Revelaciones Angelicales— el Evangelio revelado nuevamente por Jesús


 

Mi Testimonio

Por Dr. Leslie R. Stone

INTRODUCCIÓN

 

Este testimonio es el resultado de muchas dudas, que surgieron a partir de la publicación de los volúmenes I y II de los Mensajes de Jesús y los Seres Celestiales; los que imprimí primero en 1940, y que pasaron después por tres ediciones. En la publicación de esta cuarta edición del tomo I, estoy integrando todas aquellas preguntas de lectores interesados en un nuevo testimonio, el que mostrará como sucedió que el Sr. Padgett pudo efectuar el trabajo de recibir estos mensajes extraordinarios. Relata cómo me encontré con el Sr. Padgett y mis razones por creer que él podía en efecto recibir mensajes, no solo del mundo de los espíritus, sino de los más grandes espíritus de los Cielos Celestiales, cuyo Maestro es Jesús de Nazaret.

Nací el 10 de Noviembre de 1876, en Aldershot, Hampshire, Inglaterra, como el décimo de trece hijos. Asistí a la escuela pública allí y luego completé cursos en el Colegio de Farnham, Surrey, fundado por Rey Eduardo VI. Después trabajé en la tienda de talabartería de mi padre, William Stone, en Aldershot, y luego en Londres. Cuando disminuyó el negocio, emigré a Toronto, Canadá, en 1903. En esa ocasión, mi madre, quien era una gran creyente en la oración, pidió al Padre Celestial que le dejara saber cual era Su Voluntad. Su respuesta fue que yo me fuese.

En Toronto, un día, me atrajo la noticia de una reunión Espiritualista. Jamás había participado antes en una, tenía curiosidad y fui. El médium, quien dio mensajes desde la plataforma, indicó hacia mí y dijo: "Tu padre, quien dice que es William Stone, está aquí, y se alegra que pueda saludarte." El médium entonces describió a mi padre, tal como yo le había conocido. Él jamás había estado en el Nuevo Mundo y había muerto cuando yo tenía siete años de edad. Bajo las circunstancias, esta mujer difícilmente podría haberme dado esta información sin contacto directo con el espíritu de mi padre.

Después de esta experiencia, comencé a leer muchos libros sobre el Espiritualismo, tales como La Revelación Divina de la Naturaleza, por Andrew Jackson Davis, también La Gran Armonía por el mismo autor. Estos libros tuvieron un profundo efecto sobre mí, porque la fe en las doctrinas religiosas, las que mi madre, una Bautista convencida, me había enseñado, ya no podían interesarme como depositarias de las Verdades. Yo creía en la existencia de un gran mundo de espíritus y en la comunicación entre mortales y espíritus. Al mismo tiempo, sin embargo, el Espiritualismo, como se lo estaba enseñando, no pudo, así confieso, complacer completamente mis ansias del alma. No hasta que me encontré con el Sr. James E. Padgett y leí los mensajes, los que, como estoy totalmente convencido, venían de Jesús y los Espíritus Celestiales, estaba yo satisfecho que, por fin, había llegado realmente a conocer las grandes Verdades religiosas, y que sabía el camino hacia el Padre y el ser uno con Él.

Me tomó once años después de llegar al Nuevo Mundo antes de encontrarme con el Sr. Padgett. Guías espirituales me aconsejaron dirigirme a Detroit. Allí, la producción de automóviles era tal que era imposible mantenerme en el trabajo de talabartero, y, otra vez por consejo espiritual, me mudé a Buffalo. Allá, trabajé y estudié en un hospital por siete años y finalmente me gradué como enfermero. Este período de mi vida fue, así siento yo, muy importante en el sentido de que me dio ese interés en la curación, que luego me induciría a estudiar quiropráctica.

En Buffalo, seguí interesado en el Espiritualismo, y recibí otra prueba personal de la vida espiritual. En una reunión Espiritualista, estaba sentado al lado de una mujer que resultó ser un médium. Ella de repente se dirigió a mí y dijo, "Su madre está aquí con Usted." Respondí, "Usted debe estar equivocada, Señora. Acabo de recibir una carta de mi madre y ella está muy bien." El médium se encogió de los hombros y replicó, "Su madre jamás vivió en este país. Ella me dice que vivía en Inglaterra y murió hace poco." Prosiguió informándome sobre la causa presunta de la muerte de mi madre, describió el funeral, y mencionó los nombres de aquellos que asistieron. Me contó que yo tenía una hermana, Edith, de quien recibiría una carta confirmando lo que ella decía. La carta llegó tal como la mujer lo había predicho, y corroboró sus declaraciones. Si acaso entonces tenía dudas en cuanto a la verdad sobre la comunicación espiritual, las perdí en ese momento.

De hecho, avancé en el Espiritualismo a tal grado de entrar en trances, donde estoy convencido de haber podido visitar el mundo de los espíritus. Sé que me encontré con mi madre allá, con mi hermana Kate, y mi hermano Willie, quienes murieron en 1908. Sabía que estaba en mi cuerpo espiritual, y que había salido de mi marco mortal; y, en efecto, no tenía ningún deseo de volver a el. Pero mi madre y hermana insistieron en que tenía que cumplir con un trabajo espiritual en el nivel terrenal, y que no podía permanecer en el mundo de los espíritus, hasta que yo hubiese cumplido con esa tarea.

Yo podría seguir con la descripción de muchas experiencias interesantes y extrañas, que yo tenía el privilegio de experimentarlas en el mundo de los espíritus, pero esta no es la ocasión para ello, y procederé con el relato. Durante mi trabajo en el hospital, me interesé en la quiropráctica y, por sugerencias de espíritus que me comunicaban mensajes a través de médiums en Lily Dale, Nueva York, estudié en el Colegio de Quiropráctica de Palmer Gregory en Oklahoma City, y me gradué en 1912 después de un curso de dos años. Poco tiempo después, me convertí en práctico licenciado en Washington, D.C. Allá recuerdo el nombre de una Sra. Bartholomew, una médium de trombón, y un Sr. Pierre Keeler, un médium de escritura en pizarra, a quien consultaba mientras estaba en Lily Dale. Sucedió a través del hermano de este caballero que pude obtener una fotografía del espíritu de mi compañera de alma, Mary Kennedy. Me referiré a esto luego, con más detalle.

Después de mi grado, fui a Philadelphia con la intención de abrir un consultorio, pero, al recibir mensajes de muchos de mis parientes en el mundo de los espíritus por un médium llamado Sra. Bledsoe, en su lugar, abrí un consultorio en el malecón de Atlantic City. Tengo que decir, que tenía éxito y ayudaba a restablecer la salud de muchos pacientes. Me acuerdo claramente de un muchacho vendedor de periódicos de aproximadamente nueve años de edad, cuyo nombre era George Hutton. Él sufría de parálisis en las extremidades inferiores debido a polio y usaba muletas para balancear sus piernas. Ofrecí dar un tratamiento a este muchacho sin cobrar nada, a lo que su madre consintió. El muchacho pudo andar otra vez sin usar sus muletas después de dos tratamientos. Un osteopatólogo y M.D., Dr. Walton, vino a verme por ello. "Hoy vi al muchacho vendedor de periódicos caminando sin sus muletas," dijo, "y él me contó que Usted le había tratado. Vine a averiguar si eso era así." Luego, George entró y confirmó su curación. Yo siempre sentía que esta instancia de curación, así como muchas otras que no puedo mencionar aquí, fueron debidas a fuerzas espirituales operando a través de mí.

Aunque pasaba bien ocupado en mi consultorio en el malecón durante los meses de verano, en otoño el negocio estaba tan deprimido, debido al cierre de muchos hoteles y la salida de gente, que me vi obligado a encontrar otro sitio. Volví a Philadelphia y consulté a la Sra. Bledsoe quien, por sus contactos con espíritus, me aconsejó a dirigirme a Washington, D.C.

Llegué allá en Noviembre de 1912, y abrí un consultorio en Fourteenth Street, N.W. Allí, por coincidencia me encontré con un caballero a quien ya conocí en Lily Dale. Su nombre era William Plummer, de Frederick, Maryland. Me visitó en mi oficina y me dijo que estaba interesado en conseguirse una copia de "¿Fue Abraham Lincoln un Espiritualista?" por Ortiga Maynard Colburn. Quiso encontrar al dueño de la propiedad literaria, porque deseaba reimprimir el libro. En su búsqueda, él había encontrado el nombre de un Mr. Rollison Colburn de Takoma Park, pero le informaron que el último no era pariente del autor. La búsqueda, sin embargo, no fue totalmente infructuosa, porque los Rollison Colburns resultaron estar interesados en el Espiritualismo, y un interés común entre ellos se desarrolló en una cercana amistad.

Conocí con los Colburns, por el Sr. Plummer. Me parecieron gente muy amable y afable, que tenían gran interés en experiencias síquicas. Sucedió por su hijo, Arthur Colburn, por quien primero me enteré de los mensajes que el Sr. Padgett estaba recibiendo. Fui presentado a él en su oficina en Stewart Building, 6th y D Streets, N.W., donde él practicaba la ley. Esto ocurrió al principio de otoño de 1914, cuando todo el mundo estaba excitado por el gran conflicto que había estallado en Europa. Alguna gente sentía que había llegado el período que anunciaba el fin del mundo y que Jesús mismo aparecería en este "tiempo final." Para mí, ello fue el fin de mis viajes y búsqueda espiritual.

Estos Mensajes de Jesús y los Seres Celestiales, recibidos por la mano de James E. Padgett, son tan extraordinarios en concepto y contenido (porque reclaman que traen a la humanidad las enseñanzas espirituales más altas de Jesús como una revelación haciendo época del mundo de los espíritus), que es indispensable dar, como editor y creyente firme en las Verdades contenidas en estos mensajes, a los lectores interesados y para la referencia futura, alguna información de primera mano con referencia al hombre a través de quien estos mensajes fueron recibidos, y como sucedió que él fue habilitado y elegido a obtener estas comunicaciones asombrosas..

En este punto, tengo que declarar que yo estaba muy a menudo en la habitación del Sr. Padgett, cuando él estaba recibiendo estos escritos, y que yo soy testigo ocular de la formación y del desarrollo del Sr. Padgett como el médium por excelencia, a través de quien llegaron a la humanidad las Verdades del Padre Celestial y de la vida en el mundo de los espíritus.

Mi primer contacto con el Sr. Padgett tuvo lugar en Septiembre de 1914. Me interesé en él en un principio, porque él parecía ser un caballero distinguido y, que también me importaba mucho, un médium auténtico. Nosotros trabamos amistad a base del Espiritualismo y de ser médiums, y esta se convirtió en un lazo, que, además de nuestra mutua estima y el amor fraternal para el otro, que crecía velozmente en el transcurso del tiempo, nunca rompió en esta vida hasta su muerte en Marzo 17 de 1923. Este lazo, estoy convencido, continúa existiendo entre nosotros - su alma encerrada en un cuerpo espiritual, y la mía aún en atavíos mortales.

El Sr. Padgett me invitó a visitarle a menudo en su hogar en 514 E Street, N.W., Washington, D.C., donde, en el transcurso del tiempo, me encontré con Eugene Morgan y el Dr. Goerger. Padgett me contó que los mensajes que recibía, fueron de su esposa, Helen, quien había muerto a principios de ese año. Le había escrito muchas cosas acerca de la vida espiritual que estaba viviendo, describiendo sus experiencias en el momento de su muerte, la esfera de su morada espiritual, y su amor por su esposo en la carne quien, como había descubierto entonces, era su compañero de alma. Luego presencié muy a menudo como él continuó recibiendo estos mensajes. Llegaban en un rápido barrido de palabras conectadas, que evidentemente no daban tiempo para pensar por parte del autor, y, en efecto, él a menudo insistió, que no tenía idea clara de lo que su lápiz estaba escribiendo hasta que leyera después los mensajes. Así pues sucedió, como recibía unos dos mil quinientos mensajes de 1914 a 1923, muchos de ellos viniendo, no tengo la menor duda, de aquellos espíritus superiores, cuyas firmas fueron testimonio de las personalidades que ellos representaban.

Como siempre estaba interesado en el Espiritualismo, y en la posibilidad del hombre comunicándose con los espíritus de difuntos, le pregunté al Sr. Padgett, cuales fueron las circunstancias que le llevaron a esta actividad como médium. Los hechos, como me los relató, fueron los siguientes: Cerca de seis meses antes de que yo le conociera, participó en una sesión realizada por una Sra. Maltby en Washington, D.C. Ella le informó, que él poseía el poder síquico de conseguir escrituras automáticas de espíritus, y le retó a hacer el esfuerzo. Así lo hizo, y encontró que su lápiz se movió de manera automática produciendo lo que él llamaba "anzuelos" y "colgadores." Cuando esto había seguido por un corto tiempo, por fin obtuvo un escrito, al que pudo reconocer como un mensaje firmado por su esposa, Helen. Era una nota corta, personal declarando que ella estaba a menudo presente en el espíritu con él, y cómo se alegraba que pudiera escribirle de esta manera. En este momento, el Sr. Padgett no creía en la evidencia de los escritos que su esposa difunta en efecto le había comunicado. De hecho, él quiso saber, qué prueba podía ofrecer, o estaba ahí, para demostrar, que estaba escribiendo un espíritu en verdad, y, si era así, que este espíritu era Helen en realidad. El escrito que siguió, proporcionó incidentes en sus vidas, de los que solamente los dos tenían conocimiento.

Padgett pensó que hasta eso podía explicarse como material procedente de su propia mente, como bien podría ello serlo, excepto que los escritos vinieron demasiado rápidamente para que su mente pudiera formular pensamientos, y los mensajes seguían insistiendo que no era su mente sino la de ella que estaba operando, con énfasis en su amor por él, y la felicidad que ella podía obtener estando con él.

Con su interés en el Espiritualismo sumamente despierto por estos extraños escritos, y ansioso a tranquilizar su mente, empezó a leer libros sobre esta materia. Recuerdo que leyó Inmortalidad de J. M. Peeble, y participó con frecuencia en sesiones. Allí, se le explicó que los espíritus, si se les da la oportunidad y bajo las condiciones apropiadas, pueden comunicarse con mortales, y que aparentemente, en su caso, los escritos que él cuestionaba, venían de su difunta esposa. Se le aconsejó a continuar tomando los mensajes, mientras que aprendía más acerca del mundo de los espíritus. Entre aquellas cosas que aprendió, era que las almas tienen sus compañeros, y que la vida espiritual, contrariamente a lo que se enseña por las religiones ortodoxas, era de un progreso continuo por los varios reinos del universo de los espíritus.

Al final de uno de estos escritos, le preguntó a ella, qué nivel o esfera ocupaba. Recibió la respuesta que vivía en uno de los niveles de la Segunda Esfera, donde una cierta cantidad de luz y felicidad estaba presente, pero que no tenía deseos de avanzar a otras esferas, porque podía, en ese entonces, contactarse muy fácilmente con él en el nivel terrenal, y escribirle controlando su cerebro y su mano. Padgett me contó que podía sentir su presencia intensamente, la misma que producía en él un sentimiento de felicidad, que le era extraño, excepto cuando ella escribía.

Padgett me confió que le gustaría ver a Helen progresando, y así le dijo a ella. Él le informó que por sus propios estudios espirituales sabía, que ella podía avanzar hacia esferas más altas, e incrementar la felicidad como espíritu. Helen respondió que iba a averiguar a su abuela, Ann Rollins, que ya había permanecido en el mundo de los espíritus por un largo tiempo, cuales serían los pasos necesarios para progresar a esferas más altas y más brillantes.

No sé por qué Helen se dirigió a la abuela de su esposo por consejo en el mundo de los espíritus. Muchos de los primeros mensajes del Sr. Padgett fueron destruidos, porque tenían una naturaleza tan personal, que no deseaba que otros se familiarizasen con su contenido. Pero yo sé por cierto, que esta afinidad de los espíritus en el otro mundo se debe a una afinidad del alma y no a alguna relación que uno pueda tener en la carne. Y de lo que el Sr. Padgett me contó de su abuela, y de los mensajes, que ella escribió más tarde (algunos de ellos he insertado en estos volúmenes), ella debía haber sido una mujer muy amable y cariñosa. De todos modos, Helen luego escribió acerca de su encuentro con Ann Rollins, quien, como decía, era un espíritu glorioso habitando en los altos Cielos Celestiales. Ann Rollins, como gran sorpresa para Padgett y aquellos de nosotros que entonces estuvimos presentes, le había informado, que el progreso espiritual a los Reinos Celestiales superiores podía conseguirse únicamente por la oración al Padre Celestial por Su Amor a través de la ansiedad sincera del alma. Además, la madre de Padgett, Ann R. Padgett, también en el mundo de los espíritus, escribió por medio de su hijo corroborando esta información. Ambos espíritus fueron así instrumentos, dándole a Padgett (y a aquellos que como yo, solían estar presentes en estas sesiones) el conocimiento de que este progreso del alma a los Cielos Celestiales se lo conseguía solamente a través de la oración a Dios, por Su Amor Divino.

Estas sesiones, que se efectuaron para obtener escritos de Helen, se habían convertido en un canal a través del cual se había inyectado una nota religiosa profunda, reemplazando la materia personal. De las cantidades de mensajes de Helen, escritos en este entonces, y los que están en mi posesión, podíamos seguir su rápido progreso a las esferas superiores. Helen acogió el consejo de estos espíritus altos y rezaba, y se dio cuenta que sus oraciones por el Amor del Padre encontraron respuesta, y que Ello entró en su alma de una manera que causó una purificación de sus deseos y pensamientos, con un cambio correspondiente en su alma y apariencia espiritual. Dijo que su cuerpo espiritual, reflejando la condición cambiante de su alma, se volvió etéreo y más brillante. Entonces escribió que había llegado a la Tercera Esfera, donde la felicidad se incrementó substancialmente.

Poco tiempo después, ella sugirió que, porque ella había hecho lo que Padgett había deseado, y había podido progresar a una esfera superior, que era apropiado que Padgett debería buscar mejorar su condición de alma también. En efecto, sugirió que todos nosotros deberíamos actuar así. Declaró que, porque el alma es la misma, en la carne o en el cuerpo espiritual, podría ser transformada por la oración al Padre por Su Amor Divino - no por oraciones comunes intelectuales que salían de la cabeza, sino del corazón y del alma. Padgett se negó a dar crédito a esta información. Los espíritus insistieron que, como habitantes de los reinos superiores, ellos poseían conocimiento de esta sagrada Verdad, y que Jesús, Él mismo, siempre interesado en llevar las Verdades a la humanidad, vendría a corroborar sus afirmaciones, si Padgett le diese la oportunidad.

No sé exactamente, cuando fue recibido el primer mensaje firmado "Jesús de la Biblia", porque como yo escribo esto, más de cuarenta años después, no puedo recordar la fecha. Padgett evidentemente sintió que era absurdo creer que Jesús le hubiese escrito y, desgraciadamente, desechó el mensaje. De hecho, Mr. Colburn, que hasta entonces había formado parte de nuestra fraternidad, declaró que a él no se le podía persuadir, que era realmente Jesús, quien les había escrito. Sin embargo, sus amigos, Dr. Goerger, Mr. Morgan, y yo tuvimos un sentimiento instintivo que Jesús había escrito un mensaje auténtico. El mensaje más antiguo, supuestamente de Jesús a Padgett, que se encuentra en mi posesión, por eso, data del 28 de Septiembre de 1914, y se refiere a un mensaje anterior, escrito unos días antes. Es un mensaje largo, exhortando a Padgett a que rezara por el Amor del Padre, y declarando que ciertos pasajes en el Nuevo Testamento, en los que Padgett plenamente creía, eran falsos. El Maestro prosiguió diciendo que él ni era Dios, ni fue engendrado por el Espíritu Santo de la manera como enseñan los predicadores de las iglesias. Además, que "... Ni es Dios únicamente Espíritu; un Espíritu de Mente. Él es un Espíritu de todo que pertenece a Su Existencia. El no es sólo Mente, sino Corazón, Alma, y Amor." El mensaje le exhortó a Padgett: "... dirígete al Padre por Su Ayuda. Anda en oración, creyendo firmemente, y tú pronto sentirás Su Amor en tu corazón."

Padgett dudó. Aunque no estuvo enteramente seguro de la autenticidad de los espíritus de la familia, sintió la necesidad de preguntar, si Jesús realmente había escrito. En tomo II, publiqué algunos de los mensajes que recibió de Helen, Ann Rollins, su madre, y su padre, John Padgett, todos corroborando que Jesús los había escrito. Se encontrarán también en este tomo II algunos de los primeros mensajes, que él recibió del Maestro. Le dicen a Padgett que tenga fe que él es Jesús, y le animan a rezar; pero simplemente son preparatorios en su índole y no contienen los maravillosos contenidos y la información, la misma que vino cuando Padgett había logrado esa condición de alma que le facilitó obtenerla.

En este momento, se le vino forzosamente al Sr. Padgett y a mí que, tales mensajes no podían ser posiblemente el producto de su propia imaginación acalorada. Él había sido, como descubrí, un Metodista ortodoxo, y había enseñado por muchos años en la Escuela de Domingo en la Iglesia Metodista de la Trinidad (5th Street y Seward Building, N.E.) en Washington, D.C. Su concepción de la doctrina religiosa era sencillamente aquella que emanaba de esta Iglesia Protestante. Este punto de vista del progreso del alma era contrario a lo que se le había enseñado a él. No tenía ninguna idea del Amor Divino en contraste al amor natural, o lo que sería, y se dio cuenta de que tal concepción era extraña a su manera de pensar y jamás podía haber sido un producto de su propia mente. Él, por eso, se sintió confirmado, y yo estuve de acuerdo con él, que estos escritos fueron en efecto, no solo de Helen, Ann Rollins, su madre y difuntos espíritus de mortales, sino también del Maestro mismo. Decidió seguir aquellas instrucciones, las que él mismo nunca había considerado, y las mismas que por este hecho tenían que provenir de inteligencias externas, que se estaban comunicando con él de este modo.

Él -- debería decir, nosotros -- empezamos a rezar por el Amor Divino, dejando salir nuestras ansias del alma hacia el Padre Celestial; y, con el tiempo, un sentimiento entró radiante en la región de nuestros corazones. Nosotros sentimos como esta emoción crecía más y más fuerte con las continuas y fervientes oraciones; y, como actuamos así, nuestra fe en Dios llegó a ser sólida y absoluta. Nunca antes ni Padgett, ni yo, nos habíamos sentido tan seguros de la existencia real del Padre, Su Amor Divino y Su Misericordia. El concepto frío, intelectual, que nosotros nos habíamos imaginado de Él había sido transformado, por medio de oraciones por Su Amor, en un sentimiento caliente, ardiente, vivo de cercanía, de ser uno con el Padre Celestial, Cuyo Amor y Misericordia y Bondad, como podíamos sentir, eran personales y reales.

El cambio en el punto de vista de Padgett hacia el Padre Celestial, por el influjo de Su Amor, motivó un mensaje de Ann Rollins. Reconoció el efecto, que este Amor Divino estaba ejerciendo sobre su alma, que era ahora un recipiente para algo de la Esencia de la Divina Naturaleza del Padre. También reportó sobre el progreso de Helen a esferas superiores. Helen, dijo en su mensaje, era ahora un espíritu mucho más feliz, y su cuerpo espiritual brillaba con un resplandor producido por el Amor del Padre en su alma.

Mensaje siguió a mensaje ahora de Helen, Ann Rollins, y, sobre todo, de Jesús, animando a Padgett a continuar rezando y a procurarse porciones mayores del Amor del Padre. Como un médium, él podría ser usado para transmitir mensajes de los más altos Espíritus Celestiales. ¡Por fin, Jesús mismo escribió que, porque Padgett tenía la capacidad de recibir escritos de espíritus, una vez que el cerebro de Padgett se había transformado lo suficientemente, por el desarrollo del alma, obteniendo más del Amor Divino a tal grado, que él podía recibir mensajes de alta calidad, él y sus apóstoles acudirían y escribirían a través de él las Verdades del Padre, de su misión en la tierra, y sobre el Nuevo Testamento y la Cristiandad! Sólo reza, y reza aún más fuertemente por el Amor del Padre, los mensajes le exhortaban.

El Maestro escribió el 5 de Octubre de 1914, declarando que él había elegido a Padgett a hacer su trabajo de diseminar las Verdades del Padre a la humanidad. Cito la última parte:

...dirígete al Señor en la oración y Él quitará todo de tu alma, que la contamine y la haga extraña a Él. Él es el Uno que la limpiará del pecado y del error.

Sólo las enseñanzas que te daré dirán las Verdades de mi Padre. No dejes que tu corazón esté preocupado o deprimido, porqué yo estoy contigo siempre y te ayudaré cada vez que lo necesites. Sólo cree que soy Jesús de las Escrituras y que no quedarás por mucho tiempo fuera del Reino. Tú eres mi elegido en la tierra para proclamar mis buenas nuevas de la vida y del amor. Se fiel a ti mismo y a tu Dios y Él te bendecirá en abundancia. Guarda Sus mandamientos y serás muy feliz, y recibirás pronto la satisfacción que Él da a Sus verdaderos hijos. Dirígete a Él en todos tus pesares y encontrarás descanso y paz. Estarás pronto en condición de dejar las cosas de este mundo atrás, como yo te necesito para mi servicio.

Con todo mi amor y mis bendiciones, y aquellas del Espíritu Santo, yo soy,

      Jesús.

Padgett estaba convencido con el tiempo, que a él se le estaba desarrollando para una tarea de médium, por la que grandiosos mensajes de Verdades religiosas serían dados a la humanidad a través de él. Él rezó con sinceridad y frecuentemente y, por los siguientes tres meses, no solo Jesús escribía, sino también muchos de los apóstoles, especialmente Juan y Santiago, que le seguían diciendo que continuase rezando por el Amor del Padre, pero que el tiempo aún no había llegado para la entrega de los grandes mensajes. El cerebro de Padgett, mientras pasaba por un cambio en cualidad, aún no alcanzaba esa alta cualidad, que permitiría el paso de comunicaciones de la naturaleza que ellos proponían. Continuamente le exhortaron a que buscase más del Amor del Padre por la oración hacia Él. Muchas veces cuando me encontré con él en su habitación, me diría: "Doctor, yo siento el Amor Divino en mi alma con tal intensidad, que no creo que pueda aguantarlo más." Diría que siempre tenía esta experiencia, cuando había estado rezando por el Amor del Padre antes de obtener mensajes de Jesús y de los Espíritus Celestiales. Y puedo, con toda sinceridad, declarar, y sea solo para el fin de corroborar sus experiencias, que yo también tenía estos sentimientos, aun quizás en menor grado.

Mientras recibía estos mensajes preparatorios, se le ocurrió a Padgett preguntar, como sucedió que Jesús le había seleccionado a él para cumplir su obra, y qué potencia, específicamente, estaba allí en el Amor Divino, que le facilitaría el éxito. Inevitablemente, allí llegó la respuesta -- de hecho, una de Juan, el Apóstol, y otra de Jesús. El mensaje de Juan trata de las Leyes de Comunicación en el mundo de los espíritus, que les hacen posible a los espíritus y los mortales comunicarse, y los mecanismos, por los que el cerebro del mortal se acondiciona a recibir varios tipos de mensajes: intelectuales, morales, y del alma. Esto es un mensaje de gran importancia para aquellos, que pueden estar interesados en el desarrollo el don de médium o en fomentar sus poderes como médium. Pero la respuesta de Jesús es más directa. El mensaje se encuentra impreso en tomo I, y así se lo puede leer en su totalidad. Pero para dar aquí un corto resumen, Jesús escribió, que se precisan dos cosas para un médium auténtico, para que pueda recibir los mensajes de las Verdades del Padre, las que serían dados muy pronto. Primero, el médium tenía que tener la fe absoluta, que los espíritus de los Cielos Celestiales, habitantes del Reino de Dios en Inmortalidad, eran seres de verdad, que podían, si el médium alcanzaba una cierta condición del alma, en efecto controlar su cerebro y escribir a través de él. Si el médium no tenía esta fe en su corazón, entonces no se podía establecer ningún contacto por los Espíritus Celestiales con él. Segundo, el médium tenía que estar dispuesto a someterse a las condiciones impuestas por los espíritus: Él tenía que obedecer las instrucciones de los espíritus y rezar al Padre por Su Amor Divino; porque únicamente este Amor tenía el poder para transformar el cerebro del médium, para que ello pudiera ser sintonizado con los pensamientos de los espíritus. Y esta transformación del cerebro podía lograrse sólo por el desarrollo de su alma. Por la oración, dijo Jesús, el influjo del Amor del Padre en el alma transforma el alma de la imagen de Dios (con que el hombre fue creado) en la Esencia de Dios, así que el pecado y el error en el alma humana no podían existir. Y el cerebro del mortal, así purificado de pensamientos materiales y manifestando en sus pensamientos la condición de su transformada alma, podía conseguir esa condición, que correspondía a la condición del alma de los espíritus; y así sucedía que podía captar sus pensamientos.

Esto era la importancia del Amor Divino. Padgett, en resumen, tuvo que lograr, por la oración al Padre, una condición del alma acercándose hasta cierto grado a aquella de los Espíritus Celestiales para que su cerebro recibiese sus mensajes. La oración tenía que ser constante, porque, de lo contrario, pensamientos del nivel terrenal y materiales renovados reimpondrían naturalmente su dominio, y el Amor y la condición alta del alma se desactivarían. Así, dijo Jesús, Padgett no había sido elegido a causa de una supuesta bondad especial o libertad del pecado, en comparación con otros mortales, porque había muchos que estaban en una condición espiritual mejor y superior a aquella de él, sino por su fe, que Jesús podía venir, y su voluntad a obedecer a los espíritus y rezar por el Amor Divino por una transformación de su alma, así que las condiciones para recibir estos mensajes podían ser satisfechas. Además, declaró Jesús, él intentaba por muchos siglos en el pasado a escribir así sus mensajes, y él había encontrado muchos médiums que eran mucho mejor dotados que Padgett. Pero porque ellos pensaban que Jesús era Dios, o porque pensaban que era imposible para Jesús que escribiera, o a causa de sus creencias religiosas y los dogmas, ellos se habían rehusado a someterse a las incitaciones de los espíritus. Y porque el hombre está dotado con un libre albedrío por su Creador, Jesús y los Espíritus Celestiales no podían obligarles a someterse a una tarea en contra de la que ellos estaban, y de cuya eficacia no estaban convencidos. Por estas razones, Jesús declaró, ningún otro podía ser elegido, solo Padgett.

El Sr. Padgett estaba ahora plenamente convencido de lo que él estaba recibiendo era no sólo de los Espíritus Celestiales sino también del Maestro mismo. Yo pienso, que es interesante indicar, que él no solo confió sus creencias a sus amigos, como yo, Eugene Morgan, y el Dr. Goerger, sino también escribió sin miedo acerca de ellas. Tengo en mi posesión una copia de una carta, que él escribió al Dr. George H. Gilbert, Ph.D., D.D., que había publicado un artículo sobre religión con el título "Cristianizando la Biblia," en la edición de Mundo Bíblico del Noviembre de 1915. Este artículo, que yo leí, atribuyó menos importancia al Antiguo Testamento y su énfasis en un Jehová severo y castigador, y más atención a las enseñanzas del Nuevo Testamento y los dichos de Jesús. No había ninguna propuesta del Amor Divino en el artículo del Dr. Gilbert, lo que cualquiera, quien se procure una copia de la Biblioteca del Congreso (o cualquier otra biblioteca que lo contenga) puede descubrir muy fácilmente. La carta del Sr. Padgett explica cómo, por bastante tiempo, él se rehusaba a creer en el contenido o el origen del manuscrito (porque, con el toque legalista de su mente, él aceptaría sólo la evidencia más concreta como prueba), pero que estaba finalmente y plenamente convencido de las Verdades de los mensajes y de la fuente de la cual ellos provenían. Aquí ésta:

Diciembre 28 de 1915 Dr. George H. Gilbert, Ph.D., D.D., Dorset, Vermont.

Estimado Señor:

Espero que me perdone, que le escriba como aquí lo haré, porque Su evidente interés voluntario en un cierto tema, y mi interés involuntario en el mismo, constituyen la única excusa. Yo he leído su artículo, "Cristianizando la Biblia," en la edición de Mundo Bíblico del Noviembre, y el mismo me impresionó mucho, no solo a causa de sus inherentes méritos, sino también porque su demanda y sugerencias son muy parecidas a aquellas, que han sido hechas a través de mí, de un modo y una manera, que apenas puedo esperar que Usted lo crea; no obstante, someteré la materia a Usted, reconociendo su derecho legítimo a considerar, que ello lo que diga, no es digno de Su atención seria.

Primero, permítame declarar que soy un abogado ejerciendo sus funciones con 35 años de experiencia y, como tal, no inclinado a aceptar alegatos de hecho como verdaderos sin evidenciar pruebas. Nací y crecí en una iglesia Protestante ortodoxa y, hasta muy recientemente, permanecí ortodoxo en mis creencias; que sobre la propuesta hecha a mí que yo era un síquico, yo comencé a recibir por escritura automática, mensajes de los que se decía que eran mensajes del mundo espiritual, y desde entonces recibí mensajes sobre muchos temas, pero sobre todo en cuanto a cosas de naturaleza espiritual y religiosa, no ortodoxa, referentes a equivocaciones en la Biblia.

No tengo espacio para nombrar el gran número de autores de estos mensajes, pero entre ellos está Jesús de Nazaret, de quién he recibido más de cien mensajes. Yo diré francamente que me rehusé por un largo tiempo a creer que estos mensajes vinieran de Jesús, porque Dios, mientras Él tenía el poder, como yo creía, no tomaría parte haciendo tal cosa; mas la evidencia de verdad del origen de estos mensajes se hacía tan convincente, no sólo por el gran número y la sinceridad de los testigos, sino por los méritos inherentes y fuera de lo común del contenido de los mensajes, que yo me veía obligado a creer -- y ahora le digo a usted que creo en la verdad de estas comunicaciones con tan poca duda como jamás creí en la verdad de un hecho establecido por la evidencia más positiva en un juicio.

Yo deseo decir además que en mi propia consciencia no hice ningún pensamiento escribiendo los mensajes -- yo no sabía qué estaba por escribirse, ni qué se escribió entonces, excepto la palabra que el lápiz estaba escribiendo.

El gran objetivo de estos mensajes de Jesús, como él escribió, es hacer una revelación de las verdades de su Padre. Él afirma que la Biblia no contiene sus enseñanzas reales como él las revelaba mientras estaba en la tierra -- que muchas cosas que él dijo no están contenidas en ella, y que muchas cosas adscritas a él en ella, él no las dijo en absoluto -- y él quiere que se comuniquen las verdades a la humanidad. Y tengo que decir que muchas de estas verdades, las que él escribió, yo nunca antes las escuché, y he estudiado la Biblia hasta cierto punto. Una cosa en particular me impresionó, y esta es, lo que es la verdad sobre su traer la "vida e inmortalidad a la luz." La Biblia no declara esto, y no pude encontrar ninguna explicación de ello en ningún comentario sobre la Biblia. Pero basta ya de eso. Sólo escribí eso para asegurarle a Usted, que actúo con seriedad al someterle la copia adjunta de un mensaje para que Usted lo lea cuidadosamente; y no lo haría, si no fuese, que este mensaje comenta sobre Su artículo, y también sobre otro artículo en la misma edición, de Mundo Bíblico.

En la noche del 24 de Diciembre de 1915, leí Su artículo y, en la siguiente noche, la Nochebuena, recibí un escrito, cuya copia viene adjunta. Usted observará, que una parte del mensaje es personal, pero yo pensé, que era lo mejor despacharlo así como me llegó a mí. Y aunque Usted posiblemente no crea en el origen del mensaje, sin embargo, puede encontrar algunos pensamientos en ello para Su consideración.

Esperando que me perdone mi intrusión, me suscribo,

      Muy respetuosamente,

      James E. Padgett.

Unas noches después, un mensaje, firmado "Jesús", comentó acerca de que Padgett había enviado una copia del mensaje, y se refirió a su carta al Dr. Gilbert:

28 de Diciembre de 1915

Yo estoy aquí, Jesús. Vine esta noche a decirte que fue correcto enviar el mensaje a la persona, que escribió el artículo sobre el tema Cristianizando la Biblia, porque ahora creo que lo apreciará en muy alto grado. El no es un clérigo ortodoxo, sino es el predicador de una iglesia Unitaria en una ciudad pequeña, donde él vive, y es un hombre de una mente muy amplia. Quizás tenga algunas dudas en cuanto a la fuente del mensaje, y no se sienta inclinado a aceptarlas, como verdaderas, tus declaraciones sobre como lo recibiste, sin embargo, sus dudas no serán de tal naturaleza, que no pueda tener alguna vacilación diciendo, que tal cosa como tu recepción de mi mensaje no pueda ser la verdad. De todos modos, se interesará por el tema, la materia del mensaje, y encontrará algunos pensamientos, que él jamás había tenido antes. Me doy cuenta plenamente, que, cuando mis mensajes se publiquen, la gran dificultad en su aceptación será la duda de la gente en cuanto a su fuente. Pero tú tendrás que acabar el libro de tal manera, que el testimonio de los numerosos testigos sea tan fuerte, que la duda no podrá resistir la evidencia abrumadora, de que yo soy el autor de los mensajes. Y cuando los hombres lean los mismos, se darán cuenta de que las Verdades, que contienen, podrán provenir únicamente de una fuente superior a la mente mortal, y que la Mano del Padre está en ellas. Así, yo continuaré escribiendo, y tú recibiendo los mensajes; y cuando llegue el tiempo a publicarlos, no temo que no se los reciba, con el tiempo, con alegría. Muy pronto, te escribiré otro, que será importante para la humanidad. Sólo diré además, que estoy contigo intentando ayudarte a creer con todo tu corazón en el Amor Divino del Padre, en mi misión, y en tu trabajo.

     Tu hermano y amigo,

     Jesús.

Por este tiempo, mis ideas originales acerca del Espiritualismo habían sufrido una transformación radical. A la luz de estos mensajes, el Espiritualismo ya no podía ser sencillamente, un esfuerzo para comprobar para su propia satisfacción, por medio de sesiones repitiendo los mismos procesos y rituales, que el hombre sobrevivía a la muerte, y que su espíritu, aunque desprovisto de su marco carnal, podía surgir de su morada espiritual y dar prueba de su existencia postmórtem. Ambos, Padgett y yo, ahora vimos en el Espiritualismo no solo la creencia en la vida después de la muerte y la convicción en la comunicación entre el mortal y el espíritu, sino también en un gran universo de espíritus, buscando el progreso hacia la luz y la felicidad, por medio de la purificación de sus almas, y la posibilidad de la transformación de estas almas por la oración al Padre Celestial por Su Amor. Pasada era mi creencia en vibraciones, inteligencia abstracta, fuerza cósmica, cuerpos astrales y otra parafernalia de un concepto desnudo y frío; y el Espiritualismo verdadero tomó su sitio bien merecido como parte y lote de esta religión sublime, que afirmó, que las almas estaban vivas, con o sin la carne, y que estas almas podían transformarse de la imagen de Dios, como fueron creadas originalmente, en la Esencia y Naturaleza misma de Dios por Su Amor Divino. Yo no necesitaba seguir buscando. Mi búsqueda por Dios se terminó. Yo había encontrado a Dios por los mensajes de Jesús y sus Espíritus Celestiales.

Sobre este tema, llegó un mensaje firmado por San Lucas el 5 de Diciembre de 1915, en el que se indicaba, cuán limitado y estéril era el Espiritualismo, a menos que se le insoplara vida por la fe en el Padre Celestial y la oración a Él por Su Amor Divino y la Misericordia. En el momento de la primera impresión, me abstuve de insertar el mensaje de San Lucas por temor a no herir las susceptibilidades de los Espiritualistas, porque era a ellos, adonde me dirigí con la distribución inicial de los mensajes. En esta cuarta reimpresión, sin embargo, tengo insertado el mensaje completo, porque su inequívoco sello de autenticidad apelará a aquellos muchos Espiritualistas, quienes, en la actualidad, han combinado sus verdades con las enseñanzas del Maestro del Nuevo Nacimiento.

Antes de concluir, deseo escribir acerca de mi compañera de alma, Mary Kennedy, y acerca de algunos nuevos mensajes a través de Padgett, los mismos que estoy insertando en el tomo I. Estos mensajes incluyen tres de Jesús, el uno de San Lucas recién mencionado, otro de un miembro del Sanedrín, quien condenó a Jesús en su juicio, uno de Helen y dos de Mary. También estoy añadiendo fotos de Mary como ella materializó en el estudio del Sr. William Keeler, hermano de Pierre Keeler, quien, como yo había dicho, era un médium de escritura en pizarra, con quien me había conocido en Lily Dale. Las fotografías fueron tomadas en Washington, D.C., en Febrero de 1920, donde yo estaba sentado; y de repente ella apareció, equilibrada y tranquila, con ciertas luces de espíritu por su cabeza, y parcialmente a través de mi cuerpo. Semejante iluminación salió de la corbata negra, que llevaba puesto entonces. Sí, mi Mary es un espíritu glorioso, vivo de los Cielos Celestiales. Tengo muchos escritos de ella por el Sr. Padgett, y más recientemente por un asociado mío. Espero que Ustedes disfrutarán de los mensajes de ella. ( Anotación del Ed.: Los mensajes adicionales, a los que el Dr. Stone se refiere, se encuentran incorporados en la presente edición, con la excepción de mensajes personales de Helen Padgett y Mary Kennedy, y las fotos mencionadas. Es un proyecto de la Foundation Church of Divine Truth, incluir algunos de estos mensajes posteriores de la compañera de alma, en un futuro tomo dedicado al Dr. Stone.)

Los mensajes adicionales de Jesús incluyen uno recibido el 25 de Diciembre de 1914, justo antes de escribir los grandes escritos formales. Otro, fechado el 15 de Diciembre de 1915, declara que, por el Amor que yo había obtenido y mi deseo por ayudar a difundir las Verdades del Padre, yo había sido elegido por Jesús a efectuar un trabajo para el Reino. Esto resultó ser el trabajo de publicar los mensajes de Padgett. Desde entonces, he dedicado mi vida entera a aquellos, y a llevar adelante la tarea del Maestro de trasmitir las Verdades a la humanidad. Yo percibo que he iniciado el trabajo en el tiempo de mi vida, y que este continuará por mis asociados y amigos en todo el mundo.

      Dr. Leslie R. Stone.

 

En Tributo a Dr. Stone:

El Dr. Leslie R. Stone vivió muchos años después de recibir el mensaje, en el que Jesús le eligió para servir al Padre y a Su Reino, cumpliendo un trabajo muy bueno, difundiendo las Verdades del Amor Divino del Padre a la humanidad. Él dedicó una gran cantidad de tiempo a la preparación y composición de estas enseñanzas vitales para su publicación, y logró tener impreso el primer tomo de los mensajes en 1940.

Además de la enseñanza a grupos Espiritualistas y el manejo de la correspondencia de buscadores interesados, él ayudó a muchos espíritus para que encontraran el camino de las tinieblas y del sufrimiento, a los Cielos Celestiales, hablándoles cada noche sobre el Gran Amor de Dios, que estaba a disposición de sus almas, con el Amor Divino en su propia alma resplandeciendo hacia fuera como un maravilloso testimonio a su esfuerzo personal, buscando y poseyendo esta Substancia Eterna.

En 1954, se le unieron en su trabajo espiritual el Dr. Daniel G. Samuels y el Rev. John Paul Gibson. Los tres trabajaron estrechamente juntos por conservar los escritos originales recibidos por parte del Sr. Padgett, mientras que nuevos mensajes importantes de Jesús fueron entregados a través del Dr. Samuels (quien fue elegido por Jesús como su segundo instrumento mortal en la tierra). En 1955, bajo de liderazgo de Jesús, la Fundación Dr. Leslie R. Stone se estableció en Washington, D.C. para servir de depositaria de los mensajes originales y de órgano oficial por el que las Verdades del Amor Divino se difundirían a la humanidad.

La Fundación debería haber llevado el nombre de James E. Padgett, pero, debido a que parientes vivos podrían desaprobarlo, no se pudo usar su nombre. Esto incitó a Jesús a escribir lo siguiente (por Dr. Samuels):

...Yo hubiera deseado ver esta Fundación honrada con el nombre de este hombre, quien estuvo, por sus ansias del alma y deseo serio por conocer las Verdades del Padre, en poder de recibir estos mensajes. Pero también conozco las condiciones especiales, que muy a menudo existen sobre el nivel terrenal, que retrasan o impiden el trabajo del espíritu, y así, todo lo que necesito hacer esta noche, es declarar los eventos en mi propio caso, cuando errores y seres del nivel terrenal me impedían llevar a cabo a lo más pleno las enseñanzas, que yo había obtenido del Padre, y causaron que se me cortara, por las condiciones que entonces regían en Judea.

Y, así, digo que al buen doctor, se le debería otorgar el honor de prestar su nombre a la Fundación para la Verdad, de que él ha vivido una gran parte de su vida, y quién, con sinceridad, se esforzó a llevarla a la humanidad con todos los medios y recursos a su disposición limitada. Y, así, él se merece, en el concepto de los Líderes Espirituales de la Verdad, el derecho a que la Fundación lleve su nombre en su honor -- un honor que simplemente humillará al buen doctor en la realización del tremendo impacto espiritual, que la Fundación tendrá en las vidas de muchos en la tierra y en el mundo de los espíritus.

Con motivo de un encuentro posterior de los fideicomisarios, después de agradecer al Rev. Gibson y al Dr. Stone por su colaboración en un folleto, que estaba destinado a incluir la explicación de cómo James Padgett había estado en poder de recibir mensajes de tal alto calibre de los Seres Celestiales, Jesús escribió, que era el Dr. Stone quien era responsable para trae las Verdades del Padre a la humanidad en forma impresa:

...Y esto se efectuó para nuestra gran satisfacción, y sabemos que la tarea grande de presentar a la humanidad las Verdades del Padre, en efecto ha comenzado en el mundo de la carne. Y fue el fiel doctor, quien consiguió que estas Verdades fuesen presentadas a la atención de la humanidad, y nosotros le estamos profundamente agradecidos en su tarea difícil y desalentadora. Y es gracias a su valor y fe absoluta en mí y los Seres Celestiales, quienes escribieron conmigo entonces y ahora, para traer las Verdades reales a la humanidad, las que él presentó, y obtuvo la victoria y el éxito, a pesar de las privaciones y desengaños y frustraciones, que él encontró en cada paso de la empresa gloriosa. Y, como escribo, su Mary Kennedy está derramando lágrimas de alegría y sus padres y parientes están irradiando felicidad de como yo escribo esto en su alabanza; y esto es solo el tributo que con toda justicia le debo a él.

A otro hito importante en el trabajo de propagar las Verdades del Padre a la humanidad en la tierra, se llegó en 1958 con la incorporación de la Foundation Church of the New Birth, otra vez bajo la guía y el liderazgo de Jesús. Dr. Stone, Dr. Samuels y Rev. Gibson trabajaron laboriosamente por cumplir con el deseo de Jesús y sus colaboradores Celestiales, de establecer la religión verdadera de la humanidad en la tierra. A través del Dr. Samuels, Jesús describió la iglesia, que tenía como sus cimientos sólidos al Amor Divino del Padre, implantado en los corazones y almas de sus líderes y miembros:

...Yo y todos nosotros, espíritus en los Cielos Celestiales, estamos ansiosos, que nazca tal iglesia, con líderes y miembros que estén imbuidos con la concepción entera del Amor Divino del Padre por Sus hijos, y cómo las almas de Sus hijos puedan llegar a ser Divinas en el sentido del alma: por la oración a Él por la venida de Su Amor; y que por Su Amor puede llegar un poder de curación mas allá de lo qué se ha podido realizar en el área de los Estados Unidos, propuestos como sede de la Madre Iglesia; y que los miembros y ancianos de esta iglesia comprendan en sus mentes y sepan en sus corazones, que la salvación del alma y la curación de la carne, por el Amoroso Cuidado del Padre, pueden ser concedidas a la humanidad; y que abran sus almas al Amor del Padre con toda sinceridad y la oración en sus almas -- y entonces la iglesia tendrá éxito como una manifestación del Amor y de la Misericordia de Dios en la tierra, y los miembros y ancianos sean benditos en abundancia

La iglesia debería personificar las enseñanzas verdaderas de la misión de Jesús en la tierra como el Mesías de Dios, enfatizando que la salvación del alma es un asunto entre cada individuo y Dios, a través de la oración sincera para recibir el Amor redentor de Dios; que este Amor, cuando es recibido dentro del alma humana, otorga la expiación con el Padre y una transformación, poco a poco, en Su Divina Naturaleza. La responsabilidad por la salvación de uno, por eso, descansa en cada alma individualmente y no puede ser otorgada arbitrariamente por un decreto de una iglesia. Además, la iglesia buscaría alcanzar para la humanidad las Verdades del Amor Divino del Padre con sus publicaciones combinadas con actividades periodísticas, charlas y conferencias, así como radio transmisiones.

Jesús indicó que una sede definitiva, o una congregación situada en un lugar de adoración, era innecesaria, porque en nuestro mundo moderno ya existía el concepto de una iglesia en el aire, o una iglesia desarrollada por la acción periodística, o de una revista. Su membrecía, entonces, estaría esparcida por todas partes de los Estados Unidos y en el extranjero, y se abastecería por el envío de las publicaciones de la iglesia, que en ese entonces consistían de los volúmenes I y II, compuestos de los escritos, que Jesús había dado por medio del Sr. Padgett, y los sermones sobre el Antiguo y Nuevo Testamento de la Biblia, que él entonces estaba entregando a través del Dr. Samuels.

Los tres leales y capaces asociados ahora servían a la nueva iglesia como sus fideicomisarios fundadores y continuaban trabajando activamente por su éxito, como Jesús describió antes, por todo el resto de su vida en la tierra. Leslie R. Stone sirvió como su Presidente hasta su muerte en 1967. Lastimosamente, en Octubre de 1983, la iglesia cerró sus puertas en Washington, D.C. como consecuencia de la muerte del entonces restante fideicomisario y Presidente, el Rev. John Paul Gibson. Sin embargo, dos años después, motivado por su sincero deseo de continuar la invaluable contribución de estos tres fervorosos trabajadores, varios Ministros ordenados de la iglesia incorporaron la Foundation Church of Divine Truth como una organización religiosa sin fines lucrativos a través del correo, cuyo objeto único era, y es, la diseminación de las enseñanzas idénticas de la Foundation Church of the New Birth, actualmente en el dominio público. En un espíritu de amor fraternal, y con sincero aprecio por su dedicación de todo corazón a las Verdades del Padre, los Fideicomisarios de la Foundation Church of Divine Truth ahora presentan el mensaje de Jesús, a que se refiere el Dr. Stone más arriba, seleccionándole a él para que haga una obra para el Reino:

15 de Diciembre de 1915

Yo estoy aquí, Jesús.

Yo he escuchado lo que dijiste a tu amigo, Dr. Stone. Debo decir, que, mientras tú tienes algún aprecio por el Gran Amor, que vino a ti anoche, sin embargo, no puedes comprender plenamente, porque ningún mortal puede, aunque experimentaste un sentimiento maravilloso de Su influjo. Pero déjame enfatizar que, si continúas teniendo las ansias y deseos grandes, que tuviste anoche, el Amor del Padre vendrá a ti en mayor riqueza.

Yo deseo decir además, que el mismo Amor, que tú recibiste, está esperando al Dr. Stone, y será suyo, si sólo deja salir sus ansias al Padre con toda la sinceridad de su alma. Mientras te elegí a ti para desempeñar la gran tarea de recibir mis Verdades y esparcirlas a toda la humanidad, elegí también al Dr. Stone a hacer un trabajo, que será de gran importancia, y que involucrará una labor de amor y mucho esfuerzo tanto físico como espiritual de su parte. Él no solo tiene que creer en mí y confiar en el Padre, sino también tiene que dejar avanzar todas sus ansias y oraciones y deseos para procurarse el Gran Amor, y El será suyo.

Me alegro que ustedes dos llegaran tan cerca en sus creencias y en su fe en el Amor Divino. Les diré además, que ambos recibirán una felicidad, que jamás les será retirada, ni siquiera cuando ustedes estén en la tierra. Y, cuando vengan al mundo de los espíritus, esta felicidad será incrementada mas allá de toda concepción humana. También me alegro, que puedan intercambiar pensamientos sobre estos temas importantes de mis enseñanzas religiosas, y que sientan que ambos tienen un trabajo que hacer. Sobre todo, estoy feliz, que ambos estén dispuestos y ansiosos a hacerlo.

Yo estoy con ustedes con todo mi amor, y les haré a ambos objetos especiales de mi cuidado y custodia. Y, en el gran después, cuando terminen su trabajo en la tierra, ambos recibirán una recompensa, que los ángeles desearían. Ellos se admirarán, que ustedes dos la puedan recibir. Así, yo les daré a ambos mi amor, esta noche, y rezaré al Padre a otorgarles Su Gran Amor y sus Bendiciones. Así, crean con todo su corazón y Su Amor y sus Bendiciones serán derramados sobre ustedes.

Su amigo y hermano,

     Jesús.

 

 


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