Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Capítulo 14

La Inmortalidad

   

La verdadera Inmortalidad sólo puede obtenerse de lo Inmortal (Jesús)

Jesús continúa su discurso sobre la Inmortalidad.

La abuela del Sr. Padgett corrobora lo que Jesús escribió sobre la Inmortalidad.

El Amor de Dios trae la Inmortalidad en el sentido verdadero del término. (Lucas)

Antes de la venida de Jesús, no se pudo decir de ningún filósofo o maestro religioso, haber traído la Inmortalidad a la luz. (Henry Ward Beecher)

Juan diserta sobre la Inmortalidad - en el sentido de la vida continua - y por qué las iglesias se niegan investigar, que los espíritus pueden comunicarse con los mortales, y realmente lo hacen.

   


 

 

La Inmortalidad

 

 

La verdadera Inmortalidad sólo puede obtenerse de lo Inmortal

 

Yo estoy aquí, Jesús

Quisiera escribir esta noche sobre un tema, que es muy importante para la humanidad y debe ser expuesta plenamente, para que así conozcan la Verdad, que les mostrará el Camino a la Inmortalidad y la luz. Yo sé que los hombres debatieron la materia de la inmortalidad humana a través de todos los siglos. Trataron de comprobar la realidad de su existencia por medio de varios argumentos y por la referencia a la analogía del funcionamiento del Universo de Dios en el cumplimiento de Sus designios, como se presentan en las varias creaciones de la naturaleza animada. En todas estas discusiones no lograron establecer definitiva y satisfactoriamente el hecho de la Inmortalidad. ¿Y por qué? Primero, porque no entendieron lo que significa la inmortalidad; y sin una concepción correcta de lo que se desea comprobar, resulta muy difícil comprobar la existencia de lo buscado. Yo sé, que a veces, algunos de los autores sobre el tema, consiguieron una idea de lo que es la inmortalidad, y casi la entendieron; y sus esfuerzos se dirigieron a demostrar que, por la conciencia interna del hombre, y también por la apariencia de las cosas en la naturaleza, que mueren y vuelven a vivir, se justifica la conclusión, que el hombre mismo es inmortal, o que era la intención de Su Creador hacerle inmortal.

Pero la conciencia interna del hombre (lo que significa el conocimiento de ciertos deseos y aspiraciones, y también la comprensión de que su vida terrenal es muy corta para facilitarle el logro de todo lo que sus esfuerzos y anhelos intentan), y lo que el realmente consigue por medio de su propio desarrollo mental y moral (si esto entonces termina con la muerte física de los hombres y solo resulta como un ejercicio inútil de las facultades y poderes conferidos a él por Dios), no es suficiente para comprobar la inmortalidad del hombre verdadero. Tampoco es esto una evidencia de la futilidad de la creación del hombre, aunque sea despojado en tan solo un momento de todo lo que haya aprendido y de otros beneficios de un intelecto desarrollado y del progreso moral.

Existe una diferencia entre el estado y la condición de un alma humana en el mundo de los espíritus, continuando la vida que tenía, cuando estaba en la carne, y el estado, que no solo continúa esta vida, sino que logra también, que la extinción de la misma sea absolutamente imposible - incluso para Dios, Quien, en el principio de la existencia humana, creó esta alma.

La inmortalidad verdadera, entonces, es el estado o la condición del alma, que tiene la conciencia, que por la Esencia y las cualidades de sí misma, jamás puede dejar de vivir - la imposibilidad de dejar de existir jamás, es conocida por ella, y es un hecho.

Alguien dijo que todo lo que tiene un principio puede tener un fin, o que todo lo que ha sido creado puede ser disuelto en sus elementos. Y esta posibilidad existe. Nadie, ni hombre, ni espíritu puede negar la verdad de la afirmación. En la vida terrenal, ustedes ven que todo encuentra su fin - es decir, en su forma individual o compuesta. ¿Por qué, entonces, no puede esperar el mismo destino a las cosas creadas en el mundo de los espíritus? El hecho de que, en el mundo de los espíritus existen cosas como continuación de su existencia terrenal, no implica necesariamente, que esto seguirá por siempre.

El simple cambio, originado por la muerte, y la desaparición de la visión de los hombres de cosas, que una vez tenían vida, no establece la prueba de que, porque siguen viviendo en el mundo de los espíritus, tienen que vivir por siempre. La muerte, la que se considera como un ángel destructor, es solo el resultado del cambio de lo visible a lo invisible; no determina la existencia perpetua de la cosa sufriendo el cambio, en absoluto.

El alma humana es la misma en la carne (en lo que se refiere a su identidad y a su individualidad), como cuando llegue a ser un habitante del mundo de los espíritus. Si es inmortal en el mundo de los espíritus, también es inmortal en el cuerpo; y si puede dejar de poseer una existencia inmortal en el primer estado, puede suceder lo mismo en el otro.

Supongamos que los hombres comprueban por los argumentos de la naturaleza mencionada, que el alma humana no muere, cuando muere el cuerpo físico, sino sigue existiendo en el mundo de los espíritus como el alma idéntica y personal. ¿Entonces pregunto, acaso eso comprueba la inmortalidad como yo la especifiqué? La muerte del cuerpo y la vida sucesiva del alma a continuación, no provocan ninguna alteración de las cualidades o de la esencia de esta alma. Sigue siendo la misma alma creada como en el principio. Entonces, ¿porqué no puede ser cierto también, que ella, como algo creado, puede encontrar su término? Esto es lógico y no irrazonable.

Entonces digo, incluso, si los hombres pueden comprobar, para la satisfacción de muchos, por sus argumentos, que el alma sigue viviendo en el mundo de los espíritus, con todas sus facultades y poderes en ejercicio activo, después de la muerte del cuerpo físico, no comprueban, ni les permiten todos los hechos descubrir y presentar la prueba, de que el alma es inmortal. El alma humana no existió siempre; no es eterna, existiendo por sí misma o independiente de todo lo demás, sino depende de la Voluntad de Dios, la misma que originó su existencia. Entonces, ¿porqué no es razonable inferir que, en el largo período de tiempo por venir, ella habrá cumplido con el propósito de su creación, y será diseminado en los elementos, de los que fue creado?

Pero diré, para tranquilizar a aquellos mortales, quienes creen en la inmortalidad del alma, que desde el tiempo de la creación del primer hombre, hasta la fecha, nadie en el mundo de los espíritus tiene conocimiento de un alma humana, que haya dejado de existir y haya sufrido la disolución en sus elementos. Además, que existe un sinnúmero de almas en el mundo de los espíritus, las que se encuentran justo en la condición de perfección, como fue el caso del primer hombre, cuando fue creado y Dios pronunció Su Creación siendo "Muy Buena".

Pero así como los mortales no tienen ninguna seguridad, que la vida de sus almas no terminará algún día, tampoco los espíritus, que alcanzaron la condición perfecta de su creación, tienen esta seguridad. Tienen la esperanza y la fe en que su destino será de esta naturaleza, y también tienen conocimiento, que su progreso como hombres perfectos terminó. Se encuentran en un estado, que limita su progreso como hombres perfectos, aunque su gozo como tal no está restringido. En el Universo de Dios siempre hay algo nuevo y desconocido presentándose a ellos, sin embargo, no tienen el conocimiento de su inmortalidad, y se dan cuenta de que dependen de la voluntad de Dios en su existencia. Para muchos de estos espíritus, la inmortalidad es tanto una materia de preocupación y especulación, como para los mortales en la tierra.

En su meditación, estudios y sus argumentos sobre esta materia de la inmortalidad, los hombres no comienzan por el fundamento del tema. No tienen premisas legítimas, de donde pueden sacar conclusiones correctas, y como consecuencia, sus argumentos fallan. Razonan que, a causa de la existencia de ciertas cosas en y fuera del hombre (todo eso solamente creaciones), que tienden a demostrar las intenciones y planes de Dios con referencia al hombre, por eso el hombre tiene que ser inmortal, para llevar a cabo estas intenciones. No toman en consideración, o pierden de vista, el hecho de que todo lo que usan como la base para sus conclusiones, son cosas dependientes, no existentes por sí mismas, y en un tiempo o en otro, los objetos de la Creación de Dios. De lo que Dios crea, Él también puede decidir, que no exista más. Y teniendo este conocimiento, el hombre no puede, y tampoco el espíritu, concluir acertadamente, que el alma es inmortal.

Pero existe un camino, como se puede comprobar la inmortalidad del alma, o de algunas almas, y que necesariamente establece las conclusiones, sin posibilidad de refutación, siempre cuando se considere los hechos, que entran en la argumentación, como verdaderos.

Entonces, para comenzar la argumentación, ¿cuál es el único camino razonable para aproximarse al tema?

Primero, descubrir y establecer lo que es inmortal; luego, buscar y encontrar lo que, aunque no es inmortal, se transforma en inmortal, a causa de ciertas operaciones y efectos sobre ello de parte de aquello, lo que es inmortal. Solo de lo inmortal, la inmortalidad puede ser obtenida.

Bien, llegamos a un buen lugar para terminar, porque estás cansado. Me alegro que hayas recibido mi mensaje muy bien. Ten fe y reza, toda estará bien.

Buenas noches, mi querido hermano, porque tú eres mi hermano de verdad.

Tu amigo y hermano,

Jesús

 

 


 

 

Jesús continúa su discurso sobre la Inmortalidad

 

Yo estoy aquí, Jesús

Me gustaría completar mi mensaje sobre la inmortalidad esta noche. Pues, procedamos.

Cuando se dijo a Adán, o a quien personifica, que moriría ciertamente, si desobedecía a Dios y "comía del fruto prohibido", la palabra "morir" significó la muerte del alma, en cuanto a su futuro progreso, que le aseguraría la recepción de la Esencia Divina del Amor del Padre. No significa la muerte física o la muerte del cuerpo físico, porque es evidente que siguió viviendo en la carne por muchos años después del pronunciamiento de su perdición.

Pero la progresión de su alma se detuvo. Y solo después de mi venida a la tierra y de mis enseñanzas de la doctrina y de la Verdad, que la condición, que Adán ocupaba antes de su caída, había sido restaurada para el hombre, la humanidad volvió a poseer el privilegio de transformarse en inmortales - es decir, tener el permiso y encontrarse en la posición para obtener este progreso del alma, que les permitiría llegar a ser uno solo con y una parte del Padre en Su Amor y sus Afectos.

No quiero decir, que este Amor Divino le fue otorgado a Adán en el momento de su creación, sino que él tenía esta formación de potencialidades en su alma, que por el ejercicio apropiado, le hubiera llevado al unísono con el Padre y convertido su naturaleza en Divina. Y cuando desobedeció a los mandamientos del Padre, murió en cuanto a las posibilidades de obtener esta Naturaleza Divina.

Con referencia a aquellos, que vivían en la tierra entre la caída de Adán y mi revelación de la Verdad de la redención, ellos no recibieron esta naturaleza o potencialidad, y se vieron obligados a vivir solo como mortales y espíritus con el amor natural. Nunca se les admitió al Reino Celestial del Padre, sino existieron solamente como espíritus, poseyendo el amor natural, que fue otorgado a Adán y su raza.

Abraham, Isaac, y el resto de las personas, las que se describe en la Biblia como hijos de Dios, que obedecían a sus mandamientos, no fueron participantes en esta Naturaleza Divina, y se convirtieron en los mismos, solo después de mi venida a la tierra, cuando les mostré el Camino para su obtención.

Cuando fui enviado a la tierra, Dios me mandó con la Verdad sobre la redención, y confirió a los hombres el privilegio de recibir Su Esencia Divina. No era el sacrificio mío ni mi muerte, lo que trajo esta gran bendición. Solo con mi venida llegó este Amor y el Camino para Su obtención.

Adán no fue creado inmortal, sino solo poseyó la potencialidad de la inmortalidad. Y después de su muerte, los hombres ya no tenían esta potencialidad, hasta que Dios la envió a ellos con mi venida a la tierra. Y cuando se dijo que, como en Adán, todos los hombres mueren, así en mí, todos los hombres resucitan, eso solo quiere decir que, cuando Adán cayó, él fue despojado de lo que formó parte de su naturaleza y le permitió llegar a ser inmortal; es decir, él murió en cuanto a esta potencialidad y el privilegio, y ya no fue capaz de alcanzar la condición de alma necesaria para convertirle en uno solo con el Padre, o para participar en Su Divinidad. Y la condición de la humanidad permaneció en esta muerte, hasta que, como digo, vine y traje conmigo el Don restaurado del atributo del alma, que volvió a permitir al hombre llegar a ser inmortal.

Cuando se otorgó este Don a los hombres, también se lo otorgó a lo que entonces vivían en el mundo de los espíritus. Pero ellos solo pudieron obtenerlo por el Camino provisto para los hombres.

Entiéndeme: todo lo que se perdió por la caída de Adán fue renovado en mi venida por el Don restaurado; abarcó a todos los espíritus, que habían vivido como mortales, y a todos los mortales, que vivían después hasta el presente día.

Mi venida, por sí misma, o mi muerte o sacrificio por los Judíos, no renovó a la humanidad la condición, que existía en Adán antes de su caída. Yo fui solo un mensajero de Dios, enviado con este Don, y mi deber fue la enseñanza de la Verdad sobre Su restauración a la humanidad y a los espíritus. Y después de mi muerte, cuando descendí a los infiernos, como dice la Biblia (pero esta frase no expresa el destino de mi ida, porque el significado verdadero es, que fui al mundo de los espíritus), proclamé a los espíritus la Verdad del otorgamiento de esta Vida Restaurada, la misma que se perdió por la desobediencia de Adán. Todos los espíritus, los buenos y los malos, ahora poseen esta potencialidad restaurada de obtener la Naturaleza Divina, de la que hablé, o de la Inmortalidad.

Así ves, cuando Adán "murió", lo que ocurrió fue la muerte de la potencialidad o de la cualidad del alma, y por eso le fue imposible obtener la inmortalidad.

Cuando la Biblia habla de aquellos hombres de los tiempos antiguos, como que fueron los profetas de Dios y Sus queridos hijos, y que "anduvieron" con Él, eso significa solamente, que habían obtenido un desarrollo tan grande en su amor natural, que con su muerte física, pudieron ocupar estas esferas en el mundo de los espíritus, las que les proporcionaron a ellos, que fueron solo espíritus de mortales, la cercanía del Padre y suprema felicidad (me refiero a esta felicidad, que no participa en la Naturaleza Divina). No se encontraron en la misma condición de atributos de alma como Adán antes de su caída, porque no poseyeron esta potencialidad; y cualquier interpretación de cualquier parte de la Biblia, que concede a un hombre o espíritu la posibilidad de recibir la Esencia Divina del Padre en ese entonces, está equivocada y engañosa.

Como te dije, mi muerte o mi sacrificio por la sangre, como se lo enfatiza en los credos y en la adoración de las iglesias, no contribuyó de la más mínima forma a la restauración de este Gran Favor de Dios a los hombres. Solo fueron el resultado de las creencias y acciones de hombres en la nación Judía, que no querían tolerar mis declaraciones de la Verdad. Mi muerte, etc. no apaciguó la "ira" de Dios contra los hombres. Sino solo por Su Propio Gran Amor por Sus criaturas, Dios otorgó el Don, o el privilegio del alma, que el hombre había perdido por la desobediencia de Adán.

(pregunta)

Fue la desobediencia de creer, que no dependía de Dios en sus cualidades del alma o en la potencialidad, lo que le privó absolutamente de la posibilidad de participar en la Naturaleza Divina de Dios. El "árbol del conocimiento del bien y del mal" solo representa el conocimiento, que Dios se había reservado para Sí Mismo, porque si Adán hubiese conocido la existencia de ello, le hubiese expuesto a tentaciones, las que hubiesen destruido esta cualidad del alma, de la que hablé. Y cuando Adán "comió del fruto de este árbol" - es decir, cuando desobedeció a Dios y buscó el conocimiento de estas materias, las que le exponían a las tentaciones y posiblemente iban a terminar con su bondad - Dios retiró la potencialidad de Adán, de llegar a ser uno solo con Él, e inmortal. Fue un castigo directo por la desobediencia, y resultó, que el hombre permaneció solamente hombre, como mortal o como espíritu.

No creo que se dijera que, si Adán " comiera del árbol de la vida", viviría por siempre y llegaría a ser como los Dioses, porque ya fue el receptor de este "árbol de la vida" en este atributo de su alma que, por su desarrollo apropiado, podía convertirle en como los dioses. Y aquí tienes que entender, que el término "Dioses" sólo podía significar a aquellos, que poseían la Naturaleza Divina del Padre. Solo había un Dios, y todos los otros seres vivientes en el mundo de los espíritus fueron sólo aquellos, que poseían las cualidades Divinas de amor y obediencia; ninguno de ellos fue un Dios. Los ángeles de Dios fueron sólo los espíritus como los describí.

Cuando se dice que el hombre fue hecho uno poco inferior a los ángeles, esto significa que, mientras este ángel tiene su Naturaleza Divina perfeccionada en más o menos grado, el hombre tiene solamente la potencialidad del alma, que le permite obtener ese desarrollo para perfeccionarle, de modo que puede convertirse en un ángel. Pero esta expresión no se aplica a nadie, quien nació después de Adán y antes de mi venida con el anuncio, que Dios había restablecido este atributo Divino al hombre, lo que Adán echó a perder.

Así ves, la pérdida de la inmortalidad no significa la muerte del cuerpo físico, sino la muerte de esa cualidad o la potencialidad del alma, la que permitió al hombre convertirse en como el Padre en ciertos de sus atributos Divinos. Y en un sentido más estricto, sólo la posesión de esta cualidad del alma no es inmortalidad, o más bien, no convierte a un hombre o a un espíritu en inmortal, sino simplemente le da esta cualidad del alma y la potencialidad que, por su desarrollo apropiado, él puede llegar a ser inmortal.

En el futuro, todos los hombres, como espíritus o mortales, poseerán esa cualidad o potencialidad del alma, hasta que el gran día del juicio la retire otra vez de los que no han perfeccionado sus almas en aquella época en el disfrute de la Naturaleza Divina, como expliqué. Cuando venga este día, los que están sin esta Esencia Divina en sus almas, serán privados por siempre del privilegio de recibir este Gran Regalo o de obtener esta Esencia Divina, o es decir, el Amor Divino de Dios. Y después, a esos espíritus, que nunca obtuvieron esta Naturaleza Divina, les será permitido vivir sencillamente como espíritus, que gozan de su amor natural, igual que Adán después de su caída, e igual que todos los espíritus y hombres, que vivieron entre este tiempo y mi venida, vivieron solamente con su amor natural. Ésta es la "segunda muerte". La muerte de Adán fue la primera, y el gran día del juicio anunciará la segunda. Y después de eso, no encontrarán nunca más otra oportunidad para participar en esta Esencia Divina del Padre y para llegar a ser "como uno de los Dioses". (Nota del Ed.: Jesús, en "Revelación sobre el Nuevo Testamento #3", entregada por Dr. Daniel G. Samuels, indica que, porque la Divino Esencia continua fluyendo de la fuente (la Fuente del Agua Viva del Padre) por un cierto número de siglos por venir, es concebible por lo tanto, que este Amor puede o no puede continuar fluyendo en una serie de mareas altas y bajas, si el Padre así lo desea; y si eso sucede, entonces también es concebible, que el privilegio de la humanidad para recibir este regalo nuevamente, en algún tiempo en el futuro, puede reotorgarse por el Padre.)

Los hombres pueden razonar al máximo de sus intelectos limitados de la manera de decir, que Dios no sujetaría a sus criaturas a esta segunda muerte, privándolas de tal modo de este gran beneficio como participantes, que se convierten en su Naturaleza Divina, y de la gran felicidad que viene con ella. Pero ese razonamiento, o la conclusión que resulta, no cambiará el hecho. Lo que te digo es el hecho, y cuando ya sea muy tarde, muchos hombres se darán cuenta y sufrirán, porque es la verdad.

Y los hombres no se justificarán quejándose de esto. La oportunidad se da ahora, y se la dará en el futuro a todos los hombres y espíritus, para que se conviertan en niños del Padre en el sentido angelical y Divino. Y si rechazan convertirse así pues, no pueden tener ningún argumento sobre las que pueden basar la acusación de injusticia contra el Padre o Su Amor.

Él seguirá siendo su Padre, aunque no acepten su Gran Don, y serán comparativamente felices en el amor natural concedido a ellos. Pero no participarán en Su Reino Divino. Serán como los huéspedes invitados al banquete nupcial que, debido a las varias excusas, se negaron asistir. No los privaron del otro alimento y sustento, pero de todas maneras nunca pudieron participar en el alimento más precioso, que el anfitrión había preparado para ellos en el banquete, y después de eso nunca más encontraron la oportunidad de participar.

Muchas de mis parábolas en la Biblia ilustran esta gran Verdad, cuando se las entiende correctamente. Y los hombres en aquellos días entendían mis parábolas, cuando estaba en la tierra. Pero los hombres de hoy en día endurecen sus corazones y cierran sus intelectos a las Verdades de estas parábolas y a mis enseñanzas.

Por supuesto, en última instancia, todos estos hombres se salvarán del pecado y del error; de hecho, el pecado y el error serán destruidos enteramente, y los hombres y los espíritus vivirán comparativamente feliz. Pero vivirán en la muerte y no en la vida, en lo que se refiere a la vida del alma, con sus posibilidades de convertirse en Divinas o de gozar de la gran felicidad, que el Amor Divino del Padre concede.

Así ves, la inmortalidad no pertenece al cuerpo físico o al cuerpo espiritual, o al alma no calificada, sino a esas cualidades del alma, que permiten que el alma llegue a ser Divina en su naturaleza. Y la inmortalidad no significa solamente la existencia continua, porque cada espíritu y cada alma puede vivir en toda la eternidad en su forma individualizada. Y cuando se dijo en la Biblia, que traje la Inmortalidad y la vida a la luz, eso no significó que demostré a los hombres que continuarían viviendo por siempre simplemente como espíritus. Más bien, significó que vivirían por siempre en el Reino del Padre, con sus naturalezas convertidas en Divinas, y no capaces de ser privados de la grande y verdadera vida, que prevalece solamente en este Reino.

Así, piénsenlo, tú y tu amigo, lo que les escribí. Y en los lugares en donde el significado tal vez no aparezca claro, intentaré aclarar sus almas e intelectos por la inspiración de mi conocimiento y poder. Ustedes dos son médiums y muy susceptibles a la inspiración. Y como parece, que sus almas se adaptaron a la Verdad, y que ustedes buscan la Verdad con sinceridad, me esforzaré con todo mi poder para inspirarles con los pensamientos intelectuales y las opiniones espirituales, las que les permitirán ver estas Verdades en toda su desnudez, cara a cara, y no como a través de un espejo obscuro.

Tengo que terminar ahora. Te doy mis bendiciones y las bendiciones del Padre.

Tu amigo y hermano,

Jesús

 

 


 

 

La abuela del Sr. Padgett corrobora lo que Jesús escribió sobre la Inmortalidad

 

Yo estoy aquí, tu abuela.

Bien, mi hijo, el discurso del Maestro fue maravilloso. Nunca antes explicó las Verdades reales intrínsecas de la inmortalidad a los mortales, y otras verdades de índole parecida.

Me impresionó mucho la seriedad, con la que escribió, y la gran fuerza de sus pensamientos y el amor que acompañó a su mensaje. Tienes que estudiar el mensaje con sinceridad, porque contiene Verdades, que no aparecen en ninguna parte que yo sepa. Ay, ¡las grandes Bendiciones del Padre para Sus niños! ¡Cuánto deberíamos agradecerle, que vivimos en un tiempo, cuando este Gran Don ha sido restaurado para la humanidad, y que tenemos el privilegio de participar en El!

No escribiré más esta noche, ya que estás considerablemente agotado por el esfuerzo realizado.

Así, con todo mi amor y mis mejores deseos por tu bienestar, yo soy

Tu amorosa abuela,

Ann Rollins

 

 


 

 

El Amor de Dios trae la Inmortalidad en el sentido verdadero del término

 

Yo estoy aquí, Lucas el Apóstol

Hoy estuve contigo cuando escuchaste los sermones del predicador sobre el tema de la inmortalidad. Vi que te diste cuenta de que él no tenía una idea verdadera de lo que significa el término, y pensaste cuánto te gustaría informarle de tu conocimiento sobre el tema. Bien, entiendo plenamente cómo te sentías acerca de la materia, y simpatizo contigo en tu deseo, y espero que algún día puedas tener la oportunidad para conversar con él sobre este tema y para darle tu concepto de la verdad.

Es el tema de tantos sermones y teorías declaradas por los predicadores y otros, pero ninguno de ellos tiene la comprensión verdadera de cuál es la inmortalidad. La entienden solamente en el sentido de la vida continua, y además, tratan por el argumento y las inferencias de asociarle la idea de nunca terminar - es decir, de la vida continua que está establecida de una manera, que nunca puede terminar - y en esto, satisfacen sus anhelos y deseos. Pero ves, esta inferencia simplemente se proyecta de los deseos de los predicadores. No tienen base verdadera, sobre la que puedan encontrar su conclusión. Y, en cuanto a la vida en general, no estarían dispuestos a arriesgar las cosas importantes de la vida que requieren la acción, o a formar las conclusiones de la vida, basadas sobre algo no mejor establecido, que simplemente sus deseos.

No, la humanidad realmente no sabe cuál es la inmortalidad. Todos los argumentos que pueden presentar en una tentativa de probar la inmortalidad no son suficientes para convencer la mente clara, fresca y sin prejuicios, que es un hecho.

Como se dice en el mensaje que recibiste de Jesús, la inmortalidad se puede derivar solamente de lo que es inmortal. Y todos los argumentos que tienden simplemente a demostrar, que algo debe ser inmortal debido a los deseos o las intenciones de Dios, no son suficientes. Todos los hechos que se pueden establecer como premisas no son prueba suficiente y lógica para la conclusión deseada, y los hombres no pueden depender de ese método de razonamiento.

Es totalmente imposible derivar la inmortalidad de algo, que es menos que lo inmortal mismo. Intentar eso por argumentos o deducción solamente es una pérdida de tiempo en el ejercicio de las facultades de razonamiento.

Como se dijo, sólo Dios es inmortal. Eso significa, que las Cualidades mismas y la Naturaleza misma de Dios son inmortales. Y si fuese posible que Él tuviese cualidades que no fuesen de una naturaleza que participa en la inmortal, entonces estas cualidades no serían inmortales sino estaría sujetas al cambio y a la disolución. Entre las cualidades de su Ser se encuentra la gran e importante del Amor - sin El, Dios no podría existir. Su existencia fuese menos que la de un Dios; y porque esto es un hecho, esta gran cualidad del Amor debe ser inmortal. Y en donde esta cualidad puede entrar y formar parte, esto también es necesariamente inmortal, y de ninguna otra manera podría llegar a ser inmortal.

Este Amor de Dios, entonces, trae la inmortalidad en el sentido verdadero del término. Cuando entra en el alma de un hombre y la posee, esa alma llega a ser inmortal, y de ninguna otra manera puede obtenerse la inmortalidad.

No todas las cosas de la creación de Dios son inmortales, porque tarde o temprano cumplen con el objetivo de su creación. Su existencia ya no se requiere más, y se disuelven en los elementos de los que fueron compuestas. El cuerpo físico del hombre no es inmortal por esta razón. Después de una vida corta en la tierra, se disuelve y no existe más. Su cuerpo espiritual es principalmente de este carácter temporal, y puede ser que, en el curso de la eternidad, haya realizado su misión y deje de existir. No lo sabemos. Tampoco sabemos con certeza que no sea así, porque el cuerpo espiritual depende de la existencia continua del alma en su existencia continua. No todas las almas recibirán una parte del Amor Divino del Padre, que es lo único que tiene esta inmortalidad dentro de Sí Mismo, y así puede ser, que algún día en el futuro, esta alma sin el Amor puede dejar de existir, y cesar de ser una criatura del Padre.

Pero esto sabemos: que lo que participa en el Amor Divino posee y alberga eso, lo que es necesariamente inmortal. No puede morir, igual que este Amor Mismo, y por ende tiene que ser inmortal.

Así, cuando los hombres dicen o enseñan, que todos los hombres son inmortales, dicen lo que no saben - solamente Dios Mismo conoce el hecho. Sin embargo, solo por el ejercicio de la razón, los hombres pueden tener la justificación para decir, que los hombres o las almas que no obtienen el Amor Divino, no son inmortales.

Ahora, mientras esta pregunta sobre la inmortalidad humana sigue en la duda y nunca se demostró como un hecho, con todo sabemos, que estas personas en la humanidad, cuyas almas recibieron el Amor Divino Inmortal, son inmortales y nunca pueden dejar de existir. El gran consuelo o la bendición que esta posesión trae a estas almas es, que saben que son inmortales, porque poseen esa cualidad o naturaleza de Dios que es Inmortal; y como la última nunca puede tener un fin, tampoco eso, en donde entró el Amor Inmortal y encontró un alojamiento, tiene una terminación.

Los argumentos del predicador fueron fuertes, y en los funcionamientos ordinarios de las mentes humanas y de las potencias del razonamiento, pueden convencer a los hombres de que la inmortalidad sea un hecho comprobado para toda la humanidad. Pero cuando se lo analiza correctamente, y se aplica la regla verdadera a la búsqueda por la inmortalidad, aparecerá que los argumentos no son concluyentes - la esperanza es más fuerte que el hecho, y los hombres no tienen la certeza de que, para ellos, la inmortalidad les abre sus deseados brazos.

Bien, yo pienso que escribo este corto mensaje acerca de la pregunta, sobre la que tú y el predicador meditaron, con la esperanza que él no dependa de la fuerza de su argumento para establecer el hecho de la inmortalidad, sino que vea y llegue a convencerse de que la única manera para comprobar y adquirir la inmortalidad verdadera es buscando y obteniendo el Amor Divino, de tal modo transformar su alma en la Esencia y Naturaleza misma de Dios en el Amor.

Me alegro que pueda escribirte otra vez, y que tu condición esté mucho mejor que antes, lo que nos permite establecer la conexión. Reza más al Padre, y cree, y llegarás a una condición, la que tanto deseamos.

No escribiré más. Buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Lucas

 

 


 

 

Antes de la venida de Jesús, no se pudo decir de ningún filósofo o maestro religioso, haber traído la Inmortalidad a la luz

 

Yo soy tu amigo y hermano en amor y deseo por el Reino. Soy el espíritu de Henry Ward Beecher

Vivo en la Séptima Esfera, donde ahora habita tu padre; y porque me encontré con él, vengo esta noche a ti para escribirte un poco.

Me contó de ti y cuán fácilmente recibes las comunicaciones de los espíritus, y yo quiero informarte que, aunque ya no soy el mismo de antes en la tierra, todavía tengo el mismo deseo, comunicar a la humanidad los pensamientos, que surgen en mí con respecto a Dios y la relación de los hombres con Él y Su Reino.

Ahora soy un creyente en Jesús como nunca lo fui en la tierra. Puede sorprenderte saber que, cuando estuve en la tierra, no importa lo que predicara a mi gente, sin embargo, en mi corazón, miré a Jesús sólo como un hombre de los judíos, y no muy diferente de otros de los grandes reformadores, que habían vivido y enseñado en la tierra las Verdades morales, las que contribuyeron para hacer a los hombres mejores, y los motivaron para vivir vidas más correctas y más justas.

Pero, puesto que ahora vivo en el mundo de los espíritus y pasé por las experiencias, que mi vida aquí me proporcionó, y encontré el Camino al Amor Divino de Dios y Su Reino, aprendí y ahora sé que Jesús es más que un sólo reformador. Él es no solamente un bueno y justo profesor, y de acuerdo con eso vive su vida, sino él es también el verdadero hijo Dios y su mensajero para traer al mundo las Verdades sobre la inmortalidad y el Amor Divino del Padre, y el Camino para obtenerlo. Él fue realmente la Verdad y la Vida, como no lo fue ningún otro maestro antes de él.

Sé que se enseña, y lo creí cuando estuve en la tierra, que muchos maestros religiosos y paganos afirmaron e intentaron enseñar la inmortalidad del alma a la humanidad; y de la manera como los hombres entendían el significado de la palabra "inmortalidad", estas enseñanzas fueron más o menos satisfactorias. Pero ahora veo, que su concepto de la inmortalidad era simplemente una continuidad de la vida después de lo que se llama la muerte. ¡Cuán diferente es el significado de lo así enseñado, y el significado verdadero de la palabra!

La inmortalidad significa mucho más que sólo una continuación de la vida. Significa no solamente una continuación la vida, sino también una vida, que abraza el Amor Divino o la Esencia del Padre, que convierte al espíritu mismo, que tiene ese Amor, en una Divinidad y ya no sujeto a la muerte de ninguna clase.

Ningún espíritu tiene esta inmortalidad, sólo porque continúa viviendo en el mundo de los espíritus, y no puede concebir de ninguna posibilidad, de que la continuidad de la vida puede ser detenida o terminada. Ninguno de estos espíritus conoce, si esto es la verdad, porque nunca se lo ha demostrado como un hecho, y no puede suceder, hasta que la eternidad haya terminado. Este espíritu no es diferente en su esencia y las potencialidades de lo que era cuando vivía en la carne, y no tiene más razón para creer, que es inmortal, de lo que tenía, cuando vivía en la tierra.

Una especulación y un hecho comprobado son dos cosas completamente diferentes. Sin embargo, en el caso de algunos espíritus, así como en el caso de algunos hombres, la especulación llega a ser casi tanto una certeza, como lo hace un hecho demostrado. Pero no hay justificación para confiar en las conclusiones trazadas netamente por la especulación. En los grandes funcionamientos de la eternidad, el espíritu o el hombre, que así lo hace, puede encontrarse no sólo equivocado sino también sorprendido más allá de toda concepción por las eventualidades, que estos funcionamientos pueden producir.

Así te digo, antes de la venida de Jesús, la inmortalidad no había sido traída a la luz, y no fue posible hacerlo, porque no existió para la humanidad.

Cuando aprendí el significado verdadero de la palabra, me sorprendí tanto, como los hombres se sorprenderán, cuando lean esta comunicación u oigan su mensaje. La esperanza de Socrates o de Platón o de Pythagoras fue solamente una esperanza fortificada por los razonamientos de grandes mentes, y suplida por mucho desarrollo de las cualidades del alma. Pero cuando todo fue dicho, solamente quedó la esperanza - el conocimiento faltó. E incluso si hubiesen experimentado que un espíritu salido del hombre volviese y se comunicase con ellos, y que por eso no había tal cosa como la muerte del espíritu o del alma, con todo, tal experiencia no comprueba nada más allá del hecho, que la vida puede continuar por un tiempo.

Puesto que el cambio es una ley en el mundo de los espíritus así como en la tierra, no podrían decir con la certeza del conocimiento, que no puede haber un cambio en el mundo de los espíritus, que rompería o detendría la continuidad de la existencia.

Toma al niño joven, cuando su intelecto no se ha desarrollado todavía lo suficiente para entender, que hay algo como la muerte del cuerpo físico. Cree, es que si medita sobre eso, que continuará viviendo por siempre en la tierra. Y así sucede con estos filósofos, que tenían la esperanza de una vida continua futura; también con los espíritus que saben, que hay una vida continua. Viviendo después de muerte, piensan que la vida debe ser un estado fijo y debe, forzosamente, continuar por siempre. Como digo, no se ha demostrado que la vida continuará por siempre; sin embargo, por otra parte, no se ha demostrado lo contrario.

Por lo tanto, ningún espíritu puede decir, que es inmortal, a menos que participe en la Esencia Divina. Y antes de la venida de Jesús, de ningún filósofo o maestro religioso sabio se podría decir, haber traído la inmortalidad a la luz.

La esperanza y la especulación existen como los hijos del deseo, sin embargo, falta el conocimiento, y no se puede crear así la certeza. La inmortalidad, en la que los hombres creyeron y se confortaron con la creencia en ella, entonces, fue la inmortalidad, que la esperanza creó y la especulación comprobó. Y las experiencias de los hombres, comunicándose con los espíritus, mostraron que la muerte no había aniquilado al individuo. Pero la esperanza, la especulación y la experiencia no crearon el conocimiento.

Cuando vino Jesús, él trajo consigo no solamente la esperanza, sino también el conocimiento de la Verdad. No fueron muchos los hombres, que lo han comprendido o han entendido la razón o el fundamento para ese conocimiento, y las facultades del razonamiento de los hombres no fueron suficientes para demostrar las razones verdaderas de este conocimiento. Y tal vez te parece extraño, los estudiantes y los comentaristas de la Biblia nunca divulgaron el fundamento verdadero en la que este conocimiento se basa.

Confieso que en mi vida, aunque fui un gran estudiante de la Biblia, yo nunca comprendí el significado verdadero, cómo, o de qué manera, Jesús trajo la inmortalidad a la luz. Pensé, como tantos otros ahora, que su muerte y resurrección fueron las cosas que demostraron la realidad de la inmortalidad a la humanidad. Pero estas cosas no demostraron más, como ahora veo, que los casos numerosos registrados en el Antiguo Testamento y en las escrituras seculares de los filósofos y los adeptos de la India y de Egipto, que había una existencia después de la "presunta muerte".

Muchos que disputan el hecho de que Jesús trajo la inmortalidad a la luz, basan su argumento en este otro hecho: que él era solamente uno de muchos que murieron y luego se presentaron a los mortales y mostraron, que siguieron viviendo como espíritus. Por eso digo (y como lo creí mientras estuve en la tierra), el solo hecho de la resurrección de Jesús no comprueba la inmortalidad.

Entonces, ¿qué he aprendido sobre la inmortalidad desde que vivo en el mundo de los espíritus? Mis poderes del razonamiento son mucho mayores ahora de lo que estaban en la tierra, mis facultades perceptivas se agudizaron, y mi experiencia con las leyes del mundo de los espíritus me ha proporcionado un gran conocimiento; pero todo estos no me hubiera dado el conocimiento de la inmortalidad, por sí mismo, si no Jesús mismo me la hubiese explicado y demostrado, por su propia condición, y la de muchos espíritus en las esferas supremas. Ahora, debido a mi actual desarrollo del alma, soy el dueño de ese conocimiento.

Solamente el Padre es inmortal. Y solamente aquellos, a los que Él proporciona Sus atributos de Inmortalidad, pueden llegar a ser tan inmortales como él es. El Amor es el gran principio de la inmortalidad. Con esto, me refiero al Amor Divino del Padre, y no al amor natural de la criatura. Y él que posee este Amor Divino, se convierte, para formularlo así, en una parte de El; o más bien, el Amor se convierte en una parte de él, y en sus operaciones, lo transforma en como el Padre. Es decir, un espíritu que posee este Amor Divino, se convierte, él mismo, en una parte de la Divinidad, y por lo tanto, en inmortal; y no hay posibilidad ninguna, que se le prive de este elemento de Divinidad, jamás.

No existe un espíritu inmortal, cuando hay la posibilidad de privarle de esta inmortalidad. Incluso Dios mismo, si él pudiese ser privado de esa gran cualidad, no sería inmortal. E igual que es imposible quitarle este gran atributo al Padre, igualmente es imposible para el espíritu, quien haya una vez obtenido este Amor Divino del Padre, perder su inmortalidad.

Así ves, la inmortalidad viene al espíritu solo con la posesión del Amor Divino; y este Amor, no se le otorga a todos los espíritus, sino solo a aquellos, que lo busquen por el Camino, que Jesús enseñó a la humanidad.

La muerte no trae la inmortalidad a los mortales. Porque su espíritu sobrevive la muerte, no se puede concluir, que la inmortalidad forma parte de su existencia como espíritu.

Por eso digo que, cuando Jesús trajo el conocimiento al mundo, sobre el otorgamiento de este Amor Divino del Padre a los mortales bajo ciertas circunstancias, y también indicó a los mortales el Camino, como el Gran Don podía ser obtenido, él trajo la inmortalidad a la luz. Y antes de él, ningún hombre o espíritu había traído estos Grandes Dones a la luz.

Ahora soy un participante en el Amor Divino en cierto grado, y veo la posibilidad de obtenerlo en u mayor posible magnitud, como el Maestro lo prometió a todos, quienes lo busquen en verdad y en fe.

No fue mi intención escribir ahora un mensaje tan largo, y porque estoy entusiasmado por el tema, veo que sobrepasé tu tiempo y amabilidad más de lo que me di cuenta.

Así te agradezco por tu paciencia, y terminaré ahora. Pero espero que pueda tener el privilegio de volver algún día y escribirte.

Con mis mejores saludos, yo soy

Atentamente,

Henry Ward Beecher

 

 


 

 

Juan diserta sobre la Inmortalidad - en el sentido de la vida continua - y por qué las iglesias se niegan investigar, que los espíritus pueden comunicarse con los mortales, y realmente lo hacen

 

Yo estoy aquí, Juan el Apóstol

Sí, vengo para decirte que estuve contigo en la misa, y como los predicadores declararon sus ideas de lo que significa la inmortalidad, yo te sugerí los pensamientos que mostraban cuán insatisfactorias eran sus razonamientos y conclusiones. Desde luego, lo que dijo el predicador de la mañana sobre las razones para deducir que la inmortalidad debe ser el destino del hombre, tenía en sí una fuerza considerable, y también consuelo; y me alegro que él tratara la pregunta como lo hizo. Pero cuando todo se había dicho, sólo era esperanza y creencia - el conocimiento faltaba. Y los hombres se dan cuenta tan a menudo, que sus esperanzas no se cumplen.

Cuán deplorable es esto, si los hombres pueden conocer - y enfatizo la palabra conocer - la verdad sobre la inmortalidad, solamente buscándola, sin embargo, no buscarán, aunque está abierta, para que de la busque, incluso sin la información, que te proporcionan nuestros mensajes (y hablando de la inmortalidad en este escrito, quiero decir la vida continua después de la muerte del cuerpo físico).

Por supuesto, la inmortalidad, como se te explicó, solamente se puede aprender por las enseñanzas de nuestras comunicaciones. Pero inmortalidad en el sentido anterior - la continuidad de la vida - puede establecerse como una materia del conocimiento, y a la satisfacción este predicador ortodoxo, si solamente la busca con la mente abierta, divorciándose de la creencia que les prohibe reconocer algo como verdadero, que no está contenido en la Biblia.

Se ha establecido como un hecho durante mucho tiempo que, en el principio, incluso antes del tiempo de la Biblia, los espíritus o los ángeles se comunicaron con los hombres. Y la Biblia contiene muchos casos, donde esos sucesos se relatan. Pero mientras estos profesores ortodoxos estiman todos estos casos como verdaderos, con todo, ellos dicen que los sucesos se originaron por alguna interposición especial de Dios; y esto es la verdad, hasta cierto grado. Pero esta causa se aplica también a todos los casos de comunicación con los espíritus, que han ocurrido a partir estas manifestaciones de la Biblia.

Pues, te hemos dicho muchas veces, la ley - la ley inmutable - gobierna todo el universo de Dios, y nada sucede por suerte. Y por eso, cada caso de comunicación con espíritus es el resultado de la operación de una cierta ley, que trabaja de una manera ordenada. Ningún espíritu podría comunicarse, y ningún mortal podría recibir los mensajes, a menos que la ley trabaje de tal manera, que lo permita o lo cause.

Y aquí debo decir, que el mismo principio de la ley, que permite al espíritu malvado comunicarse o manifestarse, permite al espíritu superior emprender lo mismo. No existe una ley especial para el uno o para el otro.

Tu país está lleno de mortales, que han desarrollado esos poderes en ellos, que permiten a los espíritus establecer una conexión con ellos, y dar a conocer el hecho de tal modo, que los supuestos muertos viven y declaran el hecho a los mortales. Estos hechos se han comprobado para la satisfacción de los hombres de toda clase y carácter - al científico así como al hombre de la inteligencia ordinaria, e incluso menor, y al predicador ortodoxo de una mente abierta así como al infiel.

Y todo esto no es simplemente coincidencia, sino con el propósito de demostrar al hombre que él es un ser viviente, que nunca muere (hasta donde se sabe), en la carne o fuera de ella. Y lo que así se proyecta y se prevé para el consuelo del hombre, no se lo debe mirar con suspicacia o miedo, porque creen que es contra la Voluntad de Dios.

No, este gran privilegio es una parte de la bondad de Dios hacia el hombre, y él debe entenderlo así, y tiene que agregar el conocimiento a su esperanza y su deseo por una vida continua. Por eso digo, con respecto a estos líderes de los fieles en los altares ortodoxos, si aprenden la verdad sobre esta inmortalidad, o la continuidad de la vida después de la muerte del cuerpo, se asegurarán la certeza sobre lo que hasta ahora sólo tienen la esperanza - y esta, respaldada por su fe en lo que les dice la Biblia, es la verdad.

Por supuesto, esta esperanza y fe pueden crecer tan fuertes, que satisfagan sus dudas sobre la materia. Pero incluso entonces, no es un conocimiento. Esta fe y esperanza palidecerán hasta la insignificancia, cuando la madre, de luto por su recién muerto bebé, escucha su voz diciéndole que sigue con vida y tiene todo el amor y los anhelos por ella, y que está con ella, sintiendo su amor por él.

Pero estos profesores no buscarán, o si lo hacen, y sienten su esperanza y su fe convertirse en conocimiento, no declararán la verdad a sus creyentes. ¿Y por qué no? Porque los credos y los dogmas y las trabas de hierro de la creencia errónea, les prohiben hacerlo. Predicarán de la libertad de la prensa, y en caso de necesidad sacrificarán sus vidas por esta causa. Sin embargo, cuando tienen que ocuparse con esta materia suprema y vital, tienen miedo a buscar la verdad; o buscando y encontrando la verdad, tienen miedo a declarar la libertad de su creencia por las trabas de sus credos.

¡Cuánta responsabilidad tienen, y qué respuesta tendrán que dar! ¡Entierran el talento que se les dio, y la rendición de cuentas será amarga!

Pero algún día, y pronto, esta verdad los buscará con tal fuerza abrumadora, que sus credos se desmoronan; y además de esperanza y de la fe, vendrá a ellos el conocimiento; y con el conocimiento, la libertad; y con la libertad, la perla de gran precio que se ha ocultado por tanto tiempo de ellos en la concha del miedo y del fanatismo.

Sentí que tenía que comunicarte estas pocas palabras, para motivarte en tu obra de traer la Verdad a la luz. Así, con todo mi amor y mis bendiciones, yo soy

Tu hermano en Cristo,

Juan

 

 


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