Revelaciones Angelicales – el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Capítulo 10

El alma del hombre

 

 

El Alma: Lo que es y lo que no es (Jesús)

El alma y su relación con Dios, con la vida futura, y con la inmortalidad. (Mateo)

Un discurso sobre el alma por Cornelio, el primer gentil Cristiano.

Lucas explica el misterio del nacimiento del alma en el humano. Él asevera también, que no existe la reencarnación.

Jesús declara que la doctrina de la reencarnación es falsa y carece completamente de fundamento.

Cómo el alma redimida se salva de los castigos, que el pecado y el error han traído sobre ella (Jesús)

Un discurso sobe la devolución y la evolución del hombre (Lucas)

Sobre la necesidad para los hombres, dirigir sus pensamientos a lo espiritual. (Lucas)

  


 

 

El alma del hombre

 

 

El Alma: Lo que es y lo que no es

 

Yo estoy aquí, Jesús

Vengo esta noche para escribir mi mensaje sobre el alma, y lo haré, si podemos establecer la conexión necesaria.

Bien, el tema tiene una importancia muy grande y es difícil explicarlo, porque no existe nada en la tierra, lo que los hombres conozcan y lo que podría servir para hacer una comparación. Generalmente, los hombres no pueden entender la verdad, o la naturaleza de los problemas, excepto por la comparación con lo que ya saben, y de lo que conocen las cualidades y las características. No hay nada en el mundo material, que produciría una base para la comparación con el alma; por lo tanto, es difícil que los hombres comprendan la naturaleza y las cualidades del alma por las percepciones netamente intelectuales y por la razón. Para entender la naturaleza de esta gran creación, el alma, los hombres necesitan un poco de desarrollo espiritual, y la posesión de lo que se puede conocer como las percepciones del alma. Solamente el alma puede entender el alma, y el alma que trata de comprender la naturaleza de sí misma, tiene que ser un alma viviente, con sus facultades desarrolladas por lo menos en un pequeño grado.

Primero, diré que el alma humana tiene que ser una criatura de Dios, y no una emanación de Él, como parte de su alma. Y cuando los hombres dicen y enseñan, que el alma humana es una parte de la Superalma, enseñan lo que no es la verdad. Esta alma es simplemente una criatura del Padre, exactamente igual que las otras partes del hombre, como el intelecto, el cuerpo espiritual, y el cuerpo material; y que, antes de su creación, no tenía ninguna existencia. No existió desde el principio de la eternidad, si te puedes imaginar, que la eternidad tenía un principio. Quiero decir, que había una época, cuando el alma humana no tenía ninguna existencia. Y si vendrá otra época, cuando alguna alma humana dejará de existir, no lo sé, tampoco lo sabe ningún espíritu. Solamente Dios conoce esta verdad.

Pero esto sí sé: que siempre cuando el alma humana participa en la Esencia del Padre, y, de tal modo, ella misma llega a ser Divina y la dueña de Su Substancia del Amor, esta alma notará con certeza que es inmortal y no puede convertirse nunca más en algo menos que inmortal. Como Dios es inmortal, el alma que se ha transformado en la Substancia del Padre, llega a ser inmortal. Y nunca más el decreto "morirás" podrá pronunciarse sobre ella.

Como dije, había un período en la eternidad, cuando no existió el alma humana, sino que fue creada posteriormente por el Padre. Ella fue hecha la suprema y más perfecta de toda la creación de Dios, y hasta tal punto, que ella fue hecha a Su imagen - lo único en toda su creación, lo que fue hecho a Su imagen, y la única parte del hombre, que fue hecha a Su imagen. Porque el alma es el hombre; y todos sus atributos y cualidades (como su intelecto, cuerpo espiritual y material, sus apetitos y pasiones) no son más que accesorios, o medios de manifestación dados a esa alma, para que le acompañen mientras viva su existencia en la tierra; y también con restricción, mientras viva en la eternidad. Me refiero al hecho de que algunos de los accesorios acompañarán al alma en su existencia en el mundo de los espíritus, si esa existencia perdure, o no, por toda la eternidad.

Pero esta alma, grande y maravillosa como es, fue creada solamente a la imagen y la semejanza de Dios, y no en o de su Substancia o Esencia, lo Divino del Universo. Y ella (el alma) puede dejar de existir, sin disminuir o afectar de ningún modo a ninguna parte de la Naturaleza o de la Substancia Divina del Padre que no es aminorada o de ninguna manera afectada. Y, por lo tanto, cuando los hombres enseñan o creen, que ese hombre, o el alma del hombre, es Divina, o tiene cualquiera de las Cualidades o la Substancia de lo Divino, esa enseñanza y creencia es errónea. El hombre solo y simplemente es creado - nada más que la semejanza - pero no forma parte del Padre o de Su Substancia y Cualidades.

El alma del hombre es del orden más alto de la creación, y sus atributos y cualidades le corresponden, con todo, ella no es más Divina en sus componentes esenciales que los objetos inferiores de la creación, cada uno es una creación, pero no una emanación de su Creador.

Es verdad, el alma del hombre es de un orden superior en la creación que cualquier otra cosa creada, es la única criatura hecha a la imagen de Dios, y fue hecha el hombre perfecto. Con todo, el hombre, es decir, el alma, no puede nunca llegar a ser algo diferente o mayor que el hombre perfecto, a menos que él reciba y posea la Esencia y las Cualidades Divinas del Padre, las que él no poseyó en su creación (aunque, en su creación, Dios le concedió este Don maravilloso, el privilegio de recibir esta Gran Substancia de la Naturaleza Divina, para que, de tal modo, él mismo pueda llegar a ser Divino. El hombre perfectamente creado podía transformarse en el Ángel Divino, si él, el hombre, así lo quería, obedecía a los mandamientos del Padre, y perseguía el Camino proporcionado por el Padre para obtener y poseer esa Divinidad).

Como he dicho, Dios proporcionó para las almas, las almas humanas, cuerpos materiales, en los que pueden habitar y así vivir vidas terrenales. Esas almas fueron creadas, igual que estos cuerpos materiales fueron creados posteriormente. Y esta creación del alma ocurrió mucho antes de que el hombre apareciera en la tierra como un mortal. El alma, antes de su aparición, tenía su existencia en el mundo de los espíritus como entidad consciente substancial, aunque sin forma visible, y, puedo decir, individualidad. Con todo, cada una tenía una personalidad propia, que era diferente y distinta de cada otra alma.

La existencia y la presencia de un alma se podía sentir por cada otra alma que vino en contacto con ella. Sin embargo, a la visión espiritual de otra alma, no era visible. Y así es el hecho ahora. El mundo de los espíritus está lleno de éstas almas no encarnadas, que esperan el momento de su encarnación. Los espíritus sabemos de su presencia y la percibimos, pero con nuestros ojos espirituales no podemos verlas. No hasta que se transformen en habitantes en el cuerpo humano, y en el cuerpo espiritual, que habita en el cuerpo mortal, podemos ver el alma individual. Y el hecho, que acabo de indicar, ilustra y de alguna manera describe la Naturaleza de Dios, a Cuya imagen estas almas fueron creadas. Sabemos y podemos detectar la existencia y presencia del Padre, sin embargo, con nuestros ojos espirituales no podemos verle. Solamente cuando tengamos nuestras almas desarrolladas por la Esencia Divina de Su Amor, podemos percibirle con nuestras percepciones del alma.

Ustedes no tienen palabras en su idioma para explicar estas percepciones del alma. Y no hay nada en la naturaleza creada, de lo que ustedes tengan conocimiento, que podría servir como comparación. Pero es una verdad, que la visión de la percepción del alma para su dueño es tan verdadera - como puedo decir, objetiva - al igual que la visión del ojo para el mortal.

Considerando esta materia de la creación del alma, uno podría preguntar: "¿fueron todas las almas, que han encarnado, o que están esperando la encarnación, creadas en el mismo momento, o continúa esa creación todavía? " Sé que el mundo de los espíritus contiene muchas almas, como las que describí, esperando sus hogares temporales y asumir la individualidad en la forma humana. Pero si esa creación ya terminó, y algún día la reproducción de los hombres para el efecto de la incorporación de estas almas cesa, no lo sé. El Padre nunca me lo reveló a mí o a los otros de Sus ángeles, que le están cerca en su Divinidad y Substancia.

El Padre no me ha revelado todas las verdades y el funcionamiento y los objetivos de sus leyes creadoras, y tampoco me dio todo el poder, la sabiduría y la omnisciencia, como alguien podría encontrar la justificación para creer por ciertas de las declaraciones de la Biblia. Soy un espíritu progresivo, y como crecí en el Amor, el conocimiento y la sabiduría en la tierra, todavía sigo creciendo en estas cualidades. El Amor y la Misericordia del Padre vienen a mí con el aseguramiento, que nunca en toda la eternidad, dejaré de progresar hacia la Fuente de Agua Viva de estos atributos Suyos, del único Dios, del Todo-en-Todo.

Como decía, el alma del hombre es el hombre - antes, durante su existencia como mortal, y siempre después en el mundo de los espíritus. Y el resto de las partes del hombre, como la mente, el cuerpo, el espíritu, son solo atributos que pueden ser separados de él durante el progreso de su alma en su desarrollo hacia el destino de un hombre perfecto o de un Ángel Divino.

Y en la última progresión, los hombres tal vez no lo saben, pero es una verdad, la mente - es decir, la mente según la humanidad la conoce - se convierte, para decirlo así, en no existente; y esta mente (como algunos la llaman, la mente carnal) es desplazada y substituida por la mente del alma transformada, que es en substancia y cualidad, y en cierto grado, la mente de la Deidad misma.

Muchos teólogos, filósofos y metafísicos creen y enseñan que el alma, el espíritu, y la mente son substancialmente lo mismo; que de cualquiera de ellos se puede decir que es el hombre - el ego; y que en el mundo de los espíritus, una u otra de estas entidades es la que persiste y determina, en su desarrollo o falta de desarrollo, la condición o el estado del hombre después de la muerte. Pero este concepto de estas partes del hombre es erróneo, porque cada uno tiene una existencia y un funcionamiento distinto y separado, no importa si el hombre es un mortal o un espíritu.

Durante todos los siglos, los hombres especularon sobre el alma y procuraron definirla y sus cualidades y atributos, con todo, para ellos fue intransitiva e imposible la comprensión por el intelecto, que es el único medio, que el hombre posee generalmente para buscar la gran verdad del alma. Por lo tanto, la pregunta de lo que es el alma, nunca ha sido contestada satisfactoria o autoritariamente; sin embargo, a algunos de estos investigadores, cuando la inspiración derramó una débil luz sobre ellos, les vino una cierta ojeada de lo que es el alma. Con todo, a la mayoría de los hombres, que intentaron solucionar el problema, el alma, el espíritu y la mente son substancialmente lo mismo.

Pero el alma, como referente al hombre, es una entidad por sí misma, sola; una substancia verdadera (aunque es invisible a los mortales), lo que discierne y retrata a la condición moral y espiritual de los hombres, nunca muere (como lo sabemos hasta ahora), y es el ego verdadero del hombre. En ella se centran el principio de amor, los afectos, los apetitos y las pasiones, y las posibilidades de recibir, poseer y de asimilar eso, lo que eleva al hombre al estado o a la condición del Ángel Divino o del hombre perfecto, o lo baja a la condición, que le ajusta para los infiernos de oscuridad y de sufrimiento.

El alma está sujeta al albedrío del hombre, la que es la mayor de todas las dotaciones que le fueron concedidas por su Hacedor en su creación, y ella es, en el pensamiento o en la acción, el índice cierto de los funcionamientos de ese albedrío. En el alma, las cualidades del amor, el afecto, los apetitos y las pasiones están influidas por la potencia del albedrío, por lo bueno o por lo malo. Puede estar inactiva y estancarse, o puede estar activa y progresar. Y sus energías pueden ser gobernadas así por el albedrío por lo bueno o por lo malo; pero estas energías pertenecen a ella y no forman parte del albedrío.

El hogar del alma está en el cuerpo espiritual, si ese cuerpo está encajonado en el mortal o no. Nunca está sin ese cuerpo espiritual que, en aspecto y la composición, es determinado por la condición y el estado del alma.

Y finalmente, el alma o su condición decide el destino del hombre a medida que él continúe en su existencia en el mundo de los espíritus - no un destino final, porque la condición del alma nunca está fija. Cuando esta condición cambia, el destino del hombre cambia; porque el destino es algo circunstancial, y se desconoce un carácter definitivo en el progreso del alma, hasta que se convierta en el hombre perfecto (entonces está satisfecha, y no busca ningún progreso superior).

Ahora, en sus idiomas comunes y también en sus términos teológicos y filosóficos, los mortales que han pasado a la vida espiritual se llaman espíritus, y en cierto sentido, esto es la verdad. Pero esos mortales no son existencias nebulosas, no formadas e invisibles. Tienen una realidad de substancia, más verdadera y más duradera que la tiene el hombre como mortal, y son, en la forma y las características, visibles y sujetos al tacto y a los sentidos espirituales. Así, cuando los hombres hablan del alma, del espíritu y del cuerpo, si entendieran la verdad de los términos, dirían: alma, cuerpo espiritual, y cuerpo material. Existe un espíritu, pero es algo muy distinto y diferente del cuerpo espiritual, y también del alma.

El espíritu no es una parte del cuerpo espiritual, sino es un atributo del alma, exclusivamente. Sin el alma, no podría existir. No tiene ninguna substancia, como la tiene el alma, y no es visible a la visión del espíritu. Solamente se puede observar o entender el efecto de su funcionamiento. Y es sin cuerpo, forma, o substancia; con todo, es verdadero y poderoso. Y, cuando existe, nunca cesa en sus operaciones, y es un atributo de todas las almas.

Entonces, ¿qué es el espíritu? Simplemente esto: la energía activa del alma. Como he dicho, el alma tiene su energía, que puede estar inactiva o puede estar activa. Si está inactiva, el espíritu no existe; si está activa, el espíritu está presente y manifiesta esa energía en la acción. Confundiendo así el espíritu con el alma, como idénticos, se conduce al error y se aleja de la verdad.

Se dice que Dios es espíritu, lo que en cierto sentido es verdad; porque el espíritu es una parte de Sus Grandes Cualidades del alma, y la que Él utiliza para manifestar Su presencia en el universo. Pero el decir que el espíritu es Dios, no representa la verdad, a menos que estés dispuesto a apreciar la propuesta como verdadera, que una parte es igual al conjunto. En los designios de Dios, Él es todo espíritu, pero el espíritu es solamente el mensajero de Dios, por lo que Él manifiesta las energías de su Gran Alma.

Y así sucede con el hombre. El espíritu no es hombre-alma, sino el hombre-alma es espíritu, pues es el medio por lo que el alma del hombre da a conocer sus energías, poderes y presencia.

Bien, he escrito suficiente por esta noche, pero otro día vendré para simplificar este tema. Pero recuerda esto: esa Alma es Dios; el alma es hombre; y todas las manifestaciones, como el espíritu y el cuerpo espiritual, son simplemente evidencias de la existencia del alma - del hombre verdadero.

Con mi amor y mis bendiciones, te diré buenas noches.

Tu hermano y amigo,

Jesús

 

 


 

 

El alma y su relación con Dios, con la vida futura, y con la Inmortalidad

 

Yo estoy aquí, Mateo (el discípulo)

No te he escrito durante mucho tiempo, y deseo decirte unas palabras acerca del alma y su relación con Dios, con la vida futura, y con la Inmortalidad.

El alma es una imagen de la Gran Alma del Padre, y comparte ciertas características de esta Gran Alma, excepto que no posee necesariamente el Amor Divino, que convierte el alma de un mortal o de un espíritu en participante de la Divinidad. El alma puede existir en el hombre y espíritu con todas las cualidades receptivas, sin embargo, nunca poseer la Esencia Divina para llenarla, la misma que es necesaria para convertir al hombre o al espíritu en una nueva criatura - es decir, el sujeto del Nuevo Nacimiento.

Solamente ese mortal o espíritu, que recibió el Amor Divino del Padre, puede llamarse inmortal; todos los otros, pueden vivir o no lo pueden. Todavía no se ha revelado a nosotros, si la vida o la existencia de estos espíritus, que no tengan el conocimiento consciente de la Inmortalidad, continuará o no por toda la eternidad. Pero si lo hacen, será porque Dios así lo desea que vivan. Pero su existencia estará sujeta al cambio, y si ocurre ese cambio, sólo Dios sabe, cuál será su carácter; mientras que el alma que ha adquirido la Inmortalidad, no puede nunca morir. Su estado en cuanto a una vida por toda la eternidad, está fijo. E incluso Dios mismo no puede destruir esa existencia, porque es el dueño de esa Divinidad, la que hace a Dios Inmortal.

"El alma que peca, pecando morirá" significa, que las cualidades que ella tiene que obtener para convertirla en parte de la Inmortalidad, no pueden jamás venir a ella; por lo tanto, en lo que concierne a estas cualidades, ella está absolutamente muerta.

El alma seguirá viviendo, porque ningún espíritu podría posiblemente tener una existencia sin un alma. Y cuando los hombres procuran enseñar que, cuando el espíritu de la vida sale del cuerpo, el alma muere, esos hombres no dicen la verdad. El alma vivirá mientras la existencia del espíritu continúe, y hasta que el gran cambio (si lo hay) venga a ese espíritu.

Así pues, todos los hombres tienen que creer, que el alma que Dios dio al hombre es igualmente una parte del hombre, como lo es el cuerpo espiritual o físico. El alma es la parte suprema del hombre, y es la única parte, que de alguna manera se asemeja al Gran Padre, que no es cuerpo o cuerpo espiritual en forma, sino es alma. Y el alma del hombre, como he dicho, es una imagen de esa Gran Alma.

Así ves, cuando hablamos de la destrucción del alma, eso no significa que el alma, que pertenece a cada espíritu, será destruida, sino que la potencialidad de esa alma para recibir el Amor y la Naturaleza Divina del Padre será destruida.

Por supuesto, uno puede matar de hambre al alma y colocarla en una condición del estancamiento, de modo que todas sus potencias receptivas, para decirlo así, estén muertas, y solamente un gran milagro o una ayuda inusual puede despertarla. Pero el decir que el alma puede morir, es falso.

Diciendo esto, no incluyo la posibilidad de un cierto gran cambio en el espíritu del mortal, por lo que puede ser destruido ese espíritu. En ese caso, el alma dejará de existir como un alma o entidad individualizada. No sé, cuál sería el destino de un alma en esas circunstancias, y, por lo tanto, no lo puedo predecir. Pero a menos que haya un gran cambio de esta naturaleza, el alma vivirá, pero no como un alma inmortal, poseyendo la Esencia de la Divinidad (a menos que haya experimentado el Nuevo Nacimiento).

Dios, la Gran Superalma, no llamará a Sí el alma de ningún hombre, en el sentido de privar a ese hombre de su alma. Pero su relación con esa alma será simplemente la del Creador con lo creado, sujeta siempre a la Voluntad del Creador; mientras que la relación de Dios con el alma que ha recibido el Nuevo Nacimiento, y, por lo tanto, la Naturaleza Divina, no solamente es de Creador y creado, sino también que de un co-igual, en cuanto se refiere a esta gran cualidad de la Inmortalidad. El alma del hombre entonces llega a ser autoexistente, y no depende de Dios en su vida perpetua.

Esto, yo sé, no es un tema fácil para que la mente mortal lo entienda. Pero cuando hayas recibido las percepciones del alma además de tu mente natural, no será tan difícil captar el significado exacto de mis propuestas.

Soy tu hermano en Cristo,

Mateo

 

 


 

 

Un discurso sobre el alma por Cornelio, el primer gentil Cristiano

 

Déjame decirte solo una palabra en cuanto al alma. Escuché lo que Mateo dijo, y me parece que él no describió, lo que es el alma, tan claramente como sería lo deseable.

Mi concepto del alma es, que es esa parte de la existencia del hombre, que determina para él, cuál será su destino. Es el pensamiento verdadero, el querer, y la parte consciente del hombre. El intelecto del hombre puede morir (esto puede parecerte irreal, pero es verdad) y el hombre puede dejar de existir como algo consciente, si su intelecto fuera la única facultad, que él posee, para traerle la consciencia de su existencia. Sin embargo, el alma, por cuanto sabemos, nunca puede morir. Tiene como cualidades y elementos, todas las percepciones y poderes del razonamiento que el intelecto tiene, y muchos más. El alma es la única facultad o la parte del hombre, que realiza la misión de saber, de razonar, y de la determinación, después de que hombre haya pasado a la Séptima Esfera. Y, por lo tanto, a menos que estas cualidades o percepciones del alma están desarrollados por el alma que obtiene el Amor Divino, un hombre o espíritu no puede entrar en la Séptima Esfera, porque él no podría vivir allí en absoluto, entender o hacer nada en esa esfera, desprovisto de este Amor.

El alma no necesita ninguna instrucción por los sentidos físicos, porque no sirve utilizar esos sentidos en las operaciones de las facultades del alma. Y, por lo tanto, un hombre que nunca cultiva estos sentidos del alma, como quiero decir, no es capaz de entender las cosas espirituales superiores de las Esferas Celestiales.

No escribiré más esta noche, pero vendré otra vez.

Tu hermano en Cristo,

Cornelio,

el primer gentil Cristiano

 

 


 

 

Lucas explica el misterio del nacimiento del alma en el humano. Él asevera también, que no existe la reencarnación

 

Yo estoy aquí, Lucas

Deseo informarte esta noche el misterio del nacimiento del alma en el humano.

Todas las almas que entran en cuerpos mortales, antes de ese advenimiento, son existencias verdaderas, vivas, y hechas a la semejanza de la Gran Alma, aunque no tengan las cualidades y las potencialidades de esa Alma; y también, no tienen la forma de personalidad individualizada, la que tienen después de que se conviertan en partes de la composición o forma de los cuerpos mortales y espirituales de seres humanos.

En su existencia antes de convertirse en un residente en el cuerpo mortal, el alma tiene conciencia de su existencia, y de su relación con Dios y con otras partes de la Gran Alma, y más especialmente, del carácter dúplex de su ser; y con esto me refiero a las diferencias sexuales en las dos partes del alma, que de la manera que están unidas, constituyen el alma completa.

Cuando llegue el momento para esta alma de convertirse en un morador en el marco mortal, las dos partes, de las que hablo, se separan, y al mismo tiempo, solamente una parte ingresa en un mortal, y jamás ambas partes en el mismo mortal. Esta separación es necesaria para la individualización de cada parte de esta alma completa, sin embargo, las dos partes nunca pierden esa correlación, o las cualidades de enlace que existieron antes de su separación, y que continúan existiendo después. Y en el gran futuro, después de que el trabajo de la individualización se termine, las dos partes se unirán otra vez y se juntarán para formar el alma completa.

Esta separación puede existir por un momento más largo o más corto, lo que depende del desarrollo similar de esas cualidades parecidas, el que es absolutamente necesario, para que esta unificación en el original, para formularlo así, pueda tener lugar.

Como he dicho, antes de su separación, esta alma tiene conciencia de su existencia. Y cuando su carácter dúplex le abandone, o más bien, cuando se convierta en dos partes separadas, después de eso, hasta su reingreso en el mundo de los espíritus, esta alma no vuelve otra vez a estas partes. Pero para recuperar esta conciencia, no hace falta que ambas partes reingresen en la vida espiritual simultáneamente. Porque si una parte se convierte en un espíritu, libre del cuerpo físico, y la otra parte sigue en el cuerpo mortal, la parte que retorna al mundo de los espíritus puede experimentar un despertar a esta conciencia, lo que depende de ciertas condiciones y progresos.

Sucede a menudo, que ambas partes vuelven al mundo de los espíritus, pero viven durante mucho tiempo como espíritus sin tener una restauración de esta conciencia, debido a varias razones que pueden existir. Las condiciones del desarrollo de las dos partes pueden ser tan inmensamente diferentes, que la realización de esta conciencia puede ser completamente imposible. Y eso muy a menudo sucede, cuando estas dos partes individualizadas reciben la información de que son compañeros de alma, y no creen esa información, y viven en indiferencia completa a ese hecho.

Pero en última instancia, la conciencia de su relación vendrá a ellas, porque su desarrollo, no importa si es intelectual o espiritual, tenderá hacia el despertar de esta conciencia, que siempre está presente con ellas, aunque esté latente.

Ahora, en cuanto a lo que es esta alma en sus componentes, dimensión o forma, antes de su separación con el fin de convertirse en un habitante del cuerpo mortal, nosotros los espíritus no tenemos la información y no lo sabemos. Estamos a menudo presentes en la concepción y también en el nacimiento de un niño, y nos damos cuenta de que un alma se ha establecido en la carne. Pero no podemos ver esta alma como ingresa en ese hogar del ambiente mortal porque, en cuanto a nosotros, es invisible y no tiene ninguna forma. Pero después de su alojamiento en el cuerpo humano, podemos percibirla y comprender su existencia, porque entonces asume una forma; y esa forma varía en diversas encarnaciones - es decir, en las encarnaciones en diversos seres humanos.

Nunca hemos visto el alma de Dios, aunque sabemos que existe esta Gran Superalma. Por lo tanto, no podemos ver el alma de ninguna imagen de la Gran Alma, hasta que llegue a estar, como digo, individualizada.

Sé que los hombres se maravillaron e hicieron a menudo la pregunta en cuanto a la preexistencia del alma que se ha encarnado, y qué cualidades y atributo tenía durante su preexistencia. Y en cuanto a estos detalles, deseo decir que, aunque somos habitantes de los Cielos Celestiales de Dios, los espíritus tenemos poca información; aunque sabemos que el alma - y yo me refiero al alma completa en unidad - tiene una existencia antes de su individualización. Puedes preguntar, cómo sabemos esto. Bien, será duro explicarte esto de modo que puedas comprenderlo. Pero esto te puedo decir: que por nuestras percepciones del alma, los espíritus del desarrollo superior del alma podemos entender la existencia de estas almas como imágenes de la Gran Alma. Y las cualidades de estas imágenes son así, que no podemos ver, así dirías, estas almas o sus cualidades con nuestros sentidos, sin embargo, estamos conscientes de su existencia. Para utilizar una ilustración que no es cien porciento apropiada: Tú entiendes que el viento sopla, sin embargo, no puedes verlo.

Y entendemos, además, y esto es el resultado de nuestra observación, que cuando el alma - y ten presente que me refiero a las dos partes, cuando digo alma - encarna y asume una vez una forma individualizada, ella no pierde nunca después de eso la individualidad. Por lo tanto, nunca vuelve a su condición de la preexistencia, y nunca puede otra vez reencarnar en la existencia de un humano.

No existe la reencarnación. Todas las teorías y especulaciones de los hombres sobre esa pregunta, que concluyen que un alma encarnada una vez puede volver a encarnar, son incorrectas. Porque la encarnación de un alma es solamente un paso de desarrollo en su progreso destinado hacia una existencia invisible, sin forma, sea un ángel glorioso, o un espíritu perfeccionado. En este progreso, un alma nunca da media vuelta a sus pasos de progresión. Está progresando siempre, aunque ocurre a veces el estancamiento. Pero continúa como espíritu individualizado, hasta que alcance su meta en el cumplimiento del plan del Padre para el perfeccionamiento de su universo.

Esto es un tema de difícil tratamiento por varias razones, entre otros, el hecho de que nosotros espíritus, no importa cuán alto sea nuestro logro, no contamos con la información para dar una descripción llena y completa del alma y su cualidad antes de su encarnación; y ustedes los mortales, no son capaces de comprender la verdad completa, como la tratamos de comunicársela.

Hice este esfuerzo de darte una cierta idea débil del alma, pues estás en buenas condiciones esta noche para recibir mis ideas. Pero me doy cuenta de qué inadecuada resultó mi tentativa. Pero por ella, puedes entender que el alma tiene una existencia antes de que encuentre su hogar en el cuerpo físico; que es dúplex y tiene una conciencia de la relación entre sus dos partes; que después de que haya recibido la experiencia de la vida mortal y haya recibido una individualidad, vuelve al mundo de los espíritus; que, en un cierto momento, recuperará esa conciencia, y que las dos partes se convertirán en una unidad a menos que, en el desarrollo de estas partes separadas, se presenten barreras que pueden prevenir su unificación. Y, además, que esta alma nunca dará media vuelta a sus pasos de progresión para reencarnar de nuevo.

Ahora terminaré, y con mi amor y mis bendiciones, te digo buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Lucas

 

 


 

 

Jesús declara que la doctrina de la reencarnación es falsa y carece completamente de fundamento. (mensaje de "Revelaciones sobre el Nuevo Testamento")

 

Yo estoy aquí otra vez, para escribirte sobre un tema que ha creado interés entre ti, el doctor y otros, y eso es el artículo sobre la reencarnación. En los mensajes Padgett, varias comunicaciones trataron con la falsedad y el absurdo de esta doctrina, que sostiene que el alma humana puede reencarnar de un cuerpo carnal en otro en sucesión por un período de tiempo, y que, consecuentemente, el alma encuentra una oportunidad para disminuir su deseo por el pecado, y así, a la final, alcanza la purificación mientras está en la carne.

Si examinas la pregunta un poco más de cerca, verás la imposibilidad del alma en el mundo de los espíritus, para reencarnar en otro cuerpo, por la razón que el alma, para este presunto fenómeno, tendría que desechar el cuerpo espiritual para ingresar en un cuerpo mortal, puesto que el alma está encajonada en un cuerpo espiritual, que es material en su naturaleza, pero no de una materia gruesa la que los mortales llaman el mundo material. Y ese cuerpo espiritual, que es la envoltura y la protección del alma, es lo que da al alma su individualidad como entidad consciente, y permanece con el alma mientras exista. En el mundo de los espíritus, no se privó nunca a ningún espíritu de su alma. Y ningún cuerpo espiritual hipotéticamente privado así de su alma, murió o se desintegró jamás, o desapareció de su hábitat, excepto cuando avanza a partir de una esfera a otra durante su progreso a la Sexta Esfera (o al Paraíso Espiritual) o a los Cielos Celestiales y a la Inmortalidad.

Por cuanto sabemos hoy en el mundo de los espíritus, el espíritu, es decir, el alma y su cuerpo espiritual, puede vivir por toda la eternidad, si Dios así lo requiere, incluso si no posee la conciencia de la inmortalidad a través de la posesión del Amor Divino; y continuará viviendo ciertamente por toda la eternidad - el alma y su cuerpo espiritual inseparable - si posee el Amor Divino, la Inmortalidad, y la unidad con el Padre.

Como el alma no se puede quitar de, o arrancar, o de ninguna otra manera privar de su cuerpo espiritual, una vez que haya venido al mundo de los espíritus, sería igualmente imposible, que el cuerpo espiritual se incorpore en el cuerpo humano de otro humano. Porque solamente un alma sin cuerpo espiritual puede incorporarse en un cuerpo humano. Y en la muerte de este cuerpo, el alma manifiesta su cuerpo espiritual. La doctrina de la reencarnación es, por lo tanto, completamente sin base. Porque es imposible, déjame repetirlo, para un alma con su cuerpo espiritual, ingresar en un cuerpo humano y volver a nacer en la carne.

Cuando un humano muere en la carne, su alma ya ha alcanzado, en circunstancias ordinarias, el propósito de su creación; es decir, individualización y la creación de los receptáculos para las almas. Y en su cuerpo espiritual, en tamaño, dimensión, aspecto y naturaleza, yace la creación completa sin la envoltura de la carne.

Esta alma aparece en el mundo de los espíritus, repleta de lo que originó la falta de armonía en su vida terrenal. Pero puesto que tiene la oportunidad de eliminar esto y de convertirse en un alma purificada en el mundo de los espíritus, por el ejercicio de su albedrío y fuerza moral y arrepentimiento, o de convertirse en un Ángel Divino por la oración al Padre por Su Amor Divino y Su Misericordia, transformando el alma en la Esencia misma del Padre, es, por lo tanto, absolutamente innecesario, que el alma ingrese nuevamente en la carne para tener otra ocasión de purificarse; porque el Padre Amoroso y Misericordioso ya proporcionó un plan, que permite al alma - el hombre verdadero - lograr la purificación. Y aquí, Dios se muestra más clemente que Él hubiese sido, decretando pruebas sucesivas en la carne para el proceso de la purificación. Porque el hombre, cuando así intenta purificar su alma, al mismo tiempo tendría que luchar con la influencia pecaminosa de la carne; y su purificación definitiva se rezagaría así indefinidamente, o quizás nunca la lograría, hasta el fin del tiempo. Así puedes ver, que Dios mostró Su Amor a Sus niños creados, proporcionándoles un camino para purgar sus pecados mientras estén libres de las influencias funestas de la carne (las que obstaculizarían solamente, y harían más difícil, su progreso tortuoso hacia la purificación).

En lo que concierne a las expresiones en el Nuevo Testamento, lo primero es que nunca tenía la reencarnación en la mente cuando les pregunté a mis discípulos, especialmente a Pedro: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Formulé esa pregunta simplemente, para llevarles a indicar, si me consideraban como el Mesías, como algunos de ellos ya lo hicieron, aunque no en el sentido espiritual o la comprensión exacta, de que yo había traído la Inmortalidad a la tierra en mi alma.

Una vez más tenías razón en el pensamiento de que dije: "Pero yo os digo que uno como Elías ya vino" y no: "Pero yo os digo que Elías ya vino" Porque mí referí a Juan Bautista, quien, en su tipo de sermón y en su temperamento, e incluso en su atuendo y el alimento, era una reminiscencia a Elías. Pero aquí la semejanza ya se acabó. Porque cada uno de los dos vivió sus vidas distintas, y son almas individuales, y ambas viven en los Cielos Celestiales al mismo tiempo; y esto es una imposibilidad física con la reencarnación. Porque en esta doctrina, si Elías fuese Juan Bautista, sólo un alma y solamente un cuerpo espiritual estarían implicados.

(pregunta)

El niño nacido ciego no pecó, ni sus Padres, sino sufre con la ceguera debido al defecto físico en su madre que previno el desarrollo perfecto del feto en su vientre; y así, este defecto ha prevenido la manifestación perfecta del trabajo de Dios en la creación. Este defecto es uno de muchos a los que el mundo imperfecto de la carne está sujeto. Y es por esta razón que la purificación del alma, mientras esté en la carne, sería una tarea de siglos incontables, y un castigo peor que los infiernos más malvados del mundo de los espíritus en su duración.

(pregunta)

La cita de Revelaciones 3:12 "él nunca más saldrá" con referencia al "templo de mi Dios", es una alusión al alma que posee el Amor Divino en un grado, que la Inmortalidad es una posesión consciente, y su hogar serán los Cielos Celestiales por siempre jamás, aunque el autor mismo, entendió muy poco de eso, y tenía en mente un alma purificada, con su hábitat en la Sexta Esfera, y no un alma Divina.

Jesús de la Biblia

 

 


 

 

Cómo el alma redimida se salva de los castigos, que el pecado y el error han traído sobre ella

 

Yo estoy aquí, Jesús

Cuando el alma está en una condición del pecado y del error, no es susceptible al influjo del Espíritu Santo. Para llegar en una condición de receptividad a estas influencias, debe ocurrir un despertar en cuanto a su condición real de la esclavitud por estos defectos. Y hasta que ese despertar venga a ella, no hay posibilidad de que reciba el Amor de Dios en sí, y que dirija sus pensamientos a las Verdades de Dios, y a las prácticas de la vida que le ayudarán en su progreso hacia una condición de libertad.

No quisiera que la humanidad crea, que se obliga a ninguna alma que permanezca en esta condición de esclavitud por el pecado, hasta que el Espíritu Santo venga a ella dotado en abundancia con el Amor del Padre. La misión del Espíritu Santo no es despertar el alma del hombre a una conciencia del pecado y de la muerte, sino traer simplemente a esa alma este Amor, cuando el alma esté lista para recibirlo.

El despertar debe originarse por otras causas que influyan la mente y el alma, y los lleve a darse cuenta de que la vida, como la vive el hombre, no es correcta, o de acuerdo con las demandas de las leyes de Dios, o con las aspiraciones verdaderas de su propio corazón y alma.

A menos que venga este despertar, el alma está muerta de verdad, en lo que se refiere a su conciencia de la existencia de las Verdades redentoras. Y esa muerte significa una continuación en los pensamientos del pecado y del mal, y en la vida que puede conducir solamente a la condenación y a la muerte en los largos, largos años por venir.

Pero para acercarme al grano de mi discurso, quisiera decir que el alma que vive en pecado y error, tarde o temprano, tiene que pagar los castigos por el pecado y el error; y no hay escapatoria del pago de estas penas, excepto por la redención que el Padre proporcionó en forma del Nuevo Nacimiento. Estos castigos son solamente el resultado natural de la operación de las leyes de Dios, y tienen que sufrirse hasta que la pena completa esté pagada. Aunque un hombre puede progresar a una condición superior de la excelencia del alma y tener mucha felicidad, con todo, él debe pagar el último centavo y rescatarse así de estas penas.

Con mucho amor, soy

Tu amigo y hermano,

Jesús

 

 


 

 

Un discurso sobe la devolución y la evolución del hombre

 

Yo estoy aquí, Lucas, el autor de lo que fue el Tercer Evangelio.

Deseo escribir algunas líneas sobre el tema contenido en el libro, que leíste esta noche. Me refiero al libro que trate de la creación y de la caída del hombre.

Bien, el hombre que escribió el libro se esfuerza para reconciliar la doctrina de la creación y de la caída del hombre en la Biblia, con la doctrina científica de la evolución, y para demostrar que estos dos enfoques del tema no son antagónicos, y si se los entiende correctamente, el uno puede ser utilizado para apoyar el otro.

Pero él no tuvo éxito en esto, ni puede, por esta razón, si no hubiese otras: que el hombre no se desarrolló de la bestia o del animal inferior, sino fue siempre el hombre, la criatura de Dios, perfecta en su creación y totalmente natural.

No había nada de lo sobrenatural acerca de él, y él nunca poseyó ninguna naturaleza de "superhombre", de la que cayó en el momento de su desobediencia. Él nunca fue más o menos que la creación perfecta de su Hacedor, aunque él degeneró en sus cualidades y en el ejercicio de su albedrío.

La evolución, o la doctrina de la evolución, tiene sus limitaciones. Su fundador y los que lo siguen, íntegramente o de una manera modificada, no pueden seguir esta doctrina atrás hasta la caída del hombre. Por lo tanto, cuando procuran pasar más allá de esa etapa, cuando el hombre parecía haber estado muy degenerado y un producto de progenitores animales, llegan al campo de la especulación, y el conocimiento deja de existir.

El hombre no fue creado con ninguna de las cualidades Divinas, como el autor parece pensar, sino fue hecho simplemente el hombre natural a quien ahora ves (sin la profanación de sus cualidades del alma). Y la purificación implica solamente la eliminación de eso de su alma que originó su salida de la condición perfecta de su creación. Es decir, cuando fue creado, el hombre estaba en armonía perfecta con la Voluntad de Dios y de Sus leyes. Y cuando él restablezca esa armonía de la unidad con estas leyes, entonces estará en esas condiciones perfectas, las que eran suyas antes de la caída.

Así, la idea propuesta por el autor, que el hombre fue creado con algo de lo Divino en él, lo que le rescató de una condición de la imperfección física, y que él perdió estas cualidades Divinas cuando él cayó en esa condición imperfecta, es totalmente falsa.

La gran verdad en conexión con la creación del hombre es, que el hombre fue creado perfecto. Y en lo que concierne a su orden de creación, o a las cualidades de su naturaleza moral y física, no podría haber progreso, porque el paso siguiente en la progresión del hombre habría sido lo Divino.

Así, verás que el hombre fue creado tan maravillosa y perfectamente, que él fue solamente un poco inferior a los ángeles. Y con ángeles, me refiero a las almas de los hombres que dejaron de estar encarnados, participan en el Amor Divino, y llegaron a ser parte del Padre en su Divinidad del Amor. No me refiero a las almas en el mundo de los espíritus, las que tienen solamente el desarrollo de sus cualidades morales. Estas últimas, siempre que se hayan purificado y estén en armonía con las leyes y la Voluntad de Dios, son solamente hombres perfeccionados en sus naturalezas y organismos, como estuvieron a en momento de la creación del hombre.

El hombre perfecto posee esas cualidades y los atributos que fueron suyos en el momento de su creación, y él no puede progresar o llegar a ser mayor o diferente de lo fue en el momento de su creación. Fue elaborado perfectamente como creación; y más allá de lo perfecto, no puede desarrollarse nada mayor de las cualidades y de las facultades, en su conjunto, que le hicieron perfecto. Y, para progresar, tiene que venir a la naturaleza del hombre, desde afuera, el Amor Divino, que agregará a estas cualidades y las facultades (que, puedes entender, no es ninguna parte o método de la evolución).

Cuando cayeron los primeros padres, destruyeron la armonía de su existencia con las leyes de Dios. También se les privó de la gran potencialidad de convertirse en Divinos en sus naturalezas del amor y de la inmortalidad, como el Padre. Pero, como simples hombres creados, cayeron de la perfección, y no de la Divinidad. Ni se les privó de la posibilidad de vivir por siempre en los cuerpos físicos por esa caída, porque esos cuerpos fueron hechos solamente con el fin de permitir a las almas su individualización, y después de eso, que mueran y se disuelvan en sus elementos derivados.

El cuerpo físico nunca fue creado para vivir para siempre. Y los hombres nunca fueron creados para vivir en la tierra por siempre. Porque un mundo mayor y más extenso fue previsto para su morada eterna, donde las cosas son verdaderas y solamente existe lo espiritual. La tierra es solo una imagen de las realidades del mundo de los espíritus, y existe solamente como guardería infantil para la individualización del alma.

Para que no interpretes mal lo que quiero decir, recuerda, el alma es el hombre - el ego - y cuando cayó el hombre, no fue la parte física del hombre que cayó, excepto de manera como fue influido por el alma. Más bien, fue el alma que cayó. Y la sentencia de "muerte" no fue pronunciada sobre las potencialidades físicas, sino sobre las del alma. Y, por lo tanto, puedes ver que, cuando el hombre llegue otra vez a ser el hombre perfecto, no es necesario que el cuerpo físico sea restablecido.

Incluso si no fuese contrario a las leyes físicas del universo (o, para decirlo más correctamente, a las leyes que controlan la parte material del universo), que resucite el cuerpo material del hombre y albergue otra vez el alma, simplemente no sería necesario. Porque el alma tiene su cuerpo espiritual, que manifiesta su individualidad. No hay necesidad para la resurrección del cuerpo físico, y no habrá esa resurrección, porque Dios nunca hace algo inútil.

Como digo, el hombre nunca ha dejado de ser el hombre de la creación de Dios, aunque él degeneró y se contaminó, y en una época en la historia de su existencia, devolucionó en un grado donde, excepto en cuanto a las cualidades esenciales de su creación, él pareció ser inferior a los animales brutos. Pero él fue siempre el hombre de la creación de Dios, y nunca un animal de orden inferior.

Los científicos, en su búsqueda e investigación geológicas, en sus hallazgos de fósiles y de rastros del hombre antiguo, y en sus teorías biológicas concluyen, que el hombre tuvo un grado más bajo de inteligencia y de la manera de vivir; y pueden estar justificados en esa conclusión. Pueden también concluir que él se ha desarrollado gradualmente de esa condición y estado, y deducir teorías aparentemente correctas de eso. Sin embargo, cuando procuran ir más allá, entran solamente en el reino de la especulación, y se pierden en la obscuridad del misterio. Pueden aclamar con todo derecho la evolución del hombre del momento, donde lo pierden en su investigación hacia atrás de esa evolución, pero no pueden saber nada de su devolución anterior a ese tiempo. Y por lo tanto, sus especulaciones carecen de fundamento en la substancia.

No, el hombre no se desarrolló del animal inferior, sino solamente de sí mismo cuando él, en su caída, tocó fondo. En este detalle, la historia y la experiencia del hombre es la siguiente: él fue creado perfecto; él pecó; él cayó de la condición de su estado creado; su condición en el fondo de su caída fue inferior en algunas fases al animal bruto; después de largos siglos, él comenzó elevarse de su condición baja, y había progresado, cuando los científicos, por sus descubrimientos, entonces encontraron evidencia de su condición; y desde entonces, él fue el tema de su "evolución".

Pero los científicos y toda la humanidad tienen que saber que, siempre durante estos siglos de descenso y ascenso, el hombre fue siempre el hombre, la creación suprema de Dios - y la más caída.

Bien, he escrito suficiente por esta noche. Pero como estaba contigo hoy, cuando leíste, y vi las ideas falsas del autor del libro, igual que las de los científicos a quienes él se refirió, pensé que era recomendable escribirte unas pocas verdades incompletas sobre el tema.

Vendré pronto y escribiré.

Así, con mi amor y mis bendiciones, te diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Lucas

 

 


 

 

Sobre la necesidad para los hombres, dirigir sus pensamientos a lo espiritual

 

Yo estoy aquí, Lucas del Nuevo Testamento

Deseo declarar ciertas verdades referente a la necesidad para los hombres, que dirijan sus pensamientos a lo espiritual, y que permitan, que los asuntos materiales de la vida, consuman menos de su tiempo y pensamientos.

En primer lugar, lo que es eterno es más importante que lo que es temporal y existe por un corto tiempo solamente, aunque esta cosa temporal sea necesaria para sostener y preservar al hombre mientras viva su vida en la tierra.

No quiero que se me comprenda mal, como implicando que estas cosas materiales no son necesarias e importantes, para que el hombre las adquiera y utilice para el mejor beneficio posible, porque son una necesidad para su existencia en la tierra. Y no solamente es un privilegio sino también un deber para el hombre, dar el mejor posible uso a estos regalos materiales, y para situarse en esa condición que le permita gozar al máximo estas cosas, que le fueron proporcionadas para su comodidad y felicidad material. Y, además, es su deber, emplear sus esfuerzos para desarrollar el uso y la aplicación de estas cosas, para sacar ventaja y el mayor beneficio posible del uso apropiado de ellas.

Y para hacer esto, yo entiendo, que hombre tiene que dispensar una porción sus pensamientos y dedicar parte su tiempo a su consideración, y a los medio y métodos cómo obtener el mejor resultado. Haciendo esto, el hombre no desobedece a las leyes del Padre o a los requisitos, los que las leyes de su propia existencia demandan.

Los descubrimientos de los inventores son deseables, y el trabajo de los hombres en la fabricación de estos descubrimientos es recomendable; y así son los esfuerzos del comerciante, del mecánico y de los financieros para tener éxito en sus diversas empresas, y consecuentemente, para acumular dinero y utilizarlo para su comodidad y sustento.

Pero esto, o los pensamientos y los esfuerzos para lograr estos resultados, no ayudan al desarrollo del alma, tampoco al desarrollo de la cara espiritual de la naturaleza del hombre. Y si el hombre dedica a esta búsqueda más horas de su tiempo de vida, cuando él venga a liberarse de este carga y a pasar al país de los espíritus, él encontrará que es muy pobre, de hecho - que la parte eterna de su ser experimentó solo un pequeño desarrollo, y que su alma solamente es adecuada para un lugar, donde aquellos, quienes acumularon sus riquezas en la tierra, necesariamente tienen que ir.

Tan atractiva es esta acumulación del dinero y la ganancia de fama o de posición social, una vez que esté comprometido en eso, y especialmente cuando esté acompañado por lo que él llama éxito, él dedica naturalmente todo su tiempo y sus pensamientos a estos esfuerzos. Y, por consiguiente, muy poco de este tiempo corto en la tierra dirige a los pensamientos, y al afán por las materias superiores.

Si los mortales, y especial los que tan ardua y constantemente se dedican al esfuerzo por ganar el éxito, lo que acabo de mencionar, pudiesen solamente ver y conocer la condición de aquellos con aspiraciones parecidas, quienes se comprometieron a búsquedas similares, cuando vivían en la tierra, y quienes ahora viven en el mundo de los espíritus, se darían cuenta plenamente de la frivolidad de ese esfuerzo, y del gran daño, que mata al alma, que el supuesto "éxito" en la tierra acarreó a estos espíritu.

Podemos suponer que muchos de estos espíritus no cometieron una injusticia o un daño afirmativo en su trabajo, y no se situaron en la condición, a la que me refiero, debido a un mal o un perjuicio, sin embargo, se encuentran en una condición estancada y encogida del alma y de las cualidades espirituales, y todo porque descuidaron el desarrollo su alma, o la cultivación de sus cualidades espirituales, mientras persiguieron con ahínco lo material.

Su pecado era el de la omisión. Trae sus resultados con mucha certeza, y es el más común entre los hombres, que piensan demasiado en lo material, o no piensan en absoluto, o son indiferentes a todo, y que están satisfechos viviendo en una atmósfera o un estado de complacencia vegetativa.

La ley funciona igual sobre el hombre que descuida su naturaleza espiritual debido a su absorción en lo material, como sobre el hombre que es culpable de esa negligencia debido a la indiferencia o la complacencia con los placeres que lo material le brinda. En ambos casos, los resultados son iguales: El alma permanece estancada y las cualidades espirituales están inactivas. Y el hombre de esa negligencia encontrará, que su lugar en el mundo de los espíritus está lleno de obscuridad y de sufrimiento.

La vida es corta y el tiempo es efímero, aunque un hombre pueda vivir su época asignada de tres veces veinte y de diez años. Y no hay lugar en todo el universo de Dios donde es tan importante, que el hombre comience con su camino al progreso eterno como el de la vida en la tierra. Allí, el alma debe experimentar su despertar, y nutrirse con pensamientos y afán por lo espiritual.

Cuando así en la tierra se da un comienzo, es tanto más fácil para el progreso continuo del alma en el mundo de los espíritus. Si no, el despertar se puede retrasar por años, y el progreso que lo sigue puede ser, y lo es generalmente, muy lento.

Por eso digo, que los hombres no dediquen tanto tiempo a esas cosas que son temporales solamente, mientras vivan en el mundo del tiempo hasta que el mortal se convierta en un espíritu. Los pensamientos son cosas; y cuando se aplican al desarrollo espiritual del hombre, son cosas de una importancia vital. Un pequeño pensamiento puede conducir un alma a un estado inactivo, apenas vivo, o permitirle crecer y aumentar en algo de belleza y de armonía con las posibilidades espirituales de su dueño. Y, como se dijo, donde están tus tesoros, allí estará también tu corazón. Y así serán tus pensamientos, los que dirigen el alma de ese hombre hacia la obscuridad o la luz.

Así pues, con todo mi amor, te diré buenas noches.

Tu hermano en Cristo,

Lucas

 

 


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