Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Capítulo 13

La verdadera resurrección

 

 

La resurrección que es común para todos, sean santos o pecadores. (Pablo el Apóstol)

Una corroboración por Jesús, que Pablo escribió sobre la resurrección.

La verdadera resurrección, que Jesús enseñó. (Pablo)

 

 


 

 

La verdadera resurrección

 

 

La resurrección que es común para todos, sean santos o pecadores

 

Yo estoy aquí, Pablo

Como ya antes te mencioné sobre los escritos a mí atribuidos, como están contenidos en la Biblia, y que, como he dicho, no fueron expresados por mí como allí aparecen.

Yo deseo esta noche escribir un poco sobre el tema de la resurrección, porque, como veo, la doctrina de la iglesia sobre la resurrección, se basa más en lo que se me adjudica, que en las escrituras de los Evangelios, aunque los últimos también contienen una base para la doctrina.

Nunca dije, que habría una resurrección del cuerpo físico, ni del individuo investido en cualquier otro cuerpo de carne. Mis enseñanzas fueron, que el hombre resucitaría de la muerte en un cuerpo espiritual, y que este no sería un cuerpo nuevo, hecho para la ocasión especial de su salida del cuerpo material, sino sería uno que había estado con él por toda la vida y que se convirtió en una forma individualizada, cuando él primero se convirtió en un ser viviente. Este cuerpo espiritual es necesario para la existencia del hombre, y es esta parte de él, que alberga sus sentidos y es la sede de sus poderes de razonamiento.

Por supuesto, los órganos del cuerpo físico son necesarios para el empleo de estos sentidos. Sin estos órganos, no puede haber ninguna manifestación de los sentidos, que son inherentes del cuerpo espiritual. Incluso si un hombre pierde el funcionamiento perfecto de sus órganos físicos de la vista, sin embargo, el poder de la vista sigue existiendo en él, aunque él no es capaz de darse cuenta de esto; y este mismo principio se aplica al oído y a los otros sentidos.

Así, cuando el hombre pierde el uso de sus órganos físicos, que son necesarios, para que él vea, él está muerto en cuanto a la vista - tan muerto como él llega a ser con referencia a todos los otros órganos de sentido, cuando el cuerpo físico entero muere. Y si fuese posible restaurar estos órganos físicos que son necesarios para permitirle que vea u oiga, él sería capaz de ver y oír igual como él podía antes de la pérdida. La restauración de estos órganos no le llevaría, por sí misma, el poder de la vista o del oído, sino sólo permite a las facultades de vista y oído, que usen los órganos físicos otra vez para el propósito de manifestar sus poderes, que están en, y forman parte del cuerpo espiritual.

Cuando el cuerpo físico entero muere, en el momento mismo de la muerte, el cuerpo espiritual resucita; y con todas estas facultades, de las que hablé, continúa viviendo después, libre y sin las trabas del cuerpo material, que ya no puede realizar los objetivos de su creación, porque estos órganos físicos están destruidos. El cuerpo físico muere, y después, no ocurre ninguna resurrección de este cuerpo, aunque sus elementos atómicos o partes no mueren. En la operación de las Leyes de Dios, estos elementos entran en otras y nuevas funciones, pero jamás se reúnen y restauran el cuerpo que murió.

Así, la resurrección del cuerpo, como yo la enseñé, es la resurrección del cuerpo espiritual - no de la muerte, porque jamás muere, sino sale de su envoltura en la forma material, que había sido visible como algo de obvia vida.

Existe una ley, que controla la unión de los dos cuerpos, y una ley, que controla el funcionamiento de los poderes y facultades del cuerpo espiritual a través de los órganos del cuerpo físico, que limita el grado de las operaciones de estas facultades espirituales a aquello, que es netamente material, o que tiene la apariencia de lo material. Y cuando digo material, quiero decir lo que es más denso o más compacto que el cuerpo espiritual. Así, estas facultades de la vista del cuerpo espiritual, pueden ver lo que se llama fantasmas o apariciones, así como cosas más materiales, por los órganos del cuerpo material, pero jamás ve cosas de puro espíritu de este modo. Y cuando se dice, que hombres o mujeres ven por la clarividencia, lo que ellos realmente hacen, no significa, o es un hecho, que ven por los órganos oculares físicos. Al contrario, esta vista de clarividencia es puramente espiritual, y su operación es totalmente independiente de órganos materiales.

Ahora, cuando el cuerpo material muere, el cuerpo espiritual resucita, como se dice, libre de todas las limitaciones, que su encarnación le había impuesto. Entonces es capaz de usar todas su facultades sin las limitaciones o sin la ayuda de los órganos físicos. Y con respecto a la vista, todo en la naturaleza, lo material y lo espiritual, llega ser objeto de su visión; y lo que las limitaciones de los órganos materiales impidieron ver, y lo que es irreal y no existente para los hombres, se convierte en real y verdaderamente existente.

Esto, en resumen, es lo que yo quise decir por la resurrección del cuerpo. Y tú notarás por esto, que la resurrección no tendrá lugar algún día desconocido en el futuro, sino en el momento mismo, cuando el cuerpo físico muere y, como la Biblia dice, "en un abrir y cerrar de ojos" (Esta expresión de la Biblia atribuida a mí, realmente la escribí y enseñé). Y esta resurrección tiene validez para toda la humanidad; porque todos, quienes han vivido y murieron, resucitaron, y todos cuantos vivirán después y morirán, resucitarán.

Pero esta resurrección no es la Gran Resurrección, que yo declaré que fue la gran base de la Verdad de la Cristiandad en mis enseñanzas. Esta no es la Resurrección de Jesús, que yo declaré "sin la cual nuestra fe como Cristianos es vana," sino es la resurrección común que es aplicable a toda la humanidad de cada nación y raza, si ellos tienen un conocimiento de Jesús o no. Y muchas veces, en muchas naciones, ha sido demostrado, incluso antes de la venida de Jesús, que hombres murieron y aparecieron otra vez como espíritus vivos en forma de ángeles y hombres, y que ellos fueron reconocidos por los hombres mortales como espíritus, quienes habían tenido una existencia anterior en la tierra.

Así digo, esta es la resurrección común a todos los hombres. La venida y muerte y resurrección de Jesús, como las iglesias lo enseñan, no llevó la Gran Resurrección al conocimiento o al consuelo de los hombres, y no entregó la verdadera base, sobre la cual descansan la verdadera creencia y fe Cristiana.

Muchos de los infieles, agnósticos y espiritualistas aseveran y reclaman (y tienen razón en eso), que la resurrección de Jesús, como más arriba me refería a ella, no fue una novedad, y no comprobó una vida futura para la humanidad más convincentemente, ya que había sido comprobada antes de su tiempo por las experiencias y observaciones de los hombres y discípulos de otras sectas y religiones, y también por gente de ninguna religión en absoluto.

El punto débil de la iglesia hoy es, que ellos aseveran y enseñan esta resurrección de Jesús, expuesto arriba como el fundamento de su fe y existencia. Y como es evidente, clara y penosamente, a las iglesias mismas, que, como los hombres piensan por sí mismos (lo que están haciendo ahora más que nunca en la historia del mundo), el resultado es, que se rehusan creer en esta resurrección como suficiente para mostrar la superioridad de la venida y misión y las enseñanzas de Jesús sobre aquellos otros reformadores y maestros, quienes le habían precedido en la historia mundial de confesiones y religiones. Y como resultado adicional, las iglesias están perdiendo a sus seguidores y creyentes. La Cristiandad está en declive, y rápidamente, y el agnosticismo crece y se manifiesta en forma de sociedades librepensadoras y laicismo, etc.

Como consecuencia, verás la necesidad, que demos a conocer otra vez a la humanidad la verdadera piedra angular de la Cristiandad real, que el Maestro vino a enseñar; y que él de hecho enseñó, pero que se perdió, cuando sus discípulos tempranos desaparecieron de la escena de la acción y práctica terrenal, y hombres de una perspicacia espiritual menor y más deseos materiales, con su ambición por poder y dominio, llegaron a ser los gobernantes, guías y exegetas de la iglesia.

Sin embargo, existe una Resurrección, que el Maestro enseñó, y sus apóstoles enseñaron cuando ellos consiguieron su conocimiento, y la que yo, como un discípulo humilde, enseñé. Esta Resurrección es vital para la salvación del hombre, y es la base de la Cristiandad verdadera, que ningún otro hombre, ángel o reformador jamás enseñó antes o después.

Es muy tarde esta noche, para explicar esta Resurrección, pero volveré muy pronto y intentaré aclarartela a ti y al mundo.

Ahora diré buenas noches. Y Dios te bendiga y te cuide.

Tu hermano en Cristo,

Pablo

 

 


 

 

Una corroboración por Jesús que Pablo escribió sobre la resurrección

 

Yo estoy aquí, Jesús

Estoy contento que Pablo pudiese escribirte tan exitosamente como lo hizo sobre los dos temas, que sé que resultarán interesantes para ti. El mensaje que Pablo escribirá acerca de la Verdadera Resurrección es vital para las creencias del hombre, porque en la materia de la resurrección, se basa la doctrina de lo que se llama la Cristiandad. Y tengo que decir, que la base actual, como la explican las iglesias ortodoxas y los comentaristas de la Biblia, es un fundamento muy débil, y muy vulnerable a los ataques de aquellos, que no están de acuerdo con la autoridad de la Biblia o las explicaciones de sus enseñanzas, como ahora existen.

Pablo acabará este mensaje principal, y déjame animarte, que te esfuerces, para que llegues en la mejor condición para recibirlo correctamente.

No escribiré más esta noche, sino sólo diré adicionalmente, que estoy contigo en mi amor e influencia, y trato de ayudarte de la manera, como la te describimos. Con todo mi amor y mis bendiciones, diré buenas noches.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

La verdadera resurrección que Jesús enseñó

 

Yo estoy aquí, Pablo

Quiero continuar mi mensaje esta noche.

Como dije al terminar mi último escrito, existe una Resurrección, que Jesús enseñó, que es vital para la salvación de los hombres, y su conocimiento se perdió, después de la muerte de sus discípulos y creyentes en los primeros siglos, para el mundo y para aquellos, quienes suponían que enseñaban las doctrinas de la Resurrección, que él vino a declarar y enseñar.

Tú y toda la humanidad tienen que saber, que la Resurrección, que es la piedra angular de la Cristiandad, es una Resurrección de los muertos, y no solo de la muerte del cuerpo físico en la tierra, ni solo una resurrección del alma de sus ambientes y limitaciones, que la vida terrenal le había impuesto.

Pues, ¿cuál es la Resurrección, a la que Jesús se refería, cuando él dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida?"

Ahora, para comprender esta Resurrección, es necesario comprender lo que significa la "muerte" del hombre - es decir, del hombre real, del ego, que es la parte de él, donde reside el aliento de la vida, no importa si él es de lo físico o de lo espiritual.

Como se te explicó en otra parte, cuando el hombre fue creado, su creación fue del cuerpo físico, cuerpo espiritual, y del alma. Y además (y esta adición fue la parte principal de su creación), él tuvo la potencialidad de llegar a ser uno solo con el Padre en Su Naturaleza y ciertos de Sus Atributos, y poseer algo de la Divina Esencia del Padre, que la muerte nunca podría despojarle de su existencia, y la conciencia real de la Inmortalidad sería suya. Esta potencialidad, entonces, fue parte de su creación, y como explicamos en otra parte, ella fue la única parte de su creación que "murió" como resultado de su desobediencia.

Es muy evidente, sólo por el conocimiento que el hombre tiene (o tal vez tenga) por las investigaciones ordinarias sobre las cualidades de su existencia y por las verdades de los estudios síquicos de hoy en día, y también por el entendimiento de los muchos ejemplos relatados en la Biblia, de la aparición de espíritus de difuntos en la tierra y de las manifestaciones de su existencia, y igualmente por las muchas ocurrencias de apariciones de espíritus relatadas en lo que se llama la historia laica, que el alma y el cuerpo espiritual de un hombre nunca mueren; y que su cuerpo físico vivía por muchos años después del día, cuando la sentencia bíblica se pronunció de que él tenía que "morir" (por su desobediencia). Y como dije, este cuerpo mortal no es el hombre, sino solo una envoltura para el hombre verdadero.

Esta potencialidad, pues, fue la única parte del hombre creado que "murió," y como la misión de Jesús fue, enseñar la resurrección del hombre de esta muerte, necesariamente sigue que únicamente había la intención de resucitar esta potencialidad de convertirse en parte de la Divinidad de Dios. Esta es la única real y verdadera Resurrección, y en esta Resurrección tienen que basarse la fe y la verdad de la Cristiandad. Y, por Cristiandad, quiero decir la religión, que se funda en las verdaderas enseñanzas de Jesús, el Cristo.

Hay algunos pasajes en la Biblia que, cuando uno los comprenda bien, revelan al hombre, que no había la intención de anunciar la resurrección del cuerpo, cuando Jesús vino a la tierra para declarar y enseñar.

Cuando dijo, "Yo soy la Resurrección y la Vida," no dijo o quiso expresar, "Esperen hasta que yo me muera, y entonces demostraré la Resurrección," o, "Cuando me vean ascender al cielo, entonces me convertiré en la Resurrección y ustedes la conocerán." Más bien, no solo en el primer ejemplo mencionado, sino siempre en sus declaraciones indicó, ¡que él era la Resurrección mientras vivía! Y estas declaraciones no se referían al hombre, Jesús, o a una eventual disposición, que él haría en cuanto a su cuerpo, ni el físico ni el espiritual; o a una ascensión aparente de su cuerpo físico (que nunca sucedió) o a una ascensión de su cuerpo espiritual (que sí sucedió). En estos particulares, él no era en esencia mayor a, o diferente de, otros hombres que murieron o morirían.

Sino el significado de su expresión y de su misión fue que, puesto que por la desobediencia del hombre ocurrió la muerte de la posibilidad, que se convertiría en uno solo con el Padre y participaría en Su Divina Naturaleza, y como esta posibilidad jamás había sido restaurada para el hombre en todos estos años, y el hombre había permanecido en esta condición de muerte durante todos los largos siglos, si el hombre sólo creyera en él como el verdadero Cristo, y en sus enseñanzas sobre el reotorgamiento de este Gran Privilegio, entonces llegaría a su consciencia, que Jesús fue la Resurrección de los muertos. Esto no se refiere a Jesús, el hombre o maestro, o el elegido y ungido del Padre, sino a Jesús, el ejemplo de la verdad, la que él proclamó sobre el reotorgamiento del Gran Don. Sólo de este modo Jesús fue la Resurrección y la Vida.

Jesús mismo había recibido el Gran Don, y se dio cuenta de que él era uno solo con Dios, de la conciencia de su Inmortalidad, y de la posesión de la Divina Naturaleza; y él sabía que él había sido elevado de la muerte a la vida. Por eso, si los hombres creyeran sus enseñanzas en cuanto a la Resurrección, estas enseñanzas (y no el hombre Jesús ni incluso el hecho, que él resucitó) atraerían a todos los hombres hacia él - es decir, a la condición de la vida Divina y la conciencia que él poseía.

Entonces, la Resurrección que Jesús prometió al hombre fue la resurrección de esta Gran Potencialidad, que él había perdido en el momento de la primera desobediencia, y que nunca había sido restaurada hasta la venida de Jesús.

Ahora, para que no se entienda mal lo que significa esta Resurrección. Como he dicho, después de que los hombres fuesen despojados de esta potencialidad, ellos estuvieron en una condición de muerte, y no fue posible para ellos, salir de esta condición. Tuvieron sólo lo que se llama su amor natural, sin ninguna posibilidad de obtener el Amor Divino, que es necesario para darles una porción de la Divina Naturaleza y una conciencia de la Inmortalidad. Cuando la gran potencialidad fue reotorgada (la misma que, para ellos, fue como si nunca hubiese existido), entonces los hombres volvieron a la posición del primer hombre antes de su caída. Ya no estaban muertos en realidad, sino poseían esta potencialidad de convertirse en lo que se había perdido por los primeros padres.

Pero, como te dijimos, el don de esta potencialidad no fue realmente el otorgamiento de estas cualidades de la Divina Naturaleza al hombre; esta potencialidad sólo le hizo posible adquirir esas cualidades, por aspiración y esfuerzo. De hecho, antes del reotorgamiento de esta potencialidad, los hombres no pudieron obtener las condiciones y cualidades, que esta posibilidad facilitó por las aspiraciones y esfuerzos por parte de ellos, y eso sin consideración de cuán grandes estos esfuerzos fuesen. Estas cualidades sencillamente fueron inalcanzables para el hombre. Sin embargo, después del reotorgamiento de esta potencialidad, la imposibilidad impuesta por esta muerte, se la quitó, y los hombres entonces recibieron - no el beneficio total de lo que fue posible obtener por el reotorgamiento, sino el privilegio de resucitar de los muertos a la vida; la Resurrección, retenida por la Divinidad, a las glorias de la Vida Inmortal.

Este privilegio llegó a ser parte de la posesión del hombre, sin embargo, si él hubiese permanecido sin consciencia del hecho, él habría permanecido en su condición de muerte, efectivamente, y nunca habría recibido el beneficio del reotorgamiento del Gran Don. Así para revelarles a los hombres la Verdad vital, Jesús durante su propia vida enseñó y demostró la posesión de estas cualidades, que él recibió a causa de la existencia de este Don.

También enseñó que los hombres tenían el privilegio mencionado, pero a menos que ellos buscasen y rezasen al Padre en seriedad por el Don de su Amor Divino, la potencialidad, que había sido reotorgada a ellos, no les traería la Resurrección de los muertos, y continuarían en su vida como mortales y como habitantes del mundo de los espíritus, como si estuviesen todavía bajo la perdición de la muerte.

Puedo declarar aquí, que esta potencialidad, que se perdió por la desobediencia de los primeros padres, y que fue reotorgada por el Padre y revelada por Jesús a la humanidad, fue el privilegio de recibir y poseer el Amor Divino del Padre; este daría al hombre, cuando lo poseyera, ciertas cualidades de la Divinidad y la Inmortalidad.

Así, la Resurrección de los muertos que el Maestro enseñó, y que forma la única base de la fe Cristiana, surge del hecho de que Dios reotorgó a la humanidad el privilegio de buscar y recibir Su Amor Divino, el que transformaría a los mortales en uno con Él y en Inmortales; y del hecho adicional de que, para obtener la Resurrección, el hombre tiene que buscar y encontrar este Amor Divino, y por eso convertirse en un hijo de la verdadera Resurrección, que jamás fue conocido por el profeta, vidente, reformador o por los maestros de religiones antes de la venida de Jesús, no importa cuán excelentes hayan sido su enseñanzas morales y vidas privadas.

En verdad, Jesús fue la Resurrección y la Vida; y yo, Pablo, quien he recibido esta Resurrección y sé de lo que hablo, y tengo conocimiento del hecho, de que aquellos habitantes del mundo de los espíritus, quienes jamás recibieron esta Resurrección, siguen en una condición de muerte, en lo que se refiere a la obtención del Amor Divino del Padre y la conciencia de la Inmortalidad, declaro ante ti, que lo que yo traté de describir como la Resurrección de los muertos, es la Verdadera Resurrección.

Terminaré, porque ya he escrito mucho. Así, mi querido hermano, diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Pablo

 

 


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