiento, y como consecuencia el Ser Uno Solo con el Padre.

Ahora, Jesús no solo enseñó la necesidad del Nuevo Nacimiento, sino también enseñó el Camino, como podía ser obtenido. Y este Camino es igualmente sencillo y fácilmente comprensible como el Nuevo Nacimiento mismo. Él enseñó, y está enseñando ahora, que por la oración sincera al Padre, y por la fe (que provoca, que todas las aspiraciones y ansias del alma sean cosas de real existencia), y por el Espíritu Santo (que es el mensajero del Amor del Padre, o lo que transporta su Amor Divino), este Amor fluirá en las almas de los hombres en respuesta a sus oraciones. Y por esta fe, los hombres percibirán Su presencia; y de este modo, y sólo así, los hombres recibirán el Nuevo Nacimiento.

Esto es un asunto totalmente individual. Sin la oración personal, seria del suplicante, y la fe que viene con el Amor, un hombre no puede recibir el Nuevo Nacimiento. Ninguna ceremonia de iglesia, ninguna imposición de las manos, o misas por las almas de los muertos será eficaz para transformar al hombre o al espíritu en una nueva criatura de Dios.

Lo que yo he escrito, es el significado de la Verdadera Expiación, como la enseñó el Maestro, y como la comprendieron todos los redimidos del Padre, quienes viven ahora en Sus Cielos Celestiales. Y no existe otra expiación posible.

Yo he escrito suficiente, y espero haber explicado de manera sencilla, la verdadera explicación de la Divina Expiación para todos los hombres. Nosotros quienes somos habitantes de los Cielos Celestiales, conocemos la verdad de mi explicación, por la experiencia personal, y por el otro hecho, que ningún espíritu en todo el universo puede negar: que sólo aquellos, quienes han recibido este Amor Divino del Padre en sus almas en suficiente abundancia, pueden vivir o ya viven en los Cielos Celestiales. Todos los otros espíritus, sin consideración de cuáles sean sus varias creencias, viven en las Esferas Espirituales inferiores, y no pueden entrar en los Cielos Celestiales, a menos que ellos busquen y obtengan el Nuevo Nacimiento, el mismo que Jesús enseñó y sigue enseñando.

Así mi querido hermano, sin escribir más, te diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Lucas

  


 

El verdadero significado de la expiación

 

 Yo estoy aquí, Jesús.

Escribiré unas pocas líneas, porque deseo confirmar, lo que Lucas ha explicado tan claramente sobre el significado de la Verdadera Expiación.

Él declaró el verdadero Plan de Dios para la redención de la humanidad -- es decir, para colocarles en la relación exacta hacia nuestro Padre, la que nuestros primeros padres ocuparon, y la relación, que les fue quitada y jamás restaurada hasta mi venida, por su desobediencia. Los hombres tienen que aprender el verdadero significado del gran Plan para su salvación para que se conviertan en uno solo con el Padre en Su Divina Naturaleza. Ningún otro plan ha sido provisto, y ningún otro camino está abierto a los hombres para recibir esta Divina Naturaleza del Padre y la Inmortalidad.

El amor natural del hombre -- que es el amor, que Dios otorgó a los hombres en la creación de nuestros primeros padres -- es un amor puro y en armonía con las Leyes de Dios y con el funcionamiento del universo, y tiene que ser restaurado en su pureza original, para que el hombre llegue a estar en armonía con Dios y las leyes, que lo controlan. Y para llegar a esta armonía, los hombres tienen que liberarse de todas las violaciones de las Leyes de Dios en su conducta hacia Él y entre ellos mismos. Muchas de mis enseñanzas, en efecto, apuntaron a lograr esta armonía.

La Regla de Oro es una sola. Y esta gran enseñanza, si se la observa en el comportamiento de los hombres entre ellos, tenderá a realizar la armonía; porque para el hombre, lo principal es su propia felicidad. Y cuando un hombre haga a los otros como él quiere que los otros le hagan a él, él procederá hacia esta condición de conducta, y a la relación correcta del hombre con el hombre, que conllevará la armonía y una observancia de aquellos requisitos de las Leyes de Dios, que controlan esta relación.

Pero la observancia de la conducta correcta del hombre con el hombre, o la recuperación de la pureza de este amor natural, no realizará la gran reconciliación con Dios en el sentido Divino -- es decir, no hará a los hombres uno solo con el Padre en Su Divinidad e Inmortalidad.

Y ahora, veo y comprendo, por qué mis grandes enseñanzas de la Expiación Divina no se consideraron tan importantes por los hombres, después de que murieron mis primeros discípulos, como las enseñanzas que les controlarían en su conducta hacia su prójimo -- es decir, lo que puede ser llamado mis enseñanzas morales.

En aquellos días, la gran mayoría de los hombres, quienes profesaron seguir mis enseñanzas, como están escritas en la Biblia, que la iglesia adoptó, pensaron más en las recompensas y la felicidad, que les llegarían como mortales, que en aquellas, que les llegarían después de convertirse en espíritus -- igual como los Judíos habían pensado en todos los largos años antes de mi venida. Estas enseñanzas fueron sólo aquellas de la tierra; y estas enseñanzas, del Antiguo Testamento o de cualquier otra enseñanza reconocida por ellos como válida para su comportamiento como mortales, fueron de mayor importancia para ellos que las enseñanzas, que les mostraron el camino al Reino Celestial.

Y cuando la iglesia, la que mis apóstoles fundaron, llegó bajo el control y el régimen de hombres con sólo intereses temporales en su corazón, se atribuyó mayor importancia a aquellas cosas, que (como los gobernantes y líderes de la iglesia pensaron) causarían un comportamiento de la gente, que con el tiempo ampliaría el poder y la influencia de la iglesia. Y como consecuencia, la gran Verdad del Nuevo Nacimiento fue descuidada, y se anunció, que se podía lograr la salvación por medios, que podían ser utilizados con más facilidad por los oficiales de la iglesia. En otras palabras, la salvación se convirtió en algo que dependía de la iglesia y no del individuo. Así ves el gran daño infringido por estas enseñanzas, y el gran poder que la iglesia adquirió.

La salvación es algo entre Dios y el individuo, y puede ser obtenida sólo por el individuo que es uno solo con el Padre, quien no se preocupa de las enseñanzas de la iglesia, o del hombre, a menos que estas enseñanzas lleven a las almas de los hombres a la armonía con Él. Digo "no se preocupa," pero esto no expresa exactamente lo que quiero decir. Dios sí se preocupa siempre, cuando a sus criaturas se les enseña falsas doctrinas, y Él espera y ansía, que pueda otorgar a cada hombre su Amor Divino. Pero incluso Él no puede, o no quiere, hacer el otorgamiento, a menos que los hombres sigan el Plan que Él ha prescrito. Y Él no hubiese podido adoptar ningún otro Plan; porque el único camino, como los hombres pueden convertirse en uno solo con Él es, que se transformen, por así decirlo, en una parte de Él, participando en Su Naturaleza y Sus Atributos. Y a menos que el alma del hombre reciba estas cualidades del Padre, jamás se puede convertir en uno solo con Él.

Como Lucas dijo, mi muerte o sangre o alguna supuesta expiación asumida por mí, no hubiese podido hacer del alma de un hombre el dueño del Amor Divino del Padre, porque no podían llevar al hombre a esta relación con el Padre, que provocaría la apertura del alma del hombre para el influjo de este Amor. No permitas que ningún hombre suponga, que por la creencia en mí como el hijo de Dios y salvador del mundo, o que yo di mi vida por él, él pueda convertirse en uno solo con el Padre; porque no es verdad y ha originado mucho daño a la humanidad.

Sólo las aspiraciones puras, honestas, sinceras del alma de un hombre por este Gran Amor del Padre puede realmente efectuar esta verdadera expiación, que es necesaria, para que este hombre se transforme en parte de la Divinidad de Dios, y participe en Su Divina Naturaleza.

Yo he escrito suficiente y terminaré.

Tu hermano y amigo,

Jesús

  


  

La creencia por las iglesias en la eficacia de la expiación asumida por Jesús ha provocado mucho daño a la humanidad

 

Yo estoy aquí, Juan.

Quisiera escribir esta noche sobre un tema, que es importante para los miembros de las iglesias ortodoxas, sobre la creencia en la eficacia de la "expiación" por Jesús, por su muerte y crucifixión.

Todos los ortodoxos creen, sus predicadores y evangelistas enseñan en sus sermones y discursos, y los maestros de las lecciones de la Biblia notifican a sus estudiantes, que la sangre de Jesús y su muerte en la cruz fueron los dos factores en su carrera en la tierra, que salvan a los hombres de sus pecados, y satisfacen el gran castigo de muerte, que les es inminente por la primera desobediencia del hombre, y de los pecados que resultaron.

Bien, esta doctrina ha prevalecido en las creencias y enseñanzas de la iglesia siempre, desde que la iglesia se estableció por la convención, que se reunió siguiendo los ordenes de Constantino (La convención referida fue el Concilio de Nicea, en 325 A.D. - ed.). Entonces, los libros que ahora constituyen la Biblia recibieron la sanción de la iglesia como canónicos. Antes de ese tiempo, algunos de los padres tempranos creyeron en la doctrina de la expiación como esta arriba declarada, y las controversias entre ellos y otros, quienes no suscribieron esta doctrina, fueron muy duras y a veces muy poco cristianas -- según la Cristiandad que prevalecía entre los discípulos tempranos del Maestro, o según sus enseñanzas.

Desde entonces hasta el presente día (aunque la gran iglesia Romana ha sufrido secesiones, y reformas han sido hechas por iglesias fundadas en tales reformas) esta doctrina ha sido incorporada en y creída por la mayoría de las iglesias, no obstante qué denominación ellas hayan adoptado, o a qué forma de gobierno ellas se sujeten.

Esta doctrina constituye los principios fundamentales de varios cuerpos de la entidad eclesiástica. Y hoy estos principios forman tanto una parte de la fe y de las enseñanzas de las iglesias, cuanto ellas siempre la fueron en todos los siglos que han pasado.

Por supuesto, con esta doctrina fundamental, habían sido incorporados en la fe y en la enseñanza respectiva, otros principios, los mismos que se aplican más al miembro individual de la iglesia, que al cuerpo mismo de la iglesia. Quiero decir, la creencia en la Verdad, que hay una estrecha relación entre Dios y el individuo, que puede ser establecida por la oración y las ansias del alma por el influjo del Amor de Dios, y en la regeneración de la naturaleza del hombre por las influencias de este Amor del Padre.

Pero en estos últimos días, esta Verdad solo ha sido conocida, y su trabajo experimentado por relativamente pocos de aquellos, a quienes se llaman Cristianos ortodoxos. La gran mayoría dependió de la creencia en la doctrina, que Jesús, por su sacrificio y muerte, pagó una supuesta deuda, la que el hombre debía a Dios. De acuerdo con esto, aquellos miembros de la iglesia creen intelectualmente en y aceptan a Jesús como su salvador, porque él pagó esta supuesta deuda, y por el derramamiento de su sangre, lavó sus pecados y les llevó a ser uno solo con el Padre; además, él supuestamente les salvó de la "ira" del Padre y, al mismo tiempo, les convirtió realmente en hijos redimidos y aceptados de Dios. Ellos creen, además, que mientras mantengan esta creencia y cumplan con sus deberes como miembros, y también observen el reglamento de la iglesia, ellos están seguros, y preparados para el gozo del cielo y la Presencia del Padre.

Ellos también creen, que a menos que un hombre acepte a Jesús como su salvador de la manera que yo la mencioné, este hombre está perdido por toda la eternidad, y (en las creencias y enseñanzas de algunos de estos miembros) que él será enviado al infierno para ser condenado y castigado por toda la eternidad.

Bien, un enfoque de esta doctrina es tan verdadero como otro, o más bien, tan falso, porque ambas de estas fases de creencia no tienen base en efecto, y no están de acuerdo con las enseñanzas del Maestro. Tampoco están de acuerdo con el hecho, cuya verdad yo sí conozco -- no por alguna creencia, sino por la experiencia personal y la observación.

¡Ay, cómo las enseñanzas puras del Maestro han sido torcidas y convertidas en la causa de que tantas almas humanas no lleguen al cielo de felicidad, como ellas deseaban, y que ellas pensaban iba a ser suyo cuando abandonen su vida mortal!

Esta doctrina, en la que se creyó tanto tiempo, ha provocado la condenación de muchos hombres con respecto a su desarrollo del alma, su llegar a ser uno solo con el Padre, y su alcance de los cielos, los mismos que están preparados para aquellos, quienes consigan la unión de alma con el Padre.

Yo sé que puede parecer sorprendente para alguien, quien realmente cree en esta doctrina y (como piensa) en las verdades de Dios y las enseñanzas de Jesús, las mismas que se supone que están infaliblemente contenidas en la Biblia, que yo anuncio la falsedad de estas creencias, y su ineficacia total para que esta gente sincera obtenga lo que tanto desea con sinceridad.

Pero así es la Verdad; y la Verdad jamás cambia, jamás entra en compromisos con la falsedad, y jamás permite, que creencias erróneas de un mortal en efecto sincero desvíen una sola jota de los resultados y consecuencias de esta falsa creencia. Y el gran perjuicio, que esta falsa doctrina originó para la humanidad, y lo sigue causando, continuará en el mundo por venir, hasta que la creencia en la Verdad reemplace la creencia en lo falso. Así, no todo el mundo que diga: "Señor, Señor" entrará en el Reino del Cielo.

Estas falsas creencias operaron de dos maneras perjudicando al hombre y haciéndole inadecuado para entrar en el Reino: primero, por la creencia que conlleva el daño resultante de la operación positiva del error (lo que es grande); y segundo, por la falta de fe en la Verdad, falta que impide el progreso en la adquisición de aquellas cualidades, que pertenecen a, y son partes necesarias de esta Verdad.

Cuando los hombres creen en la doctrina que presenté, ellos se contentan, y (sabiendo o no) permanecen en un estado de seguridad falsa, y no intentan desarrollar las cualidades del alma, que son las únicas relacionadas con Dios. Sus creencias mentales están fuertes, y pueden crecer en fuerza, pero las comuniones de sus almas con el Padre, y su crecimiento y expansión en el desarrollo de sus almas pueden estancarse y, de hecho, morir.

Este es el gran perjuicio que estas falsas creencias le hacen al hombre y al espíritu -- quiero decir, en su capacidad individual, porque es preciso que se conozca como una Verdad, que la salvación del hombre, o el progreso de su alma hacia el ser uno solo con Padre, es un asunto individual, exclusivamente. Los hombres como congregaciones o en comunidades eclesiásticas no son redimidos del pecado; y como tales no pueden tener ninguna relación con el Padre, ni recibir Su Amor Divino, El que es la única salvación.

Hay sólo un Camino posible, como el hombre puede llegar al unísono y al ser uno solo con el Padre, y en consecuencia ser idóneo para disfrutar de o habitar en las mansiones en Su Reino, del mismo que Jesús habló, cuando estuvo en la tierra. Y este es el Camino, que conseguirá que el alma del hombre sea igual al Alma del Padre, y participante en Sus Divinas Cualidades de Amor y Vida. Ninguna creencia, que no realice esta unión e incorporación, de hecho, puede jamás provocar, que el alma del hombre participe en estas cualidades, que constituyen una parte del Alma de Dios.

Entonces, quiero que los hombres consideren por un momento, qué posible comunicación puede existir entre estas cualidades del Alma de Dios, y la muerte y sangre de Jesús.

Dios es el Creador de la vida y de la muerte, y también de la sangre y de la carne, y Él puede destruir tanto como crear. Si los pecados del hombre hubiesen clamado por un sacrificio de lo que fue sólo carne y sangre, o la extinción de una vida que Dios había creado, para pagar el castigo de este pecado, entonces un Dios Quien demandó ese pago (y esto implica por supuesto que Dios estuvo "furioso" y pudo ser "apaciguado" solamente por algo que Él no pudo conseguirse de y por Sí Mismo) apenas estuviese contento con algo, que Él había creado, sobre lo que Él aún tuvo control absoluto, y que Él pudo destruir y deshacer en cualquier momento que Le agradara.

La vida de Jesús ya fue una posesión de Dios. Cuando él entregó esta vida, no Le dio algo a Dios, que Él todavía no poseyera y que no hubiese podido quitarle. Y cuando su sangre se derramó en la cruz, ¿no hubiese Dios podido hacerla derramar en cualquier momento y de cualquier manera?

Así tal doctrina es demasiado absurda para considerarla en serio. El significado lógico de esta doctrina es, que Dios exigió la cancelación de una deuda, que por mucho tiempo había permanecido sin pagar, que Él estuvo todo "furioso" e "insaciable," y que Él sólo estaría contento con la muerte de un ser vivo y el derramamiento de su sangre -- esta muerte y este derramamiento de sangre sólo de una manera; a saber, en la cruz. Y, sin embargo, con toda esta "demanda" que se remontó atrás a las edades por muchos siglos, implacablemente y sin piedad, Él se contentó, y Su ira se mitigó viendo morir a Su Propia criatura -- y esta criatura fue Su más querido hijo. Y oyendo gotear la sangre de esta criatura de una cruz de madera, la vida y la sangre ya siendo Suya para dejar vivir o destruirla como a Él Le parecía adecuado, el hombre se transformó en uno solo con Él.

La sencilla reducción de tal propuesta es que Dios, para cancelar una deuda que se le debía, aceptó como pago algo, que ya era Suyo, y que ningún poder o ser en todo Su Universo hubiese podido quitárselo a Él.

Ahora digo todo esto reverentemente, como dicen tus predicadores, pero el hecho es, que la afirmación de esa doctrina, con la que yo he tratado, es tan blasfema, que ningún modo de tratar con ella, mostrando su falsedad, pudiese ser irreverente.

Y otra vez, ¡creer que Dios "demandó", que Jesús tuviese que morir específicamente en la cruz para llevar a cabo Su "plan" para un tipo particular de muerte, que haría "satisfactorio" el pago, es tan manifiestamente absurdo, que todos de los espíritus en el Reino del Padre se admiran, que los mortales puedan creer tal dogma irrazonable!

Para seguir esta absurda propuesta a su conclusión lógica, no solo fue necesario, que Jesús tuviese que morir en la cruz, a fin de que la deuda hubiese sido cancelada, sino también que Judas tuviese que convertirse en un traidor, que los Judíos clamasen por su muerte, y que Pilato tuviese que pronunciar su sentencia. Presuntamente, todo esto fue necesario para el pago satisfactorio de la deuda. Pero si esto fuese así, ¿por qué es entonces, que Judas y Pilato y los Judíos no son también salvadores de la humanidad -- incluso, como tú dices, en un sentido secundario? Jesús no hubiera podido clamar por su propia muerte o levantar su propia cruz, o haberse clavado a sí mismo en ella, o perforar su lado con una lanza para que pudiese chorrear la sangre. Si él hubiese hecho eso, hubiese cometido suicidio. Pero puede que hubiesen existido más elementos en el pago de una deuda por este método de morir, que en la manera como su muerte se llevó a cabo en realidad.

Yo, Juan, quien amó al Maestro más que todos los otros, y quien estuvo más cerca de él; estuve con él, cuando él fue clavado en la cruz cruel (en la que yo pienso con horror), y que fui, entre los primeros para quitar su cuerpo del árbol, y primero sentí su sangre en mis manos, te cuento que la muerte de Jesús en la cruz no pagó ninguna deuda, que el hombre debía a Dios. Tampoco su sangre quitó los pecados de nadie. ¡Y, ay, la lástima de todo esto es, que los mortales por todos estos largos siglos han creído, que ellos fueron salvados por su sacrificio y sangre, y por tal creencia, jamás han logrado acercarse al Maestro, o ser uno solo con el Padre!

Como yo y otros te hemos escrito, el único Camino, como el hombre puede salvarse de sus pecados, y convertirse en ser uno solo con el Padre es por el Nacimiento Nuevo - el mismo que el Maestro te describió, que es el resultado del influjo del Amor Divino del Padre dentro del alma de un hombre, y de la desaparición de todo que tienda al pecado y al error. Cuando este Amor fluye en el alma de un hombre, infiltra esta alma, como hace la levadura en la masa; y esta alma participa en el Amor Divino, y por eso se transforma en igual al Padre en Su Divina Naturaleza, y apta para habitar en Su Reino.

Ahora puedes ver con facilidad que no puede haber ninguna relación entre la muerte de Jesús en la cruz, y su sangre, y la entrega en el alma de un hombre de aquellas cualidades Divinas, que pertenecen a la Naturaleza del Padre. Estas cualidades no se reparten al hombre por la muerte y la sangre, sino por la Vida y el Amor, y la fe, la misma que viene con el Amor. Y aquí, cuando digo fe, no quiero decir creencia intelectual, como expliqué.

Como hemos escrito antes, cuando los primeros padres fueron creados, no se les dio este Amor Divino -- sólo la posibilidad de obtenerlo, en su búsqueda por El por el Camino, que Dios había suministrado. No se les obligó, sino ellos tenían la opción de recibirlo o no, y se convertirían en idóneos para vivir en el Reino del Cielo. Cuando ellos cometieron su acción de desobediencia, ellos perdieron este privilegio, y (en cuanto a ello) murieron, y fueron abandonados sin un mediador entre ellos y Dios. Y aquí no quiero decir un mediador en la manera de pagar una deuda, porque ellos no debían nada a Dios. Ellos fueron sólo, como ustedes mortales dicen, hijos desheredados. Y el único mediador, que el hombre necesitaba después de este tiempo, fue uno por quien podrían venir las gloriosas Nuevas, que el Padre había cambiado Su voluntad, o perdonado la desobediencia hasta tal grado, que restaurase Su oferta original -- el privilegio de la obtención de Su Divino Amor en sus almas. Y en este sentido, jamás existió un mediador entre Dios y el hombre hasta la venida de Jesús, y su anuncio al hombre, que el Padre había cambiado Su voluntad, y había restaurado a la humanidad el gran privilegio de participar en Su Divina Naturaleza e Inmortalidad.

Así, como en el primer hombre, Adán, todos los hombres murieron, así en el hombre Jesús todos los hombres revivieron. Y Jesús fue el mediador no solo declarando al hombre el reotorgamiento de este Gran Don del Amor Divino y de la Inmortalidad, sino también mostrando el Camino, como los hombres pudiesen y tuviesen que buscar este Don para obtenerlo. El Gran Don de Dios para el hombre no fue Jesús, sino más bien la Potencialidad de obtener el Amor Divino del Padre, y así transformarse en Divino, y apto para residir en las mansiones del Reino del Cielo. Y así Jesús llegó a ser la Resurrección y la Vida, y llevó la Inmortalidad a la luz.

¡Cuánto mayor es un salvador de esta naturaleza, que uno quien paga una supuesta deuda por su muerte y sangre! No, él es el salvador del hombre por su vida y sus enseñanzas, porque él fue el primero por recibir este Amor Divino, y por convertirse en Divino el mismo. Y así él se convirtió en el primer fruto de la Resurrección.

Nosotros te hemos explicado antes, en detalle, algunas de las Verdades que declaré en este mensaje, y no es necesario aquí explicarles más.

Al concluir, quisiera declarar con todo el énfasis posible, que origina de un conocimiento basado en las enseñanzas del Maestro, y mi experiencia personal (como dueño de este Amor Divino, y participante en la Divina naturaleza del Padre) que ninguna expiación asumida por Jesús, ni el derramamiento de su sangre salva a nadie del pecado, o le hace un hijo redimido del Padre, o le apropia para un hogar en las mansiones de las Esferas Celestiales.

Con un amor, que sólo puede venir de una naturaleza redimida y Divina, amo a toda la humanidad, y me esfuerzo en ayudarles, para que encuentren el Camino a la Vida e Inmortalidad, y a la felicidad más allá de la concepción de los mortales o espíritus, quienes no hayan recibido este Nuevo Nacimiento del Amor Divino del Padre.

Yo he escrito suficiente para esta noche, y tú estás cansado.

Así, mi querido hermano, con todo mi amor y mis bendiciones de un corazón lleno del Amor del Padre, yo soy

Tu hermano en Cristo,

Juan

  


  

Pablo niega la expiación asumida por Jesús

 

Yo estoy aquí, Pablo.

Sí, yo estoy aquí, y quiero decir sólo unas pocas palabras. El libro sobre la "expiación sufrida por Jesús" que estabas leyendo -- acerca del precio de rescate y la sangre de Jesús y el sacrificio en la cruz -- está todo equivocado, y no debes creer en lo que dice.

Bien, yo sé que la Biblia me atribuye las enseñanzas de estas cosas, pero jamás las enseñé. Y te digo ahora, como te dije antes, que no se puede confiar en la Biblia, como el documento que contenga lo que yo realmente escribí; porque existen muchas adiciones a lo que escribí, y muchas omisiones de lo que escribí. Y lo mismo sucede también con los otros, cuyos nombres constan como los autores del Nuevo Testamento.

Muchas cosas contenidas en este libro fueron jamás escritas por ninguno de los supuestos autores del libro. Los escritos de nosotros ya no existen, y ya dejaron de existir hace muchos siglos. Cuando se las copió y se volvió a sacar copias de las copias, grandes adiciones y omisiones fueron hechas, y finalmente se les interpoló doctrinas y dogmas, que nosotros jamás creímos o escribimos.

Tengo que decir esto, y quisiera enfatizar mi declaración con toda la convicción y el conocimiento de la verdad, que yo poseo: Jesús jamás pagó ninguna deuda del hombre por su muerte o su sangre, o una presunta expiación asumida por él.

Cuando Jesús vino a la tierra, su misión le fue revelada de manera como él iba progresando en su desarrollo del alma. Y sólo después de su unción estuvo enteramente calificado para entrar en su misión y el trabajo correspondiente.

La misión consistió de dos partes; a saber: anunciar a la humanidad que el Padre había reotorgado el Amor Divino, el mismo que Adán (o los primeros padres) había perdido, y segundo, mostrarle al hombre el Camino, como este Amor puede ser obtenido, para que el dueño de El se convirtiese en un participante en la Divina naturaleza, e Inmortal.

Jesús no tuvo otra misión que esta. Y cualquier declaración por el predicador o maestro, o las doctrinas o los dogmas de la iglesia, o por la Biblia, que su misión fuese diferente de lo que yo he declarado, es falsa. Enfáticamente, él jamás reclamó que él hubiese venido a la tierra para pagar un rescate para la humanidad, o para salvarla por su muerte en la cruz, o para salvarla de otra manera, sino para enseñar, que el Gran Don (o privilegio de la obtención de la Inmortalidad) les había sido otorgado a ellos, y que ellos podían obtenerlo por la oración y la fe.

El autor del libro está muy equivocado en sus teorías. Pero aceptando la declaración de la Biblia como verdadera, él hace una presentación muy enérgica de las Escrituras. Sin embargo, las Escrituras no contienen la Verdad sobre este tema, excepto el Nuevo Nacimiento que Jesús enseñó. Y siendo así, sus explicaciones y teorías tienen que hundirse. Algún día, y muy pronto, él vendrá al mundo de los espíritus y se despertará, lo que le causará mucho sufrimiento y remordimiento por sus enseñanzas de las falsas doctrinas que su libro contiene.

No me propuse escribir una carta tan larga, cuando comencé, pero tus preguntas exigieron respuestas, y no pude darte respuestas en menos espacio.

No obstante, si obtienes cualquier beneficio de lo que he escrito, el tiempo habrá sido bien empleado.

Tengo que terminar ahora, pero regresaré algún día.

Tu hermano en Cristo,

Pablo

  


  

Pedro afirma lo que Pablo escribió acerca de la expiación asumida por Jesús

 

Yo estoy aquí, Pedro el Apóstol.

YO escribo para confirmar lo que Pablo dijo -- en cuanto a los errores del autor del libro que estabas leyendo y a la Biblia en la que él basa sus argumentos y conclusiones, adicionalmente.

Hay un par de epístolas, que se me atribuyen, y yo realmente escribí algunas a los miembros de la iglesia, sobre las que tuve la supervisión. Pero las cartas, como están contenidas en la Biblia, son falsas y en conflicto con mis creencias en muchos particulares, entonces como ahora; y jamás escribí esas declaraciones conflictivas. Jamás escribí que Jesús pagó un rescate por la humanidad, o que su muerte en la cruz salvó a los hombres de la muerte, la que ellos heredaron de Adán, o algo de la naturaleza que insinuara, que los hombres fuesen salvados por alguna acción de Jesús que satisfizo la "ira" de Dios o, como el autor dijo, "satisfizo la Divina Justicia."

La Justicia no constituyó un elemento en el Plan de salvación del hombre -- sólo Amor y Misericordia, y el deseo del Padre, que el hombre llegase a estar reconciliado con Él; es decir, que viniese a Él y recibiese el Gran Don de Su Divina Naturaleza. Ningún derramamiento de sangre o la muerte de Jesús o expiación asumida por Jesús pudo haberlo logrado, porque nada de esto afectaría el desarrollo del alma del hombre. El concepto del desarrollo del alma es un concepto individual, y sólo puede lograrse, cuando el hombre busque el Gran Don del Amor Divino, y Lo reciba en su alma y lo desarrolle. Él entonces se transforma en un participante en la Divina naturaleza, y en uno con el Padre.

¡Qué deplorable es, que los hombres enseñen esta doctrina errónea de la expiación por la sangre! Cuánto daño causa a la humanidad -- y a los espíritus también. Porque muchos espíritus llegan al mundo de los espíritus con sus creencias tan firmemente establecidas en esta doctrina, que frecuentemente permanecen por años en esta condición de creencia. Esto causa un estancamiento del progreso de sus almas, y rezaga gravemente su obtención del conocimiento de la Verdad.

Cuando este autor llegue al mundo de los espíritus, sin duda tendrá que pagar las consecuencias de sus enseñanzas erróneas. Y muy probablemente este castigo será, que él tendrá que "desenseñar," si yo puedo usar la palabra, a todos los espíritus, quienes creyeron en y siguieron sus enseñanzas de estas falsas doctrinas, cuando estaban en la tierra.

Pero los hombres conocerán la Verdad algún día, y la Verdad les liberará.

Tienes que tratar con tus mejores esfuerzos de llegar en la condición para recibir los mensajes, los que el Maestro desea escribir, para que ellos puedan ser difundidos al mundo.

YO soy tu hermano en Cristo,

Pedro

 

           


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