Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús
Capítulo 18
La Biblia no es la palabra de Dios en muchos
detalles
Además de los mensajes recibidos por
James Padgett, Jesús ha entregado una abundancia de información a través de un
segundo instrumento mortal, el Dr. Daniel G. Samuels. Durante los años
1954-1966, Jesús comunicó información inestimable referente a las profecías del Antiguo Testamento, que indican su venida, así como verdades adicionales de su vida y
de su ministerio público. Estos escritos, que revelan otras verdades sobre su
vida y ministerio público, están disponibles como "Revelaciones acerca del Nuevo Testamento", y tres de ellas, No. 4, 5 y 20, tratando de Jesús como Mesías y la doctrina falsa de la reencarnación, están incorporados en este volumen -
los editores.
La relación verdadera del hombre con la creación del mundo, y el origen de la vida. (Jesús)
El Maestro continúa el mensaje anterior.
La
Biblia no es la palabra de Dios en muchos detalles
La relación verdadera del hombre con la creación del mundo,
y el origen de la vida
Yo estoy aquí, Jesús
Vengo esta noche para decirte que estás en una mejor condición de lo que has estado por mucho tiempo. Tu conexión con nosotros ha mejorado, y tengo la impresión que debo escribirte un mensaje sobre un tema importante, que es vital para la salvación del hombre, de los pecados y de los errores de su vida en la tierra, y escribiré una parte de lo que deseo escribir.
Bien, primero diré que hay tantos hombres y mujeres en la tierra, que creen, o que afirman creer, que por su propio esfuerzo pueden desarrollar la cualidad del alma, que es necesaria para llevarles al unísono con el Alma del Padre, me parece será una tarea muy grande, convencer estas personas del error en su creencia, o supuesta creencia. Y esta tarea no se restringe a aquellos, que estudiaron verdadera y profundamente los misterios de la vida, en la tierra y después, sino incluye también un número mucho mayor de quienes poseen solo una idea superficial de este presunto conocimiento, que los más sabios o más estudiados publican al mundo como el resultado sus investigaciones.
Es más difícil convencer a ignorantes, que piensan conocer las leyes de la existencia y el plan de funcionamiento del universo de Dios, que convencer a los que dedicaron estudios sinceros, pensativos a lo mismo; porque los últimos, durante el progreso en sus investigaciones, llegan al convencimiento de que, mientras más conozcan como resultado de sus investigaciones, menos realmente saben.
No sé cuál sea el tema más importante para el comentario de esta noche referente a estas materias, porque hay tantos, sobre los que debo instruirte en su tiempo. Pero escribiré esta noche sobre: "La relación verdadera del hombre con la creación del mundo, y el origen de la vida."
La Biblia dice que, en el principio, Dios creó los cielos y la tierra, etc., de un vacío, y continuó esa creación hasta que había un cielo perfecto, con todas sus glorias, y una tierra perfecta con los habitantes de cada clase - todo perfecto y hecho como un Dios Omnisciente y Todopoderoso lo crearía. Y, como punto culminante, el hombre fue creado tan perfecto, que fue hecho a la imagen de su Creador.
Bien, esta historia es tan buena y satisfactoria como cualquier otra, que ha sido imaginada y escrita por el hombre, y es tan digna de creencia; pero como un hecho, no es verdad. Porque nunca había una época o un período en que había un vacío en el universo o en que había caos.
Dios nunca creó nada de la nada. Sino sus creaciones, como se las percibe y se las conoce por los hombres, fueron sólo el cambio en la forma o composición de lo que siempre existió (y que siempre existirá) como elementos, aunque indudable habrá cambios en la forma y el aspecto, y en los elementos de composición en su relación entre ellos.
Dios siempre existió - un ser sin comienzo - una idea que la mente finita, yo sé, no puede captar; pero es la verdad. Y por eso, todo lo que hay en el universo hoy, también existió, aunque no en la forma y la composición, como ahora lo está. Y no continuará siendo como es, porque el Cambio Eterno es la ley del universo de Dios - me refiero a todas las cosas de las que se puede decir que tienen sustancia, o sea material o etérea.
Por supuesto, Sus Verdades nunca cambian, y tampoco las leyes por las que se preserva la armonía del universo y continúa perfecta.
Ahora, la tierra en la que vives no tenía siempre una existencia como tierra, y tampoco el firmamento y la gran galaxia de planetas y estrellas. Pero no fueron creados de la nada, y tampoco existió el caos; porque en los designios de Dios de la existencia nunca hay caos. Si existiese, significaría la ausencia del funcionamiento de Sus leyes y de la armonía.
Pero la tierra y el firmamento fueron creados. Había un tiempo cuando no existieron, y en un tiempo por venir, pueden dejar de existir. Y esta creación sucedió de una manera ordenada, según un diseño, sin que el elemento de la suerte entrara en ella. Y esa creación no se desarrolló a través de lo que los sabios hombres entre ustedes pueden llamar aumento o evolución - es decir, una auto-evolución - porque cada nuevo o adicional exponente de crecimiento o manifestación de aumento fue el resultado de las Leyes de Dios, las que utiliza en la creación de la criatura. No hay la auto-evolución, o ese desarrollo que se origina por el crecimiento no asistido de lo desarrollado. Y esto tiene validez para toda la naturaleza y también para el hombre.
Crecer, acercarse más a la perfección, implica el decaimiento y la desaparición de algunos elementos que han cumplido su misión y trabajo en el crecimiento de lo creado. Y nunca continúan los mismos elementos en el desarrollo de lo que las leyes, en sus operaciones, acercan más y más a la perfección; sino en todo este trabajo de la creación, funcionan leyes de desintegración y de retroceso evidente, así como leyes de la construcción y del adelanto positivos. Y otra vez, estas leyes anteriores no funcionan por al azar sino por diseño, al igual que la última clase de leyes.
Con el fin de producir la criatura perfecta - sea hombre, animal, vegetal o mineral - el Creador de todo sabe, cuándo el retroceso y también las leyes del adelanto y de la eficacia aumentada deben funcionar. Él nunca incurre en una equivocación activando estas leyes, y él nunca pronuncia el resultado de su trabajo como "No Bueno".
Como se dijo, mil años son como un día para Dios. Y puede parecer a los hombres, que por muchos años existe un retroceso y retraso en perfeccionar una criatura del trabajo del Creador, sin embargo, el retroceso aparente no es un hecho, sino solamente un curso o método adoptado para producir la perfección superior o mayor. Sé que es difícil explicar este funcionamiento de la creación a la mente terrenal finita, pero puedes captar una cierta idea de lo que deseo dar a conocer.
El hombre, en su creación, no pasó por un crecimiento lento, como algunas de las otras creaciones de Dios. Más bien, fue hecho perfecto desde y en el principio, a excepción de las cualidades de la Divinidad e Inmortalidad. Él no creció de una criatura inferior a través del lento proceso de la evolución, como algunos de tus científicos lo aseveran - esta sería una auto-evolución resultando de cualidades inherentes que se desarrollan por la experiencia - sino él fue creado como el hombre perfecto al instante.
Terminaré por ahora.
Tu hermano y amigo,
Jesús
El Maestro continúa el mensaje anterior
Yo estoy aquí, Jesús
Vengo esta noche para reanudar mi mensaje de hace varias noches. Como decía, el hombre es la criatura de Dios, hecha a la perfección e instantáneamente, para decirlo así, y no pasó por un crecimiento lento como otras creaciones. Y cuando fue creado, no necesitó ninguna evolución ni atributo adicional para transformarle en el hombre perfecto. Su cuerpo físico fue un cuerpo perfecto, y también su cuerpo espiritual y su alma. Además de estos tres componentes, él poseyó un Don, que él perdió por su desobediencia, que nunca le fue restablecido hasta mi venida, y que, cuando él lo posee, le convierte en más que un hombre.
En lo que se refiera a aquello que fue hecho parte constitutiva y absoluta de él, fue perfecto, y no hizo falta ninguna evolución para perfeccionarlo. El hombre fue un ser más perfecto entonces de lo que es ahora o siempre desde su caída de la condición de perfección.
Después de su desobediencia y la muerte consiguiente de la potencialidad, para participar en la Divina Naturaleza del Padre, lo que es el Don arriba mencionado, el hombre resultó en un estado, donde él dependía exclusivamente de las cualidades que él entonces poseía en su futura felicidad, y en la libertad de eso lo que llevaría a perder la armonía, que entonces existía entre él y las leyes que rigen su ser.
La mayor de las cualidades concedidas a él, fue la del poder del albedrío, que no tuvo restricciones en su operación, aunque, cuando se lo ejercitó de una manera, que llevó a este albedrío en conflicto con las leyes, que controlan la armonía, el hombre tuvo que sufrir y pagar el castigo por las violaciones. Pero a pesar de que estas perversiones del ejercicio del albedrío trajeron los pecados y los errores, que ahora existen en la tierra, Dios no impuso limitaciones en absoluto a este ejercicio.
Al hombre, en su creación, se le confirió apetitos y deseos, que pertenecen a su naturaleza física, así como deseos de su naturaleza superior o espiritual; y fue la intención que el conjunto de estos trabajara en armonía y no en antagonismo. Y actuando así, el hombre se mantuvo puro y libre del pecado - que es simplemente la violación de las leyes de armonía de Dios. Pero después de la primera desobediencia (que es la demostración más grande del poder del hombre de ejercitar este albedrío, incluso cuando Dios se lo prohibió), y después de que el hombre perdiera esta gran potencialidad de la que hablo, le fue más fácil desobedecer. Y de manera que ocurrieron estas desobediencias, el hombre perdió los deseos por lo espiritual en un alto grado, y la parte animal o física de su naturaleza se impuso.
Entonces, en vez de ejercer estos apetitos, que pertenecen a la naturaleza física, de una manera tan sabia, que no se dañaría la armonía - y aquí déjame decir que, incluso después de la caída, fue posible, e incluso se lo esperó, que el hombre ejerciera estos apetitos de la manera mencionada - él los usurpó más allá de sus funciones apropiadas. Y él aumentó esa usurpación hasta que comenzó a encontrar, como pensó, más placer en la usurpación, que en los pensamientos y el ejercicio de su naturaleza superior, y las aspiraciones que pertenecieron a ella.
Este deterioro del hombre no sucedió de golpe, sino gradualmente, hasta que un día llegó a un estado o una condición muy cerca a la de los animales inferiores. Y de hecho, debido a esta usurpación de los apetitos, él pareció haberse transformado en el animal inferior. Sin embargo, él siguió siendo hombre - un ser creado a la imagen de su Hacedor.
Y de esta posición de degradación baja de degeneración, el hombre comenzó lentamente a progresar hacia la obtención de su condición original antes de la caída. Nunca, en todo este tiempo, se le quitó su libertad del albedrío, ni Dios tampoco trató de controlarlo. Pero las Leyes de Compensación trabajaron siempre, y el hombre sufrió a medida que él continuó creando el pecado y el mal.
Pero cuando el hombre en la tierra continuó degenerando y permitiendo, que lo que a veces se llama su naturaleza animal, domine su naturaleza espiritual, muchos hombres murieron, y sus cuerpos físicos regresaron al polvo del que fueron creados. Y sus egos espirituales llegaron a ser habitantes del mundo de los espíritus donde, en un período más largo o más corto, se liberaron de los deseos de ejercer los apetitos animales. Y la parte espiritual del hombre se impuso otra vez, hasta que muchos de estos espíritus llegaron a estar libres del pecado y del mal, y en armonía con las Leyes de Dios que controlan sus naturalezas y condiciones, como estaban antes de su degeneración y antes de que la desobediencia comenzara.
Y estos espíritus, así liberados y dominando su existencia espiritual, comenzaron a intentar asistir a los hombres para dirigir su albedrío de tal manera, que se liberarían de su sumisión a estos apetitos, mientras vivieran en la tierra, y para convertirse otra vez en hombres verdaderos, como en el estado de su creación (menos la potencialidad que mencioné). Pero estos esfuerzos por parte de los espíritus fueron lentos en su efecto. En casos individuales, algunos hombres fueron casi regenerados, sin embargo, en su totalidad, el progreso no fue tan rápido como deseable. El pecado y el mal todavía existen en el mundo, y los apetitos pervertidos y deseos de los hombres todavía les controlan en un alto grado.
Por supuesto, en algunas partes de la tierra, este progreso del fondo de la degeneración ocurrió más rápidamente que en otras. Y por lo tanto, existe la distinción entre razas o naciones "civilizadas" y " no civilizadas". Pero esto no significa necesariamente, que el pueblo "civilizado", como individuos, lograra un progreso mayor de la manera indicada que los individuos de algunas de las presuntas naciones "no civilizadas". Porque es un hecho, que entre algunos hombres en las naciones anteriores existen perversiones y manifestaciones de perversiones de estos apetitos, que no existen en las últimas naciones.
El adelanto en las cualidades intelectuales, no implica necesariamente un progreso en el sentido, que lo espiritual se imponga a las perversiones de estos apetitos. Porque el albedrío no es algo enteramente de la mente, y tampoco estos apetitos y deseos. Detrás de la mente está el afecto, generalmente llamado los deseos del corazón, que es la sede de estos apetitos, de donde estos deseos surgen. Y de manera que surgen, el albedrío es influenciado, y como el albedrío es influenciado, entonces se producen pensamientos y acciones positivos.
No es de admirarse que los científicos entre ustedes creen y predican la doctrina de la evolución del hombre, de una especie inferior o uno átomo (o de algo que no pueden entender o darle un nombre) porque, en sus estudios de la historia humanidad y del mundo creado, encontraron que el hombre se desarrolló y progresó asombrosamente de lo que parece haber sido su condición en épocas del pasado.
Pero la historia no llega al tiempo en que el hombre estaba en estas condiciones inferiores de degeneración. Por lo tanto, todas las conclusiones a las que estos científicos llegan, se basan sobre hechos, suficientes para sí mismos, que demuestran el progreso del hombre solamente después del punto de partida de su degeneración. No conocen hechos (y por supuesto, cuando se utiliza la palabra "hechos" aquí, se refiere exclusivamente a lo material de la naturaleza) indicando el declive gradual del hombre de su estado del hombre perfecto al punto, cuando su retroceso o degeneración terminó, y su progreso de vuelta a su estado anterior, se inició.
Por eso, si los científicos creen y enseñan que el hombre (en vez de evolucionar de un átomo, otro estado ínfimo o de una especie inferior al hombre) evolucionó de su estado o condición, cuando él tocó fondo en su degeneración, hasta donde llegó en su descenso del hombre perfecto, entonces creerán y enseñarán la verdad. Y su teoría de evolución entonces tendrá un hecho como fundamento o base, que ahora no tiene - solamente una especulación.
Esto, en pocas palabras, es la historia y la verdad de la creación del universo del hombre, de la caída del hombre y de la degeneración, y de su evolución y progreso. Y a través de toda esta creación y existencia subsecuente corre la vida, impregnándola y siempre con ella; y el origen de la vida es Dios.
Terminé y espero que encuentres cierta instrucción y también diversión en lo que he escrito. Volveré pronto y te escribiré sobre otra verdad.
El hecho de que esperaste que se formularan frases para expresar mis pensamientos, solamente indica que manipulé tu cerebro de modo que pudiese llegar la expresión o idea apropiada a tu mano cuando la escribí.
Tienes mi amor y mis bendiciones, y estoy más interesado en ti y tu trabajo a medida que pasa el tiempo. ¡Animo!, y tus deseos se cumplirán.
Tu amigo y hermano,
Jesús
Por qué el Espiritualismo, como ahora se lo enseña, no satisface el alma en sus ansias por la felicidad, la paz, y la alegría
Yo estoy aquí, Lucas
Deseo escribirte unas pocas líneas sobre el tema que tú y tu amigo, Dr. Stone, analizaron - es decir, si el Espiritualismo, como ahora se lo entiende y enseña, provee lo que satisface el alma humana en sus ansias por la felicidad, la paz y la alegría.
En el transcurso de mi vida como espíritu, escuché muchos predicadores y profesores del espiritualismo, en años recientes y también a lo largo de las edades, y a partir del momento de mi entrada en la vida como espíritu. Porque tienes que saber que el espiritualismo no es algo nuevo, teniendo su origen o creencia en años recientes que siguieron a las manifestaciones en América. A través de todas las edades, espíritus se manifestaron a la humanidad en una fase u otra, y los hombres creyeron en el espiritualismo y lo discutieron.
Desde luego, en épocas anteriores, cuando las iglesias tenían gran poder, que les permitió dictar las creencias de los hombres, el espiritualismo no se enseñó ni discutió tan abiertamente como en estos últimos años. Sin embargo, durante el tiempo que mencioné, siempre fue conocido a la humanidad. Sin embargo, sus enseñanzas nunca llegaron más allá de los fenómenos, que demostraban la continuidad de la vida y la comunicación de espíritus a sus creyentes. En las materias superiores del desarrollo del alma y del Reino de Dios, como te instruimos, nunca se pensó, o por lo menos, nunca se las enseñó o creyó. Solamente los dos hechos de los que hablé, fueron discutidos y aceptados. Los científicos que los investigan, incluso hoy en día, tratan solamente con los fenómenos, y están satisfechos con la prueba de que el hombre nunca muere.
En ningún momento, los profesores del espiritualismo buscaron o enseñaron la existencia del Amor Divino o del Reino de Dios. De hecho, no pudieron enseñarlo, porque nunca tuvieron conocimiento de ello. Dios nunca ha sido más para los espiritualistas que una cierta "fuerza abstracta" indefinible, cuya existencia no tiene la certeza suficiente para hacerle más que solo un "principio" (como algunas Le llaman); y las leyes que gobiernan toda la naturaleza, son lo único, así creen esos hombres, que debe estudiarse para sus ideas del bueno y del malo, y para regir su conducta en la vida.
Los espiritualistas hablan del amor de un hombre hacia su prójimo, de la hermandad del hombre, y del cultivo de la mente y de las cualidades morales; pero no admiten ninguna ayuda de afuera. O si lo hacen, solamente admiten la ayuda de algún amigo difunto, que posiblemente no tiene en absoluto la competencia para ayudar. Pero incluso esa ayuda es solamente la que uno puede prestar al otro. Y cuando se habla de la ayuda de los que se llaman los espíritus superiores, no significa una cualidad diferente de ayuda para ellos.
Sé que espíritus ayudan a mortales, y también les perjudican. Pero, según las ideas de los espiritualistas, toda esa ayuda se basa en lo que suponen que estos espíritus poseen, en forma de adquisiciones intelectuales superiores o de cualidades morales.
El alma del hombre, que constituye la parte de él, que fue hecha a la imagen de Dios, ansia (aunque sea inconscientemente) por lo que transforma esa imagen en la Substancia, con la felicidad y la alegría que resultan. Sin embargo, no encontrarás que ningún espiritualista enseña o procura enseñar, cómo o de qué manera esa Substancia puede obtenerse, o incluso el hecho de que existe esa Substancia. No saben que el Amor Divino, viniendo por la mediación del Espíritu Santo, es lo único que puede permitir a la imagen transformarse en la Substancia; por lo tanto, no pueden enseñar las Verdades. Y por consiguiente, las ansias del alma de un hombre nunca se satisfacen por las enseñanzas del espiritualismo.
¿Acaso supones que, si la gran verdad del espiritualismo hubiera abrazado la mayor Verdad del desarrollo del alma, el espiritualismo ahora sería lo débil, lo poco atractivo que es, y que los hombres no lo habrían buscado y abrazado en cantidades? El espiritualismo, con todas las verdades que le pertenecen, es la religión verdadera del universo, y una que resultaría más eficaz en traer a los hombres a un estado de reconciliación con el Padre, que el resto de las religiones combinadas. Pero es impotente y sin atracción como religión, porque no posee las enseñanzas que conducen a los hombres al Camino al Amor de Dios, y a la satisfacción de las ansias del alma.
Pero algún día, y en un futuro cercano, este defecto será remediado. Y entonces verás a hombres y mujeres reunirse en su seno, de modo que puedan gozar no solamente de la felicidad que la comunicación con sus amigos difuntos les brinda, sino también de la felicidad que el desarrollo del alma por el Amor Divino les ofrece. No sé por qué la Gran Revelación de esta Verdad a los espiritualistas se rezagó tanto. Puede ser, que la humanidad no estuvo preparada para recibirla antes. Pero el tiempo ha llegado ahora, cuando desaparecerán las creencias falsas de las iglesias ortodoxas y la falta de creencia de los espiritualistas. Los hombres llegarán a estar libres y los dueños de las verdades combinadas del espiritualismo y de la existencia del Amor Divino - que les traerá no solamente felicidad y paz, sino también la Inmortalidad.
No debo escribir más esta noche, porque estás cansado. Así, te diré buenas noches,
Tu hermano en Cristo,
Lucas
¿Cuál es la razón por la que los mortales no buscan el Amor del Padre, sino más bien se esfuerzan por creer en los credos y los sacramentos de la iglesia a la que pertenecen o están afiliados?
Yo estoy aquí, Juan
Quisiera decirte que estás mucho mejor, de lo que estuviste, en esa condición de desarrollo del alma, lo que nos permite entrar en conexión contigo, y estamos contentos por el hecho. Porque, mientras mayor el desarrollo que tienes, más fácil es para nosotros expresar nuestras ideas de las Verdades superiores, que tanto deseamos difundir a través de ti.
Bien, el tema sobre el que deseo escribir es: "¿Cuál es la razón por la que los mortales no buscan el Amor del Padre, sino más bien se esfuerzan por creer en los credos y los sacramentos de la iglesia a la que pertenecen o están afiliados?"
Ahora, puede parecerte que los mortales por sí mismos podrían decir mejor la razón de esta preferencia, y describir mejor sus acciones cuando llevan a cabo sus preferencias. Pero esta suposición no es la verdad, porque realmente no lo saben. El conocimiento de la Verdad que pueden obtener, y el supuesto conocimiento de la verdad, con que tantos de ellos están contentos creyendo que lo poseen, son dos cosas distintas y muy diferentes.
Primero, creen que los credos de sus iglesias contienen y difunden las verdades sobre Dios, y sobre la relación de los mortales con Él; además, si siguen estos credos, harán lo que gusta a Dios y que está de acuerdo con Su Voluntad. Y por lo tanto, descansan satisfechos permaneciendo en ese conocimiento, y no intentan ir más allá aprendiendo las verdades de su existencia y de su salvación.
En la mayoría de los casos, los credos no contienen las verdades de estas materias espirituales, porque se basan en el error. Por lo tanto, no pueden tener ninguna verdad como superestructura, y de ellos, los mortales no pueden aprender el conocimiento verdadero de lo espiritual. Estos credos son artificiales, y no se basan en las verdades reales, las que nunca pueden ser cambiadas por credos, ni por nada que sea producto del hombre.
Pero los mortales no saben, que estos credos no les comunican la verdad. Y ésta es una razón, por la que prefieren seguir las enseñanzas de los credos y creer en ellos. No tienen nada a que recurrir, excepto las muchas declaraciones de la verdad que la Biblia contiene. Y aun cuando recurren a estas declaraciones, en su condición de desarrollo mental y de alma, no podrían descubrir las verdades según lo contenido en la Biblia, o realizar ninguna distinción entre esas verdades, y lo que creen son las verdades de sus credos.
Por muchos años - generación por generación - estos credos fueron aceptados y creídos, y fueron proclamados como las verdades de las iglesias respectivas, a las que los mortales pertenecían. Y esos mortales vieron como sus padres y abuelos creían y descansaban en la certeza, de que los credos contenían la verdad. Vieron a estos parientes vivir y morir aparentemente felices en su creencia; y por lo tanto, se contentaron haciendo lo que aquellos antes hicieron: no cuestionar o buscar la verdad en otra parte, o incluso pensar que la verdad puede ser encontrada en otra parte.
Como el hombre se constituye, se puede decir, que esa posición y condición es natural. Y nosotros, o tú, que conocemos la verdad, y también que los credos no contienen la verdad, no debemos sorprendernos.
Una vez más, los mortales prefieren sus credos porque, en la mayoría de los casos cuando uno iglesia o denominación existió durante mucho tiempo, aquellos que heredaron esta creencia en los credos, como puedo decir, nunca consideraron por un momento, que deberían hacer otra cosa que prestar una creencia incondicional en sus credos, con la certeza que, en esa creencia, poseen la verdad, y que no deberían dudar o preguntar.
Y cuando crecen en esta creencia, como muchos lo hacen, se convierte para ellos, en muchos casos, en algo solamente formal, que no tiene ninguna vitalidad, y no crea en los que la poseen ninguna preocupación especial, si su creencia está fundamentada o no. Esta creencia los salva del apuro de ejercitar sus mentes para comprender. Dicen: "estoy contento con el credo de mi iglesia, y no deseo preocuparme cuestionando el mismo". Y por lo tanto, verás que no es difícil para ellos establecer la preferencia; porque, de hecho, no hay preferencia - solamente existe una condición mental, que no deja espacio al ejercicio de ninguna preferencia.
Y entonces otra vez, esta preferencia existe debido a la vida social de la gente, que cree en los credos de las iglesias. Porque si no creen así, no se les permite llegar a ser miembros de las iglesias. Tienen que subscribir el credo, no importa si haya más que es vital o necesario para que el hombre lo crea, o que declare el mortal, quién desea la afiliación, que él lo cree.
La iglesia es el centro social mayor en la vida humana, y su influencia y poder son muy grandes, y determinan mucho más los designios de la vida social, de lo que la gente, que no lo piensa, se da cuenta. Así, cuando el aspirante subscribe el credo y llega a ser un miembro de la iglesia, él generalmente está contento con su posición social, y sus pensamientos en verdades espirituales ya no son moldeables sino fijos. Y como transcurre el tiempo, él presta menos atención a lo que los credos pueden requerir de él, sino de una manera automática, acciona de acuerdo y descansa satisfecho. Su posición entonces llega a ser muy cómoda y su mente se libera del esfuerzo, por su aceptación incondicional de las doctrinas de los credos de su iglesia.
Por supuesto, hay muchas excepciones a esta condición que existe entre los miembros de las iglesias. Porque subscriben los credos, sin embargo, sus almas no están satisfechas, y salen hacia el Padre con ansias por Su Amor. Y muchos poseen este Amor, aunque intelectualmente no saben lo que significa.
Pero con la mayoría, la preferencia se establece debido a las razones que indiqué; y la dificultad será grande para impulsar un despertar de esta satisfacción y sensación, de que en sus creencias descansa la certeza de hacer la voluntad del Padre, y de su propia salvación.
Ahora, todo esto es verdad, sin embargo, estos mortales no se dan cuenta de que es verdad solamente en el sentido como lo he descrito. Y el gran trabajo que nos espera a ti y a nosotros, es presentar las verdades que estás recibiendo a esta gente de una manera, que no sientan satisfacción descansando en la seguridad de sus viejas creencias, sino que se dejen persuadir para buscar la verdad fuera de las enseñanzas de sus credos. Y esto puedo decir: si esta gente experimenta ese despertar, y seria y honestamente busca la verdad, no vacilará en creer que estaba equivocada en su creencia, y que no estará satisfecha, hasta que aprenda la verdad.
Sólo pensé escribirte esto porque, aunque sea más un tema que pertenece simplemente a la vida de los hombres en la tierra (en sus resultados y consecuencias esperados), si cambia la vida de los hombres, lo espiritual se convertirá en algo de interés absorbente.
...no escribiré más esta noche. Así, con mi amor, te diré buenas noches.
Tu hermano en Cristo,
Juan
La
importancia de conocer el Camino al Reino Celestial.
Muchas declaraciones en la Biblia son falsas
Yo estoy aquí, Jesús
Déjame escribirte unas pocas líneas, porque tengo que comunicarte una verdad importante, que los hombres deben saber para ganar un conocimiento del Plan de salvación, para alcanzar el Reino Celestial.
Yo sé que la Biblia contiene muchas expresiones atribuidas a mí en referencia a este Plan, y quienes profesan ser Cristianos, creen en muchas de mis presuntas declaraciones, que no son verdad. Nunca las dije, y son contrarias a lo que recibí del Padre en cuanto al verdadero Plan de salvación de los hombres del pecado, y en cuanto al único Camino, como pueden obtener la expiación verdadera con el Padre y un conocimiento de su propia Inmortalidad.
Muchas de estas expresiones fueron escritas por hombres que no conocieron el único Camino hacia la unidad con el Padre, resultado de las enseñanzas en los manuscritos que entonces existieron. Fueron recibidos por los Judíos como las revelaciones de Moisés y de muchos de los profetas, que no tenían ningún conocimiento del Amor Divino o de su reotorgamiento a la humanidad. Estos hombres me hicieron decir esas frases de acuerdo con sus ideas de lo que era necesario para la salvación, o para la posibilidad de convertirse en uno conmigo y con el Padre, y escribiendo sus ideas, confundieron la Verdad con lo que suponían era la verdad, como está contenida en el Antiguo Testamento. La atribución de estas declaraciones a mí, causó mucho daño, debido a la supuesta autoridad que fue asociada con ellas.
Mis discípulos nunca enseñaron y nunca entendieron, que su salvación, o la de cualquier hombre, dependía de la fe en mí como el hijo de Dios; o que yo, sólo Jesús, tenía en mí una cierta virtud para perdonar el pecado o para asegurar una entrada en el Reino verdadero de Dios; o que yo, como el hombre Jesús, era un hijo de Dios en el sentido, como la Biblia lo enseña. Sabían que el Padre me había revelado la Verdad, y que tenía en mí ese Amor que, en un alto grado, me hizo como el Padre y uno solo con Él. También sabían que mis enseñanzas del reotorgamiento del Amor Divino fueron verdades, y que cuando ellos o cualquier hombre poseyera este Amor, en el grado de esa posesión, se convertirían en uno solo con el Padre, y también conmigo, ya que yo lo poseí en mayor magnitud que cualquier otro hombre.
Digo que sabían esto, y que lo enseñaron a la gente, como yo se lo había enseñado a ellos. Pero cuando los compiladores del actual Nuevo Testamento llegaron a declarar mis expresiones y enseñanzas, no conocían este Amor, y por lo tanto, no podían entender lo que significaban muchas de mis expresiones verdaderas. Les dieron una interpretación (en lo que se refiere a mis auténticas declaraciones), que estaba conforme con su propio conocimiento.
No, no me citan correctamente en muchas de estas expresiones, y puedo decir, en la gran mayoría. Porque cuando fueron escritas, como ahora están contenidas en el Nuevo Testamento, los hombres ya habían perdido el conocimiento de su verdadero significado, y en base de sus propias mentes registraron lo que pensaron fue lo que yo en realidad había dicho.
No veo otra manera como corregir esas declaraciones falsas excepto tomando cada expresión y mostrando su falsedad por su incompatibilidad con lo que ahora digo. Esto tomaría demasiado tiempo y expendería mucha energía, que podría ser empleada mejor, declarando lo que realmente es la verdad. Pero esto diré: que siempre cuando estas expresiones aseguran que yo aseveré ser Dios, o que yo pude perdonar a los hombres sus pecados y lo hice, o que cualquier cosa que se pide del Padre en mi nombre, será recibida, entonces son falsas y engañan gravemente al buscador verdadero de conocimiento y de la Inmortalidad.
Mis discípulos estuvieron cerca de mí y entendieron mis enseñanzas mejor que todos los otros, sin embargo, no entendieron toda la verdad, y abandonaron la vida terrenal con muchas expectativas que no se cumplieron, y que por su propia naturaleza, no pudieron cumplirse. En ciertas preguntas no esenciales, estuvieron influenciados en sus creencias y expectativas por su entrenamiento en las enseñanzas de los manuscritos del Antiguo Testamento, y fueron Judíos en alto grado en sus creencias, cuando murieron. Entendieron lo vital que determinó su relación con Dios y su existencia en el mundo futuro, pero en cuanto a muchas de las preguntas no esenciales, conservaron la fe de sus padres y fueron incapaces de recibir toda la verdad, que yo hubiese podido enseñarles.
No debo rezagarme para corregir estas presuntas enseñanzas mías, sino debo emplear mi tiempo y el tuyo para declarar y revelar la Verdad como ahora existe, y entonces existió; para que tú y el mundo sepan que dondequiera y siempre cuando estas expresiones mías en la Biblia estén en conflicto con lo que te escribí y escribiré, no son verdaderas y nunca las dije. Así, de esta manera general, explicaré a los hombres, que no se debe confiar o creer, en todo detalle, que la Biblia contenga la verdad o mi enseñanza de la verdad.
Dije que los judíos y los profesores de la iglesia, que se estableció (o más bien, fue controlada) después de la muerte de mis seguidores y de los que entendían las enseñanzas verdaderas de mis discípulos, enseñaron la conducta de hombres hacia su prójimo. Sin embargo, la observancia de ciertas ceremonias y fiestas se consideró como lo importante para que los hombres lo aprendieran y practicasen, para ganar la salvación, más que las Verdades, las que convierten al hombre en un hijo del Padre y en uno solo con Él, por la mediación del Nuevo Nacimiento.
Desde luego, antes de mi venida, los Judíos no hubiesen podido enseñar la verdad del Nuevo Nacimiento, porque el Gran Don del reotorgamiento del Amor Divino no había sucedido. Y no fue posible, que esa gran verdad, que es necesaria para la Inmortalidad y la posibilidad de la participación del hombre en el Amor Divino de Dios, se conociera por los Judíos; por lo tanto, no pudieron enseñarla. Sus enseñanzas se limitaron y restringieron a lo que les haría más puros en su amor natural, y a la relación de ese amor con el Padre.
Dios nunca les dio en ese tiempo el privilegio de convertirse en uno solo con Él en el Amor Divino, o incluso convertirse en seres en su carácter y cualidades espirituales, como lo fueron Adán y Eva (de los que comúnmente se supone fueron nuestros primeros padres), sin embargo, Él les exigió obediencia a Sus Leyes, que les desarrollarían en su amor natural en un grado, como para llevarles a la armonía con Sus Leyes, que controlaron y gobernaron su amor natural.
Si estudias los diez mandamientos, verás que estos mandamientos tratan solamente del amor natural. Su observancia tendería a mejorar a los hombres en este amor natural, mejorarles en su conducta hacia el otro y en su relación con Dios, en cuanto ese amor les llevó en comunión con Él. Los hombres poseyeron este amor natural, como dije, igual que los primeros padres lo poseyeron, y nunca se les fue quitado; y en su pureza, estaba en armonía perfecta con la creación de Dios y el funcionamiento de Su Universo. Pero a pesar de estas grandes cualidades, los hombres fueron sólo hombres, y no albergaron en ellos ninguna parte de la Divinidad del Padre.
Y por esa razón, los Judíos supuestamente tuvieron más contacto con Dios por los profetas y videntes, que cualquier otra raza o secta de los hijos de Dios, sin embargo, nunca buscaron a un Mesías, quien vendría con otro o mayor poder que aquel de permitirles convertirse en la gran nación gobernante de la tierra, a la que todos los otros pueblos estarían subordinados, sujetados e impotentes de volver a conquistar o sujetar su nación a la esclavitud jamás.
De una cierta manera, este Mesías sería algo como un ser supernatural, poderoso como ningún otro hombre jamás lo fue, y una clase de dios, a quien se le debería adorar y servir durante su vida terrenal.
Muchos de los Judíos (a pesar de lo que se pueda decir al contrario, en las enseñanzas de los profetas) creyeron en otros Dioses y no en el Unico que Moisés declaró, como es evidente en su historia, sagrada y secular. Porque siempre cuando su Dios - es decir, el Dios de Moisés - no los trató como ellos pensaron que debería, crearon y adoraron a otros dioses - incluso el becerro dorado. Por eso digo, ellos nunca esperaron a un Mesías que fuese otra persona que un regente poderoso en la tierra. Sus ideas y creencias de la vida después de la muerte fueron muy nebulosas. E incluso esa fracción de ellos, conocidos como Fariseos, que creyeron en algo como la resurrección, nunca concibieron que, cuando abandonaran la vida terrenal, ellos serían diferentes en sus cualidades y carácter de lo que fueron como mortales (menos el cuerpo físico), o experimentarían algo más que la gran felicidad incrementada, que vendría a ellos como mortales espiritualizados.
Esta fue la idea de la gente común, y también de los sacerdotes y de los escribas. Y a pesar de los muchos salmos hermosos y espirituales atribuidos a David, la felicidad o la gloria que podían esperar, fue solamente la que vendría a ellos como mortales espiritualizados, que tenían solamente el amor natural.
Así ves, el Gran Regalo del Padre - el reotorgamiento del Amor Divino - no fue conocido o incluso soñado por los Judíos; ni concebido, ni enseñado, por sus escribas; y tampoco informaron sus grandes profetas o legisladores, como Moisés, Elías y otros, de El.
Su concepto de Dios fue el de un ser personal, excelso, todopoderoso y omnisciente, a Quien podrían ver cara a cara, como podían ver a cualquier rey o regente, cuando llegaran a los cielos, que Él había preparado para ellos, y donde Él tenía Su habitación.
Como dije, el principal objetivo de mi misión en la tierra fue, enseñar el reotorgamiento del Amor Divino a los hombres, y el Camino para obtenerlo; y el objetivo secundario fue, enseñar a los hombres esas verdades morales, que tenderían a hacerles mejores en su conducta hacia su prójimo y más puros en su amor natural.
Y así sucede, que en mis enseñanzas de las verdades morales, el efecto de estas enseñanzas fue traer al hombre más en armonía con las Leyes del Padre, que controlan las operaciones del amor natural. Jamás, en ningún momento, tuve la intención, que los hombres deberían entender, que estas verdades morales causarían su unión con el Padre en el sentido Divino, o que la posesión de este amor natural en su estado más puro permitiría al hombre convertirse en un participante de la Naturaleza Divina de Dios, o en un habitante de Su Reino.
Pero, como dije, el único objetivo, que estos compiladores y escritores de la Biblia tenían que lograr, fue, al parecer, persuadir a los hombres, que la observancia de estas enseñanzas morales en su conducta era lo único necesario para permitirles entrar en el Reino del Cielo.
Sé que se dice que el amor, limosnas y buenas acciones conseguirán la salvación del hombre y le permitirán convertirse en uno solo con el Padre y gozar de la presencia de Dios en los altos cielos; pero esto no es verdad. Las buenas acciones que un hombre realiza de la manera de ayudar a su prójimo, vivirán después de él, y contribuirán indudablemente para que llegue a ser perfecto en su amor natural; pero no traerán a ese hombre a la unidad con el Padre en el Amor superior, que es tan necesario para su salvación completa.
Mis mensajes a ti no quitarán una jota o una tilde de las enseñanzas morales, sin embargo, ellos mostrarán al hombre la necesidad y el Camino para obtener una reconciliación completa con el Padre, y un hogar en las Esferas Celestiales.
Volveré y escribiré sobre un tema que es importante para ti, y que deben entender los hombres.
Así, con todo mi amor, te diré buenas noches.
Tu hermano y amigo,
Jesús