Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús
Capítulo 19
Las Verdades con referencia al Antiguo Testamento
Leytergus escribió un libro, que contiene una descripción de la creación y caída del hombre
Daniel escribe de su experiencia en el mundo de los espíritus y su vida en la tierra
Samuel recuenta su enseñanza y experiencia, cuando estuvo en la tierra
Helen afirma que Daniel y Samuel escribieron
Elías no fue Juan, el Bautista. Ni fue Juan una reencarnación de Elías
Elías discute la historia de los tiempos, cuando él vivía en la tierra
Elías está muy interesado en el trabajo, y la importancia que la humanidad conozca la Verdad
Las
Verdades con referencia al Antiguo Testamento
Leytergus escribió un libro, que contiene una descripción de la creación y caída del hombre
Yo estoy aquí, Leytergus
Yo fui oriundo de Arabia y vivía antes del tiempo de Abraham, el patriarca Judío.
Vengo a ti esta noche para decirte, que antes de que fuese escrito el Testamento Judío, yo había escrito un libro, que contiene una descripción de la creación y caída del hombre. El Libro del Génesis fue copiado de mis escritos, que se basaron en descripciones más antiguas que las del Génesis.
Estas descripciones de la creación del mundo no fueron las obras de hombres inspirados por ángeles o por otros medios de Dios, sino fueron los resultados de imaginaciones de las mentes humanas, que vivían muchos años antes de que yo viviese, y quienes dejaron sólo la tradición de sus escritos o enseñanzas. Digo todo eso para indicarte, que el mundo ha existido por muchos miles de años más, que el relato de su creación en las Escrituras Judías te llevaría a pensar.
No sé, cuando fue creado, y no encontré a ningún espíritu en el mundo de los espíritus, que lo conociera. Por supuesto, ningún espíritu podría saberlo por su propio conocimiento porque, en el orden natural de las cosas, el hombre tiene que haber sido creado después de la creación de aquello, que es necesario para su subsistencia y bienestar. Jamás vi a un ángel, que no huviese sido antes un mortal, como consecuencia, no pude aprender de ellos, cuando el mundo fue creado; y yo nunca vi a un ángel o espíritu, a quien Dios lo hubiese revelado. Así digo, la creación del mundo, o más bien, el relato de ella, es solo un asunto de especulación y de tradición.
Sí, se me informó acerca de la caída del hombre.
Mi información es la siguiente:
Cuando el hombre fue creado, él fue hecho doble - es decir, hubo un varón y una hembra, y Dios tuvo la intención de convertirlos en una unidad perfecta, sin pérdida de la individualidad de ninguna parte. Sus nombres no fueron Adán y Eva, sino Aman y Amén, lo que significa Am masculino y Am femenino — "Am" significa "creación excelsa de Dios."
Estos seres fueron hechos perfectos, física y espiritualmente, pero estas almas no poseían todas las Cualidades de la Gran Alma Creadora. En aquellos particulares, ellos fueron inferiores al Gran Creador. Pero con respecto a esta parte del alma de su creación, ellos fueron hechos a imagen de su Creador. La parte física o espiritual de su creación no fue a imagen de su Creador, porque Él no tiene ningún cuerpo físico o espiritual. Sólo su parte del alma fue hecha a imagen de su Creador — y no de la Substancia. Pero se le dio a esta imagen una potencialidad de obtener o recibir la Substancia de las Cualidades del Alma de su Creador — esto, siempre cuando ellos persiguieran aquel curso, en su existencia o vida, que causaría, que sus almas reciban este Substancia del Alma, de acuerdo con ciertas operaciones de las leyes, que su Creador había prescrito. Y sólo obedeciendo estas leyes, o sus operaciones, se podía obtener esta Substancia del Alma del Creador.
Bien, estas criaturas no pasaron la prueba, o más bien, los requisitos; y después de vivir por cierto tiempo, ellos se obsesionaron con la idea, que no necesitaban cumplir con estas leyes prescritas, sino podían obtener esta Substancia por su propia voluntad y poder, haciendo lo que les había sido prohibido por estas leyes. Y así, en sus esfuerzos por obtener esta Substancia, o el Amor Divino, ellos desobedecieron estas leyes; y por lo tanto, se les retiró las potencialidades de obtener la Substancia del Alma del Creador. Ellos entonces se convirtieron en seres, todavía dueños de formas espirituales y físicas, y continuaron como almas, pero ya no poseían las Grandes Potencialidades. Y esto fue la caída del hombre.
La historia de la manzana es un mito.
Nada de eso, ni manzana ni otra cosa comestible, formó parte de la caída. Fue únicamente la caída de las potencialidades del alma.
La desobediencia fue el gran deseo ilegal por parte de estos dos, por obtener esta Substancia del Alma antes de ser aptos, o en la condición, para recibirla de acuerdo con las operaciones de las leyes prescritas; y como consecuencia, ellos desobedecieron. Y porque tenían el libre albedrío, que no fue restringido de ninguna manera por su Creador, ellos emplearon este albedrío de acuerdo con sus deseos. Y a partir de esta desobediencia, el albedrío de los hombres y mujeres continuó actuando de acuerdo con sus deseos, y en violación de las Grandes Leyes de la Verdad, que fueron hechas para las dos criaturas en el momento de su creación, y que son las mismas, inmutables leyes del presente.
La substancia del alma, que estos dos perdieron, fue el Amor Divino de su Creador; que, si ellos por su obediencia hubiesen llegado a poseerlo, les hubiese transformado en parte de Su Divinidad — y entonces como Él, no sólo a imagen sino también en la substancia y realidad.
La potencialidad, que les fue retirada, fue el privilegio que tenían para obtener esta Substancia del alma, o el Amor Divino, cumpliendo con la obediencia, que estas leyes prescribieron. Así ves, la historia del Génesis es sólo simbólica.
No tengo nada más que decir esta noche.
Vivo en una esfera, que forma parte de los Cielos Celestiales. Por la Misericordia de Dios, y Su Don, declarado por Jesús, yo recibí esta potencialidad, y a través de ella, la Substancia del Alma, que nuestros primeros padres perdieron.
El nombre, que te dije, fue el mío, cuando vivía en la tierra. Es Árabe y nada más. Tú tienes que saber que muchos de los nombres de mi tiempo fueron acogidos y usados en la nomenclatura de otras naciones y razas en los siglos subsiguientes.
Así, te diré buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Leytergus
Moisés enfatiza la importancia, de que los Judíos aprendan las Verdades de Dios, como Jesús las proclamó
Moisés, el profeta de Dios de los días antiguos
Estuve contigo en varias ocasiones, cuando algunos de los antiguos espíritus te escribieron, y yo estuve muy interesado. Sigo siendo el fiel siervo de Dios. Pero, además, soy un creyente en Jesús, quien es el supremo de todos los hijos del Padre, y el único de todos los mensajeros de Dios, quien trajo la Vida y la Inmortalidad a la luz.
No pudiese haber dicho eso antes de su venida. Quiero decir, que no pude haber dicho, lo que otros grandes reformadores y maestros de las verdades de Dios no lo habían hecho, porque no sabía, lo que significaba la Vida y la Inmortalidad, antes de la venida de Jesús. Ningún hombre o espíritu antes de este tiempo conocía esta Gran Verdad.
Estoy ahora en los Cielos Celestiales con muchos de los antiguos profetas y videntes, que han recibido este Gran Don del Amor Divino. Y muchos, que vivían y murieron desde el tiempo de Jesús, son también Espíritus Celestiales, participando en la Inmortalidad.
Ahora veo, que muchas de mis enseñanzas no fueron correctas; que el amor no entró en ellas, sino más bien el espíritu de venganza que, de ningún modo, forma parte de las verdades del Padre. Los Judíos aún me consideran como su gran maestro y legislador, y muchos de ellos observan mis leyes literalmente. Y quiero contarte este hecho, porque yo creo que, cuando tú publiques los mensajes del Maestro, deberías publicar también lo que escriba yo, muchos Judíos me creerán; y también, que yo y muchos de aquellos, quienes enseñaron mis enseñanzas, se dedican ahora a mostrarles a los espíritus de Judíos, que llegan al mundo de los espíritus, las Verdades, como las enseñó el Maestro.
La nación Judía es la más estricta de todos los pueblos en sus creencias en, y observancias de, sus doctrinas religiosas, como expuestas en el Antiguo Testamento. Como consecuencia, ellos serán entre los últimos de todos los hombres, que acepten las Verdades, las que yo ahora comprendo y enseño. Pero espero que algo de lo que yo te comunico, les lleve a pensar, y que se conviertan en creyentes y observantes de esta Nueva Revelación de la Verdad.
Lucharon y sufrieron por su religión en todos estos siglos, y siguen haciéndolo. Y lo que más que nada ha impedido, que aceptasen las enseñanzas de Jesús, y creyeran en su misión para la humanidad, es que sus discípulos (o aquellos, quienes trataron de escribir sus enseñanzas, y aquellos quienes interpretaron las mismas) declararon y mantuvieron, que Jesús era Dios, y que el verdadero Dios es tres en lugar de uno, lo que, en el decálogo, yo jamás declaré. Eso ha sido el gran tropiezo para los Judíos; y cuando ellos lean, como tal vez lo harán, que Jesús mismo declaró y proclamó, que él no es Dios, sino sólo Su hijo, y que ellos también son Sus hijos, ellos considerarán sus enseñanzas con más tolerancia. Muchos de ellos estarán inclinados a aceptar sus Verdades y las Verdades del Padre. Y el Judaísmo, en su aspecto religioso, poco a poco desaparecerá, y los Judíos se convertirán en parte de una gran hermandad religiosa de los hombres. Y, como en nuestros Cielos Celestiales, ya no habrá más Judío ni Gentil en la tierra, sino todos se unirán en su fe en el Padre, y la misión de Jesús. Él será aceptado como el Mesías no sólo de los Judíos, sino del mundo entero. Entonces, el pueblo elegido de Dios no será una muy pequeña minoría de los hijos de Dios. Más bien, el mundo entero será Su pueblo elegido.
Tengo tanto interés en esta fase de las Grandes Verdades, las mismas que recibirás y las que la humanidad aceptará, porque yo fui más responsable que ningún otro hombre de las creencias actuales de los Judíos, las que causan su separación de todo el resto de la humanidad, porque se consideran el pueblo elegido de Dios.
No escribiré más esta noche, pero siento que tengo que pedirte, que me permitas escribir otra vez, como tengo una misión que realizar en la tierra, para deshacer un trabajo, que yo desempeñé tan efectivamente, cuando fui el caudillo de mi gente.
Como Jesús está enseñando y enseñará a toda la humanidad el Camino al Padre y la Inmortalidad, yo tengo que enseñar a mi gente el camino para abolir estas erróneas y falsas creencias, que están contenidas en el Antiguo Testamento.
Así, te agradezco y diré buenas noches.
Moisés,
el legislador de los Judíos
Daniel escribe de su experiencia en el mundo de los espíritus y su vida en la tierra
Daniel, el profeta de Dios del Antiguo Testamento
Estoy contigo esta noche, porque tú tienes motivos para creer que has sido elegido para hacer el trabajo de Jesús, transmitiendo sus mensajes a la humanidad, y quiero agregar mi testimonio a aquel de los otros, que me precedieron.
Yo soy un discípulo del Maestro, aunque vivía en la tierra muchos años antes de que él viniera para anunciar el reotorgamiento del Gran Amor Divino del Padre, y para mostrar el Camino, por el que cada hombre, quien así lo desee, puede obtenerlo.Jamás sabía lo que fue este Amor, hasta que Jesús viniese y lo declarase al hombre y a los espíritus, como lo hizo. Y cuando él vino al mundo de los espíritus después de su crucifixión, él predicó a nosotros, quienes estuvimos en las esferas espirituales, la gran doctrina del Plan de Dios para la salvación.
Los hombres no deben pensar, que los mortales son los únicos recipientes de este Amor, o que ellos son los únicos, que tuvieron el privilegio de aprender el Camino hacia este Amor; porque como te relato, Jesús vino a los espíritus, que vivían en los Cielos Espirituales, y dio a conocer este gran Plan y enseñó el Camino a la Inmortalidad.
Antes de su venida, yo fui un espíritu, quien disfrutó del favor del Padre en tanta magnitud, por lo que mi amor natural fue desarrollado en el más alto grado, y en este amor estuve comparativamente feliz. También poseí un gran desarrollo intelectual, pero en cuanto al Amor Divino, que ahora tengo, no sabía nada de El, tampoco ningún espíritu, quien vivía entonces.
Eso te puede parecer raro porque, de mi historia, como está contenida en el Antiguo Testamento, naturalmente asumirías que estuve en alto favor con Dios, y así fue realmente. Pero este favor no llegó más allá de recibir de Él una magnífica cantidad del amor natural, que Él había otorgado a toda la humanidad; y como sabía, por mis percepciones espirituales y el poder de una naturaleza síquica, que yo tenía, que Dios se preocupaba de mí, y me utilizaba para convencer a las naciones paganas, que había un sólo Dios, y que Él Solo tenía que ser adorado.
Jamás conocí la realidad de este Amor Divino, ni estuve en una posición, en que yo hubiese podido estar, si este Amor no hubiese sido retirado de la humanidad, cuando nuestros grandes padres terrenales cometieron su fatal acción de desobediencia. En aquellos tiempos, antes de la venida de Jesús, ningún espíritu pudo jamás progresar más allá de esta esfera, donde el amor natural y el desarrollo intelectual existe en su mayor grado de perfección.
Así ves, yo nunca fui un espíritu, que tenía esta Divina Naturaleza. Y nosotros, quienes vivíamos en los días de mi vida terrenal, estuvimos contentos con, y esperamos sólo, los favores y regalos de Dios, como ellos pueden afectar nuestra prosperidad y felicidad terrenal.
Fui un profeta, como está escrito, y Dios me habló por Sus espíritus acerca de aquellas materias, que yo proclamé al pueblo. Él también me dio la capacidad de predecir muchos sucesos, que iban a ocurrir, y realmente ocurrieron. Pero este gran favor y don no me trajo la posesión del Amor Divino o la Naturaleza del Padre; y cuando iba a morir, pasé al mundo de los espíritus como un espíritu dueño sólo del amor natural, y del gran desarrollo moral, que mis comunicaciones de, y asociaciones con los espíritus del Padre me habían proporcionado.
Así el hombre no debe pensar, que nosotros del Antiguo Testamento, no importa si profeta, vidente o especialmente favorecido por Dios, jamás tuviésemos esta Divina Esencia Suya, mientras nosotros vivíamos en la tierra, o mientras nosotros existíamos como espíritus, antes de la venida de Jesús.
Abraham, Moisés o Elías jamás poseían esta Naturaleza Divina, aunque ellos fueron especialmente elegidos por Dios para hacer su trabajo en los particulares para las que ellos fueron elegidos. Y jamás comprendieron, que su vida después de la muerte iba a ser algo más que sólo una existencia en el mundo de los espíritus como espíritus, o como se formuló, que ellos iban a ser reunidos para el hogar de sus padres. Se comprendió entonces, que el descanso era la gran condición de los buenos hombres de Dios. Y este descanso significaba un alivio para ellos, de todos los problemas terrenales, y una felicidad, que resultaría de esa libertad.
Así, cuando el Maestro vino al mundo de los espíritus y predicó la Gran Verdad del reotorgamiento del Amor Divino, los espíritus estuvieron tan sorprendidos como los mortales. Y hubo tanta incredulidad entre ellos como entre los mortales.
Los Judíos aún creen en sus doctrinas, cuales habían sido su ley de fe cuando vivían en la carne. Y las leyes de Moisés y las declaraciones de los profetas los controlan como espíritus de igual manera como en la tierra.
Por supuesto, después de convertirse en espíritus, ellos aprendieron muchas cosas sobre el mundo de los espíritus, de las cuales ellos no tuvieron conocimiento como mortales. Y entre las leyes, que aprendieron como espíritus, fue la gran Ley de Recompensa. Por supuesto, Moisés había enseñado de cierto modo los principios de esta ley, como ejemplificado en su decreto de "ojo por ojo, y diente por diente"; pero esto fue sólo una sombra de lo que esta Ley de Recompensa significa en el mundo de los espíritus.
Esta ley existía entonces como ahora, pero los espíritus tenían sólo el amor natural entonces para ayudarles a salir de su condición de sufrimiento y tinieblas; y en muchos casos, le tomó siglos y siglos a este amor para llevar a cabo su salvación.
Y tengo que contarte también que, cuando este amor natural había acabado su trabajo, el espíritu llegó a una condición de felicidad y satisfacción — tanto que muchos de ellos permanecieron contentos, y algunos que vivían en la tierra cuando yo vivía, y se convirtieron en espíritus cuando yo me convertí en un espíritu, están aún en esta condición de felicidad, que este amor natural, en un estado puro, les da. Ellos no despertaron a la Gran Verdad, que el Amor Divino les había sido ofrecido en el momento de la venida de Jesús a la tierra, igual como muchos — sí, la gran mayoría de los hombres — jamás despertaron a este hecho.
Así ves, Dios en Su Bondad y Misericordia suministró un Camino, por lo que todos pueden convertirse en participantes en Su Divina Naturaleza, y de la gran felicidad correspondiente, que jamás muere, sin embargo, Él también suministró un amor natural, que puede llegar a ser libre de todo pecado y rudeza terrenal, y cuando esté así purificado, le facilita al espíritu, que disfrute de una felicidad más allá de la concepción de los mortales. Pero esta última condición no trae la Inmortalidad, y ningún espíritu con sólo este amor natural tiene una promesa que sea Inmortal.Bien, he escrito muchísimo y tengo que parar por ahora.
Bien, cuando Moisés y Elías se encontraron con Jesús en el Monte de Transfiguración, ellos habían recibido una porción de este Amor Divino, porque ellos habían aprendido de Su reotorgamiento a la humanidad antes de esta fecha. Y como ellos habían desarrollado su amor natural a su excelencia suprema, y estuvieron muy cerca del Padre en su desarrollo del alma, así ellos fueron listos recipientes de este Amor Divino, cuando El vino otra vez al hombre y los espíritus. Pero ellos no estuvieron tan llenos de El entonces, como muchos espíritus, quienes fueron mortales en tu tiempo, están ahora.
Como yo entiendo el significado de la Transfiguración, fue para mostrar a los discípulos del Maestro que, mientras Jesús fue el dueño y la personificación de este Amor Divino en el mundo mortal, así Moisés y Elías fueron los dueños de El en el mundo de los espíritus. En otras palabras, la aparición de Jesús mostró que el Amor había sido otorgado al hombre mortal, y la aparición de Moisés y Elías mostró, que también había sido otorgado a los espíritus.
Algún tiempo, vendré y te relataré mi experiencia encontrando este Amor, de llegar a ser convencido de la verdadera misión y Verdad de la enseñanza de Jesús, y cómo este Amor vino en mi alma y resultó, que me convirtiera en un Cristiano.
La esfera donde vivo no tiene número. Ella está muy arriba en las Cielos Celestiales, pero no tan arriba como aquella donde viven los apóstoles. Ellos tienen un maravilloso desarrollo del alma, que significa la posesión de este Amor en una grande magnitud; y es esta posesión de Amor, que determina su lugar de vida.
Bien, estoy agradecido que pudiese escribirte esta noche, y siento que estoy abriendo el camino, para poder ayudarles a los mortales por haber escrito. Porque nosotros formamos ahora un ejercito, como tú dirías, para dar un grande y exitoso golpe a los poderes del mal y de las tinieblas, como ahora existen en el mundo mortal. Jesús será el jefe de este ejercito; él es el supremo espíritu en todo el Universo de Dios, y nosotros, que somos sus discípulos, nos damos cuenta de este hecho, y le seguimos sin cuestionar.
Así mi amigo, tengo que terminar.Con el amor de un hermano, que te puede parecer anciano, pero es muy joven, diré buenas noches.
Daniel
Samuel recuenta su enseñanza y experiencia, cuando estuvo en la tierra
Samuel, el profeta de Dios del Antiguo Testamento
Yo soy el mismo Samuel, a quien la mujer de Endor llamó del mundo de los espíritus para mostrarle a Saúl su perdición. Vengo a ti esta noche como vine a él en ese entonces, sólo mi propósito no es el mismo, y ya no soy el mismo espíritu en mis calificaciones.
Yo soy ahora un Cristiano, y sé lo que el Amor Divino del Padre significa, mientras entonces no lo sabía. Yo fui un espíritu, que vivía en comparativa felicidad y en la conciencia, que había acabado mi trabajo en la tierra y disfruté entonces del descanso del justo; porque como nosotros comprendimos esta palabra entonces, en ambos mundos, el mortal y el de los espíritus, yo fui un hombre justo.
Vengo a ti esta noche, porque veo, que has sido elegido para hacer el gran trabajo del Maestro, en sus esfuerzos para redimir la humanidad de su vida en pecado y error, y para mostrarles el Camino, por el que ellos pueden participar en la Divina Naturaleza del Padre y obtener la Inmortalidad.
Cuánto más la humanidad está bendita ahora, y los espíritus también, como cuando yo era un mortal, y por mucho tiempo después de que me convirtiera en un espíritu. Mi Dios entonces y tu Dios ahora es el mismo, pero Su Gran Don del Amor Divino no existía entonces como ahora. Así tú y todos los otros mortales tienen que darse cuenta del gran privilegio, que tienen a causa de este Regalo, y el regalo de Jesús de explicar y mostrar el Camino, por el que este Amor puede ser obtenido — libremente y sin ejercicio mental de una alta categoría, sino sólo por las ansias y aspiraciones del alma en sus deseos de convertirse en parte de la Divinidad del Padre.
¡Te digo que los caminos de Dios son maravillosos y misteriosos! Mientras Sus planes nos pueden parecer, como si trabajasen despacio, ellos trabajan seguramente, y serán terminados en Su propio término de tiempo.
Yo jamás sabía, que Dios fue un Dios de Amor y Misericordia, mientras vivía en la tierra. Él fue nuestro Jehová y Rey. Él fue un Dios de "cólera" e "ira," y un "celoso" Dios, como pensé, siempre listo para castigar a aquellos, a quien Él consideró como Sus "enemigos" con masacre y muerte. Yo Le obedecí y cumplí Su Trabajo, como comprendí debía hacerlo, más por miedo que por amor.
En efecto, para mí el amor nunca fue una "arma" o instrumento, que se usaba para llevar al Judío desobediente a un acatamiento de lo que nosotros pensamos fue la Voluntad de Dios. El alma jamás fue desarrollada en el método de conseguir la obediencia, y el amor fue un factor menor para hacer a los Judíos, que obedecieran a los Requisitos del Padre.
Nuestros deseos principales fueron por el éxito de nuestras empresas terrenales. Y, cuando estas se lograron, nosotros no tuvimos más uso para nuestro Dios, excepto para guardarle en reserva para las ocasiones que podrían surgir cuando, como nosotros pensamos, nosotros podríamos necesitar Su Apoyo.
Yo sé que Moisés les ordenó a los Judíos, que amasen a Dios con todas sus almas y mente y fuerza, y muchos de ellos pensaron, que lo hacían así. Pero en realidad, su amor estuvo limitado por el grado de sus deseos por ganancias terrenales. Y eso sí que sé; porque cuando ellos habían logrado lo que querían, ellos se olvidaron de amar a Dios. Como consecuencia, nosotros, los profetas, fuimos requeridos tan a menudo para instruirles, y nosotros les llamamos tan frecuentemente a un recuerdo de Dios, y el peligro que ellos corrían olvidándose de Él y de Sus Leyes. Pero raras veces intentamos, a que ellos Le recordasen por el amor, sino casi siempre por amenazas y mostrando los terribles castigos, que les sobrevendrían, si continuasen a olvidarse de Él.
Y así sucedió que Saúl buscara mi ayuda y consejo. Él pensó que no sólo Dios le había abandonado a él, sino también que él había abandonado a Dios; y él esperó el castigo, que él pensó resultaría de la negación de servirle y obedecer a Dios. Y como yo estuve en el mundo de los espíritus y probablemente muy cerca de Dios, él pensó que yo ejerciera alguna influencia y detuviera la gran "calamidad amenazadora". Pero no me buscó por el amor por Dios, sino por miedo a sus enemigos, y el espanto que Dios dirigiría Su "ira" contra él.
Así ves, el miedo fue el sentimiento que gobernaba a los Judíos en mi tiempo en su trato con Dios. Y cuando este miedo fue calmado o olvidado, se olvidaron de Dios, y sólo se volvieron a acordar de Él, cuando peligro apareció. Por supuesto, hubo muchas excepciones de esta clase de Judíos, porque hubo algunos, quienes en efecto amaban a Dios; y ningún miedo a la "ira" o "cólera" de Él formó parte de su amor.
Así verás que las leyes de Moisés no tenían tanto la intención de regular la parte espiritual o del alma de los Judíos, sino de controlarles en su trato del uno con el otro en asuntos prácticos de la vida, y en su trato con paganos y forasteros.
Las leyes de moral así enseñadas, fueron enseñadas para el propósito de hacerles justos entre sí mismos; entonces como consecuencia (así pensaron), ellos serían justos ante Dios. Pero la gran cosa esencial para hacerles uno con Dios — por la obtención del Amor Divino — faltó, y jamás se lo buscó. No pudo ser encontrado entonces, porque no existía entonces para la humanidad. Yo soy ahora un Cristiano, y sé que el Amor Divino es una realidad, y que todos los hombres pueden tenerlo, si sólo Lo buscarán.
Bien, la mujer de Endor no fue una bruja, y no empleó el arte negra. Ella fue una buena mujer, que poseía poderes para llamar a los "muertos," como ellos fueron llamados. Ella no se dedicó a prácticas para causar daño a mortales, como hechizando o embrujando, sino ella fue un verdadero médium. No tenía mucha espiritualidad, sin embargo, ella fue una mujer de buena moral, que estaba rodeada por muchos espíritus de orden superior, cuyos únicos deseos fueron hacer lo bueno a los mortales. Ella tenía mucho cuidado, que no vinieran malos espíritus y se comunicaran, y sus poderes con los superiores fueron muy grandes. Si ella hubiese sido de lo que ustedes llaman clase inferior de médiums, yo jamás hubiese respondido a su llamada. Pero ella estuvo en relación conmigo y otros espíritus, cuyos pensamientos se dirigieron hacia las cosas superiores del mundo de los espíritus; como consecuencia, ella no tuvo dificultad de causarnos aparecer para prestar ayuda a mortales, cuando ella lo deseaba.
Yo le había instruido y aconsejado a Saúl cuando él vivía, y después de convertirme en un espíritu y cuando él necesitaba ayuda, naturalmente buscó mi consejo.
En aquellos días, los médiums fueron más numerosos que la mayoría de la gente lo supone. Y porque eran tan comunes y de tantos diferentes tipos, y la mayoría de ellos practicando la necromancia y malas artes, se emitieron estrictas leyes contra ellos, para que no continuasen sus llamadas o se dedicasen a la práctica de consultar espíritus.
Pero no todos fueron malos, y muchos de ellos hicieron buenas cosas en el mundo. Y entre estos últimos era la mujer de Endor, a pesar de que ella ha sido tan denigrada y abusada por las iglesias y los predicadores. Tal vez te sorprende cuando te digo que ella vive ahora muy arriba en los Cielos Celestiales, y es un espíritu redimido, disfrutando del Amor Divino de Dios.
Bien, tengo que terminar. Pero volveré a venir algún tiempo y contarte de cosas que yo conozco en referencia a estas esferas superiores. Diré buenas noches.
Tu amigo y hermano,
Samuel
Helen afirma que Daniel y Samuel escribieron
Yo estoy aquí, Helen
Bien, querido, tú tienes que terminar por esta noche. Estás cansado y te hará daño escribir más.
(pregunta)
Ellos son espíritus poderosos, y lucen tan jóvenes como los espíritus de aquellos, quienes murieron recientemente y fueron muy jóvenes. Quiero decir, ellos lucían como hombres jóvenes, y ellos en efecto lo son. Ellos tienen un muy alto desarrollo en sus almas e intelectos. Daniel es especialmente hermoso y también muy poderoso.
Con todo mi amor, yo soy
Tu verdadera y amorosa,
Helen
Elías no fue Juan, el Bautista. Ni fue Juan una reencarnación de Elías
Yo estoy aquí, Elías
Yo también quiero darte coraje en tu creencia, que tú tienes que hacer el gran trabajo, y que no debes faltar o retrasar la llegada de los mensajes. Porque si tú sólo pensarás por un momento, te darás cuenta, que no hay otro camino, por lo que estas Verdades pueden ser transmitidas a la humanidad en este momento.
No debes dudar, o más bien, creer por un momento, que el trabajo te ha sido impuesto como a una persona no adecuada para recibir estas verdades. Yo sé que es duro para ti creer a veces, que tú has sido elegido para hacer este gran trabajo, o que tú eres adecuado para recibir estas grandes verdades espirituales, que deben ser entregadas al mundo, pero no debes dejar, que tales pensamientos permanezcan en tu mente. Porque es un hecho, que tú has sido elegido para hacer el trabajo, y no debes esquivarlo. Si tú lo haces, la humanidad puede permanecer un largo tiempo en ignorancia de lo que es la verdad, y del Camino, como ellos pueden asumir la Esencia del Padre, así transformándose en Sus verdaderos hijos y participantes en Su Naturaleza — esto, así que la Esencia misma y la Divinidad del Padre pueda convertirse en parte de la gente.
Tú tienes que hacer el trabajo, y no debes dudar. Tú tienes que tener una convicción firme de su verdad y tienes que intentar tu mejor para recibir los mensajes.Yo sólo quise decir tanto, como estoy muy interesado en el trabajo.
Sí, hay un gran número presente, y tú tienes alrededor de ti una maravillosa influencia espiritual, que debería llevarte a creer, que estos espíritus están presentes tratando de ayudarte.Yo fui Elías del Antiguo Testamento, y yo vivía realmente y fui un profeta entre los Judíos. Yo no fui Juan el Bautista, ni fue él una reencarnación mía, como reclaman algunos de los maestros de la tierra. Juan fue él mismo, solo. Él estuvo en la carne sólo una vez, y no fue una reencarnación mía o de nadie más.
No escribiré más ahora. Así buenas noches,
Tu hermano en Cristo,
Elías
Elías discute la historia de los tiempos, cuando él vivía en la tierra
Yo estoy aquí, Elías
Yo fui el profeta del Antiguo Testamento, y soy ahora un habitante de los Cielos Celestiales y un inmortal hijo del Padre.
Yo estuve presente en varias ocasiones, cuando los altos espíritus te escribieron, y he estado muy interesado en el trabajo, que ellos y tú están haciendo. Tú estás haciendo un maravilloso trabajo ayudándoles a los espíritus obscuros del sufrimiento, y llevándoles a estos espíritus en estrecha comunión con los espíritus superior, quienes pueden mostrarles el Camino al Amor del Padre.
Me gustaría escribirte un largo mensaje esta noche sobre la historia de los tiempos, cuando vivía, y sobre el conocimiento, que nosotros, quienes fuimos considerados y descritos como profetas, tuvimos sobre la relación entre Dios y el hombre; también, cuáles eran algunos de nuestras experiencias con los espíritus de los cielos, quienes vinieron a nosotros y comunicaron algunas de las verdades del Padre. Y diré que, en todo nuestro conocimiento de la verdad, nosotros jamás comprendimos, lo que era el Amor Divino del Padre, como se distinguía del amor que Él otorgó a todos los hombres, sin tomar en consideración, si ellos buscaban Su Amor, y sin consideración del hecho, que ellos fueron pecadores y desobedientes a Sus Mandamientos. Como yo sé ahora, nosotros no pudimos haber comprendido lo que este Amor Divino significaba o jamás haberlo poseído, porque, en mi tiempo, y hasta la venida de Jesús, este privilegio de los hombres de recibirlo, no existía. El Padre había retirado este privilegio de la humanidad.
Pero nosotros sí recibimos conocimiento espiritual de aquellas cosas, que harían al hombre mejor en su naturaleza moral y le llevarían más cerca del Padre en su amor natural. Nuestros esfuerzos apuntaron a hacer la gente comprender estas cosas y la necesidad de cumplir con las leyes morales.
Como dije, me gustaría escribirte un largo mensaje, pero hay aquí a otro presente, quien desea escribir y yo terminaré. Pero vendré pronto y entregaré mi mensaje, y, mientras tanto, rezaré por ti e intento a ayudarte en tu desarrollo del alma y en tu trabajo.
Con todo mi amor y mis bendiciones, diré buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Elías
Elías describe su experiencia, mientras vivía en la tierra y en el mundo de los espíritus. Él confirma que la transfiguración en el Monte fue una realidad
Yo estoy aquí, Elías, profeta de los Hebreos
Escribiré un corto mensaje esta noche, como lo prometí.
Mientras vivía en la tierra, yo fui un profeta para los Hebreos, e intenté advertirles, de que Dios no estaba contento con la manera en que vivían, especialmente por no obedecer a los Mandamientos en cuanto a su adoración y las vidas individuales que tenían. Yo no fui un hombre quien conocía los Atributos de Dios, como ahora los conozco; porque entonces, para mí, Él fue más un Dios de "ira" y "celo" que de Amor y Misericordia. Y la mayor parte de mis enseñanzas fueron para advertir a los Hebreos de la ira, que ciertamente caería sobre ellos, a menos que fuesen más obedientes y siguiesen las leyes de Moisés.
Ahora sé que la "ira" de Dios es no una cosa que temer, y que Su llamada "ira" no es algo real. Cuando los hombres desobedecen a Sus leyes y se niegan a adorarle en verdad y en espíritu, Su sentimiento hacia ellos es más de lástima y tristeza que de ira, y en lugar de castigo, Él extiende a ellos Su Misericordia y Amor.En mi tiempo, el Dios de amor no fue conocido por la gente de una manera práctica (aunque se escribió sobre Él como un Dios de amor); y el pueblo no buscó tanto Su amor sino más bien evitar Su "ira." Así fue sólo por la amenaza de Su "ira", que ellos pudieron ser movido a darse cuenta, que fueron desobedientes y ajenos a Él.
No tenían este desarrollo del alma que viene con el amor, y sus aspiraciones fueron casi enteramente por la posesión de las cosas de la vida, y por una felicidad, que esa posesión podía darles, como pensaron. Esperaron un Reino de Dios en la tierra, y ese reino debía ser uno que regulaba y gobernaba los asuntos terrenales de los hombres. Por supuesto, creyeron, que el pecado y los problemas de la vida serían erradicados, una vez que ese reino se estableciese, y que todo el mundo estaría sujeto al dominio de ese reino.
Sus esperanzas y aspiraciones fueron de la naturaleza de esperanzas y aspiraciones nacionales, y de aquellas del individuo. El individuo fue tragado por la nación, y la felicidad debía ser una felicidad nacional en lugar de una individual, excepto hasta donde la felicidad nacional podría reflejarse en y dar participación a los individuos.
Yo mismo no sabía nada del Amor Divino, y no pude jamás haberlo conocido, porque El no estaba asequible a la búsqueda del hombre entonces, como El Padre no Lo había restaurado.
Pero yo sabía de un desarrollo superior del amor natural que la mayoría del pueblo, y me di cuenta, que mayor cantidad de felicidad ese desarrollo daría el individuo, que lo tuviese. También sabía que la prosperidad y el poder de la nación, como tal, no llevaría la felicidad de amor, sino sólo los placeres y la satisfacción, que un incremento en las posesiones naturalmente crearía.Los Judíos fueron una raza de orientación carnal, y el desarrollo del lado espiritual de su naturaleza fue muy poco. Su codicia fue grande, tanto de los individuos como de la nación; y cuando ellos estuvieron prósperos, ellos perdieron su sentido de dependencia de Dios, y recurrieron a aquellas prácticas y esta manera de vida, que les capacitaría, como pensaron, para recibir más gozo de sus posesiones. El futuro (es decir, el futuro después de la muerte) no entró muchísimo en su consideración de la existencia — ellos vivían claramente solo en el presente.
Si tú leerás la historia bíblica de aquellos tiempos, encontrarás que la mayor parte de las advertencias de los profetas vinieron a ellos, cuando estuvieron más prósperos como una nación y, como ellos pensaron, independientes de Dios — o al menos no obligados a llamarle a Él por Su ayuda y socorro.
Lo que he dicho, muestra las características de los Judíos; y ellos aún tienen estas características — aunque desde la venida de Cristo y las enseñanzas de sus doctrinas, que llegaron a ser tan conocidas por todo el mundo, la espiritualidad de los Judíos se ha incrementado y ensanchado.
A veces, ellos acataron mis advertencias, y a veces no. A veces ellos me consideraron como un amigo, y a veces como un enemigo.Bien, yo fui un síquico, y frecuentemente escuché voces de instrucción y admonición del mundo invisible; y como fui nuestro conocimiento en aquellos días, supuse que tales voces fueron la "voz de Dios", y así lo proclamé al pueblo. Pero ahora sé, que tales voces fueron aquellas de espíritus, que trataron de ayudar al pueblo y llevarlo a una realización de las verdades morales, que Moisés había enseñado.Cuando Jesús nació en la carne, vino con él un reotorgamiento del Amor Divino; y por sus enseñanzas, los hombres conocieron este hecho. Nosotros, quienes fuimos en las esferas espirituales superiores, también llegamos a saber de este Regalo; ninguno de nosotros Lo recibió en la magnitud como Jesús, sin embargo, nosotros Lo recibimos y nos transformamos en espíritus puros y santos — libres de pecado y error, y participantes en la Divina Esencia del Padre, y dueños de la Inmortalidad.
Y así en el momento de la Transfiguración en el Monte, algunos de nosotros poseímos este Amor en tal grado, que nuestro aspecto fue luminoso y brillante, como se describió en la Biblia. Pero Jesús lucía más brillante que Moisés o que yo, porque él tenía más de este Amor Divino en su alma, y podía manifestarlo en un maravilloso grado, como lo hacía, a pesar de su cuerpo físico.Nuestra apariencia y su apariencia en el monte fueron para mostrar a los mortales y espíritus, que el Amor Divino había sido reotorgado y recibido por mortales y espíritus. Esto fue la causa de nuestra reunión. Y mientras relatos de este acontecimiento han sido diseminados en el mundo mortal siempre desde su ocurrencia, así también este hecho llegó a ser conocido en partes del mundo de los espíritus, y muchos espíritus así como mortales han buscado y encontrado este Amor, causando su eterna felicidad. Su existencia fue un hecho entonces y sigue siendo un hecho ahora, y el Amor está abierto para toda la humanidad así como para los espíritus.
La voz que los apóstoles escucharon proclamando que Jesús era el amado hijo, no fue la voz de Dios, sino la voz de uno de los Divinos espíritus, cuya misión fue, hacer la proclamación.
Este incidente no fue un mito, sino un hecho actual, que formó parte del Plan del Padre, para asegurarle al hombre de su salvación.
No escribiré más ahora, pero vendré después y te escribiré más sobre este tema del reotorgamiento del Amor y de mi experiencia recibiéndolo.
Así, con mi amor y mis bendiciones, diré buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Elías
Elías está muy interesado en el trabajo, y la importancia que la humanidad conozca la Verdad
Yo estoy aquí, Elías
Vengo esta noche para escribir un corto mensaje sobre el tema de: "La verdad de la Biblia referente a las cosas que están contenidas en el Antiguo Testamento." Con esto, no quiero decir que yo discutiré esta porción de la Biblia en todas las vistas y declaraciones que están contenidas en ella, sino sólo esta porción, que trata de los tiempos, cuando yo supuestamente vivía.
En primer lugar, mi entrada en el escenario de la vida y historia Judía fue muy abrupta, y poco se escribió acerca de mi vida antecedente. En efecto, nada fue escrito excepto, que yo fui un Tisbita, quien vivía en esta parte de Palestina, donde muy raras veces se refiere a las acciones y hechos de los profetas y hombres de la raza Hebrea, y poco se conoce de esta gente. Cuando yo me hice notorio, como se lo retrata, no estuve muy bien conocido. A los autores de las Escrituras, les pareció como si yo hubiese llegado de lo desconocido, donde Dios se había esforzado especialmente para instruirme y comunicarme las verdades de Sus leyes, y también las acciones de desobediencia de aquellos Judíos, entre quienes yo aparecí. Pero una muy grande parte de los relatos de mi aparición y las cosas que yo declaré e hice, es una imaginación, y el resultado de la operación de las mentes de aquellos, quienes produjeron las historias de la vida de los Judíos en aquellos tiempos, como se las describe en la Biblia.
Yo fui una persona real, existente de la clase de los profetas, que advirtió a los reyes y gobernantes de la "ira" de Dios, que les fue inminente, y de los males de su conducta. Estos reyes me escucharon, y a veces hacían caso a mis advertencias, y a veces no. Y sufrían algunas de las consecuencias en cierto modo parecido a lo que se describe en la Biblia.
Pero jamás reclamé tener una comunicación directa con Dios, o haber entregado un mensaje que Él me hubiese ordenado a entregar por Su Propia "palabra de boca." Ni reclamé jamás que yo hubiese visto a Dios o conociese, Quién o Qué Él fue.
Fui un hombre, quien vivía más bien una vida aislada, y quien estuvo versado en las enseñanzas y creencias de los Israelitas como se las conocía entonces. También me dediqué mucho a la meditación y oración, y poseía un gran instinto religioso — en efecto, en un grado que realmente creí, que los pensamientos y percepciones de la verdad, que vinieron a mí, fueron en verdad los mensajes del mundo invisible. Y como tuve conocimiento de las verdades morales, como el Decálogo las declara y como los rabinos del Templo las enseñaron, pude con facilidad discernir y comprender que las acciones y hechos de los reyes y de la gente violaron estas verdades morales. Y así, cuando me di cuenta de estas violaciones, aparecí a estos gobernantes y al pueblo y denuncié sus acciones y hechos, y les amenazaba con la "ira" de Dios, si ellos no cesaren en sus acciones de desobediencia y volviesen a la adoración del Único Verdadero Dios, a quien la raza Hebrea declaró distintivamente y Le adoró. A veces, me recibieron como a un verdadero profeta de Dios, y a veces no. Y en consecuencia, a veces recibieron y creyeron en mis mensajes, y otras veces no.
La piedra angular de mi creencia y oficio fue, que había sólo Un Dios, y que Él fue el Dios de los Hebreos. Todos los otros dioses, en quienes se creía y a quienes se adoraba por una parte de los Judíos y por los Gentiles, fueron falsos dioses, no se debía obedecerles o adorarles. Como consecuencia, cuando aparecí a Ahab y denuncié los dioses de Belial, creí que estaba desempeñando los deberes, que mi Dios me había impuesto, y cuales fueron tan necesarios, para que el pueblo rectificase sus falsas creencias y adoración, y reconociese al Único Verdadero Dios.
Bien, se relatan muchas cosas en estas escrituras, que jamás ocurrieron. Un hecho, a que se refiere a menudo y se acepta como prueba del poder superior de mi Dios sobre el dios Ba-al — es decir, la consumación por el fuego de las ofrendas en el altar por el Poder de Dios, después de que los sacerdotes habían llamado a su falso dios, para que respondiese a sus oraciones y él se negó de contestar — jamás ocurrió. Esto fue el resultado del intento de algún autor Judío a demostrar a su gente, el maravilloso Poder y la Actividad y la Cercanía de este Dios con Sus profetas. Sin embargo, ese incidente jamás tomó lugar, y hay muchos otros sucesos, que se relacionan con los supuestos poderes que yo poseía como el profeta de Dios, que no pasaron nunca.
Yo me consideré y me creí siendo un profeta de Dios, sin embargo, jamás tuve algún poder supernatural, ni expuse jamás tales poderes como se registra en la supuesta historia de mi vida como un mortal.
Hay otro ejemplo a que me quiero referir, y esto es mi supuesta ascensión al cielo en un carro de fuego, en presencia de Eliseo. Esto es sólo un cuento; como podría decir, bien contado, pero en realidad nunca pasó. No ascendí en mi cuerpo físico, ni ningún otro mortal que yo hubiese escuchado jamás — ni incluso el Maestro; porque fuese contra las leyes de Dios que algo así ocurriese. Y Dios jamás viola Sus leyes para el propósito de demostrar Su poder a los mortales, o para exponer la grandeza de alguno de Sus discípulos, o para cualquier otro propósito.
No, morí como los otros mortales murieron. Fui sepultado, como fue necesario, que se me sepultase, y tenía amigos y parientes conmigo en el momento de mi muerte. Y desde este tiempo, mi cuerpo físico jamás resucitó, y jamás lo hará.Ascendí al mundo de los espíritus en mi cuerpo espiritual como cualquier otro mortal en el momento de la muerte de su cuerpo físico, desde que comenzase el mundo de la existencia humana. Y en el futuro, los espíritus de los hombres continuarán ascendiendo así, y sus cuerpos físicos se descompondrán a los elementos, de cuales estuvieron compuestos.
Eso se supone, porque estuve versado en las enseñanzas de las leyes religiosas de los Hebreos y preceptos del Decálogo, y yo mismo creí, que fui un profeta y delegado especialmente por Dios para acusar los pecados y males de los reyes y del pueblo, que había abandonado las creencias y prácticas de sus padres, que yo fui al cielo de perfección y a la suprema felicidad, en que el hijo obediente entraría, cuando estuvo en perfecta armonía con las Leyes de Dios. Bien, si yo hubiese sido ese hijo, hubiese terminado así. Pero que no era así, fui sólo al mundo de los espíritus y encontré mi lugar, justo donde la condición de mi alma, en su armonía con las leyes de Dios y Sus verdades, me acondicionó y determinó que yo debería encontrarme.
La condición del alma determina el destino del espíritu. Ninguna vana creencia en uno mismo como justo, o la convicción que yo (el individuo) he sido especialmente favorecido por Dios para hacer su trabajo, o que yo estoy más cerca de Dios y merezco más Su Misericordia y Favor especial, o que una dispensa especial se efectúa en mi favor, puede jamás ubicarme en otros alrededores o condiciones o grados de felicidad, que la real armonía de las cualidades de mi alma con las leyes de Dios, y las operación de ellas, me da el derecho.
La Ley de Aptitud funciona invariablemente y bajo todas las circunstancias, y las condiciones y cualidades del alma en el mundo de los espíritus pueden jamás esconderse ni fingirse. Entonces, se lo ve cara a cara; y la ley, en su aplicación y efecto, jamás se equivoca, así que el alma, que no tenga la condición adecuada, pueda entrar en el Reino del Cielo gritando, "Señor, Señor, ¿acaso no profeticé en Tu Nombre?", etc.
Muchas de estas historias del Antiguo Testamento pueden usarse con beneficio para concluir una moral o adornar un relato, pero cuando se eleva la pregunta sobre que determinaría el destino del alma humana, entonces la verdad jamás cambia, y sólo la verdad decidirá la pregunta. Sólo un alma pura, perfecta puede encontrar su hogar en un Cielo Divino — este cielo es el hogar del alma, que posee el Amor Divino del Padre en una magnitud que las cualidades creadas del alma han desaparecido, y han sido reemplazadas por la Divina Substancia.
Así, podemos ser profetas y predicadores, sabios en el conocimiento intelectual de las verdades religiosas, "santos" en la tierra, apóstoles y discípulos, sin embargo, si no tenemos la purificación del alma, o la Esencia Divina, no podemos entrar en el hogar, para lo que la una o la otra de estas posesiones nos preparará.Que los profetas del Antiguo Testamento, los sacrificios y la sangre y la expiación asumida por Jesús descansen en la memoria del olvido. Busca y obtén el influjo del Amor Divino del Padre, y el hogar del alma entonces estará verdaderamente y ciertamente en los Cielos Celestiales, donde sólo lo Divino puede existir.
Bien, he escrito suficiente esta noche. Espero que encuentres mi mensaje interesante y también útil. Es la verdad, y puedes creer que así es. Y en su verdad descansa la certeza de lo que el destino de tu propia alma puede ser.
Tu hermano en Cristo,
Elías
Lot añade su testimonio
Lot del Antiguo Testamento
Vengo a ti, porque ahora soy un discípulo del Maestro. Quiero sumar mi testimonio a aquellos de los otros de los tiempos antiguos, quienes te escribieron, de que Jesús está vivo y el gobernante en los Cielos Celestiales, y que él trabaja ahora entre los hombres y espíritus, para mostrarles el Camino a la vida eterna y al Amor Divino del Padre.
Yo no soy un Hebreo, quien le hubiera negado, si hubiese yo vivido, cuando él vino a la tierra, porque en mis pensamientos y mi creencia, yo esperé la venida del Mesías. Y para mí, Jesús fue este Mesías en todas las cualidades y posesiones espirituales, que yo esperé que tuviese.
Por supuesto, cuando yo vivía, no tuvimos el privilegio de conocer lo que el Amor Divino del Padre significaba. Nosotros sólo sabíamos que había un Dios, y que Dios nos amaba, como nosotros pensamos, como Su pueblo elegido; también que Él quería que viviésemos vidas correctas en la tierra, y por eso recibir Sus Bendiciones y todas las recompensas, que una vida obediente pudiese traernos como mortales. Pero en cuanto a este Mayor Amor, que transforma en ángeles a todos de nosotros, quienes Lo tengamos, nosotros no tuvimos ningún conocimiento, ni fuimos jamas enseñados por nuestros videntes o profetas, que ese Amor existía; y como yo sé, el privilegio de Su obtención no existía entonces. Sólo con la venida de Jesús vino este Amor otra vez al hombre y a los espíritus.
Pero Dios nos dio un amor natural, en contraposición al Amor Divino. Y nosotros tuvimos un amor para Él que, cuando estaba totalmente purificado, nos convertiría en espíritus con una felicidad, que llega más allá toda concepción de la felicidad humana. Pero ni siquiera se nos enseñó esta felicidad, y sólo tuvimos vistazos en las enseñanzas de nuestros profetas, que esa felicidad podría existir en la vida futura.
Yo amé a Dios, como entonces comprendí que Dios fue, pero ese amor no fue lo que surgió de mi concepción de Él como un Padre sensible, cariñoso, sino más como un Dios serio, "furioso" — uno de "celo", y siempre atento y listo para castigar la desobediencia de Sus mandamientos. Sin embargo, nosotros también nos dimos cuenta, que Él nos recompensaría, cuando nosotros obedeciésemos a Él y hiciésemos Su Voluntad.
Así ves, el Dios de mis días y el Dios de hoy, como nosotros ahora Le concebimos que es, no son parecidos. Y todos los hombres tienen que comprender ahora y creer, que Jesucristo trajo a la luz (y con eso quiero decir al conocimiento de los hombres) la posibilidad, que conozcan al verdadero Dios de Amor y Misericordia. También tener que comprender ahora que, por la gran Misericordia de Dios, reotorgando a la humanidad la posibilidad de los hombres de llegar a poseer Su Amor Divino, ellos ahora tienen la oportunidad de convertirse en uno solo con Dios, y seguros de la Inmortalidad.
Pasaron muchos años, después de que Jesús viniera, antes de que yo recibiese este Amor Divino o creyese en las grandes Verdades, que Jesús enseñó. Yo estuve tan contento en mi felicidad como un espíritu, que poseía solo este amor natural, que había sido purificado y liberado del pecado y error, que pensé que no podía haber mayor amor ni mayor felicidad. Pero en el transcurso del tiempo, tuve motivos para pensar que tal vez había otro (si no mayor) amor en operación en el mundo de los espíritus, a causa de la belleza y luminosidad maravillosa de algunos de los espíritus, con quienes me encontré a veces. Y empecé a investigar el asunto, y por consiguiente, me di cuenta de este Amor Divino, y finalmente Lo busqué y Lo encontré. ¡Y qué Tesoro que encontré!
Ahora estoy tan lleno de El, que mi felicidad está más allá de toda concepción, no sólo del hombre sino también de los espíritus, que viven en esferas inferiores que yo.
No debo escribir más esta noche, pero te diré que yo soy uno de los muchos Espíritus Celestiales, quienes están ahora interesados en y dedicados a hacer el gran trabajo por la redención de toda la humanidad. Jesús es nuestro líder, y todos nosotros le seguimos en el esfuerzo por redimir al mundo. Y con eso, me refiero a los individuos, que constituyen el mundo; porque tienes que saber, que la redención es un asunto individual, y ninguno que puede ser logrado de la manera de redimir a una nación o a una raza en su conjunto.
Así ves, esta obra tiene el respaldo del gran poder de los Cielos Celestiales y también de los Cielos Espirituales.
Yo he escrito suficiente por esta noche.
Bien, el incidente de mi esposa, transformándose en una columna de sal, es como muchos otros, que se relatan en el Antiguo Testamento. Estos incidentes son solo símbolos en el discurso, usados para ilustrar alguna verdad moral o espiritual. Mi esposa jamás se convirtió en sal, sino murió una muerte natural, y sus restos fueron sepultados donde los míos estaban sepultados. Ella está ahora en los Cielos Celestiales también.
Así mi querido hermano, tengo que decirte buenas noches.
Lot